Avatar de Desconocido

Acerca de Angels García-Carpintero Sánchez-Miguel

60 años de vida, cuidadora de mis hijos, padres..., maestra jubilada, pedagoga y logopeda. Escritora siempre en ciernes, aprendiz de todo, enseño lo que sé.

Florencia: una sublevación proletaria en el siglo XIV con Simone Weil, Maquiavelo y Catalina de Siena.

El Arno y la iglesia de S. Frediano «in Cestello»

Cuando visitamos Florencia podemos observar de cerca las Bellas Artes en mayúsculas y nos encontramos con los Médici por todas partes, pero la bella Florencia tiene una historia previa a sus mecenas más prestigiosos.

Palacio Pitti, donde residieron los Médici.

Nicolás Maquiavelo (Florencia, 1469-1527), conocido especialmente por su obra “El Príncipe”, también escribió en sus últimos años de vida una historia de Florencia, desde sus orígenes hasta 1492. No fue el único historiador de la ciudad floreciente, pero sí el más ilustre.

Simone Weil (París, 1909 – Ashford, 1943) recogió una parte de la historia florentina relatada por Maquiavelo y la analizó en un artículo previo que fue publicado en “La Crítica Social” y recogido en una de sus obras.[1] El episodio es el de la revolución de los Ciompi, trabajadores asalariados del textil.

Palacio del Arte de la Lana, junto al Palacio Vecchio

Florentia” es la ciudad del florecimiento para los romanos, “Fiorenze”, en época medieval, un término que describe la belleza de sus paisajes, atravesados por el río Arno, pero también su nivel cultural, político y económico. En el siglo XIII Florencia tenía su propia banca y la primera moneda con un valor estándar: el florín.

Orssanmichelle, donde se guardaba el grano en época medieval

La República de Florencia se establece el siglo XII a la muerte de la “Gran Condesa” Matilde de Canossa o de Toscana (1046-1115) que, partidaria del papado en los conflictos contra el Sacro Imperio romano-germano, había donado parte de sus bienes, en 1079, al papa Gregorio VII (-1085), el de la “reforma gregoriana” que obligó al celibato de los clérigos condenando a sus mujeres a ser consideradas concubinas y a sus hijos, ilegítimos.

Restos de St. Pier de Scheraggio, del siglo XI, donde se reunía la primera comuna.

Una “comuna” regirá la ciudad administrando justicia en la desaparecida iglesia de St. Pier Scheraggio y, desde finales del siglo XIII, en el Palacio de la Señoría, con unos cargos electos que se renovaban cada dos meses, aunque no todos los sectores de la población están representados. En el siglo XIV, de unos noventa mil habitantes de la Florencia del momento, apenas tres mil eran los ciudadanos que podían participar en las elecciones. El gonfaloniero (gobernante y portador del estandarte de la ciudad ante su ejército) y los ocho “priores” o representantes de los gremios o “artes” (seis de las “mayores” y dos de las “menores”) residen en el palacio durante el tiempo que dura su mandato. Otros estamentos de ciudadanos o de militares participarán en la toma de decisiones importantes. La renovación de cargos se hacía por sorteo en la iglesia de la Santa Croce, erigida por la Comuna a finales del siglo XIII sobre una anterior franciscana (actualmente un enorme y bello panteón de numerosas celebridades italianas). Aunque todo parece muy democrático las diferencias de clase y de poder y la corrupción camparan a sus anchas originando numerosos conflictos.

La logia, donde se celebraban las ceremonias públicas.

Los frecuentes enfrentamientos entre güelfos (partidarios del Papa y de la creación de estados independientes italianos) y gibelinos (más afines a la unificación de Italia bajo el Imperio), tanto en las relaciones exteriores como en los conflictos internos, acaban desdibujando las iniciales líneas divisorias al pasar a las rivalidades entre familias vecinas. Dante Alighieri (Florencia, 1265 – Rávena, 1321) sufrió exilio por su adhesión a la causa gibelina que después asumieron los “güelfos blancos” frente a los negros, partidarios del Papa.

Dante, delante de la iglesia de la Santa Croce

Las crisis se harán más confusas y convulsas con la pérdida de autoridad del Emperador entre 1330 y 1340. La alta burguesía había desplazado el peso de la nobleza y de la iglesia en el gobierno de la ciudad. Las artes habían llegado a ser veintiuna (siete mayores y catorce menores), prohibiéndose ampliar este número. Las “mayores”, formadas por juristas y notarios, comerciantes y especieros, peleteros, médicos, banqueros y magnates de la industria y del comercio de la lana, controlaban los precios en forma de “cartel” (Weil).

Palau Veccio, se pueden ver los escudos de las artes.

Los gremios o cofradías de artesanos o “artes menores” gozaban de alguna representación, pero mucho menos poder. El descontento era general, había nuevas artes, como la de los tintoreros y la de otros artesanos aún no reconocidos que reclamaban su participación en el gobierno, mientras que la plebe no contaba si no era para ser sometida a la condición servil, lo que originará en 1378 la revolución de los “Ciompi”, el último eslabón de los trabajadores de la Lana integrados en los oficios más duros de esta arte, a los que se les añadirán otros obreros con similares condiciones de vida.

Nanni di Banco esculpió talleres de trabajo bajo los 4 santos de los gremios artesanos.

Maquiavelo explica esta revolución dando cuenta de los diferentes elementos que intervienen en la sucesión de los hechos, de acuerdo con la crítica filosófica-política que le caracteriza, como los intereses particulares, la manipulación del pueblo, algunos sentimientos humanos como la vergüenza o el miedo que condicionan el obrar o el puro azar que se entromete. Una línea de pensamiento muy cercana a Weil.

Con anterioridad a la revolución social de estos trabajadores de los sectores más pobres hubo una sublevación de los sectores medios y liberales contra la dictadura del duque de Atenas, una tiranía foránea a la que algunos florentinos acudieron para favorecer su expansión y resolver conflictos internos. El tirano, como muchos otros, había hecho demagogia con el pueblo apoyando -con palabras más que con hechos- algunas reivindicaciones de los nuevos sectores, esperando con ello su apoyo contra la burguesía, lo que no consiguió, siendo derrocado finalmente en un motín, en 1343. Se restaura entonces el gobierno propio con sus gremios y la intervención prioritaria de los “gordos” o potentados, una dictadura local que provoca, junto a las crisis económicas, las hambrunas y epidemias, el alzamiento de los más pobres.

St. Carlo Lombardía (actualmente S. Carlos Borromeo) edificada bajo la advocación de Santa Ana en 1349 para conmemorar la caida del duque de Atenas.

No podemos dejar de lado el papel complejo de la Iglesia que, aunque inmersa en sus propias rivalidades y con los papas en Aviñón, no se rinde fácilmente a ser dejada de lado. Catalina de Siena (Siena, 1347- Roma, 1380), una “mantellate” (porque llevaban una toca) o mística laica fervientemente apasionada de la necesaria reforma de la iglesia, siempre que se hiciera desde dentro de su seno, y de la vuelta a Roma del papado, intervendrá social y políticamente en muchos asuntos, promoviendo la reconciliación y la vuelta a la Iglesia. Con Florencia mantiene una relación epistolar desde 1370 y presencial desde 1374, acudiendo en tres ocasiones a la ciudad, donde tenía contactos con la causa güelfa, siendo recibida en la Señoría en 1375, aunque parece que sin resultados efectivos.[2]

Sta. Maria Novella, donde los dominicos sometieron a exament a Catalina de Siena en 1374.

Las medidas proteccionistas del Papa Gregorio XI hacia los güelfos habían provocado hostilidades en una guerra de mercenarios (1375-1378) denominada por los florentinos como de “los ocho santos”. La guerra aumenta las pérdidas y las rivalidades entre familias y ciudades próximas. En 1376 el papa lanza el “entredicho” a Florencia, excomulgando a sus dirigentes y dejando a la ciudad sin la posibilidad de acudir a ceremonias religiosas, lo que aumentó el malestar de la población. La Señoría reaccionó apropiándose de bienes eclesiásticos para venderlos y financiar los gastos de la guerra. Florencia fue una ciudad subversiva contra la intervención de la Iglesia en el poder temporal.

En 1377 Catalina acude por tercera y última vez a Florencia a ruegos del Papa, que debió pensar que sería más fácil la aceptación de la mantellate que la suya. Las autoridades de la ciudad habían decidido obligar al clero a decir misa en público y a absolver a los penitentes, temas importantes para la población, ante lo cual una parte del clero abandonó la ciudad mientras que algunos aceptaron, Catalina, radical en sus principios, fue crítica con estos.

«Agus Dei», un símbolo cristiano en el Palacio de la Lana.

En marzo de 1378 fallece Gregorio XI que había regresado a Roma como quería Catalina, aunque por intereses ajenos a ella y en abril se nombra el nuevo gonfaloniero de Florencia, Silvestro de Médici, miembro de la pequeña burguesía y del partido güelfo en su vertiente moderada, uno de los primeros del clan Médici. Los disturbios entre güelfos y gibelinos se suceden hasta que en julio estalla el motín de los Ciompi. Durante tres días Florencia es asaltada, arrasada e incendiada. Poco después, el nuevo papa, Urbano VI, firmará la paz con Florencia, mientras se produce el Cisma de Occidente (con dos papas). Catalina deja entonces la ciudad sintiéndose utilizada y fracasada una sensación que aumenta con la actitud del nuevo Papa, que no dejó de mirar por sus intereses ni reformó la Iglesia. Catalina morirá en 1380 de inanición en lo que vendría a ser una huelga de hambre, de una manera similar a como moriría Simone Weil.

Lo curioso de la revuelta -o no tanto- es que el líder del alzamiento popular, Michele di Lando, acabará poniéndose al frente de los destacamentos que consiguen derrotarlo (los grandes se esconden o se dedican a proteger lo suyo). Y es que nadie, ni los grandes, ni los artesanos medianos, soportaban “el hedor de la plebe” en el gobierno de la ciudad. Di Lando, nos dice irónicamente Weil, hará lo que habría hecho en su lugar cualquier jefe socialdemócrata, “se vuelve contra sus antiguos compañeros”, concede beneficios a quienes le apoyan, como los réditos de las tiendas del puente Vecchio a Silvestro de Médici, lo que debió contribuir a amasar la gran fortuna familiar, y otros a ciudadanos que apoyaron la plebe, “no tanto para compensarlos por su colaboración como para que lo defendieran siempre contra sus enemigos”, señala Maquiavelo. Los conflictos seguirán durante un tiempo de zozobra, llegando a cortar algunas cabezas, finalmente di Lando acabará en el exilio y “los gordos” recuperarán su anterior poder que gozarán con una mayor estabilidad. Los obreros no volverán a levantarse en una revolución similar hasta cuatro siglos después.

El Ponte Vecchio sobre el río Arno

Simone Weil, próxima, pero crítica, tanto con el marxismo como con los movimientos libertarios que propugnan revoluciones, hace su análisis contundente y demoledor como le es propio, tal como Maquiavelo lo hace a su estilo; con ambos, nada faltos de razón, y aunque podamos aceptar que en algunos sectores se ha ido avanzando en mejoras sociales, debemos encarar las contradicciones que nos rodean y evitar, en lo posible, dejarnos arrastrar por demagogias y manipulaciones.

Catalina, una figura compleja y una mujer ejemplar, fue utilizada por la jerarquía eclesial mientras reducía las posibilidades de vida participativa en la sociedad de tantísimas mujeres, no permitiéndoles entrar en la Universidad ni en los gremios y limitándolas a ejercer sus funciones tradicionales en el hogar o el convento. Catalina, que se encerró en su casa durante un tiempo por decisión propia y salió también por propia iniciativa, participó en la vida social y política de su tiempo de forma original y apasionada, en eso no fracasó.

Su muerte pasó desapercibida, excepto en sus círculos más próximos, aunque un cronista florentino, Marchione di Coppo le dedicó unas pocas palabras reconociendo que no consiguió “convertir al Papa y llevarlo a tomar la iniciativa de las reformas que ella había reclamado y esperado durante toda su vida pública.” (Vauchez, 111-112)

En esta «Alegoría de la iglesia militante y triunfante» de Andrea Bonaiuto de 1369, que se encuentra en la «capilla de los españoles» de la iglesia de la Santa Cruz, parecería que las mujeres están por encima de los hombres marcando su autoridad, pero no, ellos son hombres concretos: un músico, un teólogo, un médico… ellas no son más que sus alegorías: La música, la teología, la medicina…

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 25/06/2025

A mis hijos, Pau e Irene y a mi nieta Judith por su grata compañía en este viaje inolvidable a Florencia.


[1] Weil, Simone “Una sublevación proletaria en la Florencia del siglo XIV” En: Escritos históricos y políticos. Madrid: Trotta, 2007, p. 211-225.

[2] Vauchez, André. Catalina de Siena. Vida y pasiones. Herder, 2017

Les clarisses de Pedralbes, de l’esplendor a la misèria

Claustre gòtic de Pedralbes. AGC, 2025

El monestir de Santa Maria Pedralbes és prou conegut, tot i que sempre n’hi ha, a les històries de dones, aspectes que no han vist prou la llum.

Aquest article forma part d’una trilogia clarissa que va començar amb Sta. Clara d’Assis i el seu sentit ecològic de pobresa[1] i va seguir amb la primera fundació clarissa a Barcelona (1237, monestir de St. Antoni i Sta. Clara) de la que són hereves les monges benetes de Montserrat.[2]

Elisenda de Montcada i Pinós (Aitona, 1292 – Barcelona 1364), reina d’Aragó entre 1322 i 1327 pel seu casament amb Jaume II (1291-1327), va fundar aquest esplendorós monestir gòtic sobre un pedrís anterior, denominat “mas Pedralbes” que ja comptava amb una torre de defensa.

Sepulcre de la reina Elisenda al claustre

La reina Elisenda no va ser mai monja. Vivint en un Palau junt el monestir, podríem considerar-la una impulsora i mecenes d’art.

Tampoc aquestes monges, sortides en 1327 de la primera comunitat clarissa de la ciutat, tingueren més relació amb la casa mare d’Assis que el propi nom. El “privilegi de la pobresa” que Clara va defensar i que consistia en no acumular béns, ni particular ni comunitàriament, vivint en harmonia amb la natura, va ser “mitigat” al poc de la seva mort i successivament. A les primeres concessions donades al primer convent barceloní, s’afegiran moltes altres a Pedralbes que faran, d’aquest, un lloc desitjat per a les dames nobles que no volien casar-se i per a les noies pobres que adquirien així mitjans per a sustentar-se.

El rei Jaume II va donar a la reina Elisenda el lloc de Valldaura del Vallès, on s’havia iniciat el Cister, però en haver passat a Santes Creus, es va pensar en aquest altre, conegut com a “Petres albes” pel color blanc de les argiles que baixaven per la Riera Blanca (avui carrer que separa l’Hospitalet de Barcelona) a l’ample territori denominat, llavors, Provençana.

Pedralbes des de la sala de les Claraboies del segle XVI

En 1325 Bernat de Sarrià ven a la reina el domini de Pedralbes, mentre que Elisenda, vídua d’Arnau de Pedralbes i el seu fill li venen els drets de la tinença del que seria una casa fortificada amb un terreny i diverses edificacions. El rei, que va morir al poc temps i al que la reina Elisenda va sobreviure trenta-set anys, va concedir els delmes de Piera i la meitat del molí d’en Carbonell del Rec Comtal, que també servia a la comunitat de Jonqueres.[3]

Aquesta torre formaria part del primer mas fotificat del segle XIV

Aquests béns, entre d’altres, formaran part de la primera fundació del monestir en 1327, amb les catorze monges vingudes del monestir de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona. Aniran augmentant, especialment en vida de la reina, sent confirmats posteriorment per diferents reis, mentre el Papa i els bisbes van concedint privilegis de visites i llicències de sortides que alleugeriran la vida claustral. Cal tenir en compte que l’època d’esplendor del monestir, és també la de la Corona d’Aragó, amb la seva expansió comercial pel Mediterrani.

Escut de la Corona d’Aragó, amb les barres catalanes, i la casa de Montcada (els pans rodons) a Pedralbes

La segona “fundació” o dotació de la reina serà en 1334, quan s’afegeixen els rèdits de, entre d’altres, la parròquia de Sarrià que havia intercanviat en 1332 amb el bisbat de Barcelona per la de Sant Pere de Premià. La reina indica que les monges recluses que entrin sense dot poden ser unes seixanta, i els clergues que les “atenguin” déu, vivint quatre framenors en un edifici annex.

«El conventet», al exterior del monestir, refet al segle XIX amb elements de la canònica de Besalú

Cal tenir present que n’hi havia una gran diferència de classes entre les monges. Una situació habitual en algunes comunitats religioses, però ben lluny dels orígens de la seva orde. Així ho explicava sor Eulàlia Anzizu (1868-1916)[4] amb una mirada irònica i un català pre-Pompeu:

“Y si bé (…) no davan ni rebien cosa alguna sens llicencia, eren no obstant ben lluny de la observancia de la vida de comunitat, puig les més afavorides de béns de fortuna usavan ab deguda llicencia de tot lo que havien menester, y més si calia, mentres les que tenien poch o res, careixien sense llicencia fins de lo més precís de la vida…”[5]

La relació afectiva-espiritual de diàleg en condicions d’igualtat entre Francesc i Clara o les condicions que es donaven en aquells grups cristians perseguits i assetjats per la església on les dones tenien part activa en la predicació i la celebració, com aquell primer beateri que seria l’origen de la primera fundació clarissa de Barcelona, queda aquí ja totalment ignorada. Les accions de les dones atenent malalts, ensenyant, tenint cura de vius i morts han quedat relegades en haver de passar per la Universitat per exercir-les, el que els està completament prohibit. Els convents femenins han de ser atesos pe homes. Elles, recloses, només poden viure d’almoines i donacions, alimentant i abonant les despeses que ells generin.

Divisió de classes entre monges, una situació habitual però xocant.

La propietat de la parròquia de Sant Vicenç de Sarrià comportava el dret d’enterrament i el de bovatge o pastura, béns que abans havia posseït la Seu de Barcelona i pels que ara l’abadessa rep homenatge com a Senyoria Jurisdiccional. El recinte del monestir, entre dos portals, incloïa les cases, que encara podem veure, amb fleca i carnisseria o la presó. Amb tot plegat, la tercera dotació de la reina és de 1341, sent de 1345 les pintures gòtiques de la cel·la de Sant Miquel. Cert que n’hi hagueren altres donacions, però cap d’elles es poden comparar amb les de la reina. La seva última “fundació” serà en 1363, poc abans de morir i amb les rendes poc abans adquirides sobre Berga.

Portal on n’hi havia la presó

El tràfec de censals i diners d’aquell temps llunyà fan del nostre monestir un lloc on es mou el joc del poder més alt, assistint persones de gran llinatge que habiten al monestir fent vida secular (Anzizu: 63). Arribaren a tenir esclaves i algun esclau, com passava en altres monestirs, sent aquí a càrrec particular de les monges particulars que les tenien i que finalment serien alliberades.

El «claustre dels gats», on n’hi havien els safereig, coneguts així des del segle XIV pe tenir una gatera.

L’edifici s’enllesteix ràpidament, sent en l’actualitat una de les millors mostres del gòtic català. El claustre s’acaba en 1412 quan “només quedava un ala del pis de dalt” (Anzizu: 18). A la mort de la reina, la corona d’Aragó continua beneficiant i beneficiant-se del monestir, ja que les concessions i els privilegis rebuts comporten fer aportacions en temps de crisi i guerres. En tot cas la part artística, que és nostre llegat, prosseguí.

Vidrieres de la Sala Capituar de 1420

Els canvis substancials es produiran amb la ingerència de Ferran el Catòlic (1452-1516) i amb la fèrria clausura que imposà el concili de Trento (1545-1563) i de la que els reis catòlics són els principals impulsors. Sor Anzizu valora aquests moviments com una renovació cap a la vida en comú i l’esperit de pobresa, però no podem més que veure-ho amb els tints negres d’aquell gran patiment que caigué sobre les dones, una mostra de la misèria humana.

Lloc de lectura mentre es menjava en silenci

El rei Ferran escriu en 1475 al Papa demanant que, en morir l’abadessa que n’hi havia, no s’elegís a cap de les monges de Pedralbes, “ni que sigui de la casa dels Montcada” (Anzizu: 117). El Papa es limità a manar al provincial d’Aragó que sabia que algunes monges vagaven fora de la clausura i que si així era, les castigués i excomuniqués. Això anava per sor Violant de Montcada que vivia des de petita al monestir i serà la escollida en 1477 per les monges. Ferran entrà en Barcelona en 1479. En 1485 els visitadors manen que cap monja pugui rebre una donació particular i aconseguiran, uns anys després, que sor Violant renunciés al càrrec, d’acord amb la voluntat reial que volia posar al capdavant a sor Teresa Enríquez que havia de venir de Palència per a reformar el monestir, el que va fer en 1495 unificant el vestuari i el calçat de les monges i fent algunes millores importants com la cisterna[6] i la font de l’Àngel. Sor Violant callà quatre anys, però després emprengué un llarg plet de set anys a Roma que finalment guanyà.[7] Tornà com abadessa però jo no residí a Pedralbes sinó a Santa Clara de Barcelona, mentre que sor Teresa Enríquez entrarà a les jerònimes, on morí. El rei aconsegueix portar la seva filla Maria d’Aragó (1476-1530) del priorat de les agustines de Madrigal, on era abadessa, malgrat que ella no volia venir. Mentre, els framenors conventuals i observants, a favor d’unes o d’unes altres, entren i surten del Conventet en funció dels canvis. Les reformes per fer més fèrria la clausura ens parlen de vels negres, de locutoris, torns i reixes amb punxes (Anzizu, 115-134).

Refectori comú

Mentre es revoquen les llicències i augmenten les pressions dels reis catòlics en el control del monestir, aquest es veu obligat a vendre censals i propietats entrant aviat en decadència. La vida en comú, dinant juntes el mateix àpat, no és una senyal de goig, sinó d’humiliació i misèria. Santa Clara, proposava el dejú quaresmal només per a les joves i fortes, encomanant, en canvi, que a les malaltes i “delicades” se les tractés amb especial atenció i cura, unes diferències substancials fonamentades en l’estima que ara no es contemplen.

Sala d’infermeria on actualment es fa una exposició sobre «contenidors» com armaris o baguls de dot.

A tanta reforma i tan poca raó se li afegeixen les cada cop més freqüents i més intenses guerres. Amb ajut d’algun benefactor o amb la inclusió d’educandes, la comunitat va sobrevivint mostrant-nos, clarament, com la majoria de comunitats femenines no ho van poder fer. La clausura, com a espai de recolliment personal i comunitari, no hauria de ser, com ho va ser, en alguns temps, una presó de malviure.

Pou de la cisterna i font de l’àngel de finals del segle XV

Pedralbes s’ha mantingut, des del seu origen noble, fent front a les penúries, sent un refugi per a moltes altres comunitats femenines durant les guerres i canvis de règim del segle XIX i ajudant a les seves germanes de la casa mare d’Assis quan aquesta ho demanà (1892, Anzizu: 201)

Procures del monestir

Sor Eulàlia Anzizu acabà la seva crònica en 1897, sense ella no hauríem pogut constatar uns fets que avalen la nostra teoria de la violència institucional que han patit les dones, la que les va fer fora de la instrucció oficial i les va condemnar al paritori o al claustre, com sostenim fermament.

Malgrat tot això, els espais del monestir transmeten, potser degut a la voluntat de les últimes habitants, potser degut a un fil de transmissió que se’ns escapa, el valor de la austeritat saludable i la ecologia, que es mostra de la estima i la cura de la vida, que el nostre món necessita i que Clara i Francesc pregonaren.

Hort Petit. Totes les fotos són de l’autora de 2025

Només per això és necessari fer una visita a Pedralbes si podem.

A les persones que viuen el valor de l’austeritat i la ecologia des de l’estima.


[1] “Clara d’Assis i el privilegi de la pobresa com a forma de vida”: https://historiasdebellvitge.com/2025/05/15/clara-dassis-el-privilegi-de-la-pobresa-com-a-forma-de-vida/

[2] “Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona, al portal de Sant Daniel, ara la Ciutadella”: https://historiasdebellvitge.com/2025/05/23/sant-antoni-i-santa-clara-de-barcelona-al-portal-de-sant-daniel-ara-la-ciutadella/

[3] Sanjutst, Cristina “L’obra del Reial Monestir de Santa Maria de Pedralbes des de la seva fundació fins el segle XVI. Un monestir reial per a l’orde de les clarisses a Catalunya”. Tesi UAB per Història de l’Art. Dir. Anna Muntada. 2008, doc. p. 657….

[4] Sor Eulàlia Anzizu (1868-1916), va recollir la primera documentació sobre el monestir de Pedralbes on professava escrivint una primera crònica del monestir.

[5] Anzizu, Eulàlia “Fulles històriques del Reial Monestir de Santa Maria de Pedralbes”, 1ª ed. 1897, reed. 2007, p. 46

[6] Sobre la cisterna: https://www.lavanguardia.com/cultura/20220525/8290617/barcelona-secreta-cisterna-monasterio-pedralbes-abadesa-teresa-enriquez-montcada.html

[7] Un efecte que mostra l’absurd de la clausura extrema és que sor Teresa Enriquez no es va assabentar que sor Violant havia guanyat i, com que seguia d’abadessa, va ser excomunicada per “contumaç”. Quan es va assabentar se li va retirar el càrrec i la comdemna.

Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona al portal de Sant Daniel ara la Ciutadella.

El monestir de Sant Antoni i Santa Clara o de «Sant Daniel» en 1711, abans de la seva destrucció. Foto: monestirs.cat

Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona fou un cenobi femení construït a finals del segle XIII en el que avui és el barri de la Ribera de Barcelona.

Tradicionalment s’ha considerat aquesta com la primera fundació de les clarisses a la Península Ibèrica (1233/1234), per bé que la seva data de fundació ha estat molt discutida, ja que està fonamentada en una llegenda que diu que Agnès de Peranda, suposada neboda de santa Clara d’Assis, i Clara de Janua o de Gènova arribaren a Barcelona després d’un naufragi en una barca sense rems ni veles. L’imaginari ens mostra abastament aquesta icona popular.

Gravat del segle SVIII que representa la llegenda de la primera fundación clarissa a Barcelona

Realment les úniques fundacions que podem relacionar amb Clara d’Assis són algunes d’Itàlia o les de Praga i Bruixes, la resta, com la nostra, formaria part del moviment dels seguidors i de les seguidores de l’espiritualitat franciscana que iniciarien els framenors arribats a la Península en la dècada de 1220.

Monestir de Santa Clara en Assís, edificat, sobre una església primitiva dedicada a St. Jordi (S. XI), poc després de la mort i canonització de Sta. Clara. (2006)

El primer document d’aquest convent barceloní és de 1236 i correspon a una butlla papal autoritzant la fundació d’un monestir de germanes pobres recluses de l’orde de Sant Damià (de Clara d’Assis), a dotzes dones encapçalades per Berenguera d’Antic i Guillerma de Polinyà, en un solar propi (d’elles).

En 1237 el bisbe Berenguer de Palou II (1212-1241) concedeix llicència a Maria Pisana (aquesta sí deuria venir de Pisa) i “les seves germanes” (les dotze anteriors) per a construir un monestir sota la regla i l’orde de St. Damià és a dir, vivint en clausura (una mesura que només s’aplica a les dones) i amb els vots d’obediència, castedat i posant els béns en comú, condicions a les que el bisbe afegeix que no poden celebrar bateigs, ni casaments, ni enterraments públics (només per a elles i els seus familiars), ni “parteries” (costum de presentar els nadons a les esglésies)[1], el que indica que aquestes celebracions es feien en grups on n’hi havia dones. El suggeriment que fa Núria Jornet[2] de que aquest grup formaria part d’un “beateri” previ amb una comunitat de dones no-reglada, es correspon plenament amb tot el que anem trobat a la nostra investigació.

St. Damià a Assis, on va viure Clara fins la seva mort. (2006)

El bisbe cedeix un terreny entre el mar, el Rec Comtal (on n’hi havia els molins comptals i reials) i el camí que va cap a Badalona, prop dels horts de Sta. Eulàlia del Camp (que havia passat a l’església canònica en 1155), amb el permís d’utilitzar l’aigua de rec i amb la capella-oratori de St. Antoni Abad (anacoreta dels primers temps), que ja n’hi havia i que ara es posarà sota l’advocació de St. Antoni de Pàdua (Lisboa, 1195-Pàdua, 1231), a canvi d’una lliura de cera anual.

Record del monestir de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona que n’hi havia a l’extrem sud-est de la ciutat, fins la destrucció de part de la ciutat per les tropes borbòniques i el posterior enderrocament per a fer la Ciutadella. Foto Ramon Solé

És a dir, la evolució, semblant a altres institucions de la època, seria la del pas d’un eremitori previ, on s’hauria aglutinat un grup de dones semi religiós, a una institució acceptada per l’església. Gregori IX, que va recolzar el moviment franciscà sent cardenal i va aprovar el “Privilegi de la Pobresa” que Clara d’Assis demanà,[3] procurarà ara que aquestes comunitats tinguin un patrimoni comú que permeti la seva pervivència. Les dones que, en temps anteriors i en aquests grups més lliures, formaven part de la predicació i de la celebració, seran sotmeses a l’obediència i tancades en clausura, sent substituïdes pels clergues beneficiaris dels altars que afegiran, als rèdits que abans tenien les dones que es feien càrrec d’esglésies, hospitals i/o llocs d’enterrament, els que ara els conferirà l’església.

El lloc era a la Vila nova del mar, a la porta de St. Daniel (el convent serà conegut també com de St. Daniel), fora de la muralla de Barcelona, talment com els dominics es situaren al portal del Mercadal o els framenors i la orde de la Mercè a l’altra banda de la ciutat, també prop del mar. A les viles noves, extra murs de la ciutat, s’aglutinen artesans i mercaders que, a redós d’aquests nous espais espirituals, mostren aviat la seva vitalitat.

Ubicació dels monestirs de la muralla barcelonina al segle XIX.

A aquestes concessions inicials, la corona afegirà unes altres, fent d’aquestes ordes, sota el papa més que sota els bisbes, un puntal per a la seva expansió territorial, administrativa  i jurisdiccional i un refugi per algunes de les seves dames. En 1240 es concedeix a Violant d’Hongria (1215-1251), reina d’Aragó degut a les seves núpcies amb Jaume I en 1235, entrar en el monestir tres cops a l’any, acompanyada de les seves filles i de dues donzelles “honestes”.[4]

Gegants de Barcelona que representen el casament a la ciutat entre Jaume I Violant d’Hongria. Foto: Ajuntament de Barcelona

En 1253 ´s’anuncia a “totes les germanes de l’orde de Sant Damià, esteses per tot el món” la mort de Clara d’Assis. Les clarisses d’aquests temps tenen una llegenda fundacional similar a la de Barcelona, i és que, endemés d’un símbol, són una mostra de la seva vinculació a la “mare genealògica”, Clara d’Assis i de les relacions de sororitat que s’estableixen entre elles.

Agnès de Peranda o de Porta fou, en realitat, una abadessa dels primers temps. En 1260 signa unes ordenacions respecte dels capellans i rectors beneficiats del monestir, deixant clar que aquests estan sotmesos a l’abadessa. L’autoritat de les abadesses serà sempre discutida pel clergat.

Santa Agnès de Praga, una de les primeres fundadores clarisses. Les primeres abadesses clarisses, no renunciaren a la seva autoritat, però com Clara exercí i demanaà, es confereix des de el servei amb atenció i delicadesa

Les comunitats religioses femenines que perduren és perquè compten amb beneficis reials. En 1261 el rei concedeix permís per a tenir un forn propi intramurs del monestir (els forns, com els molins hidràulics, eren monopolis reials). Aquests privilegis mitiguen la pobresa en la que aquest monestir vivia. Les prioritats seran diferents vistes des de les necessitats pròpies de vida o des del poder que les vol controlar: en 1284 el bisbe Arnau de Gurb cedeix les rendes de Joan Corretger per a pagar un capellà que les atengui.

Entre 1280 i 1295 s’amplien les muralles barcelonines entre el portal de Jonqueres i Sant Pere de les Puel·les (on n’hi havia d’altres monestirs femenins), però el mur est o de Marina no s’iniciarà fins el 1358. En 1362 les “sors menors” i l’església de Santa Clara són ja dins els murs de la ciutat. Cal dir que en aquest lloc n’hi havia també la capella i hospital de Santa Marta, molt antic (en unes excavacions es trobaren restes d’una necròpolis paleocristiana). Aquest hospital, conegut al segle XIV com de Pere Desvilar, conseller de la ciutat, o la “Pia almoina” de la ciutat serà un dels sis que passaran, en 1401, a conformar l’Hospital de la Santa Creu.[5] Tres segles després el tornaren a refer, sent conegut com “hospital de pelegrins de Santa Marta”.

El 1327, una catorzena de monges clarisses d’aquest primer monestir de l’orde de Sant Damià, funden el monestir de Pedralbes, on es seguirà una dinàmica molt diferent en ser beneficiades des del principi amb un seguit de concessions i privilegis reals. En canvi, les “damianites” (seguidores de la primera comunitat de Sant Damià a Assis) o sors menoretes, no ho tenen gens fàcil, malgrat que aquest mateix any el rei concedeix l’exclusivitat dels forns de la zona. En 1333 Alfons el Benigne mana al bisbe Ponç de Gualba i a qui correspongui que paguin a la abadessa de les sors menoretes una quantitat que encara no havien cobrat i que s’havia de fer efectiva “atesa la seva pobresa”.[6]

Bassa de rec del monestir de Pedralbes, una de les construccions més antigues (S. XIV), AGC, 2025

Potser degut a aquest estat de pobresa, en 1406, les germanes demanen a la Santa Seu canviar d’hàbit i de regla, però no ho aconseguiran fins el 1513 quan, adoptant la regla de Sant Benet, passaran a ser benedictines.

En 1453, Rafaela Pagés havia fundat un monestir de religioses terciàries franciscanes de retorn d’un pelegrinatge a Terra Santa i de Roma, on va obtenir del papa Nicolau V el permís. A Barcelona van aconseguir del bisbe i dels canonges de Sta. Anna la cessió de la casa d’en Porta (prop de l’Hospital de la Santa Creu), que havien deixat el 1423 les dominiques de Montsió. Van posar la casa sota l’advocació de Sta. Maria de Jerusalem en record del viatge de la fundadora. A finals del segle XV la comunitat empren les gestions necessàries per a entrar a l’orde Santa Clara. En 1494, amb la incorporació d’algunes clarisses del monestir de la Trinitat de València, la comunitat de Jerusalem va professar, prosperant ràpidament, tot i que els segles posteriors seran inestables, com seran per a la majoria de convents femenins.

Durant el Setge de Barcelona (1713-1714) el convent de Santa Clara, quedà molt malmès i les religioses, ja benedictines, foren temporalment acollides en cases de familiars i amics amb la intenció de tornar quan s’arrangessin els desperfectes. Les restes del seu campanar foren aprofitades per a construir l’anomenada Torre de Sant Joan, punt de vigilància i de presó fins a la destrucció i arrasament de bona part del barri de la Ribera per a construir-hi la Ciutadella de Barcelona. El rei Felip V donà llavors a les monges el Palau Reial Major (actualment Museu MarèsMuseu d’Història de Barcelona i Saló del Tinell), on visqueren entre 1725 i 1936. El 1952, amb la comunitat de Sant Benet de Mataró, funden el Monestir de Sant Benet de Montserrat, on viuen.

El carrer Baixada de Sta. Clara recorda el pas de les benetes al Palau Reial al segle XVIII, AGC, 2025

En la intervenció arqueològica duta a terme a l’exterior de la capella castrense del parc de la Ciutadella el 2011, han estat localitzades diverses estructures, entre d’altres, un possible pou pertanyent al convent de Santa Clara. Del convent de la Ribera, que incloïa una gran església gòtica, només es conserven algunes columnes i capitells del claustre al Museu Marés, i el retaule de Santa Clara a Sant Vicenç de Sarrià.

Capella castrense a la Ciutadella, on n’hi havia el monestir de St. Antoni i Sta. Clara: Foto: Ramon Solé a https://estimadaterra.wordpress.com/2018/02/07/la-parroquia-castrense-del-parc-de-la-ciutadella-de-barcelona/

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 23/05/2025

A les benetes de Montserrat, continuadores d’aquell primer convent de Santa Clara al barri de la Rivera de Barcelona.


[1] Brugés, Irene, Jornet, Núria et al. “Diplomatari de la col·lecció de pergamins del monestir de Santa Clara de Barcelona” (1039-1241). Fundació Noguera. Barcelona: 2019, n. 239

[2] Núria Jornet i Benito, 2005. “Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona: origen d’un monestir i configuració d’un arxiu monàstic (1236-1327) Tesi UB dirigida per Blanca Garí.

[3] Clara d’Assis, el “Privilegi de la pobresa” com a forma de vida. https://historiasdebellvitge.com/2025/05/15/clara-dassis-el-privilegi-de-la-pobresa-com-a-forma-de-vida/

[4] Brugués, Irene, Jornet, Núria et al. “Diplomatari de la col·lecció de pergamins del monestir de Santa Clara de Barcelona” (1039-1241). Fundació Noguera. Barcelona: 2019, n. 300.

[5] Els hospitals de la Santa Creu de Barcelona: https://historiasdebellvitge.com/2021/05/20/els-hospitals-de-lhospital-de-la-santa-creu-de-barcelona/

[6] Josefina Mutgé (2008) “El monestir benedictí de Sant Pau del Camp de Barcelona a traves de la documentació de la cancelleria reial de l’Arxiu de la Corona d’Aragó” (1287-1510), n. 46

Clara d’Assis, el “Privilegi de la Pobresa” com a forma de vida

La Porciúncula a Sta. Maria dels Àngels d’Assis. 2006.

Si Giovanni de Pietro Bernardone (Francesc d’Assis) neix entre 1181 o 1182 com a fill d’un ric comerciant, Clara de Scifi (Clara d’Assis) ho farà poc després (1194) en una família (paterna i materna) de la noblesa feudal d’Assis.

Ell disposava de llibres i d’una bona educació, dominava el francès (li deien el “franceset”), sent una mena de trobador del seu temps, també el llatí i les arts militars, tot un cavaller. Ella tenia l’educació que li venia del seu llinatge, amarada amb una devoció que li va transmetre la seva mare, Hortolana, peregrina de diferents enclavaments religiosos, com Roma o Jerusalem.

Castell de la Roca d’Assís, del segle XII. 2006.

Uns orígens diferents, però propers, no només pel lloc de naixement, també perquè som a una època en la que el món feudal, vinculat a la terra, es veurà obligat a entendre’s amb el de les urbs, amb els artesans i mercaders i amb les noves formes de gestió política i social.

Un enteniment fràgil que s’anirà donant en petites dosis i amb molts conflictes. Quan Assis s’independitzà de l’imperi germànic, la família d’Hortolana s’exilià a la ciutat veïna de Perusa (Perúgia). Aviat aquestes dues ciutats veïnes entraran en guerra, no retornant la família a Assis fins el 1203. Poc després de que Francesc, que va lluitar al bàndol papal, tornés decebut i decidit a iniciar una nova vida reparant ermites, la primera d’elles, St. Damià, on viurà Clara, atenent malalts i convivint amb els camperols.

Sant Francesc tornant de la guerra. Assís. Foto: vikipedia.

Ell va pel món com un pobre itinerant, tal com feien altres moviments cristians considerats herètics per una Església immersa en els afers polítics i econòmics del seu temps i per un patriarcat que no tolera que les dones prenguin part en la predicació i la celebració, com acostumava a passar en aquests grups. Els “pobres de Lió” i els albigenses o “càtars”, a  Occitània o els del “Lliure esperit”, a Milà, molt populars entre la gent, predicaven i vivien una pobresa escollida, resultat de posar en comú els propis béns. Paradoxalment, la pobresa, una característica evangèlica, serà sempre posada sota sospita.

Els grups iniciats per Francesc i Clara no són molt diferents d’aquells altres perseguits, només una dèbil línia els separa, l’obediència. Ell rep un permís papal donat de paraula i ella el sentirà predicar a la Basílica de Sant Rufí d’Assis en 1211 (dos cosins seus, ja eren framenors), tots dos tindran converses d’amagat de la seva família. Poc després (1212), Clara fuig de casa per anar a la Porciúncula (petita església, prop de Santa Maria dels Àngels d’Assis, donada a Francesc per un monestir benedictí), on la reben Francesc i els seus companys. Francesc la exhorta a l’Amor i a la pobresa.[1]   

La Seo de St. Rufí a Assis. 2006.

Ella fa allí els seus vots, però, tement la reacció dels familiars, i amb l’ajut del bisbe, es portada al monestir benedictí de St. Pau de les abadesses de Bastia, una bonica ciutat, entre Assis i Perúgia, on s’arriben els seus familiars negant-se a donar-li la dot que li corresponia, ja que ella es nega a casar-se amb el noble amb qui l’havien compromès. Aviat surt d’allí (potser per no tenir dot) entrant en un altre tipus de vida al beateri de l’església de St. Àngel de Panzo, a Bastia, on se li ajuntaran les seves dues germanes menors, Inés i Beatriu.

Sta. Maria la Major d’Assis (segle XII). 2006.

Els beateris eren unes noves formes de vida religiosa, no compromesa pels vots. En aquesta època les comunitats femenines i mixtes florien, el que provoca la por d’una església  i d’una societat que vol tenir sota control el cos de la dona. El mateix Cister ja nasqué amb una forta misogínia, no volent assumir les branques femenines que proliferaven. Tot i que es van obrir diverses comunitats, la majoria desapareixeran aviat, davant la imposició del claustre i de les dificultats de sobreviure que això comportava.[2]

Primer volum de «les fonts franciscanes». Dibuix de la portada de Montserrat Gudiol

Les beguines naixeren a Brabant i a Flandes (Bèlgica) estenent-se ràpidament per altres llocs propers, sent conegudes amb altres noms, com les “Umiliate” de la Lombardia, una corrent on les dones eren al capdavant. La seva fundadora (Guillema de Bohèmia, 1210-1281), filla de la reina Constança d’Hungria, havia estat acollida i molt ben considerada per l’abadia de Chiaravall del Cister a Milà, rebent molta devoció popular. Però el 1300 serà profanat i cremat el seu cadàver amb els cossos vius del teòleg Andrea Saramita, de la que dona que continuava al capdavant, Maifreda de Pirovano i d’una altra seguidora, sor Giacoma de Biassona, condemnats tots per la Inquisició com a heretges, igual que passarà a París en 1310 amb Margarite Porete i el llibre espiritual que va escriure i que havia tingut molt ressò: “el mirall de les ànimes benaurades”[3].

Clara, que va morir el1253, no va viure aquests dolorosos processos, però sí va conèixer la prohibició papal, en 1215, de noves fundacions d’ordes femenines i les limitacions a les permeses, no sabem ben bé com li devia afectar aquestes tensions i les que n’hi havia al mateix grup de seguidors de Francesc, però segur que ho farien.

Clara es dona i dona a les seves germanes un estil de vida propi, abraçant la “germana pobresa”, com a part de l’estima que es devien inspirar amb Francesc. Amb les seves dues germanes i altres dones inicia una comunitat a la petita ermita i casa annexa de Sant Damià on viurà fins la seva mort.

Claustre de St. Damià, Assis. 2006.

En 1215 Clara redacta la primera regla donada i escrita per una dona, diferent a totes les altres, ja que Clara parla amb el cor, insistint en tot el que es refereix a la pobresa, tant la material com la espiritual, en el sentit de posar l’estima per davant de tot. Tenim pocs escrits de Clara: la regla, algunes cartes i el seu testament espiritual. Texts senzills i propis de la seva època d’una bellesa que commou, sostinguts amb una fermesa que il·lumina.[4] De les cartes que es conserven, algunes són adreçades a Inés de Bohèmia (1211-1282), germana de la Guillerma condemnada i fundadora d’un Hospital i convent de Sant Francesc on s’afegirà la comunitat clarissa de la que en serà abadessa. Vides apassionants en temps convulsos on algunes dones encara podien decidir.

Inés de Bohèmia atenent malalts. No es troben fàcilment representacions de dones als hospitals, tot i que elles en tenien cura.

En 1216, un temps en el que Francesc està viatjant per l’Orient demanant la Pau a les hosts de les croades i al mateix sultà d’Egipte, el papa concedeix a Clara el “privilegi a la Pobresa” en el que ella havia insistit. És a dir, que ningú pugui canviar la seva decisió de no tenir, ni particular, ni comunitàriament, més béns que els estrictament necessaris per a la vida. En 1256, al poc de morir, junt al seu procés de canonització, es tornarà a ratificar aquest “privilegi”, manant que si alguna dona no pot seguir el que comporta, sigui traslladada a un altre lloc i que si algú -eclesiàstic o laic- vol pertorbar o contravenir aquesta ordre sigui amonestat i apartat del seu càrrec fins que ho repari.

En 1221 quan retorna, Sant Francesc es veu obligat a readaptar la primera regla que expressava més aviat un desig de viure d’una determinada manera, entre un grup d’amics i afins, que un conjunt de normes, que ara són necessàries, donant el creixement de la comunitat i les diferències que es donen. És llavors quan es fixa la separació en funció del sexe: Primera Orde, franciscans o framenors, Segona Orde, clarisses o “menoretes de St. Francesc”, tot i que s’obrirà una tercera via pel seguiment dels laics que també portarà conflictes. En un clima religiosament violent, aquestes normes permeten sobreviure. Francesc morirà pocs anys després (1226), deixant com a testament espiritual els seus càntics, el de les criatures o el del germà Sol (amb l’afegit d’un vers a la germana mort). Clara el sobreviu quasi trenta anys vivint i estimant en pobresa amb tendresa i fermesa a parts iguals.

Basílica de St. Francesc a Assis. 2006.

No entrarem en el seguiment posterior dels convents, tan diferent i complex, ni en els conflictes que es donaren en la interpretació i aplicació d’aquest privilegi-norma de Clara, només volem ressaltar alguns aspectes concrets dels seus escrits que són llum pel nostre món, tan envoltat de tenebres com aquell.

Si la primera norma de la regla és la obediència als pares franciscans i a les abadesses (sense la que no haurien sobreviscut), la segona és la que les caracteritza: per entrar a la orde cal vendre totes les seves coses repartint-les entre els pobres. Clara, exemple i mirall, es negarà a vendre als seus familiars les terres que rebrà per herència i les repartirà entre els serfs que les treballaven.[5] Si la reforma benedictina del Cister es fonamenta en el treball manual i la gestió de les terres, Clara  promou la renúncia a l’acumulació, especificant que totes -abadesses i germanes- s’han de guardar de preocupar-se per aquestes coses, només per a encomanar la distribució entre els pobres.

Clara, que coneix i sent les misèries del seu temps reparteix les terres que rep en herència entre els que les treballen. Un aspecte poc destacat de la seva vida.

La virginitat no és un requisit previ per formar part, Clara entén que poden entrar dones vídues o aquelles que tenen marit que s’han fet frares. És així com rebrà a la seva mare, l’Hortelana. La dona peregrina que es prepara per l’últim viatge al costat de les seves filles.

El treball, que ha de ser honest i útil, no ha d’estar al servei de l’acumulació. Si bé és cert que la ociositat és enemiga de l’ànima, els treballs no han d’apagar l’esperit (malauradament tenim moltes imatges d’aquest efecte del treball des-humanitzat), s’ha de distribuir en funció de les necessitats (Regla, VII).

Si bé les germanes joves i fortes han de mantenir el dejú propi de Quaresma durant tot l’any -excepte el dia de Nadal-, abstenint-se, per tant, de menjar carn, Clara es mostra dolça i atenta amb les malaltes a les que dispensa de tots els excessos que imposa la regla, com el silenci, manant que s’actuï amb elles amb afecte i de nou recorda a les que surten a demanar almoina i en totes altres ocasions, la obligació de no apropiar-se de res (Regla, VIII).

Especieria a l’antic convent de Pedralbes. AGC, 2025

Clara demana la obediència a les germanes, a totes, la primera, l’abadessa que ha de parar atenció i donar confiança a les germanes aspirant a que la tractin amb familiaritat, com les senyores fan amb l’esclava. Però l’obediència té un límit i està en la pròpia ànima i en la nostra manera de viure conforme a les nostres eleccions. Fins el Vaticà II no es reconeix plenament el deure de seguir la pròpia consciència, però moltes abadesses, Clara entre elles, ja ho havia fet. Les abadesses deuen abstenir-se de mostrar-se airades o torbades davant de conductes que necessitin amonestació. La misericòrdia i l’amor mutu sempre han d’anar per davant (Regla, X).

Bassa al claustre de Pedralbes. L’aigua sempre present per la seva necessitat vital, és també un símbol de l’autoconeixement necessari per a prendre bones decissions. AGC, 2025

A cadascú segons la seva necessitat i de cadascú segons les seves possibilitats”, aquesta dita comunista, ja l’havia fet seva Clara d’Assis al segle XIII, però les formes també són importants. Al seu Testament Espiritual, un escrit que redacta d’una manera més lliure que la Regla, ho indica: tot es farà “per amor del nen que va néixer pobre a un pessebre, va viure sense res i va anar despullat al patíbul”. Es considera a St. Francesc l’iniciador de les representacions dels Pessebres, potser ell ho va fer públic, però cal reconèixer l’amor de Sta. Clara per la tendresa i reconèixer que ella també era, com ell, filla trobadora del seu temps.

Clara, seguint la tradició d’altres dones escriptores, com la comtessa Duoda, coneix i interpreta les Escriptures, mostrant la ferma autoritat que dona el coneixement i que el papa del seu temps va haver d’acceptar. La “planteta” de St. Francesc, com ella s’anomena, podria ser mare de la ecologia, com St. Francesc és el pare. Tots els éssers vius, per descomptat, però també la terra, assenyala Clara, ha de ser amorosament respectada, deixant a l’hort, franges de terra sense conrear, per tal de permetre que neixin herbes i flors silvestres o no treballant més terres que les necessàries per viure.

Hort petit del monestir de Pedralbes, AGC, 2025

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 15-maig-2025

Les fotos del 2006 són dels amics amb els que van viatjar a Roma i Assis, ja que la nostra càmera va passar a unes altres mans, no per pròpia iniciativa.

A Clara i a qui, com ella, fa de l’austeritat i l’equilibri ecològic una forma de vida.


[1] Tomas de Celano (segle XIII) “Francesc i Clara d’Assis”, traducció al català en 1991: https://montserratgudiol.com/pdf/fonts_franciscanes_tomo1_llfrancesciclaraassis_sanfrancescassis.pdf

[2] Valldaura del Berguedà i de Manresa:. https://terraendins.blog/2025/05/06/santa-maria-de-valldaura-de-olvan-i-de-manresa/

[3] En castellà “simples”, la traducció a “benaurades” és pròpia.

[4] “Los escritos de Santa Clara de Asís”: https://www.franciscanos.org/esscl/escritossc.html

[5] Triviño, Mª Victoria. Francisco de Asís y Clara. Madrid, PPC: 2009, p. 59

La Pia Almoina, implicacions en Provençana

Antic edifici de la Pia Almoina a la Plaça de la Seu, AGC, 2021

Els hospitals medievals feien més aviat funcions d’alberg, enclavats com hi eren a les rutes comercials i/o de pelegrinatge. Alguns hospitals disposaven de capella i lloc d’enterrament, funcions que també exercien monestirs, esglésies i ermites que aniran passant a les parròquies, sota control dels bisbes.

Catedral romànica de Barcelona. Ajuntament Barcelona.

Provençana, com Provençals, al voltant de Barcelona, era zona de “l’hort i el vinyet”, on els potents (laics i institucions religioses) tenien els seus masos amb conreus, arbres, vinyes, animals de granja i zones de pastura que milloren l’alimentació dels terratinents, més que la dels propis treballadors que s’anaven empobrint pagant censos a diferents senyors.

La Seu de Barcelona havia aconseguit aglutinar un gran patrimoni territorial i fiscal gràcies, entre d’altres, a les donacions inicials del comte Mir (-966) i a les compres i permutes realitzades pel bisbe Vives (-995) després de la presa d’Almansor, quan molts propietaris i propietàries es veuen obligats a vendre per a rescatar els seus captius o per a sobreviure. Al testament de Vives, entre les moltes deixes que fa, no trobem cap esment a l’hospital de la Seu de Barcelona que sí veiem, el mateix 995, al testament de Sunifred Llobet, ardiaca, que llega a aquest hospital, sota el sagristà Bonfill, algunes propietats al Pla de Barcelona i la resta al seu nebot Deusdit (futur bisbe Deodat).[1]  El sagristà és una figura vinculada a l’hospital de la Seu, més endavant Pia almoina, mentre que l’ardiaca és el cap del Capítol de la Canonja, llavors encara unificats.

Claustre de la Casa de l’ardiaca, amb una de les primeres fonts que es fan a Barcelona, AGC, 2024

El 1009 es constitueix la Canònica de Barcelona amb la presència de diferents bisbes i comtes. Aeci, successor de Vives, cedí l’església de Sta. Maria del Mar (on voldran se enterrats els potents de la ciutat), un espai de l’antic claustre de la Catedral i algunes de les seves rendes. En aquest document es recullen donacions posteriors, com la de les comtesses Ermessenda de Carcassona i Guisla de Lluçà que donaren l’església de Sta. Eulàlia sota Ègara (Terrassa).[2] Aquell mateix any Trubal confirmava a Bonuç, abat de la comunitat de canonges, la donació que va fer el seu germà, el mercader Robert, de vint pal·lis de diferents colors a Sta. Maria del Mar renunciant als seus drets en favor de la Canònica on “cada dia se alimenta a cent pobres i pelegrins, cecs i esguerrats” i comprometent-se a obtenir la renúncia de la dona i fills de Robert a canvi de tres unces d’or.[3] Són anys de reforma eclesial, el clergat no podia disposar de béns propis i és la institució la que fa les transaccions sense que hi hagi una separació clara entre els béns del bisbe o els de la Seu i la Canonja.

La Pia Almoina (mueseu diocesà i la Catedral), AGC, 2023

En 1010, mor Aeci a conseqüència de la ràtzia a Córdoba, el succeeix Deodat (1010-1029), de la família dels Claramunt, nebot de Sunifred Llobet, de qui havia heretat el càrrec d’ardiaca i unes propietats a Montjuïc que vendrà, amb la seva mare Senegondis, en 1014, a la vescomtessa Ermengarda (filla de Borrell II i mare de Mir Geribert). Aquests anys trobem nombroses permutes i/o donacions entre l’abat del Capítol, Bonuç i Deodat, entre altres transaccions que mostren com es van aglutinant propietats.

El 1023 Deudat dona diferents propietats, entre les que trobem un hort “no lluny de la casa de St. Miquel”, on es bastirà “l’Hospital dels pobres i peregrins”, que tindrà en règim d’usdefruit, el prevere Jofre. Probablement aquest hospital és el que fundà el vescomte Guitard mencionat en 1045, quan els comtes Ramon Berenguer I (1023-1076) i la seva primera dona, Elisabet de Nimes (-1050), fan donació a “l’Hospital de pobres i peregrins de Guitard, mig en ruïnes, de la desena part de el gra dels seus molins des del Besòs a Barcelona, confiant que algú se’n ocuparà. L’hospital limitava amb el Mont Taber (on ara hi és la Catedral).[4] Els vescomtes controlaven les vies comercials sobre les que s’establien els albergs. La Seu acabarà apropiant-se de St. Miquel.

El carrer de la Font de Sant Miquel, recorda l’església que ja no existeix. AGC, 2021

Fins a les darreries del segle XI el patrimoni de la Seu és gestionat pel bisbe que actua normalment amb l’aprovació dels seus canonges, tot i que, en alguna ocasió ho fa d’acord amb el sagristà, vinculat a la gestió de l’hospital, formant-se així dos dominis patrimonials, el de l’hospital i el del Capítol que s’anirà disgregant entre algunes famílies de canonges i l’ardiaca de la Seu.[5] Tot plegat provocarà en gran mesura la irrupció del sistema burgès, fonamentat en l’acumulació, els préstecs i l’especulació.

En 1090 Berenguer Andreu dona tot el que té a Sant Just Desvern a l’Hospital que “es fa de nou”. Aquest any es pot considerar l’inici de la gestió autònoma dels béns de l’Hospital de la Seu amb els establiments i donacions de dos canonges, Miró Goltred, que en 1090 cedeix al seu nebot Miró Balloví (també canonge) unes terres i vinyes a Abedrom (St. Andreu del Palomar) a canvi d’un alou a Reixac que aquest donarà a l’Hospital i Balloví  que en 1098 cedirà els censos d’una propietat a Magòria al mateix Hospital de la Seu.[6]

Cases dels canonges, prop de la Catedral, AGC, 2023

També trobem donacions d’algunes dones, com la que fa Ermengarda, dona de Guillem Bonfill que en 1091 i entre altres donacions, deixa a l’Hospital (no sabem quin) i a la construcció del pont del Llobregat (probablement per refer el pont romà de Martorell) una aportació modesta però important per la història, ja que és un dels primers testaments de dona que dona a institucions públiques.[7]

l’Hospital, dedicat a l’alimentació de pobres, que concentra i augmenta el seu capital amb el monopoli dels forns i del pa, donant origen a la Pia Almoina, on veurem associats de manera exponencial assistència i lucre, tindrà un gran pes a la nostra zona. Entre els segles X-XI, la meitat de documents de la Seu referents al sagristà són de Provençana.

Creu pàtea, símbol dels hospitals medievals

De 1161 data la fundació de la Pia Almoina, amb el testament del sagristà de la Seu, Pere de Claramunt, que dona béns a Santa Eulàlia de Provençana i Santa Maria d’Esplugues per aquest fi, amb la voluntat expressa de que el bisbe i els clergues facin sempre almoina i no només per Quaresma, que cada dia mengin al refectori dels canonges tres pobres i que aquests acceptin tres pans amb menjar i beguda de dos clergues. Aquesta donació serà confirmada pel seu germà, Berenguer de Claramunt, que manifesta tenir aquestes propietats per la seva mare. Deixant de banda les intencions, especialment al moment de la mort, cal tenir present les pressions que rebien, com la excomunió que va patir Berenguer i el seu fill, Bernat, fins que van restituir a la Canònica un ferragenal que havia donat la seva mare i que ells havien retingut. Pere de Claramunt, després de fer de mediador amb el seu germà, per la propietat de Provençana, i entre la seva família i les institucions religioses per altres propietats que tenien a l’Anoia, es farà monjo de Valldaura. Els conflictes violents entre les ordes al servei directe del papat, el bisbat i els barons locals són freqüents. El següent sagristà de la Seu, Hug de Cervelló, morirà el 1171 a Tortosa a mans de nobles que l’acusaven d’assassinat.

Detall a la Baixada de la Canonja, AGC 2024

El procés per unificar els hospitals de Barcelona que eren sota la Seu culmina el 1275 amb unes ordenacions que generen conflictes entre les institucions religioses que tenien el seu propi hospital, cementiri i sagrera i el de la Catedral o “Pia Almoina”. Aquell any, Pere d’Illa, canonge de la Seu i administrador de la Pia Almoina, estableix a Ramon Canals en la parròquia de Santa Eulàlia de Provençana “supra mansum d’Ermitis” (de Bellvitge), la propietat limitava amb la tinença d’Arbert de l’Hospital per la Pia Almoina i amb “el prat”. Una altra donació important és la del canonge Bernat de Sarrià que, malgrat no especificar al seu testament els seus béns a Provençana, sabem que havia comprat el 1283 a Pere de Torrelles el “Mas de Belvige”, amb onze emfiteutes, entre els quals, Na Cortés. Uns anys després compra drets agraris sobre algunes terres a la mateixa zona, on veiem una altra dona, Na Olivera.[8]

Al segle XIII, tot i que una part de la noblesa continuava fent donacions als antics monestirs, l’alta burgesia urbana prefereix donar als hospitals i a les ordes mendicants, com el convent de Sta. Catalina dels dominics o el de St. Francesc, salvant-se, de la Seu, el seu hospital que, estava a l’antic claustre de la Catedral, prop del lloc on es bastiria la capella de Santa Llúcia i on hi havia hagut l’antic celler dels canonges. Per la seva part, el Capítol crea la “Casa de la Caritat” que s’encarregava, entre altres qüestions, de les porcions canonicals entrant en una competència deslleial en el mercat del gra i del pa que els conselles de la ciutat intentaran contrarestar, sovint infructuosament.[9]

Capella de Sta. llùcia, on n’hi havia els cellers dels canonges.

L’edifici de la Pia Almoina no es basteix fins el s. XV, després d’enderrocar l’antic edifici de la Canonja per fer el claustre gòtic de la Catedral. Serà engrandit el s. XVI i actualment es seu del museu diocesà.

Una primera conclusió d’aquest anàlisi seria que, si bé l’atenció a pobres i malalts era necessària, també era una manera de fer-se amb un bon patrimoni, gràcies a les donacions testamentàries, al cobrament abusius dels censos i als préstecs que des d’aquestes institucions i persones potents es podien fer. Es crea així un cercle viciós que encara perdura: alimentar pobres per nodrir la maquinària que es crea per aquest fi.

Actual Museu Diocesà a l’edifici de la Pia Almoina. AGC, 2024

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 29-04-2025

A qui para atenció als necessitats desinteressadament


[1] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010, n. 119

[2] Aquesta església, de la que no es conec l’emplaçament, va ser derruïda en 1601,

com la de St. Sadurní, amb les pedres de ambdues es bastí el pont de St. Pere.

[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, n. 121 i 125

[4] Baucells, Fàbrega…, oc, n. 225 (1014), 368 (1023) i n. 683

[5] Benito, P. (1999) “Clergues feudataris. La disgregació del patrimoni de la Seu de Barcelona i els orígens del sistema beneficial. (1091-1157)”. CSIC. Anuari d’Estudis Medievals, 29.

[6] Baucells, Fàbrega…, oc, n. 1528 i 1524 (1090) i 1653 (1098).

[7] Baiges, I., Feliu, G., et al. (2010). Pergamins de l’Arxiu Històric de la Corona d’Aragó (ACA) segle XI, de Ramón Berenguer II a Ramón Berenguer IV. Fundació Noguera, vol. 48, n. 233

[8] López Pizcueta, Tomás.  La Pia Almoina de Barcelona (1161-1350). Estudi d’un patrimoni eclesiàstic català baixmedieval. FN. Estudis, 16, 1998

[9] Serrahima, Pol: “La Catedral de Barcelona i el pa al segle XV: la Pia Almoina i la Casa de la Caritat”, a: Proveir Barcelona. El municipi i l’alimentació de la ciutat, 1329-1930, 2016, Ajuntament Barcelona.

La Torre Blanca i l’hospital nucli de l’Hospitalet

Pl. Mn. Homar, emplaçament de l’hospital del segle XIV, AGC, 2024

L’actual barri del Centre de L’Hospitalet de Llobregat està a ponent de la ciutat, tocant a Cornellà, però es denomina així perquè va ser aquí, al voltant del pedrís conegut com la “Torre Blanca”, on es va aglutinar el primer nucli urbà amb el seu primer Ajuntament, anomenat llavors el “Comú” o la “Universitat.

La “Torre Blanca”, una casa pairal de 1595 que pertanyia a la nissaga dels Oliver, serà seu de l’associació dita “Harmonia” a finals del segle XIX, d’aquí el seu nom actual  i de l’Ateneu Cultura Popular al segle XX.

El Casal de l’Harmonia de la plaça Josep Bordonau, no és el lloc on n’hi havia hagut l’antic l’hospital conegut com “La Torre Blanca”, com s’havia cregut; les excavacions de 2008, en les que només es va trobar materials moderns i contemporanis, ho confirmen.

El Casal de l’Harmonia, propietat dels Oliver, no és l’antic hospital.

Les excavacions realitzades a la plaça Mn. Homar de l’Hospitalet de Llobregat indiquen que aquest seria l’emplaçament de “l’hort del rector” de la parròquia de Sta. Eulàlia de Mérida. No es descarta que un dels murs fos el de l’antic hospital del segle XIV, el que es correspon amb la documentació que ubica l’hospital de Santa Càndida a un hort conegut com “Paratge”, que podria ser posteriorment el del rector, ja que estava, com la plaça, sota l’església.

El passatge de la Rectoria i la pl. Mn. Homar al fons, AGC, 2020

La Torre Blanca és esmentada per primer cop en 1057 en el testament d’Ermengarda, una dona de la família dels Santmartí, de procedència fronterera, que mostra la relació del nostre hospital amb la comanda de St. Valentí de Cabanyes (Penedès) de l’orde de Sant Joan de l’Hospital.

St. Valentí de Cabanyes, AGC, 2022

Els primers esments d’un hospital en Provençana són del segle XII, però el terme “hospital” resulta confós i sembla referir-se als propietaris dels terrenys (l’orde de Sant Joan de l’Hospital o l’hospital de la Seu o “Pia Almoina” o qualsevol altre institució que tingués aquí un lloc d’hostatge i/o de recanvi de cavalcadures, com sembla indicar el topònim “corral d’ases”, als Banyols de Provençana sota el lloc on es bastiria l’hospital. No és estrany, ja que per aquí passava el camí que comunicava Montjuic amb el cap del riu, una via ramadera vinculada al comerç.

Provençana, any 1000. Entre els primers topònims, la Torre Blanca

El 1231 una família ven a Pere Copons una terra amb un censal de sis parells i mig de capons per a “l’Hospital”, en un dels seus límits s’esmenta l’orde de l’Hospital (Codina, I: 38). Dels tretze capons un ho pagaran a mitges Arsenda Benvige i Miquela Godai que podrien ser Deodonades, ja que Arsenda ens dona el nom que tindrà l’ermita i el cognom Godai el veurem en algunes dones acusades de curanderisme a principis del segle XIV. El topònim “Hospital” indica aquí un propietari que rep censos, com feia la Pia Almoïna, dedicada a l’acumulació d’excedents i a l’alimentació de pobres i l’orde de Sant Joan, que no establirà hospitals a Occident fins més endavant. En aquests temps molts provençals arribaven a Catalunya fugint de les persecucions de l’Església de Roma adoptant cognoms locals, com “Benvige”.

Viladecans. Pl. de les Deodonades, amb l’ermita de la marededéu de Sales i un cementeri vigent. AGC, 2019

El 1242 l’orde de l’Hospital de Sant Joanestableix a Ramon Guerau a la Torre Blanca, a la “vila vocata Hospital”. La família Guerau, propietària durant més d’un segle, es dedicarà a la recollida de censos de la zona per aquesta orde. La paraula “hospital” assenyala ara un lloc on l’orde de l’Hospital i l’Hospital de la Seu tenien propietats importants, un lloc amb una funció d’hostatge tant necessària i important que dona nom a la nostra vila, talment com passa a altres llocs propers a la urbs, com l’Hospitalet de l’Infant. Una vila que ara es considera “pobla”, amb unes vies comercials, un mercat i un hospital-alberg.

Creu pàtea, símbol dels hospitals al carrer Xipreret, AGC, 2024

A partir d’aquest moment les mencions de “l’Hospital” queden vinculats a la Torre Blanca, on s’aglutina la nova vila. La Torre Blanca, com el castell de Bellvís (sota el poder comtal), tenia una jurisdicció administrativa i fiscal pròpia que quedarà en mans de l’orde de l’Hospital, però la Seu, amb el seu propi “hospital” o Pia Almoina, i la Canònica seguiran sent les grans propietàries a la zona, el que generarà conflictes entre les mateixes institucions religioses. El 1252 Gueraua Trilla ven una propietat a Arnau i Raimunda de Plegamans a la vila de l’Hospital de la Torre Blanca.

Creu pàtea a l’antic edifici de la Pia Almoina.

L’acumulació de béns per l’església provoca, en gran mesura, la irrupció del sistema burgés, assentat en els préstecs i la especulació. En 1256 el canonge i rector de Provençana Pere de Vilar fundà un petit alberg annex a la capella de Sant Macià, prop de l’hospital de Sant Llàtzer, a la plaça Pedró de Barcelona, en uns terrenys que va llegar amb la finalitat d’acollir pobres o malalts, especialment mariners vells. L’hospital tenia una secció masculina, amb tres naus i vint-i-dos llits, i una de femenina, amb una cambra i set llits, endemés de graner, refectori i altres instal·lacions. Al seu testament de 1278 trobem, entre un escandalós inventari de béns, l’existència d’un mercat a Provençana amb una mesura reconeguda, com n’hi havia des del segle X amb la propietària de terres i d’un lloc en aquest mercat, Aurúcia Deodicada: https://historiasdebellvitge.com/2020/06/18/banyols-versus-provencana-s-x-aurucia-versus-el-bisbe-vives/. La fundació d’hospitals i les donacions a aquests eren una manera de blanquejar els excessos de capital guanyant prestigi, potser per aquest motiu el fundà a Barcelona i no a Provençana d’on era el rector absent. No ho sabem.

Pl. Pedrò a Barcelona, on n’hi havia l’hospital de Sant Llàtzer atès per una comunitat de beguines.

El 1370 Francesc Guerau, hereu de la Torre Blanca pel seu avi Guillem i el besavi Ramon Guerau (1242), ven la propietat a Bernat Rosell amb tots els seus privilegis: censos que recollia l’orde de l’Hospital des del Pla del Llobregat fins a Martorell, homes i dones propis, so de campana, fossat i presó, excepte els delmes i primícies que seran per l’orde. S’hi afegeixen sis terrenys dispersos, un d’ells, l’hort de Paratge, amb oliveres, sota el Camí Ral.

La paraula Paratge ve de “pariatge”, que vol dir acord, sent una paraula molt estimada a la civilització occitana. A principis del segle XIV s’inicien les persecucions en les nostres terres a les Deodonades que tenien cura de les ermites i petits hospitals, substituint-les per clergues beneficiaris o per donats que podien exercir les funcions amb les seves famílies. Els donats que trobarem a l’ermita de Bellvitge i a l’hospital de Santa Càndia, són, ens diu Jaume Codina, vinguts de fora.

Creu pàtea de l’hospital de Sant Llàtzer o dels messells.

En 1375 el donat de l’ermita de Bellvitge, Pau Genover, comprà el camp de “Paratge” per tal de bastir, amb l’ajut d’un fuster, un hospital d’atenció a pobres, malalts i pelegrins. Genover demana llicència al bisbe i deixa el 1379 la cura de l’ermita per dedicar-se a l’administració d’aquest hospital aconseguint que la casa de l’Hospital de Barcelona posi un portal amb el senyal de la ciutat i que es reconegui la propietat de la capella de Santa Càndida a l’Hospital (l’orde de l’Hospital que litigarà amb la Seu pel prat de Banyols o de l’Hospital, perdent el judici, el “prat” de Banyols podria ser el “corral d’ases”).

Aquest antic hospital, amb la capella de Santa Càndida i un cementiri, farà funcions parroquials, ja que la de Provençana quedava lluny (i sovint amb el rector, el vicari o l’enterramorts, absents). En 1391 es concedeix a aquest nou nucli que serà el barri del Centre de l’Hospitalet llicència per instal·lar una carnisseria que disposarà dels seus ramats “in sacraria seu popula hospitalis vocati de provinciana, és a dir que l’hospital és el naixement de la vila o “pobla”, més a prop de Cornellà que de Barcelona, amb mercat que desplaçarà al primitiu. L’hospital s’ubica, fins el segle XVIII, prop de la carnisseria.

Ermita de Bellvitge, mitjans segle XX. El comerç vinculat a les pastures i els ramats era més dinàmic i actiu que el merament de conreu, com passava a Sta. Eulàlia de Provençana.

El 1405 l’orde de Sant Joan de Jerusalem estableix a la filla de Bernat Rosell, Angelina Rosell, a la Torre Blanca, encara que serà el llinatge del seu marit, Bernat Oliver, el que passarà a la història. El bisbe, d’acord amb el rector de Provençana, s’intenta apropiar de Santa Càndida consagrant en data indeterminada el terreny de l’hospital fins al Camí Ral i posant la primera pedra. Oliver i Angelina Rosell afirmaran que la van fer ells i els pertany, encara que deixaven les claus als parroquians, ja que l’església de Provençana els quedava lluny i estava aïllada.

El 1426, s’autoritza a canviar l’emplaçament de la parròquia de Provençana aprofitant la sagrera i el cementiri de l’hospital. Bernat Oliver intenta demostrar que la capella no era del rector, com aquest afirmava, desmentint, amb altres, les afirmacions del rector i negant-se a un trasllat que s’acabarà realitzant malgrat la mediació, en 1434, de la reina d’Aragó, Maria de Castella (1401-1458), que intervé en nombrosos conflictes catalans davant de l’absència del seu marit, Alfonso “el magnànim”.

Plet de Bernat Oliver, recollit per Jaume Codina.

La reina fa saber que Bernat Rosell, pare d’Angelina, havia estat un pròcer i com a tal gaudia del dret real de fundar esglésies, com va ser el cas de la capella de Santa Càndida i demana que, en atenció al servei realitzat a fidels i ancians, el bisbe faci que el rector permeti tenir les claus al matrimoni. L’assumpte es complica amb altres temes i es creen bàndols: els d’enllà de l’aigua (El Prat) que s’acabaran independitzant, la pobla, que s’imposa… sense que es vegi una correlació respecte al tema en qüestió. La reina Maria acabarà aprovant la nova església sol·licitant una compensació per als Oliver.

La societat agrària es diversifica entre terratinents grans, mitjans o petits constituint l’ajuntament o “universitat”. La primera reunió es realitza al pòrtic de la nova església, el 1450, davant dels conflictes amb Bernat i Pere Oliver, pare i fill, i sota llicència de la reina Maria, s’acaba determinant que la compensació als Oliver es pagarà en cinc parts, una l’assumiran  els majors o més rics; dos, els mitjans i les altres dues es repartiran en tres parts entre els menors, que disposaran de tres anys per fer la liquidació.

1408. El Capbreu fiscal es fa per pagar els costos de la nova església. Foto: 2025, exposició de Pergamins al Museu d’història de la ciutat.

En 1441 una família de Vilafranca feia una donació testamentària al nostre hospital de Santa Càndida i al seu donat, Lluís de Mur, procurador de la Casa-Hospital. El 1454 el bisbe dona permís a l’hospital per demanar almoines per poder atendre els pelegrins i seguir amb les obres. A les actes s’especifica que l’hospitaler demana almoina mentre que la seva dona atén pobres i malalts. L’hospital té la capella dins de les seves instal·lacions, on se celebren misses i acudeixen els veïns de la zona. Als altars: Sant Bartomeu, Sant Blai i Santa Llúcia, advocacions de l’Orient cristià molt populars al sud de Catalunya.

Del 1475 són les primeres Ordenacions per edificar la nova església. En elles es dona veu i vot a tots els habitants naturals de la població: els caps de família de la pobla (quaranta-quatre homes i dues vídues), alguna representació dels d’allà l’aigua i dels d’ençà l’aigua i el donat de Bellvitge. El rector de Provençana és absent i se n’acorda la independència al respecte. En aquesta ocasió són convocats els estaments pobres, el que ja no tornarà a passar, encara que assumeixen costos. S’acorda un dret parroquial del 15% sobre les despeses funeràries. El bisbe signa i aprova el que ja és un fet.

El 1508 es constata, després de la visita a les dues esglésies de Sta. Eulàlia, a l’ermita de Bellvitge i a la capella de Santa Càndida, que el rector segueix absent deixant la parròquia a mans d’un vicari. Els ermitans de Bellvitge eren un donat i la seva dona, ja grans. A l’hospital de Santa Càndida els donats eren un matrimoni provençal. L’hospital s’havia de reparar perquè quan plovia entrava aigua, però els prohoms de la pobla prefereixen contractar un argenter perquè faci una creu per cent vint lliures, encara que no sabem si es va fer.

La iconografia de la època moderna acaba eliminant tot vestigi del fer de les dones, especialment en les cures. Detall del retaule de Sant Roc que es conserva a l’edifici de l’Harmonia.

El 1564 hi ha un nou intent de rehabilitar l’hospital i la capella de Santa Càndida. El projecte estava convingut i signat entre els prohoms de la pobla i les Devotes de la tercera orde de Sant Francesc, però no va arribar a dur-se a terme. Per què? En endurir-se les estructures eclesials (reclusió de les ordes femenines i assetjament a les comunitats lliures), la tercera orde, a la que s’havien acollit moltes beguines, va ser suprimida, passant algunes d’elles i els seus béns a l’orde carmelita.

El 1579 el comú ven un censal mort (hipoteca) sobre la Torre Blanca, aleshores dita mas Rovira, a Jaume Pellicer, notari barceloní, per mil lliures, gairebé la meitat es destina a comprar, l’endemà, la finca a Teodora (o Dorotea) de Boixadors i la resta es dona a les obres de la nova església parroquial que havia de refer-se per haver estat alçada l’anterior sense fonaments.

El 1606 l’hospital està indecenter.

La història hauria estat diferent si l’Església no hagués acabat amb les iniciatives de les dones i de qui seguia la pròpia consciència, és un fet que cal reconèixer, una manera és recuperar els noms de les nostres protagonistes i llocs simbòlics, com les Deovotes, els donats i les donades o “Paratge”.

Restes de les desfetes de la guerra al museu d’història. AGC, 2025

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 27/04/25

Revisat i corregit el 18 de gener del 2026

A les dones que en tots els llocs i moments s’han fet càrrec, majoritàriament, de les cures.

Algunes masies de La Marina que hem perdut

Bellvitge, anys 70, camps de la Rambla Marina i masia de Cal Rei. Foto: Mauricio Martínez Espada (MME)

Com a continuació i contraposició de l’últim article dedicat a les masies de La marina que perduren[1], oferim aquest record de les que ja no hi són.

2009, l’hotel s’estava fent i la masia es deixava perdre. Foto: AVV

Des del barri de Bellvitge fem record de les masies que hi eren a prop -i al mig- del barri que es va anar conformant als anys 60-70. No és qüestió d’enyorament, ja que no havien viscut els anys daurats de La Marina, sinó de justícia.

Llaurant les terres de la Rambla Marina. MME

Cal Rei va persistir al bell mig de Bellvitge, a la Rambla Marina, l’última zona del barri que es va urbanitzar. Mauricio Martínez Espada va deixar unes fotografies dels anys 70, belles, però d’un trist record.[2]

Rambla Marina, anys 80. Cal Rei persiste mentre s’urbanitza la zona. Foto: AVV

Els camps de conreu van persistir mentre pogueren, especialment els primers anys, abans de les inundacions de 1971. Els primers habitants compraven verdures directament als pagesos, jo era petita i recordo que menjàvem moltes faves, m’agradaven crues.

Pagesos treballant a l’Avda. Mare de Déu de Bellvitge, carrer Prat, anys 70. AVV

A la zona sud, on es va començar a edificar el barri, prop de la fàbrica dels blocs prefabricats, a l’Avinguda Mare de Déu de Bellvitge, per on baixava un rec que es va convertir en claveguera, n’hi havia:

Avd. Mare de Déu de Bellvitge, 1969-70, els recs agraris a’anaven convertint en clavegueres. Foto: AVV

Cal Miquel del Ros o Manso Guinardí, una antiga vaqueria sota la Gran Via i Cal Xic de la Barca, una mica més cap a l’oest, foren expropiades als anys 70 quan es va fer la Ronda Litoral. De Can Jaume la Vidala o Cal Terol·lo només quedava alguna paret prop de les cotxeres de TMB.

Cal Miquel Ros, anys 80, AVV

A la Travessia Industrial n’hi havia unes quantes masies que els primers habitants van conèixer: A tocar amb l’Avinguda Mare de Déu de Bellvitge n’hi havia el camp de La Màquina[3] i la masia de Can Bengala, una vaqueria. Cap a la Rambla de la Marina, Cal Pepet de la Casa Llarga i Can Pere Massagué. Cap a l’Avinguda Fabregada i el carrer Portugal, Cal Quimet Garro i Can Pere la Coixa. Les masies i els camps convivien amb les fàbriques que s’anaven instal·lant a la zona i en les que hi treballaríem algunes veïnes.

1967. Can Bengala, Avda. M. D. Bellvitge-Trv. Industrial. Foto: AVV

Entre la Travessia Industrial i la Carretera del Mig, prop de l’avinguda Pau Casals, al passatge Can Polític, n’hi havia Can Marcé i al carrer Pau Casals, Can Durban. “Polític” era un renom d’un pagés de l’Hospitalet.

Cases del Carrer Vilardosa, prop de Can Polític. AGC, 2021

A la Carretera del Mig, coneguda com a “camí del Mig que va a la barca de Banyols” des de 1211, n’hi havia moltes, prop de la Rambla de la Marina: Cal Cabo o Cal Miquel del Cos, al costat de Ca la marieta, que encara perdura, n’hi havia Ca la Farrereta i davant seu Cal Xic de la Laieta.[4] A tocar de l’avinguda Mare de Déu de Bellvitge  n’hi havia Cal Millonari i Cal Fortunat, que havien estat dedicats a l’exportació d’enciams. Al carrer Cobalto: Cal Bielet del Garro.

1952. Cal Cabo, a la crtra. del Mig, entre el carrer Femades i la Rambla Marina. Foto: Albert Graells
Cal Bielet del Garro.

Tocant a l’ Avinguda Carrilet, s’han enderrocat fa poc algines que quedaven per alçar més edificis d’habitatges, com Can Salvador del Roig, al Carrer de Sant Roc amb el camí de la Riereta, d’una de les famílies de pagesos de la Marina, els Colominas, Can Borni, que havia estat seu de l’escola bressol Patufet, a l’Avinguda Carrilet, 343 i la propera Can Mas (Cal Senyor).[5]

Noves edificacions a l’Avda. Carrilet-Camí de la Riereta. AGC, 2022

A la zona nord de Bellvitge, límit amb el barri del Gornal, existien dos nuclis de població: el carrer Miquel Romeu i el de Campoamor, amb cases que havien estat generalment d’autoconstrucció. Els serveis del carrer Campoamor compensaren les carències dels inicis de Bellvitge mentre que el carrer Miquel Romeu ens comunicava amb el barri de Sant Josep i els seus serveis. En aquesta zona n’hi havia Can Madorell (no Can Modolell de la Torre, de la que queda la Talaia, amb els seus camps.

Can Madorell, prop del carrer Campoamor. Foto: MME

Can Creixells. A l’Avinguda Europa amb el carrer França (avui Institut Europa). Hi va néixer la reconeguda puntaire Rosa Creixells i Valls, d’una família de puntaires (les Valls) molt rellevant.[6] A prop seu n’hi havia Ca l’Hospici o Casa Tubau, per aquí baixava l’antic camí que duia al Far i a la platja de L’Hospitalet.

Can Creixells, avui Institut Europa de Bellvitge

Al polígon Pedrosa (Gran Via Sud), on encara queda Cal Gotlla, n’hi havia d’altres com Can Matxacot, a tocar de la via del tren de Vilanova i Can Cisó.

Can Matxacot o «Metge Cot»

Entre la Feixa Llarga i el riu Llobregat, on encara perduren algunes masies, n’hi havia Cal Gardimany, sota la Torre Gran. A prop, separades pels camps i connectades a través de camins de terra, hi havia Cal Pepet l’Islenyo (o Manel Nolla, a l’actual Mercabarna).

Cal Pepet l’Islenyo a les instal·lacions de l’actual Mercabarna.

Al que ara és la Zona Franca n’hi havia moltes més com Cal Puig, Cal Noiet, Cal Pebrot o Cal Pelat, Ca l’Enric o Cal Passa el riu vell, entre moltes altres, de les que només queda el record en forma de noms, renoms i d’algunes imatges que persones e institucions han recollit.

Algunes masies que n’hi havia mentre s’edificava el barri de Bellvitge. AVV

Es podria fer un monument amb tots els seus noms, és de justícia.

A les pageses i als pagesos de La Marina

Maria Àngels García-Carpintero, L’Hospitalet, 21/04/2025


[1] “La Marina de l’Hospitalet, masies que perduren”, https://historiasdebellvitge.com/2025/04/14/la-marina-de-lhospitalet-masies-que-encara-perduren/

[2] “La malaurada història de Cal Rei” https://historiasdebellvitge.com/2021/01/14/la-malaurada-historia-de-cal-rei-al-bell-mig-de-bellvitge/

[3] L. V. Bagan L’Hospitalet de Llobregat. Imatges retrospectives d’una ciutat: https://lhospitaletdellobregat.wordpress.com/tag/la-maquina/

[4] Campamà, Josep (2015) “Quan Bellvitge eren camps”, conferència a Bellvitge 50.

[5] Els pagesos de La Marina i l’ermita de Bellvitge. Can Salvador del Roig. https://historiasdebellvitge.com/2021/02/13/els-pagesos-de-la-marina-del-llobregat-i-lermita-de-bellvitge/

[6] Sobre Rosa Creixells i Valls i la seva família, Amalvígia, grup de dones Bellvitge: https://donesbellvitge.wordpress.com/2025/04/13/maria-rosa-creixells-i-valls-1840-1914-puntaire-de-lhospitalet/

Més informació i fotografies a:

Marcé i Sanabra, Francesc, 1980 «Una mirada a la Marina d’ahir», Museu de l’Hospitalet

Baños, Julio, 1997, «Imatges retrospectives de la Marina», Diputació de Barcelona

Piera, Marta, 2011, «Les Masies de l’Hospitalet», Museu de l’Hospitalet

La Marina de l’Hospitalet, masies que perduren

La Feixa Llarga des de l’hospital de Bellvitge, AGC, 2024

La Marina era una gran extensió de terreny entre el mar, el riu Llobregat, Montjuïc i el carrer Enric Prat de la Riba i Major que fa de partió amb la part nord o Samontà. L’aigua regava els camps de conreu mitjançant les sèquies pluvials i les dels recs que baixaven del canal de la Infanta Carlota (1820), mentre que el riu aportava llims i sediments que conforma gran part d’aquesta zona deltaica.

Provençana, segle XVI, recreació de Valentí Julià al museu d’història de l’Hospitalet. El riu separa L’Hospitalet de El Prat

Un terreny amb usos bàsicament agropecuaris fins la industrialització de la zona, a començaments del segle XX. Administrativament es reconeixen dos termes: La Marina de Sants-Montjuïc i la de L’Hospitalet de Llobregat. A la Marina de L’Hospitalet (des de la Riera Blanca fins el riu) n’hi havia, en 1863, 123 masies.[1] La majoria foren expropiades amb la segregació de la Zona Franca en 1920 i la posterior instal·lació d’indústries, serveis i nous eixos de comunicació. Aquests terrenys s’afegiran al terme de Barcelona i als terrenys portuaris.

1914, masies prop del far o «farola» de L’Hospitalet

A la Marina de Sants-Montjuïc n’hi havia dos antics veïnatges: el Port (al voltant de la parròquia de Nostra Senyora del Port i sota l’antic castell de Port del segle X) i Can Tunis, un antic barri de pescadors. La Marina era una zona molt popular quan Sants o L’Hospitalet eren pobles, on venien barcelonins a pescar (al riu o al mar) i a fer l’aperitiu o “berenar”. A mitjans del segle XIX es van instal·lar les primeres indústries tèxtils anomenades “Prats d’Indianes”, on es blanquejava el cotó. Posteriorment, altres indústries i edificacions aniran canviant el paisatge de La Marina. [2]

Anys 50-60 La Marina amb la SEAT i Can Tunis al fons.

A tocar del riu que separa L’Hospitalet de El Prat, n’hi ha el Far anomenat torre Esllampegada al segle XII. El far tindrà també un veïnat conegut com “la Farola”. Aquest indret, avui dins les instal·lacions portuàries, era la platja de L’Hospitalet.

1969, La Marina, encara verge

A continuació farem una relació de les masies que encara perduren a la Marina de L’Hospitalet (des del carrer Major vers els mar). Més endavant farem la relació d’altres que encara perduren a l’Hospitalet i deixaren constància d’algunes desaparegudes.

Al barri de Bellvitge, al carrer Ermita, perdura el mas més antic de la Marina de Provençana. És l’ermita de Bellvitge, documentada des del segle X com a casa prop del rec d’Amalvígia i com a “Torre de Banyols” fins el segle XIII, en que ja s’anomena el “mansum ermitis”. Reedificada i reconstruïda en els segles: XIII, XV i XVIII,  tenia adossat un mas i comptava amb un petit terreny del que podien viuere els “ermitans”. Els primers habitants del barri van conèixer l’última “ermitana”.

L’ermita de Bellvitge amb un mas adosat, anys 40-50

A la Feixa Llarga tenim els últims vestigis agraris de l’Hospitalet, una zona a preservar, donada la seva connexió amb el Delta. Aquí queden algunes masies i camps de conreu:

  • Can Masover Nou, Cal Garsa o Manso Tarragona és del segle XVII. Tot i tenir els camps de cultiu en rendiment, la masia està a punt d’enfonsament.
Can Masover Nou enfonsant-se, AGC, 2020
  • Can Trabal o Cal Joan Ros, al camí de la Cadena, al final de la Travessia Industrial. És del segle XVI, reformada al XVIII. Té una extensa zona agrària que encara és regada amb aigües que baixaven del Canal de la Infanta. Està amenaçada pels plans urbanístics.
Can Trabal i l’ultim rec del canal de la Infanta que aprofiten alguns horts, AGC, 2016

Entre la Feixa Llarga i la Gran Via, també queden algunes però transformades, donat que ja no disposen de camps al seu voltant.

  • Cal Rovira o “Casa Llarga”, al camí de Pau Redó, 8, entre l’Hospital Oncològic i les instal·lacions del Tenis Gran Via. Actualment és un estudi fotogràfic.
Ca La Llarga, AGC, 2021
  • Cal Capellà. A la Feixa Llarga, 47, tocant a la Gran Via i a la Zona Franca. És una casa de pagès de finals del segle XIX dedicada, des de 1977, a la restauració, conserva un terreny que fa servir d’hort.
Cal Capellà, antics estables dels cavalls. AGC, 2021
  • La Torre Gran. A la carretera de la Vora del riu, prop de Cal Capellà. Gran masiadels segles XVII-XVIII, coneguda com la “torre dels franciscans” amb molt de terreny. En un penós estat d’abandonament.
La Torre Gran, mig enrunada, AGC, 2022
  • Can Gotlla.  A la carretera antiga del Prat, ara al carrer Salvador Espriu amb Ciències, al polígon Pedrosa de la Gran Via. Esta molt reformada, la silueta que recorda una guatlla. Actualment és la seu del Consorci de la Reforma de la Gran Via a L’Hospitalet, una empresa de serveis.
Cal Gotlla, a la Gran Via, AGC, 2022
  • Ca la Pepa. Masia restaurada, a les instal·lacions de la NISSAN, al carrer 4 de la Zona Franca que havia estat Marina de L’Hospitalet.

Al voltant de la Carretera del Mig, un antic camí ramader que connectava el Delta amb la ciutat, així anomenat des de 1211, on s’agrupaven la major part de les masies de la Marina, en queden algunes.

  • Ca l’Esquerrer,  Can Sabater o Ferrer. Carretera del Mig, 267 entre la Feixa Llarga i Cornellà. Construïda l’any 1572 i reedificada el 1796, és una casa senyorial ben conservada amb un finestral gòtic. Actualment es fa servir el terreny del voltant com a pàrquing de vehicles pesants.
Entrada a Ca l’Esquerrer, a la carretera del Mig. AGC, 2022
  • Ca la Marieta, a la Carretera del Mig, entre la Fabregada i la Riera dels Frares, a l’antic barri de la Marina.[3]
  • Can Samsó, a l’Avinguda del Carrilet, és una bonica masia que encara perdura envoltada de jardí, mantenint-se com una relíquia del passat al mig dels blocs “Ciutat Comtal”, entre Sant Josep i Santa Eulàlia.
Can Samsó, Avda. Carrilet, una masia que resisteix, AGC, 2023

Can Manso. Carretera del Mig, al polígon industrial Femades de Cornellà, abans part de la Marina. Construïda cap el 1650, era coneguda com a Can Femades, doncs pertanyia a un dels Femades, família poderosa que va constituir entre els segles XV i XVIII una petita oligarquia rural. Va prendre el nom del general Josep Manso, casat amb una descendent: Felipa Juliol i Quevedo. En 1847, als 62 anys d’edat, sent “comte del Llobregat”, Manso es retira a la masia de la seva dona introduint un nou cultiu: la patata.[4]

Cal Manso, a la Marina de Cornellà, AGC, 2021

Entre les masies de La Marina de L’Hospitalet podrien incloure altres del barri del Centre com:

Can Pau de l’Arna. Carrer de Sant Roc, 7-9. Masia de 1736 reformada que perdura malgrat que es destina a usos no agrícoles.

Can Pau de l’Arna. AGC, 2020

Ca l’Esquena Cremada. Rambla Marina 447-550 (en oposició al Casino i amb un pati davanter). Actualment s’ha rehabilitat.

Ca n’Arús Rambla Marina 415-427. Casa senyorial construïda en 1851 amb jardins al davant, amb una font al mig. Als anys 80 va passar a l’Ajuntament que la va reformar, actualment l’edifici és seu dels serveis tècnics de l’Ajuntament i els jardins són públics.

Can Arús, AGC, 2020

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 14-abril-2025

Aniversari de la proclamació de la República.

Als que mantenen i defensen el patrimoni comú.


[1] Marcé i Sanabra, Frances, 1980. Una mirada a la marina d’ahir. Les nostres masies.

[2] Baños, Julio, 1997.  Imatges retrospectives de La Marina.

[3] Campamà, Josep (2015) “Quan Bellvitge eren camps”, conferència a Bellvitge 50.

[4] Marcé i Sanabra, Fr. (1979) 25 imatges de la historia de l’Hospitalet. Museu d’Història, p. 61.

Deodonades del Vallès occidental. L’inici de “les magdalenes”.

Absis de Santa Margarida del Mujal, junto a un restaurante de Can Parellada, AGC, 2021

Santa Margarida del Mujal és una ermita romànica que actualment es troba al sud de Terrassa, al polígon industrial de Can Parellada. El lloc del Mujal (Modial, mesura de grans) s’esmenta per primer cop en 1001 al límit d’una venda a Feulines (antiga quadra de Can Palet) anomenat llavors “Vila Filali(Vilafilar) sota Ègara.[1] El lloc de Feulines passà a domini del monestir del monestir de Sant Llorenç del Munt sobre Terrassa quan els comtes Ramon Borrell i Ermessenda donen a Guifred un alou consistent en una “hostalitat” amb terres, vinyes, prats, pastures, camins, canals, aigües i arbres en aquest lloc, rebent a canvi un cavall.[2] Sembla que seria un establiment d’acollida que beneficiaria al monestir del Munt, sobre els que els comtes havien recuperat el control que anteriorment donaren a Sant Cugat.

L’església és coneguda des de 1037 com “Santa Eugènia, Santa Margarida i Santa Susanna”, així s’anomena en la donació testamentària a Sant Pere d’Ègara d’un alou a Feulines.[3] El monestir de Sant Llorenç rebé donacions per a la l’església de Santa Eugènia, amb els altars de Santa Margarida i Santa Susanna, de la família de Queruç i Oria.[4] Aquest matrimoni havia comprat propietats al lloc de la domum de Santa Eugènia[5] que traspassà als seus fills amb l’encàrrec de que es cuidessin de la església i de que després de la seva mort, passés al Munt. La paraula domum indica que n’hi havia una comunitat. En 1056, un descendent, Mir Queruç de Terrassa, continua deixant Santa Eugènia, en usdefruit al seu germà Ramon, i a Sant Llorenç després, aquest document es troba a l’arxiu de la Seu de Barcelona (ACB, 904).

Santa Margarita del Mujal, bien cuidada, 2021

La canònica agustina de Santa Maria d’Ègara, més a prop que el monestir del Munt, atenia el servei religiós d’aquesta capella que, durant els segles XII-XIII, anà prenent l’advocació preferent de Santa Margarida. La canònica entra en conflictes amb l’abat de Sant Llorenç, fins que el 1233 s’acorda que Santa Maria es farà càrrec de les funcions religioses a canvi de donar al Munt un cens anual de cera. Aquí veiem com els potents es disputen les rendes de les capelles, i més si aquestes eren regides per comunitats de dones.

A començament del segle XIII, a Santa Margarida de Mujal, n’hi havia una comunitat mixta de donades i donats, sota l’abadessa Guillema de Brancaque adquirí diverses propietats per compra o donacions mostrant la prosperitat de la comunitat. A partir de 1252 passarà a ser un priorat femení de Santa Maria de Terrassa adoptant la regla de Sant Agustí. En 1254 Arnau Vidal i la seva esposa Pereta, donen a Santa Margarida del Mujal el que tenien al voltant d’aquesta capella pel monestir de Sant Llorenç del Munt, amb consentiment del seu abat, a fi de que edifiquessin i augmentessin la població i els béns, el que mostra que al segle XIII aquestes comunitats eren estimades.

Santa Maria d’Ègara, una canónica que s’anava fent amb el control de les comunitats religioses femenines. 2022

Les comunitats agustines tenien una vida activa, atenent vianants, malalts i pobres, predicant i ensenyant o tenint cura de les esglésies, però serà per poc temps. El 1303, el bisbe Ponç de Gualba clausura la casa i desterra a la priora, Elisenda Basea, i a les monges Ròmia de Villana i Maria Amat, a la propera capella de Santa Magdalena de Puigbarral amb unes acusacions que no podem tenir en compte, ja que aquest bisbe “reformador” es dedicava a acabar amb les comunitats de dones substituint-les per clergues beneficiaris. A les visites pastorals de la època, molts són els acusats de “fornicadors”, d’adulteri o de tenir concubines (els clergues), però només elles són tancades, per tant no es tracta de si les acusacions tenien fonament o no, d’acord amb la moral de la època, sinó de les diferents conseqüències sobre uns o sobre unes altres.

Santa Magdalena del Puigbarral, en un pedrís privat, 2025

El concili de Viena de 1311 prohibí el beguinatge, molt estès per Europa, per “errors” propers a la heretgia, perseguint aquestes comunitats lliures i condemnant a beguines i begards a morir a la foguera. No és estrany, doncs que la nova comunitat de donades (1311), s’extingís aviat. En 1344 la cartoixa de Vallparadís (Terrassa) reconeix que la seva fundadora, Blanca de Centelles li ha pagat 50 sous per una demanda contra els béns d’Alemanda Sarroca, Deodonada de Santa Margaria del Mujal per contractes que havia fet sense estar autoritzada.[1] El 1421, a falta d’ornaments i llibres, el nou bisbe autoritzà la captació d’almoines per a la capella de Santa Margarida que “havia estat casa de monges”


Santa Magdalena de Puigbarral està situada al nord-est de Terrassa i al sud de Matadepera, entre la riera de les Arenes i el barri de la Font de l’Espardenyera, en terrenys del parc agro-forestal de Terrassa. Reconstruïda a mitjans del segle XX, és actualment inaccessible en trobar-se dins d’una propietat particular emmurallada. Tot i així, el carrer del “torrent de les monges”, prop de la font de l’Espardenyera, recorda aquesta comunitat femenina.

Font de l’Espardanyera a la zona de Puigbarral, 2024

En 1244 la casa tenia també Deodonades sota la canònica de Santa María. Les dones expulsades pel bisbe Ponç de Gualba de la comunitat de Santa Margarida es van acollir en aquesta capella, però per poc temps, en 1318 la capella és lliurada a un donat, sota la canònica de Santa Maria de Terrassa. Les que quedaven iniciaran la comunitat de magdalenes de Barcelona.

«Torrent de les monges», un topónim per tota una història amagada.

En 1358 Pere el Cerimoniós dona el permís per a fundar una casa per acollir a “prostitutes que volien canviar de vida” en Barcelona, seran les conegudes com “magdalenes” o penedides. El Consell de Cent, que empara llavors algunes comunitats de dones no volgudes a l’església aprofitant-les sovint pels hospitals de la ciutat, posarà els mitjans econòmics per a fer-ho. És molt probable que aquesta comunitat s’iniciés amb les magdalenes de Puigbarral i la causa no va ser tant el suposat penediment com el càstig que van rebre d’una església misògina que expulsà les comunitats religioses femenines dels seus llocs d’origen i de la història. Sense recursos per sobreviure, s’hauran d’acollir en cases on són recloses i condemnades a viure de “la caritat” o abandonar, la qual cosa és difícil si no es tenen recursos. En 1450 s’hi afegí la comunitat de Santa Magdalena de Conangle de Roda de Ter, quedant aquesta capella amb un ermità. Les situacions a diferents indrets de Catalunya són similars.

La casa de les magdalenes de Barcelona estava a la riera de Sant Joan, prop de l’antic hospital de Santa Marta, on probablement devien ajudar. L’edifici es va enderrocar al XIX per a fer la Via Laietana. Una segona casa es fundarà el 1410 sota l’advocació de Santa María Egipciana, darrera l’antic monestir del Carme, on trobem el nom del “carrer de les Egipcíaques”.

Altres situacions semblants que trobem al Vallès Occidental i Barcelona:

La comunitat de Deodonades de Santa Magdalena i Santa Margarida de Castellbisbal,que atenia l’hospital de mesells (leprosos) de Martorell,va rebre la visita de Ponç de Gualba en 1303, en la que es reconeix que “tenen bona fama entre la població”, tot i així aquesta comunitat, acollida a la regla de Sant Agustí, serà incorporada a la de Montalegre de Barcelona en 1450 malgrat les resistències. D’aquesta capella ja no en queda res, tot i que la família de la masia Can Ribot conservava una talla de Santa Magdalena.[7] Les canongesses de Montalegre s’extingiran al segle XVI en no acceptar una imposició que no estava a les seves constitucions, la del claustre.

Can Ribot i Can Canyadell al fons, on n’hi hauria la capella de Santa Magdalena i Santa Margarida de Castellbisbal, 2022

A l’ermita de Togores (vora l’actual Torre del Canonge), documentada el 1035, n’hi havia, al segle XIV, donades que depenien de Sant Llorenç del Munt. [8]  

L’ermita del Puig de la creu de Castellar del Vallés, documentada des de 1193, rebia donacions entre els segles XIV i XVI. Cap al segle XVI restà abandonada, però es celebra l’aplec de Santa Margarida. Hom creu que seria un monestir de dones.

Ermita de Puig de la Creu en Castellar del Vallés, 2022

L’advocació de Santa Margarida, com la de Santa Magdalena remet a comunitats de dones i la majoria segueixen el mateix procés, com va passar amb la comunitat de l’hospital de Santa Margarida i Sant Llàtzer de Barcelona, dedicada a l’atenció de mesells. Les dones, beguines, es van acollir a l’orde jerònima seguint la regla de Sant Agustí sent finalment recloses malgrat la seva oposició.

Santa Magdalena de Puigbarral sota Sant Llorenç del Munt, 2022

Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 26-03-2025

Als grups de dones, continuació d’aquelles comunitats femenines menystingudes


[1] Puig i Ustrell, P. et al. (2013) Diplomatari de Sant Llorenç de Munt (1101-1230), n. 102

[2] Puig i Ustrell, (2013), oc., n. 159

[3] Puig i Ustrell, P. et al. (2001) Diplomatari de Sant Pere i Santa Maria d’Ègara-Terrassa (958-1207), n. 32.

[4] Puig i Ustrell, (2013), oc., n. 320, 321 (1042) i 332 (1044)

[5] Puig i Ustrell, (2013), oc., n. 273 (1038), 298, 307 i 312 (1040-41)

[6] Álvarez, Robert (2020), Diplomatari de la Cartoixa de Nostra Senyora de Montalegre (916-1450), n. oc., n. 147

[7] Ruiz i Elias, Albert (1998). Notes històriques de la parròquia de Castellbisbal, p. 50-54

[8] Puig i Ustrell, (2013), oc., n. 252 i p. 184 i 204-208

Santa Magdalena d’Esplugues i de Sant Pere de les Puel·les

Parròquia d’Esplugues des del parc de Can Fàbregues. AGC, 2021

El territori d’Esplugues (“espelunques” o coves) es caracteritza per ser abrupte, entre torrents que baixen de Sant Pere màrtir, a l’extrem occidental de la serra de Collserola. Un territori que antigament formava part de Provençana, que tenia al nord el mateix límit del turó de Sant Pere màrtir (“Mons Ursa” o “Puig Ossa”).

Sant Pere màrtir des de la torre de Pubilla Casas. 2025

La via Augusta, entre Barcino i Provençana, passava per “Inforcats”, cruïlla de camins entre Sants, Provençana i Montjuïc (l’actual plaça Espanya) per anar cap a Cornellà. Un altre ramal anava des de Creu Coberta fins el coll de Finestrelles (“in extremis”) per unir-se amb el camí que venia de Sarrià i Pedralbes.

Els coneguts «3 molins» al turó de «Finestrelles», 2024

En aquesta via es bastirà l’església consagrada a Santa Maria Magdalena a redós d’un cementiri on s’organitzarà la “sagrera” o nucli parroquial. El camí continuaria fins la vall de Verç (Sant Just Desvern) i la riera de la Salut (Vall Jocundi), entre Barcelona i el Baix Llobregat, on es trobava amb el camí que seguia el curs del Llobregat per anar al pont de Martorell (Ad Fines), per on es podia creuar el riu. Una zona de turons on s’han trobat restes romanes.[1]  

Sant Pere màrtir des de la penya del moro de Sant Just. 2023

En la consagració de Santa Magdalena d’Esplugues de 1103[2] es delimita el seu terme que anava des del camí de la Gavarra (La Clota, entre l’Hospitalet i Cornellà) fins el puig Marrobí o “Guardiola” (turó entre Esplugues i Sant Just), aquests termes d’origen andalusí indiquen que hi hauria hagut una torre de guaita. Al turó de “Picalquers”, per sobre de Santa Magdalena, es bastirà la casa fortificada del mateix nom, documentada des del segle XII i després coneguda com a “torre dels lleons”. Al seu voltant s’establirà un altre nucli poblacional conegut com “Raval de Sant Mateu”, sota el domini d’aquest senyor feudal.

Santa Magdalena d’Esplugues va estar durant molts segles sota el monestir benedictí femení de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona, un fet conegut, però poc reconegut.

Rectoria al carrer Montserrat. Un domini de Sant Pere de les Puel·les, 2021

A l’acta de consagració d’aquest monestir barceloní amb més de mil anys de vida, en 945, trobem la dotació de propietats a diferents territoris de Barcelona i voltants, entre d’altres, alguns propers a Esplugues, com Bederrida (nom provençal de Les Corts). El bisbe de Barcelona, Guilarà, dota a les germanes amb els delmes de la parròquia de Montmeló, de les que elles es faran càrrec, malgrat les dificultats que posteriorment posaran els bisbes i els seus “clergues beneficiats” que no voldran tenir damunt seu l’autoritat de l’abadessa. I és que als segles IX i X les parròquies podien ser encomanades a monestirs femenins, una de tantes històries silenciades de dones.

Santa Magdalena de Sant Pere de les Puel·les, 2021

En 992 en la reparació testimonial de les escriptures del monestir, que es van perdre amb la ràtzia d’Almansor, trobem aquestes dotacions inicials i d’altres a prop, com un “pontonar” (pas) a “Forcatos”, la torre de Sendred (Banyols,), Terrarios Albos (Collblanc), Bederrida, Sarrià, o el “Monte Iudayco” i d’altres prop del Llobregat com Cornellà, Sant Boi (Alcalá), on s’encarregaven de l’església de Sant Pere o La Palma (de Cervelló), una ermita que mantindrà Sant Pere de les Puel·les fins el segle XVIII. Tot i que Esplugues, com a tal, no apareix, sí  trobem esment als primers terratinents coneguts, com Dac i la seva esposa Quintilo, que donava a l’església de Sant Miguel de Barcelona, en 964 terres a Esplugues.[3]

Sant Joan de l’Erm de la Palma de Cervelló, sota el domini de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona. 2021

Altres personatges que s’esmenten en la consagració de 1103, com el prevere Ansulf, Amalric o Giscafred, són habituals als documents relatius a Provençana, com el testament de Riquilda de 1054.[4] En 1055 Giscafred  i la seva dona, Adelaida, donen a la Canonja un alou a Esplugues que limita al nord amb el torrent de Gotremon, avui de la Fontsanta, entre Esplugues i Sant Just.[5]Gotremon” és un nom d’origen germànic, probablement de dona (Goltregod). Molts noms femenins es vinculen, als inicis de l’Edat Mitjana, amb elements d’aigua, com recs, molins, guals o, en aquest cas, torrents.

Can Clota, entre Esplugues, Cornellà i L’Hospitalet. 2022

Amb aquests documents anem configurant el territori i les seves relacions. En 1096 els esposos Ricard Giscafred i Ermengarda donen als priors de Sant Pere de Casserres i de Sant Ponç de Corbera un alou en el terme d’Esplugues, a la parròquia de Provençana, que limitava al nord amb el mont Ossa, el Guardiol o Puig Marrobí, a l’est amb el coll de Finestrelles i el torrent d’Apiera (que baixava vers la Torre Melina, actual hotel rei Juan Carlos de Sarrià, un territori segregat de l’actual Hospitalet), al sud amb el camí de Barcelona a la Gavarra i a l’oest de nou el torrent de Gotremon.[6]

Parc dels torrents a la vessant sud. AGC, 2025

El 1147, amb Guisla de Llobregat com a abadessa, es consagra de nou el monestir, l’església de St. Pere serà confirmada com a parròquia de Barcelona i regida per dos sacerdots elegits per l’abadessa. El claustre romànic ja estava construït. A l’acta es reconeixen els drets sobre la parròquia de Montmeló i la seva església, així com altres dominis, entre els que trobem “la parròquia de Banyols de Provençana”, Esplugues, Cornellà, St. Joan Despí o Sant Boi. El 1174 el Papa confirma els privilegis de Sant Pere, entre els quals, la “parròquia de Banyols”.[7] (Paulí: 189-193). La menció a la parròquia de Banyols no ha tingut prou transcendència, donat que “parròquia” comporta una demarcació territorial. La família de l’abadessa Guisla, els Llobregat, tenien propietats al Prat.

Antic monestir de Sant Pere de les Puel·les, avui parròquia, l’edifici va ser un dels pocs de caire religiós respectat a la «Guerra Civil». 2021

En un Capbreu (registre de censos) de finals del segle XIV, moltes propietats es corresponen encara amb els llocs del testimonial de 992 i la consagració de 1147, com Banyols, Barcelona, ​​Esplugues, St. Boi, St. Joan Despí i d’altres. A Barcelona s’amplien les muralles i a St. Pere s’alcen les galeries gòtiques del claustre superior, del qual en queda una resta perduda a Terrassa. El 1380 Pere IV, necessitat de liquiditat, ven al monestir el dret a pastura que tenia a les parròquies de Montmeló, Esplugues i Palaudàries per gairebé sis mil sous.[8]

Part del claustre gòtic de Sant Pere de les Puel.les a un carrer de Terrassa, cap cartell ho indica. 2024

Si a la història de monestirs poderosos com Sant Cugat trobem un munt de litigis en els que el monestir és part, jutge i escrivà del relat, a Sant Pere veiem relacions pacífiques i duradores. Els conflictes només vindran donats per la jerarquia que vol el seu control. Un fet que mostra el seu tarannà, és el de 1292 quan Guilleuma de Queralt, abadessa de St. Pere, ordena al seu administrador que, si els rèdits sobre les seves propietats a Esplugues de Llobregat i rodalies, que havia venut a Ermessenda de Peralba, no arribaven als cinc-cents sous anuals prescrits, els complementi com sigui. L’endemà l’abadessa ordena que siguin restituïts a Ermessenda els rèdits que va donar a St. Pere.[9]

Can Ramoneda, del segle XIV, reformada posteriormente, pagava censos a Sant Pere

Un dels primers topònims associats al monestir de Sant Pere és el de “Torrenova”, per damunt de la Torre Blanca de L’Hospitalet. Aquí trobem un dels habituals espolis de les institucions eclesiàstiques més potents envers les dones. El 1198 Ermessenda de Torrenova i la seva filla Catalana mantenen un plet amb l’orde del Sant Sepulcre per dues terres, una a Banyols, anomenada Feixa d’Austor i l’altra a la Torre Blanca. L’orde guanya el judici, encara que els restitueix l’import d’un deute.[10] Sant Pere de les Puel·les continuà amb la propietat, ja que en 1368 estableix a Guerau Duran en Provençana, al lloc dit “Torre Nova” d’Esplugues.[11]

Claustre de les dominiques de Montsió a l’edifci de Can Casanovas, 2021

Una de les principals riqueses d’Esplugues era la seva aigua que, des de les seves mines abastien altres territoris, com Barcelona i l’Hospitalet. El baró de Maldà en va deixar constància als seus escrits.

Can Cortada, on feia estada el Baró de Maldà, 2021

Santa Maria d’Esplugues quedarà sota la jurisdicció de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona pràcticament fins el segle XIX, el que significa que les cases que rodejaven l’església, com Can Ramoneda (avui museu Estrada-Salarich) o Can Pi, a la Sagrera des del segle XIV, encara existents, així com els rectors per la rectoria, pagaven censos al monestir femení.

Can Pi, masia del segle XIV al costat de l’església a la que va cedir part dels seus terrenys. 2021

La primitiva església, refeta al segle XVI, va ser cremada durant la Guerra Civil, però al seu voltant trobem les antigues cases, tot i que reformades. La part posterior de la rectoria, al carrer Montserrat, ens retorna al passat.

El carrer Montserrat, un tros medieval, 2021

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 19-02-2025

A les germanes de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona


[1]Solías, Josep M. (1997) La romanització del territori meridional de la colonia Barcino. El cas de la vall de la riera de Sant Just Desvern (Baix llobregat)

[2] Sanahuja, Dolors i Vilardell, Roser (1984) Aproximació a la història d’Esplugues de Llobregat. Ajuntament d’Esplugues, p. 55.

[2] “Enforcats”, avui Creu Coberta, encreuament entre Sants, Provençana i Montjuïc

[3] Feliu, Gaspar (1971) El dominio territorial de la Sede de Barcelona (800-1010), n. 32

[4] Baucells i Fàbrega, (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona segle XI, n. 870.

[5] Baucells… (2006), ACB, n. 878

[6] Arxiu del monestir de Sant Pere de les Puel·les, n. 56 bis

[7] Paulí, A. (1945). El real monasterio de Sant Pere de las Puellas de Barcelona, p. 189-193

[8] Paulí…, p. 76

[9] Baucells i Reig, Josep (1984). El Baix Llobregat i la Pia Almoina de la Seu de Barcelona: inventari de pergamins. Generalitat de Catalunya, p. 122.

[10] Alturo i Perucho, Jesús (1985). L’arxiu antic de Santa Anna de Barcelona del 942 al 1200, n. 635

[11] Capbreu de St. Pere de les Puel·les, 1367-70.