Sant Pau del Camp y el primer “Hospital” de Provenzana

St. Pau del Camp des del claustre. AGC, 2019.

Se atribuye la primera fundación de St. Pau del Camp de Barcelona a Guifré Borrell (874-911), hijo primogénito de Guifré el Pilós, ya que Geroni Pujades encontró, en 1596, una lápida con una inscripción que decía que allí estaba enterrado. El descubrimiento sucedió durante unas obras para canalizar las aguas de las diversas rieras que desembocaban en el portal de St. Pau o “dels molers”, ya que era el lugar de entrada para los canteros de Montjuïc.[1]

Làpida de Guifré Borrell (-911) AGC, 2019.

En base a otra inscripción funeraria se supone una segunda fundación. En la lápida de la tumba donde reposan los restos de Guillem de Bell·lloc (-1307), se dice que allí fueron trasladados los de Geribert Guitard y Rotlendis, fundadores en 1117 “cuando lo entregaron a la Iglesia romana”. Esta expresión sugiere que aún no estaba bajo el control del obispo. Geribert y Rotlendis son considerados los iniciadores del linaje de los Bell-lloc, ya que entregaron en esa fecha los diezmos del Castell de Bell-lloc y de su iglesia de St. Pere.[2

Castell de Bell-lloc en La Roca del Vallés. Postal antigua.

No hay documentación anterior a esta fecha referida a St. Pau, pero hemos encontrado que Geribert y Rotlendis habitaron en Quinçà, una zona de Provenzana cercana al núcleo poblacional de la Torre Blanca. En 1075 dieron a la Canónica un amplio alodio entre Banyols y Cornellá con casa, sagrario (lugar donde se guardaba el grano y se enterraba a los muertos), establos y árboles que tenían como compensación que les hizo Guillem Bernat (probablemente de los Claramunt) por litigios que tuvieron. El alodio limitaba con la vía que iba desde la Gavarra (Cornellá) a Banyols, la vía que iba al Llobregat, el alodio de St. Julià de Montjuïc y el de los hijos de Guifard (de Cornellá), a cambio de quedarse aquí mientras vivieran.[3]

St. Pau va quedar sota la protecció dels comtes de Bell-lloc. AGC, 2019.

En 1127 St. Pau del Camp quedará sometido a St. Cugat. En 1120 el obispo y los prohombres de la ciudad acusaron a la comunidad de llevar una vida disoluta, pero hemos de poner en cuestionamiento esos juicios de valor que no se sustentan en ninguna documentación.

Un proceso similar ocurrió con Sta. Eulalia del Camp que pasó a ser “de la Iglesia” en 1155 cuando el obispo le confirió los terrenos que la rodeaban quedando bajo canónicos de S. Agustín y con el mandato expreso de que “no pueden enterrar a nadie sin licencia del obispo”,[4] lo que indica claramente un interés más económico que moral. Sta. Eulalia del Camp quedará adscrita al priorato de Sta. Anna, con la orden del Santo Sepulcro. Alturo Perucho[5] nos dice que una mano eliminó toda la documentación anterior a esta fecha. Se desconoce el emplazamiento exacto de este monasterio que estaría entre St. Pere de les Puel·les y Sta. María del Mar.

Claustro de Sta. Anna en el centro de Barcelona. Foto: Ramon Solé

Aunque no sepamos apenas nada de la vida en el monasterio entre la primera y la segunda fundación, tenemos algunas menciones en documentos de compra-venta o testamentos, muchas de las cuales son relativas a Provenzana y Montjuïc. Este es un ejemplo: en 1022 Bernat Oliva y Emó (nombre femenino) daban a la Canónica el sitio de “St. Pau apóstol” que limitaba al norte con la “vía que va a St. Julià”, al este con Benveniste, hebreo, al sur con el estanque de Port y al oeste con Guitard Arnald.[6]

En 1155, Aimeric de Perusia, da a St. Pau la iglesia de St. Fruitós de Montjuïc, que limitaba a oriente con la vía que ascendía a St. Julià. Este caballero se hará posteriormente monje de Valldaura de Cerdanyola, uno de los primeros monasterios en instaurar la reforma del Císter, aunque tuvo una corta duración.

La extracción de piedra en Montjuïc se realizó desde el Imperio Romano. AGC, 2020

En Banyols (La Marina deltaica) el monasterio de Valldaura tenía propiedades gracias a diversas donaciones: el mismo Aimeric de Perusia compró un mas a Les Lanes en 1157 que da en 1162 para hacerse monje, Pere de Claramunt dejó bienes que tenía en Sta. Eulalia de Provenzana y Sta. María de Esplugues para la fundación de la Pia Almoïna y se hace monje de Valldaura en 1162 donando una tierra en el Port, un prisionero que murió en Algeria dio un alodio en Banyols por el que pleiteó la familia (a la que dieron una compensación), Pere de Agell da un prado en Banyols en 1182 en cuyos límites encontraremos juntos los topónimos de St. Pau y el “Hospital”, primera mención a un Hospital en Provenzana

En 1179, en una venta a Pere Bru, en Espodolla (actual parroquia de St. Isidro) encontraremos, cerca del Port y de propiedades de St. Cugat, un alodio que hace mención al Coll de Frares.[7] La riera dels Frares, cerca del cementerio de la ciudad, es un topónimo que perdura en el barrio de St. Josep, entre el de Sta. Eulalia y el del Centro. Pere Bru comprará de nuevo en 1184 en Espodolla un alodio por ciento diecinueve sueldos que limitaba al norte con la vía de Lanera (actual Carretera del Medio) y a poniente con un alodio del “Hospital” y esta será la segunda mención de este topónimo en Provenzana.

Puente bajo las líneas ferroviarias en St. Josep, uno de los accesos al cementerio de la ciudad. AGC, 2021

Pere Bru parece ser un propietario local que quiso engrandecer su patrimonio. Desgraciadamente, en 1194, Ermesenda, viuda de Pere Bru, con sus hijas Guilleuma, Saurina, María y Juana se ven obligadas a vender a Ramón Sallent,a causa del hambre y la necesidad”, parte de lo que Pere había comprado.[8]

En 1188 en un establecimiento que hace el obispo en el alodio episcopal de Montjuïc a Pere de Marca y su esposa Nine, se cita en el límite norte a Pere de St. Pau y a Arnau, arriero (traginer).[9]

Caminos de Montjuïc por los que han atravesado gentes con duros oficios. AGC, 2020.

En 1210 St. Pau y Sta. Eulalia del Camp conDolça y Bernat de Banyols, madre e hijo, establecen a Joan Roig en Banyols para edificar un mas y cuidar de un campo con la condición de que los suyos serán hombres sólidos al servicio y fidelidad de los establecientes.

El siglo XIII será el de la construcción del precioso claustro de St. Pau, donde encontramos una combinación de elementos de origen bizantino y árabe.

Claustro románico de St. Pau. AGC, 2019,

St. Pau quedará adscrito al monasterio de Montserrat, en una historia de conflictos que se escapa a nuestro estudio y en 1617 pasará al monasterio de St. Pere de la Portella (Berguedà). En 1835 fue declarado parroquia urbana utilizando algunas de sus edificaciones como caserna militar.

En Provenzana encontramos el topónimo de la «riera dels Frares», hoy día el nombre de una calle que bajaba del cementerio e iba por la “carretera del Hospici” (actual calle de Miquel Romeu) a «la farola» (el far del Llobregat, en la Zona Franca) o, atravesando la Marina, a la torre del “cap del riu” (precedente del faro del llobregat) que controlaban los militares y al “Gual dels Tarongers”, un vado donde se podía cruzar el río en Viladecans, es decir una zona agrícola con unas vías comerciales propicias.

Barcelona, siglo XVIII con Montjuïc y la huerta de Provenzana. Las guerras nos dejaron estos planos antiguos.

Sabemos que Sta. Eulalia del Camp tenía un hospital y que el prior de St. Pau intervenía en la gestión del hospital de Olesa de Bonesvalls, pero, de momento, el origen del topónimo «hospital», que dará lugar al nombre de L’Hospitalet, suscita más preguntas que certezas, tanto para la desconocida historia de St. Pau y Sta. Eulalia del Camp como para nuestra propia historia local.

Olivera en el barrio de St. Josep de l’Hospitalet, restos de un pasado agrario en un lugar contaminado por tanto cemento armado. AGC, 2021

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 28-09-2022

A quienes defienden nuestro maltratado patrimonio en L’Hospital


[1] Dalmases i Pons, David (1992). “Bibliografia sobre St. Pau del Camp de Barcelona. Aproximació a la seva fundació”

[2] Mutgé i Vives, J. (1993) “Notícies històriques sobre el monestir de St. Pau del Camp de Barcelona (1117-1212)”. Institució Milà i Fontanals, CSIC.

[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, n. 1281

[4] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, n. 1730

[5] Alturo i Perucho, Jesús (1985). L’arxiu antic de Santa Anna de Barcelona del 942 al 1200. Fundació Noguera. Textos i documents, vol. 8.

[6] Baucells, Fàbrega, et al., o.c, ACB, n. 342

[7] Mas, Josep,o.c. LA, vol. XI, n. 2059

[8] Mas, Josep,o.c. LA, vol. XII, n. 2158 (1184) y 2249 (1194)

[9] Mas, Josep,o.c. LA, vol. XII, n. 2191

Es negaren a ser recloses. Les agustines de Montalegre.

La «font de les monges», record de la comunidad femenina de Montalegre, prop de la Conreria, en estat d’abandonament. AGC, 2023

Entre el Vallés i el Maresme n’hi ha una muntanya dita Montalegre que es podria traduir per “Mons Alacris” (que vol dir “alegre” però també fàcil, planer, amè, lleuger… i que més endavant (segle XV) es coneixerà com a “Mons Hilaris” (que només vol dir alegre o rialler).[1] El primer i més antic sentit remet, com molts primers topònims, al seu relleu, amb uns turons suaus, uns boscos verds i el mar. Un lloc que s’ha preservat en el seu estat natural, potser per ser terra de ningú, estant com està al límit de tres comarques i tres poblacions: Barcelonès (Badalona), Maresme (Tiana) i el Vallès oriental (Sant Fost de Campsentelles).

Situació de la font de les monges al límit de la Serralada Marina

Un entorn amable amb visibles restes molt antigues (roques del neolític i poblats ibers) que serien aprofitades per les poblacions medievals que s’agrupaven en indrets arrecerats, prop de l’aigua i que habitaven en cabanyes (d’aquí St. Cebrià de Cabanyes), bastint alguna torre de vigilància que després podria ser un recinte emmurallat i reconstruint petits llocs de culte, on guardaven el gra i enterraven els morts, espais sagrats cuidats sovint per dones als primers segles del primer mil·lenni.

Actualment aquest lloc és conegut com “La Conreria” (actualment a Tiana, però pertanyent al terme parroquial de Sant Fost de Campsentelles), onn’hi havia l’ermita de Santa Maria de Montalegre, amb una comunitat de Deodonades,documentada des de finals del segle XII, a la casa bastida junt a la torre de defensa o casa forta dels Srs. de Campsentelles a l’indret conegut com “la font de les monges”, on més fàcilment es troba aigua en aquesta zona.

Sant Cebrià de Cabanyes. Foto: F. Javier Aranda «Randy»

Les Deodonades, anomenades beguines en Europa, eren dones que, no sotmeses a una regla, tenien cura de les ermites i dels morts, atenien malalts, es dedicaven l’educació, principalment de les nenes i ensenyaven l’evangeli en llengua vernacular, vivint amb senzillesa i austeritat del seu treball i de la gestió dels seus béns, aportats sovint per elles mateixes (moltes eren de famílies benestants) i/o rebuts en donacions, com podia ser de les parròquies que administraven, tal com els primers bisbes els van encarregar.

Les germanes de Montalegre rebien una contribució de les parròquies de de St. Cebrià de Cabanyes, St. Fost (que absorbirà St. Cebrià) i Sta. Maria de Martorelles, on duien a terme la seva activitat. També a Vilassar de Dalt, on s’han trobat tombes medievals prop de la capella de St. Salvador de Can Boquet, n’hi hagueren Deodonades.

Tombes de Can Boquet, a la Serralada Marina. AGC, 2023.

En 1199 trobem Deodonades a les parròquies de St. Cebrià de Cabanyes i Sta. Perpètua de la Moguda en una donació que fa una mare, Ponceta, a la seva filla Guillema del mas de Mogoda, que aquesta donarà al seu marit.[2] Els béns patrimonials van passant dels pares al primogènit, oblidant que la transmissió sovint provenia de les mares i esposes i perdent de vista les genealogies maternes en prendre les dones els cognoms dels marits.Trobem constància del monestir femení de la casa de Montalegre en 1241 quan Gueraua de Campsentelles i el seu marit, Ferrer de Vilanova, fan donació de diverses terres i confirmen a la seva priora les seves possessions. La donació serà confirmada pel bisbe en 1247 [3].

La casa de Santa Maria de Montalegre va anar adquirint importància rebent diverses donacions. El 1250 el bisbe de Barcelona, Arnau de Gurb, consagrà l’altar de Santa Maria de Montalegre, deixant la comunitat femenina encarregada de la parròquia de St. Cebrià de Cabanyes al terme de Sant Fost, moment en que n’hi havia dotze germanes sota la direcció de la seva priora, Guilleuma. Dotze és un número important per aquest tipus de comunitat. En 1256 el bisbe posa la comunitat sota la regla de Sant Agustí, que permetia harmonitzar la vida contemplativa amb el servei actiu a hospitals, ermites o parròquies i els dona alguns drets sobre la parròquia de Sant Fost.

Gran bassa d’aigua de mina que rega els horts de la Cartoixa de Montalegre als abans coneguts com «horts de les monges». Ramon Solé: https://estimadaterra.wordpress.com/2020/06/26/cartoixa-de-montalegre-de-tiana/

Però mig segle després tot s’estroncarà, perquè? En 1215 el Papa havia prohibit la fundació de noves ordes femenines frenant, endemés, la proliferació de noves cases de les branques religioses admeses així com la incorporació de noves novícies. Un dels mecanismes serà la imposició d’una clausura estricta que les comunitats reconegudes dilataran. Moltes dones trobaran la manera de dur la seva tasca en uns espais propis i més lliures, tot i que aviat es veuran obligades a quedar sotmeses als bisbes i rectors, a una regla i al claustre. Les canongesses agustines es regien d’una manera diferent que les comunitats monacals, com les benedictines, però cap d’elles volien una clausura estricta que no els deixava veure ni als seus familiars més propers, ni la Cartoixa es regia tan durament als primers segles.

En 1286, sent priora Geralda de Penyafort, Ramon de Sentmenat fa donació d’un terreny a la font, prop del castell, on estava l’ermita, el que indica la continuïtat de l’activitat de les canongesses. Però en 1303 el bisbe reformador Ponç de Gualba (-1334), que va acabar amb la majoria d’aquestes comunitats femenines, va retirar a la comunitat de Montalegre els drets concedits pel bisbe Arnau, traspassant, els béns que elles administraven, als rectors i als clergues beneficiaris dels altars i disminuint, per tant, les possibilitats de subsistir.

Escultura a l’antiga «Casa de la Caritat» a l’antic convent de Montalegre. AGC, 2019

El conflicte amb aquest bisbe, encarregat llavors de les obres de la Catedral de Barcelona, provoca que després de passar els anys més durs de la pesta negra i malgrat haver comprat en 1348 els drets senyorials de les terres de Campsentelles, la priora Blanca Desgatell (o «de Gacell», -1400) vengui, en 1362, el convent i l’ermita a la comunitat de canonges de Santa Eulàlia de Barcelona. Les agustines marxen al Raval de Barcelona, instal·lant-se a les cases de “la Cervellona” (moltes dones eren anomenades només amb un renom), al carrer de Natzaret, prop del monestir femení cistercenc de Valldonzella, que havia passat per una situació molt similar.[4] Allí inauguren una església sota l’advocació de Nostra Senyora de Montalegre amb la imatge que portaren.

L’ermita de Sant Fost va ser traspassada a uns ermitans que la van cedir a l’administració de l’Hospital de la Santa Creu de Barcelona, de qui ho va adquirir, el 1415, la Cartoixa de Vallparadís, fundada en 1344 per la noble Blanca Centelles.[5] Els cartoixans de Terrassa van fer vida allí fins que, amb els cartoixans de Sant Pol de Mar, bastiren la Cartoixa sota aquella ermita, al mas Rovira, quedant la primera casa com a granja de la Cartoixa, on hi viurà el “pare conreuer” o procurador administratiu, d’aquí el nom de La Conreria. És a partir d’aquest temps que l’advocació de “Montalgre” es fa derivar de “Mons Hilaris”.

La Cartoixa sota l’edifici actual de La Conreria. Foto: Ramon Solé

La Cartoixa de Montalegre tindrà aviat la casa forta de Campsentelles, adquirint en 1434, de la Pia Almoina de Barcelona, la baronia de Moguda i el castell de Cabanyes que incloïa la jurisdicció feudal, les propietats i les rendes de Sta. Perpètua, St. Fost o Martorelles, enriquint-se i expandint-se posteriorment. [6]  En 1504 Sant Cebrià de Cabanyes és unit a Sant Fost. Aquest és un clar exemple de com els béns que administraven comunitats femenines passen a una església que ja és totalment patriarcal i masclista.

Església antigua de Sant Fost de Campsentelles.

A les agustines de Montalegre, ja assentades a Barcelona, se’ls hi van afegir, el 1438, les Deodonades de l’ermita de Santa Magdalena i Santa Margarida de Castellbisbal (de la que no queda més que unes poques restes difícils de trobar al “turó de la capella”, Can Ribot) i el 1466, la de Sant Joan de l’Erm de St. Just Desvern (a Can Cuiàs, de la que no en queda rastre). Aquests traspassos i trasllats es fan amb resistències, el que vol dir que no eren decisions pròpies i lliures, sinó obligades per a poder subsistir. Tot i així, la congregació de canongesses agustinianes va florir durant uns segles en concòrdia amb el convent i rector de Santa Maria del Pi.

El concili de Trento (1545-1563) donà amplis poders als bisbes per intervenir a les comunitats religioses femenines obligant-les definitivament a la clausura. Les agustines de Mont-Alegre es van negar al·legant que la seva constitució, aprovada molt abans d’aquesta reforma, no contemplava la reclusió, sinó el servei actiu. La seva negativa va comportar l’extinció de la comunitat. Altres comunitats monàstiques com Sant Pere de les Puel·les de Barcelona, les clarisses o Valldonzella, discutiran aquesta reforma, però finalment van haver de sotmetre’s. El 1573 el bisbe prohibí nous ingressos de professes agustines i el 1593 el Papa decreta l’extinció de l’orde donant les cases i rendes del convent al bisbe del moment per establir-hi el seminari tridentí de Barcelona.

Antiga casa de la Caritat, edificada sobre l’antic convent de les agustines de Mont-alegre, després Seminari. AGC, 2023

A finals del segle XVIII, amb l’expulsió dels jesuïtes, el seminari es traslladà a l’església i convent de Betlem, a les Rambles, quedant l’edifici anterior buit fins que es va fer el pati Manning, destinant-se a usos militars fins que passa a titularitat pública com a hospici i “Casa de la Caritat” en 1802 i fins 1956, quan els serveis d’atenció a la infància es traslladen a les llars Mundet i queda aquest lloc per a oficines de la Diputació de Barcelona. De l’antic convent de les agustines només ens queda una petita imatge de pedra a una fornícula del carrer Montalegre junt a l’antiga Casa de la Caritat.

Fornícula amb la imatge de pedra del s. XIV ó XV de la Verge de l’Alegria o de Montalegre, al carrer de Montalegre de Barcelona. AGC, 2019

L’Opus Dei és l’encarregat de l’actual parròquia de Sta. Maria de Montalegre. A la història d’aquesta església que es publica a la seva web, es parla de les monges agustines, però no dels motius de la seva «extinció».

El 1568 va ser enderrocat l’antic convent-granja de La Conreria sent ampliat i construït amb l’estructura actual i reformant-se el 1799. L’edifici va tenir diversos usos fins que, a partir del 1942, va ser seu del Seminari Menor de Barcelona i ara és una casa de colònies de la Generalitat de Catalunya.

Del pas de les agustines per la Conreria ens queda el topònim de “la font de les monges”, molt popular al segle XIX, quan la Conreria era un hotel-restaurant. Avui en dia la font i tot el conjunt és en estat ruinós. [7] Un grup ecologista, “La Xopera” de St. Fost de Campsentelles, l’intenta protegir i restaurar.

Les dones no renunciaren a crear espais propis de comunitat, pregària i acció buscant altres camins, com les “Elisabets” que sota l’advocació de Santa Isabel d’Hongria creen noves institucions de cura i ensenyament.

Antiga casa dels infants orfes al carrer Elisabets, prop de Montalegre. AGC, 2023

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel

26-05-2022. A les que es mantingueren i es mantenen fidels a sí mateixes

25-04-2025. A les moltíssimes dones que han estat tancades en contra de la seva voluntat


[1] Un monjo cartoixà (1970) “La Mare de Déu a Montalegre” Tiana.

[2] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre (segles X-XII) Fundació Noguera. Col. Diplomataris, 14, doc. 167 i 168.

[3] Álvarez, Robert (2022) Diplomatari de la Cartoixa de Nostra Senyora de Montalegre (1200-1265), n. 141 i 157

[4] El monestir de Valldonzella. Un exemple de resistència femenina. https://historiasdebellvitge.com/2022/05/22/el-monestir-de-valldonzella-un-exemple-de-resistencia/

[5] María de Terrassa (-1214) va fundar Sant Vicenç de Jonqueres i Blanca de Centelles (-1349), l’última d’aquesta nissaga, fundà, poc abans de morir, la cartoixa de Vallparadís

[6] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre. Introducció.

[7] https://fontsaigua.wordpress.com/2021/01/29/record-duna-font-la-font-de-les-monges-de-la-conreria-a-sant-fost-de-campsentelles/

El monestir de Valldonzella. Un exemple de resistència femenina.

Restes de l’ermita de Valldonzella al camí de la creu d’Olorda. AGC, 2022

El lloc de Valldonzella és documentat el 1147, quan els esposos Guillem Mir i Sança (senyors de Santiga) donen al monestir de Sant Cugat el que tenien a la Vall Donzella, a la parròquia de Sta. Creu d’Olorda i de St. Just Desvern, endemés d’altres possessions a Sta. Eulàlia de Provençana, Montmeló, Santiga i Mollet. Ho donaren per eixugar el deute de Guillem Mir.[1]

Valldonzella és al terme de Sant Feliu de Llobregat, però la torre, coneguda com Sta. Margarida, pertany a Barcelona, potser aquest fet explica l’abandó que pateix aquest lloc amb una història que cal conèixer, doncs és un clar exemple del maltractament sistèmic envers la dona i de les seves resistències.

Restes de la masia de Valldonzella, probablement el lloc on habitaren les germanes. AGC, 2022

El topònim “Vall donzella” suggereix que devia ser un cenobi femení molt antic.

Santa Maria de Valldonzella és anomenada per primer cop en un llegat de 1175, tot i que el culte devia ser anterior. En aquest document signa un prevere, Arnau, i una priora, Ermessenda.[2] A partir d’aquest moment trobem diverses referències, com altres donacions, establiments o uns plets sobre una olivera i una vinya, entre el monestir i l’altar de Sta. Magdalena de la Seu,[3]  evidentment guanya els plets la Seu. Tot plegat dona idea de que els recursos de Valldonzella, una zona de boscos i conreus regats per torrents i per la riera “jocundi” (la Salut), eren valuosos. Ja en 1162 Valldonzella havia donat la pedra per refer Santa Maria de Vallvidrera.

La font de Santa Margarida amb aigua procedent d’una mina. AGC, 2022

En aquests temps la comunitat estava formada per Deodonades, dones vídues o joves que es lliuraven a sí mateixes amb part dels seus béns (tenim documents de 1206 i de 1218 que ho confirmen). La primera abadessa coneguda és Ermessenda de Muredé, que signa un document de lliurament de dues novícies (1218) amb cinc Deodonades més, una d’elles era Sança de Plegamans.[4]

Els primers cenobis que s’establien sobre antics llocs d’eremites, a les valls o a peu dels camins principals, on s’atenien viatgers i peregrins, no seguien una regla determinada i podien ser mixtes, el que motiva que acabin sent suprimits i/o absorbits per una església que demanarà, per damunt de tot, obediència.

Camí de la creu d’Olorda i edificacions de Valldonzella. AGC, 2022

Aquesta vida més autònoma veu el seu final en 1226, quan el bisbe Berenguer de Palou i el seu capítol de canonges donen Santa Maria de Valldonzella a l’orde del Cister, una orde reformada de St. Benet que se introduïa entre les ordes mendicants i els grups que reclamaven, donant testimoni, més austeritat i una predicació de l’evangeli amb llengua vernacular en la que participaven les dones, principal motiu per a ser perseguides.

Aquest primer cenobi de les valls serà anomenat “Valldonzella la vella”, “Santa Margarida” o “Valldonzella de dalt”, per diferenciar-la de la de “Valldonzella de baix”, que quedarà en mans del mateix bisbe que les va sotmetre, sent posteriorment coneguda com «la torre del bisbe».

Valldonzella de Baix pertanyia al segle XIII al bisbe Berenguer de Palou

Les dones de Valldonzella, com tantes altres, hauran de sotmetre-se’n al masclisme eclesial estructurat sota tres caps: el bisbe, l’abat de Santes Creus i els rectors pertinents. El bisbe tindrà dret a escollir l’abadessa, l’abat de la branca masculina podrà imposar la seva disciplina i controlar els seus béns i els rectors, recaptarien els delmes.

Algunes d’elles eren filles de la noblesa, com l’abadessa Berenguera de Cervera que signa, en 1237 [5] amb onze germanes més, la adhesió a l’orde del Cister imposada per bisbe. En 1255 el papa Alexandre IV concedeix permís per cantar oficis a porta oberta, un indici de que les monges tenien una relació de proximitat amb el seu entorn, però, en 1261 el bisbe Berenguer les posa sota l’obediència de l’abat de Santes Creus i del bisbat indicant la fórmula d’obediència que havien de dir.[6]  Moltes no devien continuar, ja que només es mantindran Sança de Plegamans i dues més. Van haver de portar monges de Vallbona que ja pertanyien al Cister per iniciar el procés.


Per decisió del bisbe, seran traslladades en 1269 prop de la ciutat, com fan amb altres ordes femenines. L’excusa és la inseguretat en un temps de revoltes de la noblesa contra el rei, però el motiu principal sempre és tenir el control del seu fer i dels béns que gestionen. Mai és decisió d’elles, moltes es resistiren, com devia passar a Valldonzella, on una llegenda explica que la mare de déu del cor tornà a la vall en tres ocassions.

Imatge de la mare de déu del cor o de la tendresa venerada a Valldonzella. Segons un estudi de Joan Ainaud se sap que la imatge originària va ser pintada sobre un pergamí del s. XI.

Tanmateix, la ciutat, centre de epidèmies i de guerres, sempre resultarà més mortal. S’establiran a uns camps de “Creu Coberta” o Enforcats (cruïlla de camins entre Montjuïc, Provençana i Sants), és a dir a l’actual Plaça Espanya, prop d’una de les entrades a Barcelona, la de St. Antoni, on s’instal·len provisionalment en una casa, bastint poc després el monestir.

1700 Barcelona, mapa antic. Es pot veure el monestir de Valldonzella entre el portal de St. Antoni i Montjuïc, on avui està la Pl. Espanya.

Com establiment fora murs, la comunitat femenina s’ocuparà d’assistir els viatgers que es quedaven a les portes de la ciutat. En el mateix recinte monàstic es basteix una residència que serà utilitzada per moltes persones, però només ens queda constància dels allotjaments reials.

Els reis són protectors des dels seus inicis. Jaume I concedí una dotació anual de blat per la seva manutenció (el que no caldria quan elles disposaven dels seus propis recursos). Jaume II, en 1291, confirmarà el dret de moltura a un dels seus molins al Rec Comtal, afegint drets al mercat de Piera i els delmes de St. Esteve de Parets. En 1308 ja n’hi havia 35 monges.

Santa Maria de Valldonzella als Enforcats. Dibuix d’un mapa de 1563

L’església de Valldonzella la vella, sota l’advocació de Sta. Margarida, segueix funcionant. Les monges defensaran la seva propietat, tot i que en 1340 es veuran obligades a cedir als senyors de Sant Feliu i a la Almoina de la Catedral la quarta part del seu bosc a fi de que aquests puguin tallar arbres i fer carbó per a ús del seu forn i de la seva farga.

Als murs que envolten el recinte s’han trobat restes que indiquin que al lloc hi hauria hagut un assentament romà. AGC, 2022

El primer “antipapa” (Clement VII) concedeix, en 1387, que es pogués celebrar a porta oberta a la seva església en temps d’entredit pas previ a la excomunió). En 1416, un altre papa d’Avinyó, el “papa Lluna” (Benet XIII) les afavoreix amb la rectoria de Sta. Creu d’Olorda.

En 1403 és enviada com abadessa Constança de Cabrera (-1433), molt bé relacionada amb el rei Martí l’Humà, de qui va ser consellera matrimonial, casant-se aquest, en segones núpcies i sense descendència viva, amb Margarida de Prades, neboda de Constança. Llavors les monges ja arribaven al mig centenar. Pocs mesos després de casar-se i sobre alimentat per una “dieta procreadora” el rei morí al monestir. Uns anys després, Margarida de Prades (1387-1429), vídua per segon cop, s’hi retirà com a monja. Morí al monestir de Bonrepòs (Morera de Montsant) víctima de la pesta. El de Constança va ser un llarg i pròsper abadiat que mostra com les dones, malgrat les subjeccions imposades, troben maneres de fer-se valdre i de millorar els seus recursos.[7]

El 10 de març de 1458, el rei de Navarra, D. Joan, governador de la Corona d’Aragó i lloctinent d’Alfons el magnànim, germà seu, que moriria uns mesos després, és a dir el que aviat seria el rei Joan II, trobant-se a L’Hospitalet de Provençana, posa sota la seva protecció el monestir amb les seves famílies i béns. No sabem què feia a L’Hospitalet, estava pendent de bastir-se l’església de Sta. Eulàlia de Mérida, que no es feia per l’absència continuada del rector de Provençana i que el rei Joan manaria fer dos anys després, eren temps de litigis per l’ús de les pastures entre els carnissers de Barcelona i els locals, temps dels conflictes del remences i estava a punt d’esclatar l’anomenada “guerra civil catalana” o guerra de successió entre el mateix Joan i el seu fill, Carles de Viana. Però, potser havia vingut a caçar o pescar al Delta.

En 1462, en plena guerra civil i amb l’abadessa malalta, les monges es refugien a la ciutat. Per tal d’alleugerir la precària situació que patien, fan establiment dels seus edificis i terres a Valldonzella la vella, el que els comportarà conflictes, deu anys més tard, amb el reformador general de l’orde.

Valldonzella «la vella». Ermita, torre i masia edificades posteriorment.

La imposició de clausura als monestirs femenins del concili de Trento (1545-1563) va suposar que no poguessin entrar novícies en un lloc obert on es feia posada. La situació es va alleugerir una mica, entrat ja el segle XVII, amb la intervenció del rei Felip. Cal dir que l’intent de forçar la clausura venia ja de molt abans (1298: “Decretal Periculoso”) i que la seva implantació provocà una minva d’aquells “espais de dones” que havien florit entre els segles XI-XIII. A Catalunya es van perdre 14 de 16 monestirs femenins cistercencs entre 1452 i 1717. Només es mantingueren Sta. Maria de Valldaura, al Berguedà i Valldonzella a Barcelona.[8]

Durant la a guerra dels Segadors (1640-43), les monges abandonen el monestir i es traslladen novament dins la ciutat, sent destruït el monestir el 1652 al setge de Barcelona. El 1674 la comunitat passà a viure al Priorat de Natzaret que pertanyia a Poblet. A l’actual carrer de la Verge, prop del carrer Valldonzella, encara queda el portal.

Portal de l’antic convent de Natzaret, priorat de Poblet als seus inicis, al carrer de la Verge, prop del carrer Valldonzella AGC, 2021

Valdonzella la vella resta en mans privades, es converteix en masia i es divideix en dos pisos, el de baix, destinat a celler i el de dalt, a església. El culte es manté fins el 1865 en que es tancà degut al mal estat de l’edifici.

Durant el segle XIX les monges hagueren d’abandonar el monestir en diverses ocasions. L’any 1847, les poques monges supervivents tornen a reunir-se residint-hi fins la Setmana Tràgica (1909) en que tornen a fugir sent el convent, com tants altres, destruït pel foc.

L’any 1911 es comencen les obres del nou monestir que actualment és a St. Gervasi de Cassoles, al carrer del Cister. Durant la guerra civil espanyola va ser destinat a preventori antituberculós, després fou restaurat i retornat al seu ús. Des de 1999, una part del monestir es ocupat per diverses dependències de la Universitat Ramon Llull.

Actual església i monestir de Sta. Maria de Valldonzella al carrer del Cister.

Per acabar un últim apunt, sembla que els monestirs femenins cistercencs catalans van ser establerts, estratègicament, a zones de frontera. Dos tipus de fronteres: la del sud, vinculada a la expansió de terres conquistades a l’islam i la del nord, per on entraven els moviments considerats herètics per una església que eliminava tot el que no sotmetia. Segurament van fer una funció, en un temps que ara caldria renovar, en tot cas forma part de la història de les dones, del que han fet les dones i del que ens han fet.

Gessamins del monestir al carrer de Claraval. Bernart de Claravall (1090-1153) va ser un reformador i difusor de la orde del Cister, molt tradicionalista s’oposà a les idees d’Abelard i establí la dependència de les dones del Cister respecte a un abat masculí, no és un personatge que vulguem destacar, ens quedem amb l’olor dels gessamins.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 21-05-2022

A les germanes que han mantingut el seu llegat d’humanitat i bon fer.


[1] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. V, DCCCXXVI

[2] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques de Santa Maria de Valldonzella de Barcelona.

[3] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. XII n. 2127 (any 1183) i 2374-75 (any 1204).

[4] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 502-524.

[5] Mas, J. Notes històriques de Santa Maria de Valldonzella de Barcelona, doc. II

[6] Álvarez, Robert (2022) Diplomatari de la Cartoixa de Nostra Senyora de Montalegre (1200-1265), n. 81

[7] Roca, M. Carme (2014). Abadesses i Priores a la Catalunya Medieval. Barcelona: Base.Mas, Josep (1909-1914).

[8] Obiols, Montserrat (2005) El monacat femení en la Catalunya Medieval. Santa Maria de Valldaura (1241-1399) Tesi UB dirigida per Mª Milagros Rivera Garretas

Sant Miquel de Barcelona. Les seves desfetes.

Portada de l’església de St. Miquel a la basílica de la Mercè, al carrer Ample de Barcelona. AGC, 2021

L’església de Sant Miquel de Barcelona estava situada a la plaça de Sant Miquel, a un costat de l’Ajuntament, on són les oficines més modernes i on, endemés del nom de la plaça, tenim el del carrer de la Font de Sant Miquel.

Detall del carrer de la Font de Sant Miquel, prop de la plaça St. Miquel. AGC, 21

La seva història és molt antiga i el seu final, una de tantes desfetes.

Va ser alçada sobre unes termes romanes del segle II. El paviment de la nau era un mosaic amb peixos i monstres marins que va ser arrencat durant el seu enderroc en 1868 i que es conserva al Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC), on també es guarda el capitell bizantí (importat al segle XIII), utilitzat com a pica baptismal a la basílica de la Mercè entre 1868 i 1936.

Capitell bizantí de l’església de St. Miquel. Foto M.A.C.

Al segle X era una de les poques esglésies intra murs de Barcelona, juntament amb la Seu, la de Sant Jaume (a l’actual plaça St. Jaume), la dels Sants Just i Pastor (potser la més antiga, amb la Seu) i Sant Celoni (capella del fossar de St. Just). Totes tenien els seus fossars.

Antiga església de St. Jaume, al fons la façana gòtica del Saló de Cent.

Molt a prop de la Seu, l’església de St. Miquel com, potser, les altres tres, podien fer nosa a un bisbat que es refermava amb la seva Canònica. Potser aquestes tenien una funció per a una població determinada (St. Miquel, per exemple, era molt apreciat pels francs com a protector davant la mort). L’interès principal, en tot cas, estava en controlar els delmes que rebien les esglésies i altres rèdits que es llegaven, especialment al moment de la mort. La Seu s’annexionarà St. Miquel com faria amb les altres. esglésies.

La Real Acadèmia de Bones Lletres, en un carreró prop de St. Just, amb la Acadèmia de Belles Arts de St. Jordi van evitar que es destruís la façana gòtica de l’Ajuntament.

A principis del segle X trobem donacions importants a la Seu de Barcelona i al seu bisbe Teuderic, procedent de Vic, com la que van fer, en 938, Cast i la seva dona Atanàsia que donaren a la Seu unes terres a Montjuïc, al terme de la “Vila nova” a condició de que quedessin sota Teudiscle, sagristà de la Seu (el sagristà és una figura vinculada a l’hospital-alberg). En aquesta zona de vigilància del comerç marítim i terrestre s’establirà la família vescomtal que tindrà diversos conflictes amb la Seu (en 986 serà Geribert, germà del vescomte Udulard i, ja en el segle XI, el seu fill, Mir Geribert). Darrera d’aquests conflictes estaria la imposició d’una legitimitat i el control dels delmes.

Cap a mitjans del segle X, les donacions a St. Miquel són més abundoses, com la que fan, en 962, els marmessors de Teudiscle que donaren a la “font Onrada” (Montjuïc, a Poble Sec, molt a prop, ens queda el topònim del carrer). En 951 la comtessa Riquilda, vídua de Sunyer, fa importants donacions a St. Miquel, però n’hi ha moltes altres protagonitzades per dones (Engòncia, en 940, a Vilapicina; Lívulo, en 958, una vinya a Sabadell en memòria del seu fill, Ferrocint o Nevolenda, en 961, al Vallés).[1] Altres dones signen les donacions o fan de marmessores o de testimonis. Som al segle X i la dona podia fer ús dels seus béns i actuar en el seu propi nom, les lleis gòtiques així ho reconeixien.

Amalvígia, de la família vescontal, una dona propietària d’un reg en 995. Una plaça de L’Hospitalet de Llobregat duu el seu nom.

A finals del segle X, amb el bisbat de Vives (973-995), disminueixen les donacions a St. Miquel mentre que augmenten les que es fan a la Seu de Barcelona que s’annexionarà St. Miquel a principis del segle XI. Vives, com van fer els seus antecessors i faran els seus successors, promou l’establiment d’una Canònica junt a la Seu que disposarà d’Hospital y de Scriptorium. Amb ell augmentarà la documentació que legitimarà l’autoritat bisbal per sobre de les senyories amb esglésies pròpies, tot i que els bisbes són també uns senyors feudals que beneficien, principalment, les persones del seu entorn.

Santa Eulàlia, patrona de la ciutat a la façana gòtica del carrer de la Ciutat. AGC, 2021

Del fossar de St. Miquel, endemés de les troballes que el confirmen, tenim el testimoni d’una dona, Dadil que, pels volts del canvi de mil·lenni, sent en captivitat, s’assabenta que el seu fill és mort i soterrat a St. Miquel, fet que la mou a donar la meitats de les cases, corts, terres i vinyes que té a St. Just Desvern a la Seu i l’altra meitat al seu senyor Ennec Bonfill de Gelida.[2]

A l’Arxiu Capitular de Barcelona consta un testament de 1005 d’un tal Guitard que erròniament s’ha considerat com el vescomte de Barcelona, ​​encara que no hi ha cap element que el vinculi amb la família vescomtal i que consta que aquest ja no vivia el 997. El Guitard de 1005 reparteix el castell de Barberà entre la Seu i St. Miguel i deixà les seves armes i utensilis de guerra al clergat de la catedral i als monjos de St. Cugat, també deixa a Cusca, germana seva terres i propietats que al seu defalliment passaran al monestir femení de St. Pere de les Puel·les. Els marmessors d’aquest testament tant equilibrat, jurat sobre l’altar de Santa Columba de la Seu, són, entre d’altres, Aecio episcopus (-1010)i Cusca deovota. Els Comtes ratifiquen posteriorment aquesta donació.[3]

Sant Pere de les Puel·les, un dels pocs edificis religiosos que es van salvar a les desfetes del segle XIX. AGC, 2021.

En tenim altres exemples d’aquest traspàs que s’anava fent, d’una manera més aviat confusa. En 1015 Orfeta i el seu marit, Guilmon permuten amb l’església de St. Miquel unes vinyes prop de la “font Occua” (Montjuïc), en un altre document de la mateixa data, Sunifred, poeta i levita de la Seu, fa constar que aquella operació era «injusta», de manera que es reescriptura, però ara amb la Seu[4] que tenia molts interessos en les “vinyes episcopals” de Montjuïc.

La popular font del gat de Montjuïc era anomenada al segle X «fonte cova». Foto: Ramon Solé

Santa Maria del Mar, lloc d’enterrament preferit pels barcelonins, extra murs, va ser aviat traspassada, en 1006. Vinculada a la funció d’enterrament eren els albergs medievals. El 1023el bisbe dona diferents propietats a Barcelona, entre les que trobem un hort “no lluny de la casa de St. Miquel” que havia estat del jueu Isaac, fill de Gento, recentment batejat, on es bastirà “l’Hospital dels pobres i peregrins”, que tindrà en règim d’usdefruit, el prevere Jofre.[5]

Entre 1027 i 1028 el comte Berenguer Ramon I (1017-1035) i la seva segona esposa Guisla de Lluçà (1012-1079) restitueixen a la Seu les rendes episcopals d’Ègara i li lliuren el monestir de St. Pere de les Puel·les, amb les seves terres i esglésies[6] (el que no van aconseguir fer amb el poderós St. Cugat). A partir de llavors les donacions a St. Pere seran en benefici de la Seu i del seu entorn, fins que el papa el posi sota la seva tutela en 1072. Són exemples d’aquest traspàs d’esglésies envers la Seu que també absorbirà els hospitals sota la Pia Amoïna, acumulant un gran capital controlat pels canonges i les seves famílies.

En 1046 els comtes donen a la Seu les esglésies de St. Miquel i de St. Vicenç de Sarrià, tancant el procés d’annexió amb aquestes esglésies. En 1055 el bisbe Guislabert, amb els comtes als que havia jurat fidelitat, dona St. Miquel a la Canònica aquest traspàs que serà confirmat pel papa en 1104.

Façana romànica de la Seu, consagrada en 1058, poc després de l’annexió de St. Miguel

Al segle XI, doncs, ja era una de les déu parròquies de la ciutat. El temple seria reconstruït el 1147 quan és de nou consagrat pel bisbe, com St. Jaume. La portalada romànica, dels volts del 1200, va quedar amagada durant les successives remodelacions i es trobà durant l’enderroc de 1969, però no se sap que es va fer amb ella, només es conserva una fotografia.

St. Jaume, al carrer de la Ciutat, un lloc de peregrinació des dels inicis del cristianisme. AGC, 2021.

A finals del segle XIV, el Consell de Cent, que es reunia al pòrtic de l’antiga església de Sant Jaume, va encarregar una seu pròpia, el Saló de Cent. L’entrada es feia per l’actualment denominada façana gòtica, de la que encara podem contemplar alguns elements (salvats de la desfeta total gràcies a l’interès d’algunes persones i entitats), al carrer de la Ciutat. L’absis de la primitiva església de St. Jaume donava a l’actual façana neoclàssica de l’Ajuntament de Barcelona i un dels pòrtics a aquest carrer de la Ciutat.

La Real Acadèmia de Bones Lletres i la de Belles Arts de Sant Jordi van evitar la destrucció de la façana gòtica de l’Ajuntament, però la porta va quedar trencada. AGC, 2021

Per a fer l’actual plaça de St. Jaume i la nova façana de l’Ajuntament es va enderrocar, en 1823, l’antiga església de St. Jaume que va ser traslladada a l’emplaçament actual, al carrer St. Jaume, on n’hi havia el convent dels trinitaris alçat sobre una antiga sinagoga del Call Menor arran d’una de les persecucions als jueus, la del 1391. Cal no oblidar fets com aquests.

Església St. Jaume Barcelona, porta lateral que senyala la sinagoga que en un principi era aquest antic convent de trinitaris (o de conversos forçats) AGC, 2021

Amb el pas del temps es fan successives obres a St. Miquel, fins el 1835, quan deixà de ser esgésia parroquial quedant com a capella del consistori, que la fa enderrocar en 1868 per fer les oficines municipals.

Llavors, la portalada renaixentista de St. Miquel es va desmuntar i va ser traslladada a la basílica de la Mercè, al carrer Ample, on hi havia la primitiva església dels mercedaris. El campanar, amb afegits, es va col·locar a l’actual església de la Concepció, al carrer d’Aragó, on també seria traslladat el claustre gòtic del monestir de Santa Maria de Jonqueres.

Claustre de Jonqueres i campanar de St. Miquel a l’església de la Concepció. AGC, 2021

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 18-05-2022

Als perseguits per les seves creences, sobre els que es va voler imposar l’oblit


[1] Feliu i Montfort, Gaspar (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis UB. Documents n. 11 (938), 13 (940), 15 (951), 20 (958), 27 (961) i 28 (962)

[2] Vinyoles, Teresa (2005). Història de les dones a la Catalunya medieval. Vic: Eumo ed., p. 53

[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, n. 54, 55 i 66

[4] Baucells o.c., n. 240 i 241

[5] Baucells, o. c., n. 368

[6] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. IX, n. 434, entre 1027 i 1028, “sense data”.

Oda Nova a Barcelona. La mesura d’amor de la ciutat i de les dones.

Escultura d’Ernest Maragall al poema de Joan Maragall «Oda Nova a Barcelona» AGC, 2021

Joan Maragall (1860-1911) va escriure el poema «Oda nova a Barcelona» en 1909 sent publicat l’any de la seva mort. És un contrapunt al poema èpic de “Oda a Barcelona” de Jacint Verdaguer, inclòs a la seva obra “Pàtria”.

El poema té dues parts ben diferents, la primera està escrita en forma de diàleg poètic entre una veu que comença preguntant – «On vas Barcelona?» i l’altra (la ciutat) que li respon amb els millors bons desigs. Com que és la part que més m’agrada us deixo les tres respostes de la nostra Barcelona, amb cor de dona, enamorada, creadora, forta.

-Veig allà el Pirineu amb ses neus somrosades,
i al davant Catalunya tota estesa als seus peus,
i me’n vaig… És l’amor qui m’empeny cap enfora,
i me’n vaig delirant amb els braços oberts.

(…)

                          -Vinc del mar i l’estimo,
i he pujat aquí dalt per mirar-lo millor,
i me’n vaig i no em moc: sols estenc els meus braços
perquè vull Catalunya tota a dintre el meu cor.

(…)

-Com més terra i més mar, i més pobles albiro,
a mesura d’amor el meu pit s’engrandeix,
i me sento una força que abans no tenia,
i sóc tan tota una altra que fins jo em desconec.

A la segona part l’autor deixa córrer els seus sentiments de ràbia, foscor i tristor davant dels esdeveniments del moment a la ciutat (Setmana Tràgica), comparant aquesta dona que havia idealitzat amb una dona amb mil cares, traïdora, dolenta, tot i que, a la fi, nostra.

No direm res d’aquesta última comparació, és una expressió dels seus sentiments.

Cinquanta anys més tard el seu nét Ernest Maragall fa aquesta escultura de dues dones que dialoguen mig nues, estimant-se amb la paraula, el cor i la pell. Es va posar als “jardinets de Gràcia” o de Salvador Espriu, sent molt criticat per una societat que no entenia ni acceptava una expressió d’aquest tipus. Va ser arraconada al Parc Cervantes.

Finalment, en 1985, Pasqual Maragall la va fer portar on és ara.

Una poesia i una escultura belles, ens commouen i com a tal les contemplem, sabent que el més bell de tot són els sentiments humans que amaguen.

A les nostres ciutats que, com organismes vius que són, hem de saber cuidar.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’Hospitalet, 13-02-2022

Devoció a la Mare de Déu de Bellvitge. les confraries.

Nostra Senyora de Bellvitge era venerada, des de molt antic a la capella de l’Àngel Custodi[1] del carrer Hospital de Barcelona. Joan Amades recull la llegenda de que els mariners li tenien molta devoció doncs els hi donava un “Bell viatge.” Segons Amades van ser els mariners els que van fer l’ermita.[2]

Cert és que al carrer Hospital, 38, on hi havia la capella de l’Àngel Custodi, encara es pot veure una placa amb una inscripció de 1462 que diu “Ntra. Sra. de Bellvitja” i que, el 1493, Barcelona donar la pedra necessària per a la nova restauració de l’ermita.

Portada del carrer Hospital. Composició on s’han resaltat les inscripcions. Del llibre d’A. Valcárcel Ermita de Bellvitge ayer y hoy. Del siglo XI al XXI.

La capella de l’Àngel Custodi va existir fins a 1882, quan s’obre una nova capella amb la mateixa advocació a Hostafrancs que passava de poble a barri i obtenia la seva parròquia.

Primera capella de l’Àngel Custodi que es va edificar a Hostafranc, substituint l’antiga del carrer Hospital

Des del segle XVI trobem notícies de romeries i de diverses confraries de la gent de la contrada (Sant Boi, Sants, El Prat…) que acudeixen a celebrar la seva festa o a demanar protecció davant les epidèmies de pesta.

1624 – “…la benedicció del terme en processó el dia de Santa Creu de maig, una romeria de Sant Boi a l’ermita de Bellvitge…”

1627 – “L’ermita de Bellvitge també mereix el beneplàcit del visitador. No hi ha deutes parroquials. Les confraries funcionen d’una manera regular.”[3]

La Reforma de Luter havia combatut molts dels dogmes que durant segles havien enrocat a l’Església Catòlica, com el de la «mare de déu», la infal·libilitat de el Papa o la intersecció dels Sants. L’Església de Roma afermarà els seus símbols, promovent una imatgeria que calaria profund enmig d’un ambient de guerra, fam i epidèmies. La mariologia creixeria exponencialment desbancant alguns sants als quals, en temps anteriors, les gents senzilles els tenien gran devoció perquè els sentien més humans i propers i els demanaven protecció davant del mal i que els hi donessin bona sort.

Mare de Déu de Bellvitge, 1956

En alguns documents i goigs s’anomena a la Mare de Déu de Bellvitge com “advocada contra la pesta”. Durant el segle XVII la “Confraria del Ciri en lloança de Nostra Senyora de Bellvija”, venien fins aquí a invocar-la a les festes patronals, el dia de la segona Pasqua, i a demanar protecció davant les epidèmies que assolaven la població.[4]Aquestes confraries eren com una mena de protecció social envers els més desfavorits dels gremis com vídues, infants i malalts.

1637 – 17 de Juny, “Acta del Consell de la Confraria de la Verge Maria de Bellvitge del carrer de l’Hospital de Barcelona. (…) Convocats y congregats en la Capella del Angel Custodi, construïda en lo carrer del Hospital, de la present ciutat de Barcelona, los confrares de la Confraria de Nostra Senyora de Bellvitja (…) anar a dita Capella ab música y altres solemnitats, y allí aportar un ciri per a fer-lo cremar davant la imatge de Nostra Senyora y fer celebrar un offici cantat, pregant a Maria Sacratíssima, que esta ciutat y habitants en aquella sien liberats y preservats de dit mal contagiós de pesta”.

Entre els oficis dels que composaven aquesta Germandat trobem els de: baster, sastre, retorcedor de seda, draper, corder, tapisser, taverner, hostaler, boter, sabater, droguer, tapiner, esparter, pedrenyaler, notari, jurista, fuster, mestre de cases, flequer, passamaner, ferrer, peller, calceter, pintor, carnisser, hortolà, moler, oller, calderer, mercader, negociant, revenedor, cirurgià, o matalasser.

El desig de festa, els rituals de pas, la trobada… formen part de la humanitat. Sovint les manifestacions religioses eren l’única manera d’expressió permesa. Jaume Codina ho expressa així parlant de 1702:

“La devoció de la gent de Marina i dels barcelonins de la Ribera s’hi manifestava en ex-vots particulars i en celebracions litúrgiques col·lectives que aplegaven bon nombre de participants, jovent sobretot, que feien decantar la festa cap a una manifestació de tipus profà amb ballades i jocs.”[5] 

1956. Romeria a l’ermita de Bellvitge. Foto d’Elvira Solà Adalid de El Prat de Llobregat.

Les festes en les que derivaven les celebracions religioses van ser un motiu de queixa –quan no de repressió- per part del clergat que ho mirava amb mals ulls.

Per l’acta de 1702 sabem que els confrares de Nostra Senyora de Bellvija es van unir als de Nostra Senyora de la Consolació, ambdues compartien llavors la Capella de l’Àngel Custodi, al cantó del carrer que va al convent de les germanes de Jerusalem (avui edifici de l’escola Massana). El 1725 l’abadessa d’aquest monestir declara davant notari que l’altar, i tot el que es troba a la capella de l’Àngel Custodi, és propi d’aquestes dues confraries, a més els concedeix permís per guardar els seus paraments i ornaments a un armari del convent.[6]

Escola Massana, antic convent femení on la confraria de la Mare de Déu de Bellvitge tenia un espai.

Al carrer Espaseria (o «dels sabaters» fins el segle XVI, quan es van instal·lar uns espasers), n’hi havia una imatge de la Mare de Déu de Bellvitge en una capelleta oberta a la façana d’una de les cases del veïnat. Joan Amades ens explica que la gent es reunia davant d’aquestes imatges amb les seves cadiretes per pregar o cantar. Van oferir una imatge a l’església de Sant Sebastià. Li demanaven protecció davant les epidèmies de pesta que assolaven la ciutat i venien cada dilluns de Pentecosta a l’ermita de Bellvitge.

Convent de Sant Sebastià a la plaça del mateix nom. Segle XIX

Les festes d’aquests carrers barcelonins ja no es celebren, però ens ha perviscut els goigs, el rètol del carrer Hospital i un banc que diu: “Confraria i germandat de carrer Hospital, 1766”.

L’únic banc que es va salvar de la crema de l’ermita de Bellvitge en 1936

Ja al segle XIX, al convent de Sant Sebastià dels Clergues Regulars Menors “caracciolins”, annex a l’Església del mateix nom[8], es reunia la Germandat de la Pia Unió de Nostra Senyora de Bellvitge, així ho manifesta un acta del 1819, en el que donen l’estat de comptes, renoven la junta i aproven fer un donatiu. Com exemple del clima de tensió que es vivia en aquells anys tan convulsos transcrivim l’inici de l’acta:

Convocat lo Consell general de la Pia-Unió de Nostra Senyora de Bellvitge, en una de les pesas (peça, part) de la Casa de Sant Sebastià de es ta ciutat, en virtut de permís de paraula concedit por lo il·lustre senyor don Joseph de Cherif, ministre del Crimen de la Reial Audiència, segons així ho ha manifestat lo algualcil Pere Ayats, present.”[9]

1924. Runes del claustre de Sant Sebastià.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’Hospitalet, 9, 9, 2021

Als que busquen la manera d’ajudar-se uns als altres.

[1] L’Àngel Custodi fa referència a l’àngel que va dir a Sant Vicenç Ferrer que “guardava la ciutat”, molt popular entre els barcelonins, d’aquí ve el nom de “Porta de l’Àngel”

[2] Amades, J. (1989). Imatges de la Mare de déu trobades a Catalunya. Barcelona: Selecta. Catalònia, p. 82-84.

[3] Codina, Jaume (1987), Els pagesos de Provençana. Publicacions de la Abadia de Montserrat, vol. II, p. 234

[4] Madurell, J. M. (1977) Fulls Històrics de l’Hospitalet de Llobregat. Notes documentals d’arxiu. Museu d’Història de la ciutat. Ajuntament de l’Hospitalet (Premi d’assaig d’investigació històrica “Ciutat de l’Hospitalet”, 1972). doc. 28, 29, 30 i 31 de 1637 i doc. 32 de 1638, p. 93-108.

[5] Codina, Jaume (1987), vol II, p. 506-507

[6] Madurell, doc. 34 (1702) i 35 (1725)

[7] Valcárcel, p. 94-96, cartes de 1771-1773

[8] L’església de Sant Sebastià es va fundar als inicis del segle XVI, com exvot per les epidèmies de pesta. El 1719 Felip V estableix el convent de Sant Sebastià dels Clergues Regulars Menors o “caracciolins” com a compensació per la pèrdua del seu convent a la Ciutadella. El convent va estar actiu entre 1719 i 1835. L’església (a la plaça d’Antonio López, abans plaça de Sant Sebastià) va ser enderrocada el 1909 amb l’ampliació de la Via Laietana.

[9] Madurell, doc. 36, p. 113-115

Dels “frares del sac” a les dominiques de Montsió.

Claustre del monestir de les dominiques de Montsió a Esplugues de Llobregat. AGC, 2021.
  • Els germans de la penitència o “frares del sac”, orde exterminada

Des de 1261 hi ha constància de l’establiment a Barcelona dels Germans de la Penitència, coneguts popularment com a “Frares del sac” per la seva indumentària. Aquests frares mendicants, procedents molts d’ordes religioso-militars, tenien força popularitat i rebien prou almoines i donatius. Ells van iniciar la construcció del convent del recinte protegit per la nova muralla, a la “plaça” de Santa Anna[1], en uns terrenys donats per Berenguer d’Espiells, xantre de la Seu de Barcelona, que es van ampliar amb la compra de finques veïnes al llarg del segle XIII. Actualment aquest espai correspon a la cantonada de l’avinguda del Portal a l’Àngel amb el carrer de Montsió. Les dependències es van estendre fins a l’actual carrer d’ Espolsa-sacs.

Placa al Carrer Espolsa-sacs. Foto: Ajuntament Barcelona

La comunitat va tenir una curta existència degut a la supressió de diverses ordes mendicants en el Concili de Lió de 1276, que només va confirmar els privilegis de quatre d’aquestes ordes: dominics, franciscans, agustins i carmelites. La supressió dels frares del sac no tingué efectes immediats a Barcelona, ja que es mantenia l’esperança de que l’església reconsiderés la seva decisió, però el cert és que va acabar desapareixent. Malgrat l’escassetat de documentació, es deixa entreveure que era una comunitat àmplia, culta i curosa amb els seus afers.

  • Els canonges de Santa Eulàlia del Camp, sota el bisbe

Els orígens de Santa Eulàlia del Camp són incerts, en general s’accepta que el primer monestir era entre Sant Pere de les Puel·les i Santa Maria del Mar i sabem passà a ser “de dret de l’església” el 1155 quan el bisbe de Barcelona, Ramon de Castellvell (-1199) que perseguia valdesos i havia excomunicat temporalment a l’abadessa de Sant Pere per a fer-se amb la jurisdicció parròquia de Montmeló, que elles administraven, li confereix els terrenys que l’envolten, constituint-se com a canonges reglats de Sant Agustí, quedant directament sota seu amb la ordre explícita que “no poden sepultar a ningú sense llicència del bisbe”.Tot plegat va comportar les queixes dels parroquians que van fer rectificar al bisbe.[2] El 1173 Alfons I va encomanar als canonges de Santa Eulàlia el culte de la capella del Palau Reial dedicada a Santa Maria (ara Santa Àgata, bastida el 1302 amb Jaume I). 

Actual capella de Santa Àgata a la Plaça del Rei. Foto: Ramon Solé.

El 1293 la canònica de Santa Eulàlia del Camp va traslladar-se al convent dels frares del sac. Els cinc últims frares que quedaven, es van fer canonges. El trasllat va ser autoritzat per una butlla papal de 1295, que va encomanar al bisbe negociar la venda del convent. Degut a discrepàncies en el preu, la compra no conclou fins el 1308. Amb el suport de Joan I, es va bastir, el 1388, una primera capella annexa dedicada a Santa Maria de Montsió.

Durant el segle XIII es va crear un annex hospitalari on s’hi va instal·lar l’orde de la Mercè, afavorida per Jaume I. Aquest hospital, amb donats i donades al seu servei, quedarà integrat, el 1401, a l’Hospital de la Santa Creu. El 1420 la canònica de Santa Eulàlia es va fusionar amb la del Sant Sepulcre de Santa Anna constituint el Priorat de Santa Anna i Santa Eulàlia, al que es van adscriure les ordres religiós-militars i hospitalàries.

La creu doble del Sant Sepulcre és una creu patriarcal d’orígen bizantí. Foto: Ramon Solé, Santa Anna de Bercelona.
  • Les germanes dominiques. El suport reial.

El primer monestir de l’orde femení dominicà a Barcelona es va edificar al costat de les Drassanes Reials de Barcelona, fora muralla, gràcies al llegat de la infanta Maria d’Aragó i d’Anjou (1299-1347). Filla de Jaume II, es va casar el 1311 amb l’infant Pere de Castella que set anys després moria a Granada, vídua als cint anys i amb una filla póstuma, Blanca, va optar per entrar al monestir de Sixena (Osca) de l’orde de l’Hospital de Sant Joan de Jerusalem, on hi havia la seva germana, Blanca, priora des de 1321. Després, va entrar en contacte amb l’orde dels predicadors i va aconseguir els permisos per la fundació de la primera comunitat de dominiques a Barcelona. En morir va llegar tots els seus béns per la construcció del nou convent. La seva germana, Blanca, va posar en marxa el seu llegat.

El 1351 es posà la primera pedra extramurs de la ciutat, a les Drassanes, al lloc conegut com Mas d’en Bissanya, on avui hi és el Museu Marítim. La primera comunitat de germanes, amb la primera priora Constança de Bellera (-1375)[3], provenien del Llenguadoc, del convent de la Prouille fundat per Sant Domènec el 1206.[4] Durant les obres s’allotjaren en una casa del portal de Jonqueres i en 1354 van ocupar l’antiga encomanda templera de Santa Maria del Palau, clausurada el 1317.[5] El 1357 les dominiques van ocupar el nou monestir que anomenaren “Sant Pere Màrtir”.

Santa Maria del Palau de l’orde del Temple es va convertir en Palau Reial Menor, del que només queda la capella de la Mare de Déu de la Victòria i les imatges. «Sala dels cavalls». 1858. Arxiu de Barcelona.

L’atac a Barcelona de 1359 de Pere el Cruel de Castella i la inseguretat davant les incursions dels pirates, van motivar el trasllat de la comunitat de dominiques dintre del recinte emmurallat de la ciutat, allotjant-se, a partir de 1371, a Can Porta (avui Plaça Gardunya), un pedrís amb casa i patis cedit pel rei Pere el “Cerimoniós”,  prop de l’Hospital d’en Colom, que seria aprofitat, el 1400, per la reconversió de sis petits hospitals en l’Hospital de la Santa Creu de Barcelona (avui Biblioteca de Catalunya).[6]

«Corralet» de l’antic Hospital de la Santa Creu. Postal antiga.

Mentre els frares agustins de santa Eulàlia del Camp negociaven per passar al convent de Santa Anna, sent abadessa Elisenda de Togores i gràcies a la llarga mediació de la reina Maria de Castella (1401-1458), esposa d’Alfons el Magnànim, les dominiques s’instal·len en el convent de Montsió (1423), prenent aquest nom i deixant els edificis de Can Porta als canonges. Aviat la comunitat comença a ampliar edificis iniciant una època d’esplendor durant la qual s’hi van edificar l’església, el claustre gòtic i la majoria de dependències. Cal dir que les propietats eren de la mateixa comunitat, ni del bisbat, ni dels dominics.

Antic monestir de Montsió, prop de l’Hospital de la Santa Creu. Foto: Arxiu Gavin.

Amb la invasió francesa de 1808 comença la destrucció d’obres religioses de la ciutat: els francesos fan servir el monestir dominicà de magatzem de les obres d’art robades. El 1835 les monges foren exclaustrades a causa de la desamortització. Entre 1835 i 1845, en les dependències s’hi va instal·lar una caserna miliciana[7] que es va convertir en sala de ball i en el Teatre Montsió, inaugurat el 1837, quan es va suprimir el batalló. Aquest Teatre va ser la primera seu del Liceu que finalment es va instal·lar a les Rambles.

Imatge antiga del claustre de Montsió a l’eixample, al que avui és l’església de Sant Ramon de Penyafort.

Les germanes retornaren entre el 1846 i 1868 però després de la Revolució de 1868 (La “Gloriosa”), el govern torna a confiscar el convent. Durant aquest temps s’allotgen amb les dominiques del Convent dels Àngels (avui a Sant Cugat). Els és retornat el 1875, però degut al seu estat ruïnós opten per traslladar-se a un altre indret.

Convent dels Àngels de Barcelona, abans de les dominiques. AGC, 2020

Entre el 1882 i 1888 l’església, el claustre i la sala capitular foren traslladats, pedra a pedra, a la Rambla de Catalunya, a la vila de Gràcia, encara municipi independent. El restant de l’antic monestir de la plaça de Santa Anna es va vendre i va ser enderrocat, aixecant-se en el seu lloc els edificis que avui encara es conserven.

Claustre Santa Maria del Montsió. Postal antiga.

Durant la Guerra civil el monestir de la Rambla de Catalunya va ser assaltat i va sofrir diversos desperfectes, entre els destaca la desaparició de la cripta gòtica de l’església que albergava els sepulcres de la infanta fundadora de l’orde, Maria d’Aragó i de la seva germana Blanca.

El 1947, davant la impossibilitat econòmica de restaurar el monestir, la comunitat decidí tornar-se a traslladar. Compraren el mas Can Casanovas a Esplugues, amb una torre modernista que havia estat reformada el 1915 per Lluís Domènech i Montaner, amb horta, bosc i una mina d’aigua.

Convent de Santa Maria de Montsió a Esplugues.

Traslladaren el claustre gòtic de nou, pedra a pedra,  edificant una església dedicada a l’Assumpció. La resta de dependències del monestir de la Rambla de Catalunya, incloent la sala capitular gòtica, van ser venudes i enderrocades, excepte l’església, que esdevingué parròquia de Sant Ramon de Penyafort. La comunitat es traslladà finalment a Esplugues el dia de Tots Sants de 1950.

Esglèsia de l’Assumpció al costat del convent de Montsió. AGC, 2021

El claustre de les dominiques de Montsió és de la mateixa època que el de la Concepció que havia estat de les comanadores de Sant Jaume de Jonqueres i també va ser traslladat. El de Montsió constava, en el seu primer emplaçament, amb 82 ogives. Dintre del claustre, també es pot admirar,  el sepulcre de Caterina Amat de Palou (-1530), priora del monestir, i una font gòtica.

Font gòtica al claustre de Montsió d’Esplugues.

L’any 2019 les poques religioses que romanien allà es van traslladar a dos convents, el de Manresa i el de Sant Cugat,;elles, com a depositàries del seu llegat estan en tràmits de decidir què fer amb l’edifici d’Esplugues.

Resumint, la vida del convent de les dominiques de Montsió seria així:

  • 1347 Fundació de la orde de les dominiques de Barcelona per la infanta Maria d’Aragó (-1347)
  • 1357 Primera comunitat de germanes provinents de Llenguadoc. Primer convent de “Sant Pere Màrtir” a les Drassanes.
  • 1371 Trasllat a Can Porta, prop de l’Hospital de la Santa Creu.
  • 1423 Convent de Santa Maria de Montsió, al carrer del mateix nom, que havia estat dels “frares del sac” i de Santa Eulàlia del Camp. Claustre.
  • 1808-1875 Guerres i revolucions: sortides del convent.
  • 1882-1888 Trasllat a la Rambla Catalunya, on avui hi és la parròquia de Sant Ramon de Penyafort.
  • 1950 Trasllat a Esplugues.
  • 2019 Les germanes que queden s’incorporen a altres monestirs de la mateixa ordre.

Com podem veure, una història no gaire fàcil. Són cinc trasllats del convent i nombroses sortides de la comunitat. Malgrat tot, van sobreviure, degut principalment a ser una orde reconeguda eclesialment i degut també a la pròpia gestió dels seus béns, el que no era gens fàcil per a les dones.

Claustre de Montsió. Postal antiga.

Hem vist altres corrents i ordes que, tot i ser cristianes, no ho han pogut fer, havent estat perseguides o menys tingudes pel catolicisme: els frares del sac, els càtars, l’ordre del Temple o les comanadores de Sant Jaume. De tot això que va ser i no va poder resistir anirem parlant.

Per acabar, i en reconeixement a les persones que integren aquesta orde religiosa, deixo constància d’una experiència personal. Fa uns anys van fer un seminari a la casa de les dominiques de Sant Cugat, entre les activitats programades havia una trobada amb les monges, sent totes elles de clausura i molt grans, vam mantenir una bona conversa sobre la vida política, social i cultural del país de la que estaven assabentades. Per una altra banda l’esperit d’austeritat i disciplina les feia connectar amb els més pobres o amb els obrers que es lleven tan d’hora com elles. Tot un xoc per fer-nos sortir dels prejudicis.

Monestir de les dominiques a Sant Cugat, un recinte de pau per obrir uns sentits nous. AGC, 2005

A les germanes dominiques de Montsió i a les del convent dels Àngels per la seva vida activa i generosa envers els altres.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’Hospitalet, 16-08-2021


[1] La plaça de Santa Anna era llavors un carrer més ample que la resta. També s’anomena així el portal d’entrada a les noves muralles del s. XIII de gent provinents del Pla de Barcelona.

[2] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona (vols. IX-XII), p. 165, n. 1730

[3] Roca, M. Carme (2014). Abadesses i Priores a la Catalunya Medieval. Barcelona: Ed. Base.

[4] La primera comunitat de Prouille es va constituir amb dames de la noblesa que abandonaren el catarisme: El Monasterio de Monte-Sión, su historia y su arte. Comunidad Dominica.

[5] En 1312 els béns del Temple van passar a l’ordre de l’Hospital, després que el 1307 fossin cremats vius els Templers de França, acusats injustament pel rei que volia fer-se amb els seus béns. De Santa Maria del Palau només queda la capella (avui Nostra Senyora de la Victòria), l’edifici es convertí al segle XIV en Palau Reial Menor, enderrocat el s. XIX.

[6] García-Carpintero, Àngels, 2021, històries des de Bellvitge: “Els hospitals de la Santa Creu de Barcelona” https://historiasdebellvitge.wordpress.com/2021/05/20/els-hospitals-de-lhospital-de-la-santa-creu-de-barcelona/

[7] És el temps de les “bullangues” motivades per la crueltat dels carlins a Reus.

Els hospitals de la Santa Creu de Barcelona.

Antic Hospital de la Santa Creu al carrer Hospital de Barcelona. AGC

L’antic hospital de la Santa Creu de Barcelona (1401-1926) estava al recinte on ara hi ha la Biblioteca de Catalunya. Va ser l’hospital de la ciutat fins que es traslladà al nou recinte de la Santa Creu i Sant Pau.

A l’Edat Mitjana, a la vora dels camins principals, hi havia diversos hospitals on s’atenien malalts, pobres i peregrins. A Barcelona es coneixen alguns des del segle X, com l’hospital fundat pel vescomte Guitard, mencionat en 1045 quan els comtes Ramon Berenguer I i Elisabet fan donació a “l’Hospital de pobres” de Guitard, mig en ruïnes, de la desena part de el gra dels seus molins des del Besòs a Barcelona, confiant que algú s’ocuparà d’aquest hospital (Baucells et. al., ACB, FN 39, n. 683). Tot i que la majoria figuren amb noms d’home, la majoria funcionaven gràcies a la cura de dones.


Durant el segle XIV, el Consell de Cent i el bisbat acordaren la fusió d’alguns d’aquests hospitals de la ciutat en un de sol. El papa cismàtic Benet XIII (el “papa Lluna”) signa el 1401 l’acta fundacional del nou hospital.

Pou a l’antic hospital de la Santa Seu. Foto: Ramon Solé.

Hem trobat algunes dades rellevants

  • Dos eren laics i estaven regits pel Consell de la Ciutat:

L’hospital d’en Pere Desvilar, o Hospital de l’Almoina de la Ciutat va ser fundat l’any 1308 per Pere Desvilar en un uns terrenys de la seva propietat, on hi havia un oratori dedicat a Sant Pere i a Santa Marta, al Pla d’en Llull, prop del Rec Comtal i del convent de Santa Clara, congregació femenina fundada per dones cap el 1236.

1674, imatge de l’hospital Desvilar o de Santa Marta, del «Llibre de taula de l’Hospital»

Pere Desvilar estava casat amb Blanca i era Conseller de la Ciutatdes des de 1290, sent conseller en cap entre 1303 i 1309. En 1304 ell i altres consellers signaren un ban contra els abusos del bisbe Ponç de Gualba que havia pujat el lluïsme (dret de cobrament senyorial) del 10 al 33 i al 50 % per bastir la nova Catedral. Com a represàlia el bisbe va excomunicar a Pere Desvilar i a quinze ciutadans més. Per aquest motiu, com a redenció, Desvilar fundà l’hospital de l’Almoina o de la Ciutat per a pobres, especificant que se’ls havia d’alimentar, un cop diari com a mínim i  amb la voluntat expressa al seu testament de que fos una institució laica.

En 1310 el rei Jaume II i el bisbe de València arriben a un acord sobre aquests abusos, però el bisbe no treuria la excomunió fins uns anys més tard, Pere Desvilar ja no ha va veure, doncs morí en 1311.

A la seva mort l’hospital va ser administrat pel seu germà, Jaume, i després pels consellers de la ciutat fins a ser refós a l’Hospital de la Santa Creu.[1]

L’hospital d’en Marcús. Bernat Marcús va ser un ric barceloní que a mitjans del segle XII va bastir un hospital per a pobres i alberg de peregrins a l’anomenada “via Francesca”, al seu pas per la ciutat (carrers de Bòria, Carders i Corders), així com una capella, la “capella d’en Marcús”, amb un cementiri per a pobres (placeta d’en Marcús).

Capella d’en Marcús al carrer Carders. AGC

A finals del segle XII, la confraria dels “troters de la bústia”, del servei de correus creat per Marcús, que utilitzava aquest emplaçament com a seu, es posa sota l’advocació de la Mare de Déu de la Guia.[2]

Mare de Déu de la Guía a la Capella d’en Marcús. AGC.

A la Setmana Tràgica (1909) va ser incendiada però va ser restaurada l’any següent, malgrat que, dels bancs dels correus de cavalls de Barcelona, només es va salvar un que és al Museu d’Història de la Ciutat.

  • Dos eren sota el Bisbat

L’hospital del canonge Colom, va ser fundat a mitjans del segle XIII per Joan Colom, canonge i tresorer del rei Jaume I, ubicat al mateix lloc on es va establir l’hospital de la Santa Creu al carrer Hospital, un ramal de la Via Augusta romana que comunicava amb el Llobregat.

En 1371, les dominiques que llavors s’allotjaven a les drassanes, fora muralles, es traslladaren a unes cases i patis cedides pel rei Pere «el Cerimoniós» a prop d’aquest hospital, degut al mal estat del monestir que provocà l’atac de 1359 de Pere «el Cruel» de Castella sobre Barcelona.  

En 1372 va passar a l’església i es va inventariar el que hi havia: 30 llits senzills i un luxós pel bisbe, espai de clausura per a dones pobres però sanes, pati amb pou, rebost i altres dependències i estris.[3]

Pica i plaça del canonge Colom al costat de l’antic hospital de la Santa Creu.

L’hospital de Sant Macià o d’en Vilar. Era un petit alberg situat a prop de l’hospital de Sant Llàtzer, a la plaça Pedró, fundat el 1256, pel canonge, i rector de Sta. Eulàlia de Provençana, Pere del Vilar, que va llegar terrenys propis amb la finalitat de l’acolliment de pobres o malalts, però especialment envers els mariners i els vells.

1674, imatge de l’hospital de Sant Macià

Per un inventari del segle XV sabem que hi havia una secció masculina, formada per tres naus i vint-i-dos llits, i una femenina, amb una cambra amb set llits. L’hospital tenia graner, refectori i altres instal·lacions.[4]

Les monges jerònimes ocuparien aquest edifici que va ser incendiat durant la Setmana Tràgica (1909).

  • Dos eren regits en aquells moments pel Capítol de la Catedral.

L’hospital de Santa Margarida o dels Mesells (després Sant Llàtzer)

L’hospital de Santa Maria dels Mesells (leprosos) és d’origen molt antic. Del segle XII sabem de la consagració d’un altar dedicat a Santa Maria. Al segle XIII alcen un nou altar dedicat a Santa Margarida i al segle XIV el de Sant Llàtzer.

Hospital de Sant LLàtzer a la plaça del Pedró. AGC.

Era atès per una comunitat de dones religioses laiques conegudes com beguines a Europa o beates a casa nostra. No només feien funcions hospitalàries sinó que es dedicaven als més mísers (mesells). Aquestes dones vivien del seu treball, ensenyaven als més pobres i transmetien l’evangeli amb llengua vernacular. Les “margarides” com se les coneixia tenien permís per soterrar les despulles dels penjats caiguts de les forques.[5]

Part posterior de la capella de Sant LLàtzer. AGC.

Al segle XV, per poder seguir amb la seva obra, van acollir-se a l’ordre de Sant Jeroni posant-se sota la regla de Sant Agustí que permetia la vida més activa. En 1484 les germanes jerònimes que regien l’hospital del Mesells es traslladen, segons acord del Consell de Cent, a l’hospital de Sant Macià o d’en Vilar, continuant la seva tasca assistencial.

Convent de Sant Agustí al carrer Hospital AGC.

Van tenir conflictes amb el bisbat, que demanava la clausura total de les germanes al segle XVI, fins que aconseguiren una clausura no rígida que els hi permetia continuar la seva tasca.

El gremi dels llibretes va prendre l’església de Sant Jeroni per celebrar la seva festa. El convent va ser incendiat durant la Setmana Tràgica (1909), la leproseria es traslladà a Horta i la comunitat a l’actual emplaçament a Sarrià.

L’hospital de Santa Eulàlia del Camp. La ubicació del desaparegut convent de Santa Eulàlia del Camp no està clara. En general s’accepta que era entre Sant Pere de les Puel·les i Santa Maria del Mar (prop del Portal Nou).

Dels seus orígens, que semblen ser molt antics, tampoc no en sabem gran cosa fins que passà a ser “de dret de l’església” el 22/05/1155, quan el bisbe de Barcelona li confereix els terrenys que l’envolten, quedant sota canonges reglats de Sant Agustí i ordenant que no poden sepultar a ningú sense llicència del bisbe.[6] El 1173 Alfons I va encomanar als canonges de Santa Eulàlia el culte de la capella del Palau Reial dedicada a Santa Maria (ara, Santa Àgata). 

El Concili de Lió de 1276, va confirmar els privilegis de quatre ordres mendicants: dominics, franciscans, agustins i carmelites, suprimint els d’altres com els dels germans de la penitència o “frares del sac”, una ordre força popular que rebia nombrosos donatius.

Mosaic al carrer Espolsa sacs

El 1293-95 els canonges de Santa Eulàlia van traslladar-se al convent dels Frares del sac, a la plaça de Santa Anna. La compra no conclou fins el 1308 degut a discrepàncies en el preu amb el bisbe.

Durant el segle XIII es va crear un annex hospitalari on s’hi va instal·lar l’orde de la Mercè, afavorida per Jaume I, amb donades i donats dedicats al seu servei.

El 1420 la comunitat de canonges es va fusionar amb la del convent de Santa Anna que passà a dir-se de Santa Anna i Santa Eulàlia. Santa Anna era llavors un priorat al que es van adscriure les ordres religiós-militars i hospitalàries, primer utilitzades per la església i després defenestrades.

Santa Anna de Barcelona. Foto: Ramon Solé

Què en podem treure d’aquesta petita recerca? Com veiem sovint, si entrem una mica més a fons de les primeres dades, sempre acabem trobant les dones. Elles hi són al batec de la vida i la mort. Hem assumit com un deure deixar constància de les seves presències. Aquest és el nostre interès.

Maria Àngels García –Carpintero Sánchez-Miguel, L’Hospitalet, 20-05-2021

A les dones compassives, com aquelles, com aquestes, com tantes…


[1] Espitia Molina, Mª Piedad (2012) “Un hospital laic a la ciutat de Barcelona en plena Edat Mitjana”. Blog d’història de l’hospital de la Santa Creu i Sant Pau https://desantacreuasantpau.blogspot.com/2012/11/un-hospital-laic-la-ciutat-de-barcelona.html?m=0

[2] Terreu, Miquel (2020). Blog d’història de l’hospital de la Santa Creu i Sant Pau, https://desantacreuasantpau.blogspot.com/2020/06/lhospital-den-marcus.html

[3] Salmerón, Pilar (2015) “L’hospital del Canonge Colom: l’embrió de Santa Creu” https://desantacreuasantpau.blogspot.com/2015/02/lhospital-del-canonge-colom-lembrio-de.html?m=0

[4]http://www.barcelonaentremuralles.com/edificacions.cfm/ID/5396/CAT/hospital-d_en-vilar.htm

[5] Botinas, E., Cabaleiro, J. I Duran, M. A. (2002) Les Beguines. La Raó il·luminada per l’Amor. Publicacions de l’Abadia de Montserrat, p. 83-94.

[6] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona (vols. IX-XII), p. 165, n. 1730

Montjuïc, el mont dels jueus, segle X.

Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Alta Edat Mitjana.

Mapa antic de Barcelona, àrea de Montjuïc.

La paraula “Montjuïc” significa “mont dels jueus”, era el lloc on enterraven els seus morts, fora de les ciutats on vivien. El de Barcelona no és l’únic Montjuïc de Catalunya, existeixen altres turons que eren cementeris de jueus o “Montjuïcs” a Girona, a Vilafranca del Penedès i a Besalú.[1]

En 938 Cast i la seva dona Atanàsia donen terres a la Seu de Barcelona que eren a Montjuïc al terme de la «Vila Nova» amb la condició que quedés en la família de Teudiscle, sagristà.[2] El terme «Vila Nova» indica que hi hauria una nova concentració. L’historiador Philip Banks diu: «Al segle X, a la zona sud de Montjuïc existia un empori comercial i un dinamisme de difícil explicació, però que explica el limitat creixement del raval urbà de Barcino».[3]

Portal de Santa Madrona a les muralles de Barcelona.

En 962 els marmessors de Teudiscle fan donació d’un camp en el terme de la «Fonte Onrada«[4] (Montjuïc) a l’església de St. Miquel de Barcelona i en 963 Teudulf dona a la mateixa església terres a la “Fonte Cova”  (la popular Font del Gat), quedant-se, ell i els seus descendents, en règim d’usdefruit, pagant anualment la tasca corresponent. Als límits trobem a Dac (potser un jutge de l’època), Maier, hebreu, el mar al sud i “el far” a ponent. Entre d’altres, signa Bonafilla, probablement la seva dona.[5]

La popular font del gat de Montjuïc. Foto: Ramon Solé

El far, que senyala l’existència d’un Port, estaria a l’actual Zona Franca prop d’on és l’actual parròquia Mare de Déu del Port.[6] Des d’aquest Port, on es donaven intercanvis comercials, s’embarcava, a l’època dels romans, la pedra de Montjuïc cap el “Mont Taber” (on és l’actual Catedral)

El far que era de l’Hospitalet i encara perdura a la Zona Franca.

Al segle X, quan comencem a tenir documentació escrita, aquesta zona ja s’estava dessecant amb els dipòsits que les rieres i torrenteres arrossegaven.

Entre el 970 i el 975, es consignen unes vendes a Montjuïc de l’estany del Port, “d’aigua” i “d’aigua i terra”, el que mostra la importància que és dóna a un bé tan preuat. Eroig o Ervigi, veguer, compra, tot i que aquest nom presenta diferents identitats, segons les filiacions.[7]

Algunes propietats de Montjuïc són al voltant de l’estany del Port, una zona coneguda com a “Cercle”. En 978, Ató, abat de St. Pau, «qui est in Maritima»[8], permuta amb Guitard, vescomte de Barcelona entre el 974 i el 985, terra en «Monte judaic, in locum ubi dicunt ad ipso Circulo» que afrontava amb terres del propi Guitard, a canvi de vi i vinyes.

Guitard, repobla la frontera amb gent a la qual cedeix terres, en 954, a Frexano (Foix) a canvi d’alçar torres de defensa. En 971 Guitard viatja a Còrdova com ambaixador, amb el Comte Borrell II (927-992) estableix acords de pau amb el califa Abderrahman III. En 975 el Comte Borrell ven a Guitard el castell de Queralt. Casat amb Geriberga, Guitard comença una genealogia hereditària de vescomtes de Barcelona. Dos dels seus fills: Udulard I (-1014), defensor de Barcelona i captiu durant la presa d’Al-mansur i Geribert (-1020) es casen amb dues filles del Comte Borrell i Letgarda de Tolosa: Riquilda (-1041) i Ermenganda (-1030), respectivament, generant una saga de cosins creuats. El vescomte de Barcelona controlava torres a la frontera i a la ciutat de Barcelona, així com els fluxos comercials, també administrava justícia. Guitard, al final dels seus dies, mana construir el castell del Port i un hospital a la ciutat.[9]

En record del Castell del Port

Aquesta àrea, prop d’una important via comercial, en un terreny fèrtil amb força aigua, es fa desitjable per a tots els potents. En 984 Joan, abat de St. Cugat, permuta amb Seniofred, abat de Sta. Maria de Ripoll, terres al terme de Corró, al Vallès, a canvi de terra amb torre i cort a Montjuïc, junt al port i dues feixes de terra a Banyols, on trobem, als límits, “el prat», terres de Dac, de Sendred, de Virgilia i d’Orucia i els seus fills[10]. «El prat» i «el rec», que trobem a diversos documents sense més referències, remeten a uns béns compartits i un fer comunal a Banyols, prop de Montjuïc.  

El tres de març de 986, Geribert, fill del vescomte Guitard, fa una donació a la Seu per reparar una culpa que va cometre contra la catedral. Entre els limitis trobem a Virgilia Deodicata, Sant Pere de les Puel·les, dues vies, una al nord i l’altra al sud i, entre d’altres més, a Benvenisti Ebreo»[11].

Veiem, doncs, noms de jueus en aquesta zona com, també, noms de dones que actuen per si mateixes, algunes de les quals amb l’afegit de “Deovota” i/o “Deodicata”[12]. Aquests noms són un exponent del dinamisme que hi havia a la zona sud de Provençana coneguda com a Banyols que no trobem a l’entorn de la parròquia de Provençana, marcada, durant segles, per l’absentisme dels rectors i la revenda de càrrecs i propietats.

Considerats els jueus com a propietat del Comte, aquest fa ús dels bens “heretats” dels jueus caiguts al 985. El 994 (ó 993 segons datacions) permuta amb Sant Cugat terra de Montcada, on el monestir s’anava fent amb diverses possessions, a canvi de terra a Montjuïc[13].

Els jueus no estaven obligats a pagar rendes a l’església, doncs eren serfs del Comte, però l’església va trobar la fórmula, considerant que pertanyien a una parròquia. El bisbat, de fet, té molt d’interès en una zona de vinyes. En 996, Regiat i Guinidilda donen una terra a Montjuïc al bisbe Aeci a canvi d’una vinya als Enforcats[14]. Al 1006, a una venda de vinya que fan Sunifred “Narbonés” i la seva dona Edolvara a Joan, levita, es diu que la tenien per com-plantació a l’església de St. Julià a la vila de Sants[15]. Sant Julià va ser la parròquia a la que estava adscrit el cementiri de Montjuïc i algunes capelles disperses com l’ermita de Santa Madrona, actualment dins el Palau Albèniz. Al segle XIV hi ha documentada l’existència de Deodonades que atenien l’església.

Ermita de Santa Madrona, al recinte del Palau Albèniz, prop del MNAC

Dues històries expliquen com moltes de les propietats, que al segle X gestionaven les dones en igualtat de condicions que els seus familiars, van passant, durant el segle XI a les mans de l’església.

Elies, espòs de Aurofacta va morir a l’atac d’Al-Mansur. A ella i als seus fills els van fer captius. Quan torna, en 986, troba que els parents del seu marit s’han repartit les seves propietats. Reclama al vescomte en funcions, Geribert, que actua mentre Udulard I està en captivitat, i al jutge Odesind, que li restitueix les seves propietats. Poc després Orfeta (anomenada com Orfeta, signa com Aurofacta) ven al vescomte Guitard una terra al terme d’Enforcats[16] i una vinya a Montjuïc que havien estat de dos matrimonis que la havien empenyorat a Elies[17]. El bisbe Guislabert (1035-1061), fill de Udulard I i de Riquilda, cedirà a la catedral, en 1048, la tercera part d’aquestes heretats a Montjuïc i als Enforcats[18]. En 1015 en una permuta d’Orfeta i el seu marit, Guilmon s’anomena la font Occua de Montjuïc i l’“exio comune” (entrades a les cases)[19]

El 3 de març de l’any 1000 el comte i marqués Ramon ven a Bonhome, fill de Guisand, terres i vinyes a Magòria[20] que posseïa per «successió hereditària dels jueus morts a Barcelona». Entre les nombroses signatures, trobem a Gilmund, Sesenand i Edelfred com a coneixedors de l’hebreu Mosse[21]. Aquell any, Madrona, germana de Bonhome, torna de captivitat i reclama els seus drets sobre la herència del seu pare. Un tribunal presidit per la comtessa Ermessenda de Carcassona obliga a restituir els bens a Madrona, cosa que farà el bisbe, però Madrona donarà després aquestes terres a St. Miquel, quedant-se ella en usdefruit. És a dir, Bonhome devia donar o vendre les propietats de la seva germana a l’església, ja que és la institució que li retorna, però l’església recuperarà les propietats en deixar a Madrona en usdefruit[22].

Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’H juny, 2020

En memòria de Deovotes com: Honerada, Aurucia i Virgilia.


[1] Forcano, M. (2014). Els jueus catalans. La història que mai t’han explicat. Barcelona: Angle.

[2] El sagristà és una figura vinculada a l’hospital, l’acció social d’aquell temps.

[3] Banks, Ph. (2005) “El creixement físic de Barcelona, segles X-XIII” Quadern d’Història de Barcelona. La zona esmentada és Banyols, l’actual Zona Franca i la marina hospitalense.

[4] La Font Honrada és el nom d’un carrer del barri de Poble Sec de Barcelona, a la falda de Montjuïc, prop de l’església de Santa Madrona.

[5] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. Vol. II, doc. 11 (938), 28 (962) i 30 (963).

[6] Esmentada al 1030, entre les donacions testamentàries d’Ermenganda, filla del Comte Borrell.

[7] Descarrega i Martí, Fr. Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. (documentació) doc. 2 (970) i docs. 3 y 4 (975).

[8] Probablement St. Pau de Camp (Ruiz-Domènec, doc. 3), tot i que Udina i Martorell pensava que podia ser St. Pol de Mar. (El Archivo Condal de Barcelona en los siglos IX-X, doc. 183).

[9] Mencionat en 1045 quan els comtes Ramon Berenguer I i Elisabet fan donació a l’Hospital de pobres de Guitard, mig en ruïnes, de la desena part de el gra dels seus molins des del Besòs a Barcelona, confiant que algú s’ocuparà d’aquest hospital (ACB, FN vol. 39, doc. 683).

[10] Descarrega, o.c., doc. 5

[11] Feliu, G., o.c., doc. 65

[12] Les Deovotes i Deodicades eren dones que es consagraven al cristianisme sense necessitat de seguir una regla. S’han trobat aquests termes a les inscripcions funeràries de la Hispania visigòtica. Al segle X els veiem afegits a les germanes dels monestirs de Sant Joan de les abadesses o de Sant Pere de les Puel·les, però també les veiem, en aquesta època, en altres dones, probablement vídues, que actuen lliurement respecte als seus bens.

[13] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV,CCLVIII

[14] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona vols. IX, n. 162

[15] Feliu, G., o.c., doc. 158

[16] Enforcats: encreuament de camins entre Provençana, Sants i Montjuïc.

[17] Salrach, J. M. i Montagut, T. (2018). Justícia i resolució de conflictes a la Catalunya Medieval. Col. Diplomàtica s. IX-XI. Fundació Noguera. Textos jurídics catalans, 2, docs. 94 i 95.

[18] Baucells, Fàbrega, et al. (2006), o.c., Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera (FN), vol. 39, doc. 740

[19] Baucells, Fàbrega, et al. o.c.,  vol. 38, docs. 240 i 241

[20] El nom de “Magòria” fa relació al color magenta de la riera del mateix nom.

[21] Arxiu de la Corona d’Aragó. Pergamins Comte Borrell, n. 45

[22] Baucells J., Fàbrega, A., et al. o.c., vol. 37, docs. 13, 25 i 26.