Provençana, segle XII. Original de Antoni Novell Bofarull. Conservat al Museu d’història de la ciutat de l’Hospitalet, publicat per Jaume Codina al primer volum de Els pagesos de Proveçana, p. 61, mapa 3.
A principis de segle XI les relacions de força comencen a canviar. Els guerrers dominen la frontera fent córrer els diners de les ràtzies. Alguns nobles propicien intercanvis comercials desplaçant riquesa cap a les urbs. Tots intenten fer tractes amb uns comtes i bisbes que saben negociar amb uns i altres per seguir mantenint els seus privilegis i que, per lliurar-se del domini eclesiàstic de Narbona, es llencen als braços de Roma. Els noms gots, com els de les dones soles, van desapareixent del mapa
Banyols va quedant en mans de la Seu de Barcelona, encara que sigui a nivell fiscal. En 1028 Regiat i Adelaida tornen a la Seu un alou en Banyols que Bonadona, germana del bisbe Vives (974-995), els va vendre. L’alou havia estat de Recesvind i per ordre comtal, a causa del robatori d’uns calzes d’or, va passar a la Seu i d’aquesta va passar “sense saber com» a la germana del bisbe (recordem que el bisbe Vives va fer vàries donacions i va deixar legats a familiars seus) i ara ells el retornen[1].
Al segle XI, amb el bisbe Aeci (995-1010) i tal com passa en altres episcopats, es va donant una separació entre els béns de la Catedral i els de la Canònica que es va consolidant propiciant el pas dels béns acumulats per la Seu (Bisbat i Catedral) a unes quantes mans privades. Les donacions, que al segle X es repartien entre la Catedral, els monestirs i diferents esglésies, es van concentrat ara en la Canònica per passar, poc després, a les ordres religiós-militars, tot i que la Canònica procurarà de nou concentrar capital.
Jaume Codina recull, a l’obra de Els pagesos de Provençana, la venda de 25 de juliol de 1017[2] o de 1016 (segons datacions)[3], de part de l’heretat a la Torre Blanca, de Guifré Carbonell i la seva dona Sinulo a Renard Bovet, però aquest topònim és, en aquest cas, referit a Provençals de Barcelona, tot i que els noms dels actuants ens són propers.
El 21 de novembre de 1013 Grudil·la, deovota[4], ven a Guifred anomenat «Carbonell» i a la seva dona «Sindul» la tercera part d’una terra que tenia per donació i que limitava amb el coll de Codines a l’Est (Enforcats o Creu Coberta), la «strata publica» al Nord, la via que va a Llanera al Sud i el torrent «que corre quan plou» a l’Oest[5]. És a dir, ens dona la demarcació de la part central de que ara és L’hospitalet.
Grudil·la, deovota (o femina deodicata com signa el document) és l’amiga d’Aurucia deodicata, la que va rebre el lloc que Aurúcia tenia al mercat de Provençana, la qual cosa és una evidència que els béns que van administrar dones soles van passar a mans d’homes (clergues o laics), de que els historiadors han obviat els noms de les dones i que recollir-los aporta quelcom en què indagar.
Si el rec d’Amalvígia, com està reconegut, és a l’inici de Banyols, Aurúcia Deovota, com van veure a una entrada anterior[6], és a l’inici de la documentació relativa a “Santa Eulàlia de Provençana” i de les referències a Quinçà (actual barri del Centre de l’Hospitalet) i les seves amigues Sínul i Grudelle Deovota ho són a la delimitació teritorial de Provençana i a la seva vida comercial.
Placa a la plaça Amalvígia del barri de Bellvitge de l’Hospitalet de Llobregat.
Rescatant noms obviats de dones i el seu paper a la història.
[1] Descarrega i Martí, Francesc (sense data). Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. (documentació). Doc. 34
[2] Codina, Jaume (1987). Els Pagesos de Provençana (984-1807). Societat i economia a l’Hospitalet pre-industrial. Vol. I. Publicacions de la Abadia de Montserrat, p. 47
[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera (FN), 38, doc. 256
Ermita de Sales de Viladecans al «Pla de les Deodates». Foto: AGC
Los términos “deovotas” y “deodicadas” suelen confundirse con los más recientes y habituales de “deodonadas” o donadas. Empezaremos por situar estos últimos, que son como una degradación de los primeros.
Los donados y donadas se entregaban, o eran entregados por sus familias, a los monasterios y a otras instituciones religiosas para “darse” al cuidado de los miembros de la comunidad y al de otros servicios de atención a las personas, como ermitas y hospitales. Eran conocidos como “legos”, lo cual hacía referencia a una escasa preparación letrada y, por tanto, a un estrato social que no podía pagar estudios. Podían hacer votos religiosos, pero no formaban parte del clero.
Los términos “deovotas” y “deodicadas”, que vemos en los documentos de derecho altomedievales, ya se encontraron en las inscripciones funerarias de la Hispania visigótica[1] y remiten, por tanto, al inicio del cristianismo en Occidente. Un cristianismo que, en una sociedad no-letrada y menos preparada intelectualmente que Oriente, se transmite mediante ritos, gestos, maneras de obrar o cantos y frases que se repiten oralmente. Una inicial transmisión que se realizaba desde grupos dispersos en los que también participaban las mujeres.
Recordemos que el cristianismo nació gracias a las mujeres que seguían al Jesús del Evangelio, le acompañaron en su muerte de torturado y reconocieron, poco después, su presencia. El cristianismo, con su original idea evangélica de la libertad humana y de la igualdad de todos/-as como “hijos de Dios”, caló entre las mujeres y los esclavos. Fueron ellas las que motivaron la conversión de sus esposos e hijos (como Santa Helena con su hijo Constantino o Santa Mónica con San Agustín de Hipona) y fueron ellas las que promovieron comunidades donde se recitaba el nuevo credo y se repartía el pan con los pobres.
Una vez acabadas las persecuciones, las peregrinaciones a los lugares santos de Oriente fueron frecuentes, hubo mujeres que desafiaron las leyes que sobre la familia promulgaba el sistema creando grupos de célibes. Algunas de estas mujeres habían peregrinado a Oriente para aprender cómo vivían las primeras madres, diaconisas y eremitas cristianas, siguiendo los pasos de Melaniala la Mayor que, nacida hacia el 340 y viuda a los 22 años, emprende hacia el 371-372 un viaje de Roma a Alejandría con objeto de visitar los enclaves monásticos[2]. Otras mujeres hispanas bajo el amparo de la corte de Teodosio realizarán viajes semejantes a Constantinopla, Egipto y Palestina, como la noble Egeria.
Viaje de Egeria. Sello conmemorativo
En Cataluña conocemos algunas mujeres peregrinas, como Ingiraldaque hace testamento en 981 antes de marchar a Santa María de Inicio (Occitania) o na Melloque peregrina a Roma en 1002[3]. La Iglesia de Roma pronto empezará a condenar los viajes de las mujeres que sujetará al claustro o a la familia.
En los inicios del cristianismo, mujeres solas, viudas o doncellas, se consagraban a la castidad, como antes hacían las vírgenes que se entregaban a los templos de los dioses paganos, puede que en un intento de subsistencia ya que se exigía a las viudas no volver a casarse para conservar el legado marital y se enviaba a las jóvenes a matrimonios inciertos, con graves peligros durante el parto.
En estos siglos hay diferentes movimientos cristianos que posteriormente serán catalogados como heréticos, especialmente si contaban con la participación activa de las mujeres en la predicación y en la celebración. Hasta el siglo XI hay diaconisas[4], aunque la Iglesia las ha tenido en escasa o nula consideración.
Pero el periodo entre la antigüedad tardana y la alta edad media es largo y no disponemos de muchas noticias, aunque sabemos que en nuestra zona se establecieron y dominaron los godos, dejándose ayudar administrativamente por los romanos o que el cristianismo denominado “arriano”, perseguido desde los primeros concilios por la Iglesia Ortodoxa que lo consideraba herético, convivió aquí con un catolicismo romano que, en aquellos largos siglos, aunque recitara las fórmulas de Nicea, estaba lejos de Roma. Con la conversión generalizada promulgada por Recaredo se estableció una férrea alianza jurídica y administrativa entre los obispos (visigodos o romanos) y los reyes godos.
Hasta el siglo X y principios del XI, en la consideración hacia las mujeres, intervenía la tradición germánica en la que la mujer era más valorada porque establecía y mantenía los fuertes lazos familiares y estaba mejor amparada por las leyes godas, pudiendo disponer libremente de sus bienes, aunque se les exigía fidelidad. Los juramentos de fidelidad se hacían en nombre de la madre, en cambio, las adquisiciones de bienes y las herencias eran patrimoniales.
Las mujeres autodenominadas y reconocidas como “deovotas” y “deodicadas” hacían uso de sus bienes y actuaban bajo su propio nombre o renombre. Se ha querido ver en ellas una religiosidad diferente, en todo caso sólo podemos dar cuenta de lo que dicen los documentos y lo que vemos, en función de ellos, es una coherencia con la ética evangélica en los actos que se reflejan.
Documentalmente, encontramos esos términos añadidos a las hermanas de los monasterios benedictinos de St. Joan de Ter (o de las abadesas) el de St. Danielde Girona i el de St. Pere de les Puel·les de Barcelona, estudiado por Montserrat Cabré[5]. Los encontramos asociados a ermitañas que vivían en los valles, en pequeñas celdas vinculadas a algún monasterio[6] normalmente femenino, aunque también masculino, como Sant Cugat, o mixto[7], como Madrona de Cervelló, algunos de los cuales estaban bajo la autoridad de una abadesa, pero algunas deberían habitar en cenobios domésticos.
Sant Jaume de Rifà a Sant Antoni de Vilamajor podria haver estat una comunitat mixta. Foto: Ramon Solé.
La monja cisterciense Sira Carrasquer apunta dos posibles causas del aumento de los cenobios domésticos entre las mujeres: la falta de confianza en un obispo que se disputa el poder con los nobles o la intención poco evangélica de sacerdotes escasamente preparados que sólo pretendían vivir holgadamente a costa de los diezmos. Es lo que vemos en nuestra historia local al encontrar notorias diferencias entre Banyols (con diferentes Deovotas como Virgília, Aurúcia o Honerada en Montjuïc) y Provençana (donde sólo hay clérigos). Pero, desde los primeros concilios, la Iglesia romana quería que los monasterios femeninos estuvieran bajo la tutela de los masculinos y que las mujeres no tuvieran parte activa en la predicación ni en la celebración, como aún se hacía entre algunas agrupaciones cristianas, lo que sería la razón principal de las violentas persecuciones contra grupos como cátaros o valdenses.
La apetencia de unificación de una Iglesia que nació imperial y se dividió entre Oriente y Occidente consigue eliminar todo lo que se oponga a ese poder más estructurado que para crecer, devora. En el siglo X esta unificación, que se dará a partir de la reforma del Cluny y de los procesos de feudalización entrado ya el siglo XI, aún está en ciernes y las mujeres de las diferentes corrientes cristianas y no cristianas convivían sin que observemos problemas entre ellas. A partir de la segunda mitad del s. XI no se mantiene esa libertad administrativa, la mujer “donada” entrará con su herencia o dote siendo, a partir del s. XII, la abadesa la que administra los bienes.
Los términos “deovotas” y “deodicadas” serán traducidos por los historiadores como “monjas”, cuya acepción trae significados muy diferentes, por lo que no deberían ser considerados similares. “Deovotas” y “Deodicadas”, aunque términos religiosos, hablan de libertad en la disposición de los bienes propios, en la opción personal que se materializa en un pacto entre las partes, de relaciones éticas que superan las diferencias de nacimiento.
Aquí en Catalunya y como vía abierta para profundizar encontramos, prácticamente, alguna Deovota, a finales del siglo X en cada río o riera, como la de Gallecs, junto al Besós, donde encontramos a “Ermessinda Deodicata”[8]
Riu Tenes entre Bigues i Parets, prop de la zona de Gallecs a on trobem a «Ermessinda Deodicada» als límits d’una permuta i d’una donació amb Sant Cugat al 979 i 985 respectivament. Foto: Ramon Solé
[1] Según un estudio de 1942 de Mn. Josep Vives, citado por M. Cabré en “Deodicatae y deovotae. La regulación de la religiosidad femenina en los condados catalanes, siglos IX-X” en: VVAA (1989) Las mujeres en el cristianismo medieval. Imágenes teóricas y cauces de actuación religiosa. Ed. de Ángela Muñoz. Laya. As. Cultural Al-Mudayna, p. 169-182.
[2] Carrasquer Pedrós, S. (2003) Primeras madres occidentales (ss. I-VII) Génesis-Historia sociocultural-Espiritualidad. Matrología II. Burgos: Monte Carmelo.
[3] Udina i Abelló, A. La successió testada a la Catalunya altomedieval. docs. 23 i 59.
[4] S. Pablo habla ya de alguna diaconisa (Ro. 16:1) (Ti. 1, 3:11). Las diaconisas asistían a las mujeres en el bautizo por inmersión. Cuando se empezó a bautizar a los niños pudieron acabar con las diaconisas que, evidentemente hacían mucha más labor como la del predicar.
[5] Cabré i Pairet, M. (1985). El monacat femení a la Barcelona de l’alta Edat Mitjana, s. X-XI. UB, tesis, vol. II doc. Arxiu del Monestir de Sant Pere de les Puel·les (AMSPP).
[6] Ordeig i Mata, R. (2001) “Cel·les monàstiques vinculades a Guifré el Pilós i la seva obra repobladora (vers 871-897)” Acta historia et archaeologica mediaevalia, n. 22
[7] Según Bonnassie un 12% de la población al s. X vivía en comunidades mixtas (1979, I: 233).
Mapa d’Olèrdola del cómic: Olèrdola, 1058, terra de fromtera d’ Oriol García Quera, editat per Refael Dalmau
El terme d’Olèrdola s’estenia per una part important del Pla del Penedès i el Garraf, arribant fins el mar[1]. Anem a la part Nord-Occidental d’aquest territori, la que és a tocar del riu Foix, justament a l’aiguabarreig amb la riera de la Maçana (de la Bruixa, actualment), on hi ha l’antiga església de Santa Margarida i el municipi dels Monjos[2].
Restes de l’esglèsia antiga de Santa Margarida. Foto: Wiquiloc
En 978 el levita Seniofred i Na Ermengodo, sa cosina, donen al monestir de Sant Cugat, vinyes, molí i molinars, aigües, recs, horts amb arbres, prats i pastures, pèlags[3] per pescar i la selva amb els seus conills, les vinyes que són a la Torta, els farraginals, les cases, les sitges junt a Sagoma, els pous d’aigua, terra i arbres que és a la Vallmoll[4], la terra de la costa amb figueres… Tot situat a la ciutat d’Olèrdola, sota les muralles.
La torre, el seu alou amb les vinyes i els molins limita a l’est amb el gual de Santa Margarida, inclou el riu i els pèlags, passa per la terra que va pel peu de les Ribes del Castellar fins una peça de terra amb el molí dels donadors. Al sud comença amb els molins i passa junt a la terra de Sunifred Llobet, ardiaca de la Seu, fins la Calçada Francisca. Les vinyes de la Torta limiten amb les vinyes de Santa Creu i Santa Digna. Les cases limiten amb cases de Sant Miquel, amb la cisterna, amb les cases de Pulcra i dels seus dos fills i amb “las pinnas subtiranas de Civitate Olérdula” (citem només algunes de les dades que el document ens dóna).
Seniofred dóna també altres pertinences com: mobles, estris, roba, calçat i dos mapes, es reserva l’usdefruit de les propietats i afegeix que si ell mor abans, la seva cosina donarà la meitat al monestir quedant-se ella l’altra meitat en usdefruit “sempre que visqui justament i no hagi marit”. En 979 Seniofred deixa la meitat dels seus bens a na Ermengodo i aquesta farà donació a Sant Cugat en 988[5].
Aquests fets documentats ens permeten analitzar, relacionar e interpretar diverses qüestions.
Perquè diem enamorats? Un levita i la seva cosina…
Levita és una paraula que defineix a algú que ha estudiat, a un predicador… es relaciona amb l’església dels temps visigòtics. Recordem que els jueus tenien els seus levites i el cristianisme inicial va ser jueu, arrels comuns, per tant. El levita podria ser com un diaca, figura més reconeguda a l’església imperial.
El concili d’Aquisgrà permetia als clergues que tinguessin esposa i propietats. Fins el segle XI, amb la reforma gregoriana, no es completarà la imposició del celibat i la prohibició de revendre càrrecs o propietats als preveres, però el procés ja havia començat i en nombrosos concilis es fa menció a aquests fets que eren perseguits i condemnats.
El levita Seniofred dóna tot el que té a un poderós monestir que introduïa un cristianisme que volia acabar amb certes costums germàniques com les de les unions entre pròxims. Aquests pròxims no eren necessàriament cosins germans, a vegades eren famílies encreuades: dos germans d’una família amb dues germans d’un altra família, per exemple, com els fills del vescomte de Barcelona, Guitard amb les filles del Comte Borrell. Normalment eren les mares les que decidien aquestes unions que buscaven consolidar poder. Un poder que absorbirà la església, també establint casaments.
Seniofred dóna reservant-se l’usdefruit i deixant molt clar que si la cosina li sobreviu i no hagi marit es quedarà amb la meitat dels seus bens mentre visqui. El fet que faci constar, com es fa en moltes deixes testamentàries d’aquest segle, que la condició és que no es casi de nou, implica que són parella, potser casats sota una tradició que s’anava perdent. En aquests segles el més important per a la qüestió religiosa és rebre el bateig, participar d’alguna festa religiosa i ser enterrat a sagrat.
S’ha fet un pacte: es donen propietats a canvi de viure-hi. No és un tracte com els que fan els que es dediquen a millorar terres o fer obres, que intercanvien la meitat de les millores per altres terres per seguir guanyant-se la vida. No es fa a canvi de diners, com veiem entre els potents. Seniofred i na Ermengodo, han de fer-se perdonar una conducta que començava a ser perseguida i que serà abolida sota pena d’excomunió amb la reforma del Cluny.
Castell-convent de Penyafort a Santa margarida i els Monjos. Foto: viquipèdia
Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel
L’Hospitalet de Llobregat, 07-07-2020
Als que no renuncien a estimar, malgrat les circumstàncies.
[1] Bolòs, Jordi i Hurtado, Víctor (2018) Atles del Comtat de Barcelona (801-993). R.Dalmau ed.
[2] El topònim dels monjos prové d’un molí fariner que tenien els monjos de Santes Creus, ja en segles posteriors.
[3] Un pèlag és un toll o gorg, un punt del riu on el llit és més profund i l’aigua s’estanca. http://rodamots.cat/pelag/
[4] Vallmoll o una Vall suau entre Vilafranca del Penedès i Sant Pere Molanta: Muntaner, Ignasi M. (2009) “la Vallmoll i la via morisca” Del Penedés, n. 20
[5] Mas, J. Cartulari de Sant Cugat vols IV, n. CXVII (978), CXXII (979) i CLXXIV (988).
Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Edat Mitjana.
Delta del Llobregat. Llacuna de Les Filipines a Viladecans. Foto: Ramon Solé
Del primer lloc de la Marina de l’Hospitalet que en tenim constància, mil anys enllà, encara en trobem vestigis. Hom creu que l’actual ermita de Bellvitge hi és sobre o a prop del prat que es venia al 995, on trobem el nom d’Amalvígia. El document és un dels pergamins de l’Arxiu Comtal (ACA), on es consigna:
“D’Eló, dita Bona dona a Ferriol i sa muller Fremosa. Camp de prat al lloc dit Lobergadello villio, amb paratura junt a l’aiga”. Sud: Lobergadello vetere. Ponent: Isarn i hereus. Nord: reguer d’Amalvígia,femina. Llevant: Bonafilla, femina. Preu 55 sous. Any 995, 13 calendes gener” (ACA, Ramón Borrell, 17).
Pierre Bonnassie menciona aquest nom en parlar de la irrigació en l’anàlisi de l’evolució econòmica entre el 950 i el 1020a l’obra Catalunya Mil anys enrere:
“Al pla de Barcelona hom efectua els treballs més importants: allà, a partir dels cursos inferiors del Besós i del Llobregat, es construït un complex extremadament ramificat de canals i de fossats d’escolament que assegura la irrigació completa de les terres de Provençals i de Sant Adrià de Besòs, a l’est, de Sant Vicenç dels Horts, de Sant Boi de Llobregat i de Banyols a l’oest. L’obra realitzada abans de 1020 és d’una amplitud astoradora, i no deixa de fer pensar en les sistemazioni que comencen a ésser practicades, a la mateixa època, als rius de la plana llombarda. Encara no és el moment en què empreses semblants seran assumides pels poders públics: la menció més antiga del rec comtal que portarà les aigües del Besós a les portes de Barcelona, es del 1075.
Vers l’any 1000 són encara els usuaris els qui efectuen el treball a llur compte, com una tal Amalvigia, que deixa el seu nom a un dels regarios de Banyols i com un tal Goltred, que el 1003 compra aigües per dur-les al seu hort. Amb tot, la tasca a fer sobrepassa molt sovint les forces d’un individu o d’una família. Els pagesos s’agrupen aleshores –com a Itàlia- en condomae[1], en vicinae per dur-la a terme” (Bonnassie, 1979: 407).
La conseqüència d’aquesta irrigació és l’incipient naixement de l’hort i el vinyet” o de l’hort mediterrani i la conseqüent dieta, la que afegeix peix, fruites i hortalisses al cereal i al vi. La canalització de l’aigua i el seu aprofitament remet a comunitats d’agricultors portadors de nous cultius i de millores en les tècniques. Aquests grups, sovint familiars, es desplaçaven millorant unes terres que després venien o bescanviaven, altres com-plantaven per algun senyor o alguna institució.
En tot cas, aquesta relació amb el Nord d’Itàlia, la necessària cooperació per posar en marxa i gaudir d’uns bens comuns o la manera amb la que la comtessa Ermessenda de Carcassone (972-1057), dicta la venda d’aigua als pobles de Corró d’Amunt, Corró d’Avall i Samalús, que aconsegueixen posar-se d’acord, és d’una bellesa i d’una importància tal que ha de ser recordat.
“Us venem aquesta aigua perquè hi regueu i hi nodriu els vostres arbres i els vostres horts, els vostres conreus de lli i de cànem, els vostres camps sembrats i totes les vostres plantacions de vinya i d’arbres fruiters, sigui quina vulgui l’espècie, així com totes menes de llegums i de cereals que cultiveu, i perquè la conduïu i la dirigiu, tot al llarg i ample vers tots els llocs on us semblarà necessari i on exigiran les vostres necessitats”[2].
Amalvígia és un nom gens freqüent i la seva història s’hauria iniciat molt abans, potser al 920, quan trobem la signatura d’una Amalvígia, al costat d’Udalard, donant un molí a Cervelló al monestir benedictí de Sant Cugat. Udulard, el seu germà Ermenardus (així es diu el vescomte de Barcelona d’aquella època) i Amalvígia se’ns presenten com a facilitadors de una repoblació que es consolidava amb els monestirs, però que necessàriament contava amb les persones que posen en marxa les obres hidràuliques necessàries pel cultiu i la pastura, com les emprenedores que hem anat veient en altres entrades
Coneixem millor a les dones esmentades a la venda del prat de 995 per la revenda de 1001 (1002 segons documentacions), en què Ferriol i la seva dona Fermosa junt a Morató i Audesinda venen a Vives, fill de Llorenç, una terra amb casa, cort, pou i arbres a Banyols per tres unces d’or, un preu elevat que mostra que la propietat era important. Els propietaris, potser amb els seus familiars, devien millorar-la per a revendre-la.
El Vives comprador pertany a la família de Provençals que va ser estudiada per Pierre Bonnassie[3]. És la primera compra important que fa i la fa lluny de Provençals. El document està més llatinitzat i els terrenys molt ben mesurats (segons Jaume Codina és l’únic document de l’època i la zona que ho està). Als límits tornem a veure el rec d’Amalvígia, a Bonafilla, femina, filla de Sisoald[4], a Isarn de Fodexo (Foix) i el Llobregadell[5] (ACA, Ramon Borrell, n. 63).
Bonafilla, filla de Sisoald (segurament el de la torre de la Granada), es deia Ermengarda, segons consta en una venda del tres de maig de 998 a Provençals (ACA, Ramon Borrell, n. 37). El 28 de gener de 1009, es juren les seves disposicions testamentàries davant l’altar de Santa Coloma[6] de la Catedral. Deixa llegats al seu espòs Gondemar, a les seves filles Engóncia i Ermengarda, als seus fills i a altres esglésies com St. Miquel[7], St. Pere de les Puel·les i Sta. Maria de la Mar i dóna algunes pertinences a Júlia i a Matersinda. Entre els testimonis, a més del seu espòs, Gondemar, del jutge Auruç i del levita Bonhom, s’anomenen molts altres afegint al final «i molts altres bons homes»[8], el que mostra que aquests noms i a vegades renoms que s’afegeixen o substitueixen els noms propis, assenyalen també a un conjunt de persones cridades sovint a testificar i/o a presenciar procediments, persones en la paraula de qui es confia en una època en què alguns jutges encara respectaven el testimoni oral[9].
Bonafilla té fills i filles, però només anomena a les filles. Els historiadors expliquen que sovint no apareixen els fills als testaments perquè aquests ja tenien la legítima, en canvi sí s’especifiquen donacions a esglésies i particulars, o s’indica alguna protecció especial envers els més vulnerables i/o allunyats familiarment com la filla més petita, encara no casada, un fillol, amigues, serventes a les que es deixa alguna cosa o esclaves a las que s’allibera.
Castell de la Granada, documentat al 951, quan el bisbe Guilarà infeudà el lloc a Sisovald perquè alcés una torre de defensa. Foto: viquipèida
La torre de la Granada va ser destruïda i per obtenir fons per a restaurar-la Aeci[10]ven en 1005 a Guitard «grec», fill del jutge Auruç, terra en Banyols que era de Santa Maria del Mar i que limitava, pel Sud, amb un canal i un prat. Niec Altemir i la seva dona Quixol li venen al mateix Guitard, en 1007, set peces de terra a Banyols, una d’elles amb una torre de pedra i calç, pous i fonts i una altra amb una cort tocant a l’estany del Llobregadell. Entre els límits, quatre noms de dones soles: Beneata, Aurofacta, Cusca i Calvucia. El document és a l’arxiu de el monestir de Sant Pere de les Puel·les (AMSPP, perg. 10).
Les dones soles (que actuen amb el seu nom) que veiem als límits entre final de segle X i inicis del XI comencen aviat a vendre les seves terres, mostrant que alguna cosa està canviant. Prendrem com a referència a la primera dona que trobem amb cognom: «Casta de Cercle[11]«, una dona que ens fa de pont entre aquells primers colonitzadors de la frontera que van prendre possessió d’aquestes terres, cristians de tradició franco-goda que inicialment donaven a la Seu i a diverses esglésies locals i en la segona meitat de segle X donen més aviat a St. Miquel, St. Just o Sta. Maria del Mar, sense saber que tot passaria a un mateix poder que s’anava fent amb els béns jurídics i econòmics.
Un aspecte que il·lumina la complexitat dels nombrosos plets i disputes que trobem dins la mateixa Església i entre aquesta i altres agents de poder és que, encara que els francs es fessin els garants d’un ritu més romanitzat, les tradicions germàniques seguien presents afavorint els casaments entre famílies properes i comptant amb la participació més activa de les dones en la societat, cosa que el catolicisme romà combatia des dels primers concilis considerant-ho, pràcticament, com una heretgia, per tant, quan les dones recorren als jutges seculars que segueixen la llei dels gots, els seu testimoni es pren en consideració, en canvi, als plets amb St. Cugat o amb el bisbat, la dona, d’una manera o una altra, perd.
[2] ACA, perg. Berenguer Ramón I, escriptura que dicta la comtessa Ermessenda cap el 1020 als pobles de Samalús, Corró d’Amunt i Corró d’Avall del Vallés a Bonnassie I, oc, 1979: 408.
[3] Bonnassie, Pierre (1964) “Une familia de la campagne barcelonaise et ses activités économiques aux alentours de l’an mil”. Annales du Midi.
[4] El bisbe Guilarà de Barcelona (937-959), va enfeudar la torre de la Granada a Sisoald en 951
[5] El Llobregadell era un braç del riu que, abans de desviar-se separant l’Hospitalet del Prat, corria de Ponent a Orient. Aquest braç s’estancava formant un estany.
[6] Santa Coloma, màrtir de Xampanya, era una figura martirial molt apreciada pels francs, coneguda a la Hispània visigòtica.
[7] Sant Miquel, era una figura protectora pels francs, especialment a l’hora de la mort.
[8] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, 5, doc. n. 75
[9] No s’han de confondre aquests termes amb el de “prohoms”, ja que aquest últim es refereix només als homes, amb l’excepció d’alguna vídua i reflecteix una situació més de poder.
[10]Aeci va ser el bisbe que succeí a Vives des de 995 a 1010 en que mor, com altres bisbes i abats, en tornar de l’expedició a Córdoba.
[11] “Cercle” era el topònim que rebia la zona que envoltava l’estany de Port a Montjuïc.
Vista del Castell d’Eramprunyà. Foto: Ajuntament de Gavà
Desde principios del siglo X Condes, vizcondes, abades y obispos establecen a sus fieles en la frontera, quienes, a su vez, subarrendarán tierras a sus repobladores a cambio de servicios y fidelidad. Se crea una gran estructura piramidal en la que nadie puede sobrevivir sin someter o ser sometido. La riqueza se va desplazando hacia la urbe gracias al dinero obtenido en las razias, en las que los eclesiásticos intervienen de lleno, como un previo a las cruzadas. Todos los potentes entrarán en disputas por el control económico y social.
La inseguridad hará que algunos busquen zonas más protegidas y con medios de vida cerca de la ciudad, como sería por entonces, Banyols, con amplios prados de pastura y tierras que, gracias a la canalización del agua, empezaban a ser cultivables. Mientras a lo largo del Llobregat y en la frontera del Penedés se van alzando torres de defensa que quedan en manos de los señores que Condes y obispos enfeudan, Banyols crece, bajo diferentes instituciones eclesiales, entre la periferia y la vanguardia, entre el mundo rural y los flujos comerciales que todos quieren controlar.
Foto: Companys, «la arada», mediados del siglo XX. Parròquia Mare de Déu de Bellvitge. Durante siglos el entorno de la ermita se mantuvo rodeado de campos de cereal y pastos para el ganado.
A mediados de siglo hay un periodo de paz y de intercambios comerciales y culturales con el islam.En 962 Roma coronó al rey de Francia, Otón I (912-973) “el Grande”, como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en un intento de restaurar el imperio Carolingio. Otón II (955-983) tuvo como tutor a Gerbert de Aurillac (938-1003), futuro papa Silvestre II, hombre instruido en las ciencias y el pensamiento que había pasado tres años en Ripoll bajo la tutela del obispo Ató de Vic (-971). Otón II casó con la bizantina Teofanía (o Teófano) Skleraina (955-991) con quien llegaron a Occidente artistas, arquitectos y comerciantes. Todo ello propicia un ambiente donde las ideas circulan, algo que durará muy poco.
Teófano Sklaraina. Foto wikipedia.
El papel de la Iglesia que resurgió a la sombra del Emperador tras las persecuciones, quedará profunda y complejamente entrelazado con el civil. El Conde Mir de Barcelona (-966) lega a la Sede diversas iglesias del Pla de Barcelona, entre otras la de S. Boi, con sus parroquias, diezmos, primicias y demás posesiones, en un intento, quizás, de unificar poder local. La iglesia metropolitana de Narbona (archidiócesis) impone su liturgia, más romanizada, sobre el rito visigótico local, más alegre y popularizado, aunque no será este el motivo de los potentes para buscar la independencia eclesial.
El Conde Borrell II (927-992), con quien la independencia de los condados catalanes es ya un hecho, pretendió independizarse de Narbona, pretende el dominio superior sobre el resto de diócesis catalanas[1], viaja en 970 a Roma con el obispo Ató de Vic y consigue las bulas necesarias para ello, pero Ató fue asesinado a su vuelta, frustrándose el plan. El Conde de Barcelona, Girona, Osona i Urgell, se arroja a los brazos de Roma. Roma se cobrará su tributo ocasionando la desaparición del rol que la mujer aún jugaba y las pérdidas ingentes de vidas humanas en las s cruzadas.
Algunos acontecimientos y personajes ilustran esta imbricación entre el poder condal y el eclesiástico, así como la privilegiada situación de Banyols, entre vías comerciales y con unos terrenos que generaban riqueza. El conde Borrell cede, en su testamento de 993, la mitad de sus bienes en Cervelló al monasterio de Sant Cugat y la otra mitad a la Sede a la que deja, también, bienes en Provenzana y en Sants. Por otra parte, Sendred, hijo de Seniofred (-890), hermano de Guifré el Pilós y vicario condal en 940, estableció su linaje en Castellví de Rosanes y en Cervelló. En 992 el Conde Borrell había vendido a Ennec Bonfill, un hijo de Sendred, propiedades en Cervelló. En 996 Ennec Bonfill permuta con el obispo Aeci (995-1010) los diezmos de su alodio en Banyols, entre la via pública que va «pertot» y que desde Sants da acceso a Provenzana y la vía que va a la laguna «Lanaria» (Sant Boi) y «pertot». Los conflictos entre los señores locales y los Condes o la Iglesia están servidos.
Torre Salvana o «Torre d’Eles». Santa Coloma de Cervelló. Foto: AGC.
Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel
Interpretando los signos de los tiempos de ayer y hoy.
[1] Josep M. Salrach i Marés “Política i moral: els comtes de Cerdanya-Besalú i la comunitat de monges benedictines de Sant Joan (segles IX-XI)” a: Brugués, Boada i Costa (ed.) 2019. El monestir de Sant Joan. Primer cenobi femení dels comtats catalans (887-1017). Publicacions de l’Abadia de Montserrat,
Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Alta Edat Mitjana.
Gallecs, un àrea al Vallés Oriental Sud molt anomenada al segle X. Foto: Ramon Solé
Des de la tradició visigòtica, abans que la reforma benedictina s’instaurés plenament, hi havia monestirs, escampats per les valls catalanes, que eren petites celles o casetes agrupades com les “laures” d’Orient. Els “monistrols” dels temps visigòtics no eren els imponents edificis que associem a la paraula monestir, més aviat serien ermites, a vegades cases fetes de fusta i fang, de les que no ens ha quedat vestigi, també podien ser coves.
Lliçà d’Amunt. Sant Baldiri. (St. Baldiri era una figura molt apreciada pels Provençals, gens coneguda a la Hispènia visigótica) Foto: R. Solé.
Algunes d’aquestes primeres comunitats eren mixtes o dobles, podrien dir “familiars”. Tot i que hi haguessin clergues i algun prevere, l’abadessa tenia un paper importat i res es feia sense consultar “la que governa les verges de Crist”[1] Aquestes verges podien ser religioses o seglars, així s’entén que algunes dones autodenominades i reconegudes com a “Deovotes i Deodicades” es podien consagrar sense perdre la capacitat de fer ús dels seus propis bens. No oblidem que també les vídues podien entrar a formar part d’una vida domèstica o eremita que es fonamentava en un pacte entre les parts. Això passava i així està recollit a les actes dels concilis de l’època visigòtica. No és estrany que continués aquest estil de vida durant uns segles plens d’incerteses. Més endavant la reforma carolíngia ho transformà tot.
Sabem que s’establien als llocs on hi havia cultes primitius o antics, aprofitant el que s’hagués conservat, a prop de les vies de pas, dels rius i l’aigua. Manuel Riu les va estudiar a les valls del Pirineu i Ordeig i Mata a Osona i Berga.
Riu Mogent. La Roca del Vallés. Foto: R. Solé.
La falda del Montseny deuria ser un lloc que permetia la vida a les petites comunitats de camperols, al voltant de petites esglésies-ermites que serien absorbits pel poderós monestir benedictí de Sant Cugat i pels bisbats, que establien les demarcacions parroquials.
Del riu Congost i la riera Mogent neix el Besós que més avall es trobarà amb el Tenes i, passat Mollet, amb la riera de Caldes, més avall, el riu Ripoll. Un lloc propici per la pesca i per enclavar molins hidraúlics a l’Edat Mitja. R. Solé
En parlar del Montseny ja vèiem com un grup de gent venien en 941 al Comte Sunyer les seves propietats a Vila-Rifà per mil sous. Probablement eren una comunitat mixta. L’únic que sabem del cert, és que en aquest monestir hi hauria una petita comunitat de Deodonades fins el s. XIV.
Baixem a la zona sud-est del Vallés Oriental. Al 946 Sendred i la seva dona Elisabet donen a Sant Cugat terres i vinyes a Lliçà d’Avall o «Licano subteriore» i a Perafita (un lloc no gaire precís entre Granollers i la Roca), entre els límits apareix Sant Julià de Lliçà d’Amunt[2]. Els antropònims que trobem: Servodei,Sinleva, Guitard, Tórtora, Maria, Escolástica, Ferrucio… homes i dones considerats per igual.
Santa Maria de Gallecs va passar, com altres ermites, al poderós monestir de Sant Cugat. R. Solé.
Les donacions que es feien als monestirs i esglésies sovint eren per a conservar la propietat en règim d’usdefruit, és a dir, que ja no podien vendre-la i que havien de pagar una tasca acordada. En aquest, com en d’altres casos que observem, després de la donació important venen tot un seguit d’altres més petites, com si tot el veïnat es veiés obligat a posar la seva part en joc.
Deixem constància d’algunes: en 945 Guisalec i la seva dona Splandonia donen a Sant Cugat a la “Vila Ariulf” o Valldario (entre Granollers i la Roca). En 949 és Just qui dóna “per manament del seu pare”. En 956 Salomon ila seva dona, Revella donen a Sant Cugat cases, corts, ferragenal, hort i arbres a la zona de Gallecs, en un dels límits apareix la “eixida comú” (entrada a les cases) i s’anomena a Gontard “Bonhome”. El 963, els marmessors d’aquest Gontard: Sisoald, Geribert i Oriol donaran a Sant Cugat un alou a Gallecs.[3]
El 965 Deudat, Oriola[4], Adolf i Martí donen una vinya a Vilanova de la Roca, seguint les disposicions de Silici. En 974 Guifred, anomenat “Abas”, marmessor d’Adaulf, levita, dona terra a Sant Cugat a la vila Romanedo (Vallromanes), a Gallecs i a Orreos més dos bous, vi i eines[5].
St. Vicenç de Vallromanes abans va estar dedicada a Sant Bartomeu. Foto: R. Solé.
El 972 Ervigi, mort a Jerusalem, fa donacions a l’església de Sant Miquel de Barcelona del que posseïa a Sant Miquel de Martres a Caldes de Montbui fent donacions també a la Seu i a diferents esglésies de les seves propietats a Vallromanes, Vilanova de la Roca… Oriol, prevere, dóna en 977 a l’església de Sant Miquel de Barcelona terra, vinyes, cases, corts i horts amb arbres, per quedar-se en usdefruit a Vilarzir (torre de Malla), una de les vinyes era la que va plantar “Gotmar et fraters seus”, aquests fraters sonen a comunitat religiosa. També Guitard fa importants donacions a diverses esglésies el 981, entre elles, dóna a Santa Maria del Mar bens a la Torre de Malla que van ser d’Adalvira[6].
Torre de Malla a Parets del Vallés, avui finca particular. Foto: R. Solé
En 979 Delà permuta “per voler de Déu” terra, cases, cort, arbres, aigua, recs i cap de rec a Gallecs, al límits trobem a “Ermessinda Deodicada”. En 983 Bellit dóna a Sant Cugat diverses propietats a Sant Menat (Sentmenat), Granollers, Santiga (Santa Maria l’Antiga a Santa Perpetua de la Moguda) i altres llocs. El 990, en morir Bellit, els marmessors: Spanesinda, Adroer i Sperandéu, donen a Sant Cugat un alou a Llerona.[7]
Santa Maria de Llerona a les Franqueses del Vallés. Foto: R. Solé
Les donacions testamentàries s’entenen, donada la necessitat de ser enterrat “a sagrat”, també es ferien en altres “rituals de pas”, com naixements i casaments o podrien respondre a la necessitat –obligació- de vendre quedant-se en usdefruit. Els benedictins han passat a la història per allò del ”ora et labora”, una frase mai escrita a les seves regles, però el que van implementar és l’obediència total a l’abat. Inclús les religioses havien de quedar sota el poder masculí, cosa a la que elles es van resistir.
No és el que veiem encara al segle X, entre una gent que potser estava fent el pas de quedar sota un monestir benedictí com el de Sant Cugat, que contava amb el reconeixement dels Comtes i/o sota el bisbat que anava arreplegant esglésies i organitzant el territori mitjançant les demarcacions parroquials.
No podem determinar si eren comunitats monàstiques, perquè qui ha transmès el testimoni escrit era la institució que els va absorbir i anul·lar. Només queden els seus noms, alguns d’aquests han originant topònims, com la “Vall d’Ariulf”, avui un centre d’interpretació històrica i natural de la Roca del Vallés, la “Vall d’Oriola”, origen del nom Valldoreix, llavors conegut com Aqualonga o el lloc de “Gallecs”, potser degut a un tal Galí “gallec”, pare d’Auxili que el 923 ven al bisbe Teuderic de Barcelona els seus drets a Parets del Vallés[8].
La Vall d’Ariulf. Ajuntament de la Roca del Vallés. Foto: gencat.cat
El 984 l’abat de Santa Maria de Ripoll dóna al de Sant Cugat terres, torre i cort a Montjuïc i a Banyols, on trobàvem, als límits, a Virgilia i a Orúcia Deodicades. A canvi, rep de Sant Cugat terres i vinyes a la Vall d’Arnulf, a Corró i a Granollers. A final de segle, la zona del voltant de Barcelona sembla el tauler d’un joc a punt de començar. Tots els potents permuten entre ells.
En 993 Ermengarda “Bona Dona” i Na Eldregodo donen a Sant Cugat terres i horts que tenen a Parets que limiten amb l’església de Sant Vicenç i Santa Leda de Mollet, amb la “Vila Alvir” (Vilarzil o Torre Malla), amb el torrent i la via que passa per Gallecs i va a la torre d’en Guifred.[9]
El riu Tenes al seu pas per lliçà d’Amunt. Foto: R. Solé.
Les dades que aquí hem consignat són només una petita mostra que mostren:
La consideració més igualitària envers les dones al segle X i el paper rellevant que elles van jugar.
La presència a les nostres valls de comunitats familiars que treballaven i administraven en comú i de comunitats mixtes cristianes que seguien una espiritualitat més lliure.
La necessitat de recollir uns noms que evoquen aquesta presència poc coneguda per la història.
La constant que va sorgint en aquest treball, amb el que només preteníem donar a conèixer a dones que actuaven al s. X, és que, quan s’imposa un poder més gran, les dones i les dissidències són reprimides i obviades.
Santa Eulàlia de Provençana a l’actualitat. Foto: AGC
L’agost de 908 els esposos Bonemir i Ermessenda venen casa amb cort i terreny «in termini de vila Provençana» a Radulf[1], prevere, fill de Guifré el Pilós, que limita amb terres de: Quimerà, Adrià, Maurecado i terra erma[2]. A l’alta edat mitjana el terme «vila» pot fer referència a una masia amb els seus edificis annexos, herència de les villes romanes, o a un conjunt de cases, agrupades o disperses, a l’entorn de l’església parroquial, com sembla ser el cas d’aquesta venda.
Volem recordar que els gots (o «visigots») havien pactat amb els romans la repartició de les terres d’aquesta manera: «dos terços pel got, un terç pel romà», habitant ells a les urbs i deixant les antigues «viles» romanes, que generaven tributs, en mans de l’administració de l’Església. En temps dels Comtes aquest repartiment es tradueix en: dos terços pel Comte, un terç per l’Església (el bisbe) i s’aplica també a altres tributs, com els de les pastures, els mercats o l’encunyació de moneda.
El Camí Ral separa la Marina del Samontà i sembla assenyalar aquella pràctica de les “terciones”: la família comtal, amb els monestirs, té amplis terrenys en Banyols[3], mentre que el bisbat hauria mantingut la “vila Provinciana” sobre una important via comercial. La troballa del cap de medusa sota la rectoria annexa a Santa Eulàlia de Provençana indica que hi hauria hagut una necròpolis romana sobre la qual s’hauria pogut alçar una primitiva església amb la seva sagrera[4], com podem veure a Cornellà. Santa Eulàlia de Mèrida, a qui està consagrada la capella, era una figura martirial molt apreciada per hispans i provençals, coneguda des del segle IV, anterior a la llegenda de Barcelona.
El símbol de l’Hospitalet, du el record de Santa Eulàlia: la creu i el llorer.
Banyols, al Sud de Provençana, era una partida molt poblada i dinàmica durant els segles X i XI, amb prats pel bestiar i una varietat d’arbres fruiters, mentre que als terrenys més al nord predomina la vinya. No serà l’única diferència que trobem respecte a «Provençana», nom amb el qual ens referim a l’entorn de la parròquia, on la Seu domina amb desídia, des de llavors i al llarg dels segles.
Una mostra del patriarcat que el bisbat genera és que els noms gots que comencem a trobar a l’entorn de la parròquia de Provençana, solen referir-se a un home, a cònjuges o, en tot cas, a alguna vídua. En Banyols, en canvi, veiem dones que actuen per si mateixes i que a vegades tenen el rerenom de «Deovota» o «Deodicada».
El trenta de març de 986 el Comte Borrell ven a Aurúcia Deodicada un terreny a Banyols, al lloc conegut com «Torres» (Espodolla, el lloc de l’actual Ciutat de la Justícia, prop de Montjuïc), «in termini de Sancta Eulàlia Provinciana» que limita amb terra que havia estat d’Ilia i de Just, el prat de Port i terres de la mateixa Aurúcia que havien estat d’Honerada[5] Deodicada i dels seus fills, «dona que va ser de el jutge Deudesin i monjo en l’actualitat»[6]. Aquest és el primer document conegut en que s’esmenta a Santa Eulàlia, el que vol dir que ja havia una església i un culte i apareix vinculat al nom d’una dona important en aquells temps, donat el seu testament de 992[7]. Per què? Probablement perquè el culte estava en mans de dones, com Aurúcia, properes a la comunitat del monestir de Sant Pere de les Puel·les. De fet, aquest monestir regentava vàries parròquies com la de Montmeló.
El bisbe Vives (-995) promou, com els seus antecessors, l’establiment d’una Canònica al costat de la Catedral que disposarà d’Hospital i de Scriptorium. Tot i que aquest encara no funciona plenament, ja es registren els documents de dret que amb ell augmentaran exponencialment. Impulsa el domini territorial del bisbat legitimant l’autoritat de bisbe davant els senyors amb esglésies pròpies i sobre les que eren en mans de dones.
Catedral antiga de Barcelona. Foto arxiu històric de l’Ajuntament de Barcelona
Després del pas d’Al-Mansur molts propietaris venen per a pagar el rescat dels seus captius i/o refer la documentació. El bisbe Vives és el principal comprador de terrenys i cases a Terrers Blancs (Collblanc-Torrassa). En 986 compra a Sènior, femina, vídua de Levisind, cases, corts, horts, terres i vinyes a Terrers Blancs i a Bederrida (nom provençal de Les Corts) que havia heretat del seu marit, del seu fill i dels seus néts.[8] Un ampli terreny comprès entre St. Pere Màrtir, la vall del Quart i el rierol que baixa de Pedralbes, origen del terme parroquial que establirà en 989 gràcies a noves compres i permutes, posant-lo sota l’advocació de Santa Eulàlia, tot i que aquest culte ja devia existir[9].
El vuit de novembre de 988 Vives havia comprat unes vinyes a Recesind que eren d’un germà caigut a l’assalt de 985 i feia alguna permuta aglutinant terreny. En 989 Seniold i la seva dona Guirselma li venen cases i terres en Terrers Blancs que limiten amb terrenys de la Seu. El 991 compra a Gausbert una altra vinya i el cinc de febrer de 992 cases i terres en Provençana a Oderic, anomenat Llobató i a Orúcia, que li ven el seu dècim (la dècima part que el marit donava a la dona al casar-se i de la que ella podia disposar lliurement). Observant els documents comprovem l’enorme poder de bisbe, que concentra propietats a Provençals, Sarrià i la «via morisca»: Magòria, Sants i Terrers Blancs. Vives comprà propietats als Comtes a canvi d’unces d’or, diners obtinguts, segurament, amb les ràtzies.
Aurúcia és una dona rica inclosa en el grup dels «homes lliures» pels historiadors[10]. Es relaciona amb potents com el Comte Borrell, el jutge Auruç o el jueu Benvist, però no amb el bisbe, el que no és gens estrany perquè els tractes amb els bisbes els feien sempre homes, cònjuges o alguna vídua, mentre que les dones propietàries, si fan algun tracte per si mateixes, és amb laics, però ella té poder i en aquests casos es fan excepcions. Potser era Aurúcia qui no vol tractes amb el bisbe.
Al seu testament de cinc de febrer de 992 Aurúcia reparteix les seves possessions entre esglésies, familiars, preveres, pobres i amics. A Edelfred i a la seva dona Sinnulo: cases, corts, terres, vinyes, horts amb pomers i pou a Barcelona i a la Gavarra, aRicharis, familiar seu, li deixa una herència a Quinçà (i aquesta és la primera referència al lloc on, dos segles més endavant, s’establirà la “Torre Blanca” de l’Hospitalet), deixa la botiga que tenia a les portes de Barcelona i una vinya a la seva amiga Grudella deovota. A Bonadona, filla de Gontard li deixa una terra i a Sinnul i Iohane “Boveto”, dones, altres pertinences tèxtils (aquest tipus de deixes sempre són per a dones).
Entre les donacions a esglésies: un hort que va ser de Bonhome i Sesenanda, «ad domum Sancti Petri cenobium Barchinona» per a cobrir l’església de St. Sadurní, terra per Santa Maria del Mar i Sant Just de Barcelona, unes vinyes en Agudells (Vall Hebron) a St. Cugat, dos casals (solars) que van ser de Guisand a St. Miquel, una vinya que va ser de Gotmar a Sant Celoni i un cens de la meitat de la propietat d’Enforcats a la Seu[11].
Cedeix a Eldelfred, per a la seva venda, l’alou de Banyols, fent constar que l’hi havia venut el Comte Borrell, que era al terme de Santa Eulàlia de Provinciana i que havia estat dels que anomena un per un: Iuda, hebreu, Manchere, hebreu, Felicita, hebrea , Pesat, hebreu, Ava, hebrea, Ilia, femina[12] i Just. Destina la venda d’un alou a Magòria pel rescat de captius i una quantitat pel seu fill Recesind, captiu a Còrdova i, entre altres disposicions, retorna a Folc la vinya que el seu pare, Constantí, li va empenyorar.
A la seva mort en 995, el bisbe Vives, tot i que deixa part de les seves possessions a la Catedral de Barcelona, deixà, com a propietària dels alous de Sènior i de Seniol, (en un primer testament, abans d’anar a Roma i en usdefruit en el segon, abans de morir), a Emmo «commatrem meua», a qui ja li havia fet donació al 989 i al 994. Deixà propietats que van ser dels captius a les seves germanes Bonadona i Ermetruit i nombrosos llegats a familiars i eclesiàstics[13].
Aurúcia, que participa del comerç i és part activa de la ciutat, sembla estar al mateix nivell estamental del bisbe. És una “Deovota”, més afí a les esglésies de St. Miquel, St. Just o Sta. Maria del Mar que a la Seu. Podria pertànyer a un dels grups de predicadors itinerants que comptaven amb les dones, seguint amb més radicalitat l’ètica de l’evangeli cristià i, conseqüentment, no reconeixien un clergat escassament preparat i molt sovint corrupte.
Sant Miquel, avui desaparescut, era una esglèsia molt apreciada, especialment davant la mort. La façana es conserva a la basílica de la Mercé.
Ens sembla estar assistint a l’inici dels que, dos segles després, seran condemnats per no sotmetre a l’Església de Roma, a la que consideraven com “la usurpadora». Amb paraules d’algú de la pròpia Església: «recordem que els càtars pretenien ser una altra Església i, això, ni eclesiològicament ni sociològicament no podia ser acceptat”[14]. Els que, més endavant, seran categoritzats com “càtars”, eren “només” cristians que treballaven en comú amb catòlics i amb gent d’altres religions, evangelitzaven –amb una presència important i reconeguda de les dones- en llengua vernacular, mostraven un alt nivell de conseqüència ètica i, decidits a no mentir, declaraven «en justícia i veritat», eren coneguts com a «bons homes» i «bones dones»[15]. No només consideraven les dones en igualtat de condicions sinó que, sovint, era una dona qui hi havia al davant. Potser com “Aurúcia”.
«Aurutia deovota» és Gontevigia femina, segons consta en la permuta que fa el bisbe Aeci (995-1010), en 1003 amb Goltred de dos casals de l’església de St. Miquel a Reixac[16]. El terme «femina», segons la historiadora Coral Cuadrada, indica una dona amb poder. Gontevígia femina, una dona amb poder, es va fer «Arutia Deovota» compartint béns, sense perdre Autoritat.
Molts cristians i moltes cristianes de Catalunya no pertanyien a l’església catòlica al segle X.
[1]Radulf de Barcelona i d’Urgell (885-942) fou lliurat amb tres anys al monestir de Sta. Maria de Ripoll. Al 900 deixa el monestir, reclama el seu dot, es casa i té fills (el concili d’Aquisgrà permetia als clergues casar-se i disposar dels seus bens). En 914 és bisbe d’Urgell.
[2] Descarrega, Fr. Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. Doc. 1 (Arxiu Capitular de Vic).
[3] Al 984 el monestir de Sta. Maria de Ripoll donava al de St. Cugat terres a prop de Montjuïc (Banyols) a canvi de terres al Vallés. També St. Pere de les Puel·les té terres a Banyols.
[4] La sagrera era el lloc on es guardava el gra i les eines i s’enterraven els morts.
[5] Potser aquest nom origina el de la “Font Honrada” que veiem a l’entrada de Montjuïc.
[7] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 590.
[8] Feliu i Montfort, Gaspar (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. (Vol. II, doc. 70)
[9] L’estructuració de les parròquies, que donarà lloc als municipis, és deguda a l’església. Per altra banda, quan es consagra de nou un terme o una església és perquè ha passat al bisbat.
[10] Bonnassie es refereix a la “monja Aurucia” com a part del clergat urbà i parla de la seva amiga Grudelle, com “una de sus colegas” (Bonnassie I, oc, 1979: 349 i 374)
[12] Potser el terme “femina” té a veure amb aquesta distinció entre “hebrea” i “femina”
[13] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, 5. Docs. 37 (Aurucia) i 44 (Vives)
[14] Gil i Ribas, J. (1999) El mil·lenarisme, un excés malaguanyat. Lliçó inaugural del curs acadèmic 1999-2000 a la facultat de teologia de Catalunya. Barcelona.
[15] Els “bonhomes” i les “bonesdones” que testifiquen als judicis no es poden confondre amb els Prohoms, d’una època posterior, ja que el valor d’aquests últims radica al seu poder económic, no tant en el moral, a més de que seran sols mascles.
[16]“Gontevigia femina que cognominabant Aurucia femina, Deovota”. Baucells, Fàbrega, et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona.segle XI. F. Noguera, vol. 37, doc. 35.
Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Alta Edat Mitjana.
Mapa antic de Barcelona, àrea de Montjuïc.
La paraula “Montjuïc” significa “mont dels jueus”, era el lloc on enterraven els seus morts, fora de les ciutats on vivien. El de Barcelona no és l’únic Montjuïc de Catalunya, existeixen altres turons que eren cementeris de jueus o “Montjuïcs” a Girona, a Vilafranca del Penedès i a Besalú.[1]
En 938 Cast i la seva dona Atanàsia donen terres a la Seu de Barcelona que eren a Montjuïc al terme de la «Vila Nova» amb la condició que quedés en la família de Teudiscle, sagristà.[2] El terme «Vila Nova» indica que hi hauria una nova concentració. L’historiador Philip Banks diu: «Al segle X, a la zona sud de Montjuïc existia un empori comercial i un dinamisme de difícil explicació, però que explica el limitat creixement del raval urbà de Barcino».[3]
Portal de Santa Madrona a les muralles de Barcelona.
En 962 els marmessors de Teudiscle fan donació d’un camp en el terme de la «Fonte Onrada«[4] (Montjuïc) a l’església de St. Miquel de Barcelona i en 963 Teudulf dona a la mateixa església terres a la “Fonte Cova” (la popular Font del Gat), quedant-se, ell i els seus descendents, en règim d’usdefruit, pagant anualment la tasca corresponent. Als límits trobem a Dac (potser un jutge de l’època), Maier, hebreu, el mar al sud i “el far” a ponent. Entre d’altres, signa Bonafilla, probablement la seva dona.[5]
La popular font del gat de Montjuïc. Foto: Ramon Solé
El far, que senyala l’existència d’un Port, estaria a l’actual Zona Franca prop d’on és l’actual parròquia Mare de Déu del Port.[6] Des d’aquest Port, on es donaven intercanvis comercials, s’embarcava, a l’època dels romans, la pedra de Montjuïc cap el “Mont Taber” (on és l’actual Catedral)
El far que era de l’Hospitalet i encara perdura a la Zona Franca.
Al segle X, quan comencem a tenir documentació escrita, aquesta zona ja s’estava dessecant amb els dipòsits que les rieres i torrenteres arrossegaven.
Entre el 970 i el 975, es consignen unes vendes a Montjuïc de l’estany del Port, “d’aigua” i “d’aigua i terra”, el que mostra la importància que és dóna a un bé tan preuat. Eroig o Ervigi, veguer, compra, tot i que aquest nom presenta diferents identitats, segons les filiacions.[7]
Algunes propietats de Montjuïc són al voltant de l’estany del Port, una zona coneguda com a “Cercle”. En 978, Ató, abat de St. Pau, «qui est in Maritima»[8], permuta amb Guitard, vescomte de Barcelona entre el 974 i el 985, terra en «Monte judaic, in locum ubi dicunt ad ipso Circulo» que afrontava amb terres del propi Guitard, a canvi de vi i vinyes.
Guitard, repobla la frontera amb gent a la qual cedeix terres, en 954, a Frexano (Foix) a canvi d’alçar torres de defensa. En 971 Guitard viatja a Còrdova com ambaixador, amb el Comte Borrell II (927-992) estableix acords de pau amb el califa Abderrahman III. En 975 el Comte Borrell ven a Guitard el castell de Queralt. Casat amb Geriberga, Guitard comença una genealogia hereditària de vescomtes de Barcelona. Dos dels seus fills: Udulard I (-1014), defensor de Barcelona i captiu durant la presa d’Al-mansur i Geribert (-1020) es casen amb dues filles del Comte Borrell i Letgarda de Tolosa: Riquilda (-1041) i Ermenganda (-1030), respectivament, generant una saga de cosins creuats. El vescomte de Barcelona controlava torres a la frontera i a la ciutat de Barcelona, així com els fluxos comercials, també administrava justícia. Guitard, al final dels seus dies, mana construir el castell del Port i un hospital a la ciutat.[9]
En record del Castell del Port
Aquesta àrea, prop d’una important via comercial, en un terreny fèrtil amb força aigua, es fa desitjable per a tots els potents. En 984 Joan, abat de St. Cugat, permuta amb Seniofred, abat de Sta. Maria de Ripoll, terres al terme de Corró, al Vallès, a canvi de terra amb torre i cort a Montjuïc, junt al port i dues feixes de terra a Banyols, on trobem, als límits, “el prat», terres de Dac, de Sendred, de Virgilia i d’Orucia i els seus fills[10]. «El prat» i «el rec», que trobem a diversos documents sense més referències, remeten a uns béns compartits i un fer comunal a Banyols, prop de Montjuïc.
El tres de març de 986, Geribert, fill del vescomte Guitard, fa una donació a la Seu per reparar una culpa que va cometre contra la catedral. Entre els limitis trobem a Virgilia Deodicata, Sant Pere de les Puel·les, dues vies, una al nord i l’altra al sud i, entre d’altres més, a Benvenisti Ebreo»[11].
Veiem, doncs, noms de jueus en aquesta zona com, també, noms de dones que actuen per si mateixes, algunes de les quals amb l’afegit de “Deovota” i/o “Deodicata”[12]. Aquests noms són un exponent del dinamisme que hi havia a la zona sud de Provençana coneguda com a Banyols que no trobem a l’entorn de la parròquia de Provençana, marcada, durant segles, per l’absentisme dels rectors i la revenda de càrrecs i propietats.
Considerats els jueus com a propietat del Comte, aquest fa ús dels bens “heretats” dels jueus caiguts al 985. El 994 (ó 993 segons datacions) permuta amb Sant Cugat terra de Montcada, on el monestir s’anava fent amb diverses possessions, a canvi de terra a Montjuïc[13].
Els jueus no estaven obligats a pagar rendes a l’església, doncs eren serfs del Comte, però l’església va trobar la fórmula, considerant que pertanyien a una parròquia. El bisbat, de fet, té molt d’interès en una zona de vinyes. En 996, Regiat i Guinidilda donen una terra a Montjuïc al bisbe Aeci a canvi d’una vinya als Enforcats[14]. Al 1006, a una venda de vinya que fan Sunifred “Narbonés” i la seva dona Edolvara a Joan, levita, es diu que la tenien per com-plantació a l’església de St. Julià a la vila de Sants[15]. Sant Julià va ser la parròquia a la que estava adscrit el cementiri de Montjuïc i algunes capelles disperses com l’ermita de Santa Madrona, actualment dins el Palau Albèniz. Al segle XIV hi ha documentada l’existència de Deodonades que atenien l’església.
Ermita de Santa Madrona, al recinte del Palau Albèniz, prop del MNAC
Dues històries expliquen com moltes de les propietats, que al segle X gestionaven les dones en igualtat de condicions que els seus familiars, van passant, durant el segle XI a les mans de l’església.
Elies, espòs de Aurofacta va morir a l’atac d’Al-Mansur. A ella i als seus fills els van fer captius. Quan torna, en 986, troba que els parents del seu marit s’han repartit les seves propietats. Reclama al vescomte en funcions, Geribert, que actua mentre Udulard I està en captivitat, i al jutge Odesind, que li restitueix les seves propietats. Poc després Orfeta (anomenada com Orfeta, signa com Aurofacta) ven al vescomte Guitard una terra al terme d’Enforcats[16] i una vinya a Montjuïc que havien estat de dos matrimonis que la havien empenyorat a Elies[17]. El bisbe Guislabert (1035-1061), fill de Udulard I i de Riquilda, cedirà a la catedral, en 1048, la tercera part d’aquestes heretats a Montjuïc i als Enforcats[18]. En 1015 en una permuta d’Orfeta i el seu marit, Guilmon s’anomena la font Occua de Montjuïc i l’“exio comune” (entrades a les cases)[19].
El 3 de març de l’any 1000 el comte i marqués Ramon ven a Bonhome, fill de Guisand, terres i vinyes a Magòria[20] que posseïa per «successió hereditària dels jueus morts a Barcelona». Entre les nombroses signatures, trobem a Gilmund, Sesenand i Edelfred com a coneixedors de l’hebreu Mosse[21]. Aquell any, Madrona, germana de Bonhome, torna de captivitat i reclama els seus drets sobre la herència del seu pare. Un tribunal presidit per la comtessa Ermessenda de Carcassona obliga a restituir els bens a Madrona, cosa que farà el bisbe, però Madrona donarà després aquestes terres a St. Miquel, quedant-se ella en usdefruit. És a dir, Bonhome devia donar o vendre les propietats de la seva germana a l’església, ja que és la institució que li retorna, però l’església recuperarà les propietats en deixar a Madrona en usdefruit[22].
En memòria de Deovotes com: Honerada, Aurucia i Virgilia.
[1] Forcano, M. (2014). Els jueus catalans. La història que mai t’han explicat. Barcelona: Angle.
[2] El sagristà és una figura vinculada a l’hospital, l’acció social d’aquell temps.
[3] Banks, Ph. (2005) “El creixement físic de Barcelona, segles X-XIII” Quadern d’Història de Barcelona. La zona esmentada és Banyols, l’actual Zona Franca i la marina hospitalense.
[4] La Font Honrada és el nom d’un carrer del barri de Poble Sec de Barcelona, a la falda de Montjuïc, prop de l’església de Santa Madrona.
[5] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. Vol. II, doc. 11 (938), 28 (962) i 30 (963).
[6] Esmentada al 1030, entre les donacions testamentàries d’Ermenganda, filla del Comte Borrell.
[7] Descarrega i Martí, Fr. Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. (documentació) doc. 2 (970) i docs. 3 y 4 (975).
[8] Probablement St. Pau de Camp (Ruiz-Domènec, doc. 3), tot i que Udina i Martorell pensava que podia ser St. Pol de Mar. (El Archivo Condal de Barcelona en los siglos IX-X, doc. 183).
[9] Mencionat en 1045 quan els comtes Ramon Berenguer I i Elisabet fan donació a l’Hospital de pobres de Guitard, mig en ruïnes, de la desena part de el gra dels seus molins des del Besòs a Barcelona, confiant que algú s’ocuparà d’aquest hospital (ACB, FN vol. 39, doc. 683).
[12] Les Deovotes i Deodicades eren dones que es consagraven al cristianisme sense necessitat de seguir una regla. S’han trobat aquests termes a les inscripcions funeràries de la Hispania visigòtica. Al segle X els veiem afegits a les germanes dels monestirs de Sant Joan de les abadesses o de Sant Pere de les Puel·les, però també les veiem, en aquesta època, en altres dones, probablement vídues, que actuen lliurement respecte als seus bens.
[13] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV,CCLVIII
[14] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona vols. IX, n. 162
[16] Enforcats: encreuament de camins entre Provençana, Sants i Montjuïc.
[17] Salrach, J. M. i Montagut, T. (2018). Justícia i resolució de conflictes a la Catalunya Medieval. Col. Diplomàtica s. IX-XI. Fundació Noguera. Textos jurídics catalans, 2, docs. 94 i 95.
[18] Baucells, Fàbrega, et al. (2006), o.c., Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera (FN), vol. 39, doc. 740
[19] Baucells, Fàbrega, et al. o.c., vol. 38, docs. 240 i 241
[20] El nom de “Magòria” fa relació al color magenta de la riera del mateix nom.
[21] Arxiu de la Corona d’Aragó. Pergamins Comte Borrell, n. 45
[22] Baucells J., Fàbrega, A., et al. o.c., vol. 37, docs. 13, 25 i 26.
Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Edat Mitjana.
Guifré Borrell (874-911), fill de Guifré el Pilós, concedeix a 904 privilegis a el monestir de Sant Cugat d’acord amb el bisbe de Barcelona Teuderic (904-924), iniciant la cristianització d’acord amb els cànons carolingis i ajudant en la reorganització del territori a les zones del Llobregat, el Penedès i el Vallès.
Entre les adquisicions importants que realitzen les institucions eclesials, cal destacar les de les petites esglésies que hi havia. Normalment en són donades o venudes mitjançant acords, però, en molts casos, es generen conflictes.
St. Martí de Pertegàs. St. Celoni. Foto: R. Solé
Avui anem al Montseny de segle X, una muntanya plena de petites ermites entre les aigües i els boscos. Molts d’aquests cenobis encara no seguien plenament la regla benedictina, en alguns encara hi pervivia la litúrgia visigòtica. No tenim molta informació al respecte. Perseguim noms que ens ressonen com la bellesa dels paisatges i dels racons del Montseny que podem gaudir contemplant, potser després aventurarem alguna interpretació.
En 908 Trasovadus ven als Comtes Guifré Borrell i Garsinda el que té a la Vall de la Tordera, a la Vila Vitamina o Palou (Palautordera) amb les esglésies de Santa Maria i Sant Esteve al costat del Mont Seny (Mont Signe). Limita dita vall amb Arcas que són a la vila Muscaroles (Mosqueroles) i que pel costat del Montseny va al coll entre Dos Signes i d’aquí va al coll Formic, passa per la collada alta del Mont Cavallar fins a l’Arca que anomenen Om (Ulmo) i va fins a la vila Pinells i al vilar que diuen Romans[1].
St. Esteve Palautordera. foto: R. Solé
En 919, Fortuny, un cavaller, es dona a sí mateix amb el seu cavall, el fre i la sella i tot el que té a Llinars: vinyes i cases amb corts i horts a la “casa de Santa Maria” (potser Santa Maria del Mar).[2]
Al 921 Sant Joan de les abadesses funda Santa Maria del Camí a la Garriga, que també farà les funcions d’hospital de peregrins, com ho farà l’ermita de Sant Ponç de Sant Celoni al segle XII. El segle X, les abadesses de Sant Joan fan consagrar diverses esglésies al Vallés Oriental, Osona i Berga.
Sant Ponç de Sant Celoni, a l’entrada del poble, es va fer com hospital de pelegrins. Es conserva prou bé. Foto: R. Solé
En 941 Servandéu amb les seves germanes Exemosa i Undela, Daniel, Dolze, Fresisclo, Espondia, femina, Ismael, Endelega i Baldomir venen al Comte Sunyer les seves propietats a Vila-Rifà, per mil sous. La propietat limita amb Vila Brugueres, Vila Major (Sant Pere de Vilamajor), Alfou (St. Julià del Fou o d’Alfou) i Cardedeu (Caro Titulo). Podria tractar-se d’una comunitat mixta, no ho sabem ni coneixem el seu funcionament, el cert és que hi havia grups que co-plantaven en comú, així que, una certa vida comunitària devia haver-hi entre aquestes persones que venen junts una propietat important.
St. Jaume de Rifà a St. Antoni de Vilamajor.
En 954 Vlido i la seva dona Arvidio, Teuderic i la seva dona Maria i Eugènia donen a Sant Cugat cases i terres amb arbres a Santa Maria de Llinars. Aquest tipus d’agrupació: dos matrimonis amb una dona sola és força freqüent i sembla que serien agrupacions familiars[3].
En 965, entre les donacions testamentaries que el Comte Mir fa a la Seu de Barcelona, està la de St. Esteve de la Garriga o la Doma.
En 978 Seniol dona al seu fillol Guillem, fill d’Onofre Amat i Riquilda, senyors de Castellví de Rosanes, diverses possessions a Gallecs, Bederrida (actual barri de Les Corts de Barcelona), Esplugues, Granollers, Vilarcel i Olzinelles: la parròquia, delmes i primícies in “Vila d’Elzinelles”[4]
En 981, Inguiralda, abans de peregrinar a Santa Maria de Inicio (Occitània), fa testament deixant llegats al seus fills (amb especial consideració envers la filla petita Aigó), al seu fidel i a diverses esglésies. A Sant Pere de Vic deixa la condamina (condomini) que té prop de la via Francesca (de França) anomenada sovint com la via que va pertot. L’expressió condomini no ens és estranya, la trobem a altres documents del segle X.
Inguiralda i el seu marit Borrell, que al 970 havia peregrinat a Roma deixant també testament, són senyors de la zona del Montseny que pertany a Osona, nosaltres seguirem amb la zona sud, la que pertany a Barcelona[5].
Al 984 Lívulo “Aurucia”, vídua de Gotmar, amb els seus fills: Mir, Plancario o “Bonuç” (clergue) i Ermengòncia, dóna a Sant Cugat un alou que tenien a Pertegàs (Sant Celoni) que limita amb Gualba (Aigua Alba), amb Vilardell (Vilarzello), amb el riu de la Tordera i amb Campins i Mosqueroles, noms actuals que provenen de tems remots, amb significats que potser desconeixien, però que podem situar a un mapa d’avui.[6]
En 982 aquesta mateixa parella havia permutat amb Sant Cugat terres junt al riu Ripoll per unes vinyes[7]. Aquestes transaccions en llocs diferents són les que veiem entre una gent que es guanya la vida fent obres de millora de les terres, però Gotmar i Lívul “Aurucia”[8] semblen propietaris més que treballadors.
En 995 el prevere Seniofred dóna a Sant Cugat un alou a Palau o vila Vitamina amb els límits que vèiem al 908 (la via que va a Romans i la que va a Pinells). En 997 els comtes Ramon Borrell i Ermessinda donen al monestir un alou anomenat Villare Teudbert al terme de l’anomenada Vila Vitamina que limiten amb alous de Sant Cugat i en 998 venen a Ennec Bonfill, fill de Sendred el fisc del que hi ha entre Vallgorguina, el riu de la Tordera, Olzinelles i Vilardell fins l’església de Sant Martí del Montnegre[9].
St. Llorenç de Vilardell. Foto: Ramon Solé
Ennec Bonfill aprofitarà aquesta compra de la vall d’Ollofred[10] junt a l’alou de Sant Cugat que diuen “vall Gorguria” o “vall Gregoria” (Vallgorguina) per permutar amb Sant Cugat aquesta propietat, el castell de Masquefa, la torre amb cases i terres que tenia a Olèrdola, altres cases i terres de Santa Creu d’Olorda i terres al Vallés, a canvi d’incorporar-se un camí del castell de Gelida amb la seva parròquia, església, delmes, pertinències i terra. Ho dóna tot a canvi de quedar-se com a senyor de Gelida[11].
Més endavant seguirem trobant donacions a Sant Cugat en aquesta zona, com la del 1002, en que Giscafred, fill de Moció dóna a Sant Cugat un alou entre el Montseny, Arbúcies, la Tordera i Gualba. En 1023, els marmessors testamentaris d’Udulard: la comtessa Ermessinda i altres donen a Sant Cugat la vila de Gualba amb els molins dels rius i rieres que l’envolten: la Tordera, Pertegàs o “ipsa aqua que dicunt Breda” (Riells). En 1040 l’abat de Sant Cugat estableix a Gausfred i a Raimon al lloc que diuen Vilarzello (Vilardell)[12].
De les conclusions que en podem treure una és que les ermites més antigues del Montseny, tot i que no disposem de gaire documentació, devien ser molt primerenques (paleocristianes o visigòtiques). Els noms de sants que duen ens remeten als primers segles de la cristiandat i a l’arribada de Provençals amb més relació amb l’orient cristià on es va iniciar la vida eremita, com el de Sant Martí[13], bisbe de Tours i fundador del primer monestir a Occident o Sant Cristòfol[14] que tot i que pugui ser una recreació de mites antics és dels primers segles de la cristiandat oriental o Sant Antoni, model de la vida eremita. Altres duen nom d’apòstols o sants més coneguts com Sant Pere o Sant Esteve[15], primer protomàrtir. Una de les ermites, avui derruïda, portava el nom de Santa Anastàsia, una santa venerada a diversos llocs d’Orient i d’Europa des de les persecucions de Dioclecià. Vàries esglésies duen el nom de Santa Maria. En aquests segles Maria era una santa més, junt als apòstols i els màrtirs.
Aquestes ermites van quedant reglades sota monestirs com el de Sant Cugat o sota els bisbats que tenen domini al Montseny: Vic, Barcelona i Girona, a mida que això succeeix els noms de les dones van desapareixent, més encara quan comencen els establiments al segle XI i molt més si ho fa una institució on només hi ha homes (bisbat o monestirs masculins), amb l’excepció d’alguna vídua.
[2] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona. (LA). Vol. IX, n. 4.
[3] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. XVII (941) i XXIX (954)
[4] El nom d’Olzinelles potser és degut a les alzines.
[5] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, 5. Docs. 23 (981) i 15 (970).
Salrach i Marés, J. M. (2000) “Inguiralda. Una gran propietària del Montseny” a: Monografies del Montseny, n. 15, p. 85-92
[6] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. CXLVIII (984)
[7] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. VI, n. MCCXXXIX (982)
[8] A l’article de Ernest Zaragoza Pascual: “Sant Esteve d’Olzinelles i Sant Llorenç de Vilardell. Història de dues petites parròquies mil·lenaris del Montnegre”, molt interessant des de molts punts de vista es tracten les dones Seniol i Lívul com si fossin homes, tot i que una du l’afegit “femina” i l’altra és vídua. Un exemple del que ha passat amb els nostres noms.
[9] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. CCLXIX (995), CCXC (997) i CCXCV (998)
[10]Teudbert i Ollofred fan referència a noms dels primers propietaris.
[11] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. VI, n. MCCXLIV (998)
[12] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. CCCIX (1002), CCCCXI (1023) i vol. V, CCCCLVIII (1040).
[13] St. Martí de Viladrau, St. Martí de Pertegàs (després St. Celoni), St. Martí de Mosqueroles o St. Martí del Brull.
[14] St. Cristòfol de Fogars de Montclús o St. Cristòfol de la Castanya.
[15] St. Esteve de Palautordera, St. Esteve de la Garriga o de la Doma o St. Esteve de la Costa.
St. Joan Baptista de Ter o de les abadesses, monestir femení benedictí de referència a Catalunya, va ser fundat per Guifré el Pilós i Guinidilda d’Empúries al 885 quan donen la seva filla Emma (880-942) deixant-la sota la tutela del bisbe Gotmar de Vic (886-899) que consagra el monestir al 887. Els comtes el doten amb amplis alous, especialment a Osona i a Conflent. [1] A l’acta de consagració s’indica que els servidors de l’església seran sacerdots, monjos i Deodicades[2]. L’abadessa Emma ho era de tots ells i elles.
Les abadesses conegudes de Sant Joan van ser: Emma (897-942), Adelaida Bonafilla[3] (949-955), Ranlo (955-962), Frederburga (962-996) i Ingilberga (996-1017). Totes elles emparentades amb la família comtal[4].
Tríptic de les jornades que es van fer a Sant Joan de les abadesses el 2017.
Emma començà el seu llarg i fructífer abadiat fent consagrar, amb el bisbe Gotmar, l’església de Sant Martí del Congost a Aiguafreda, al 898 fent donació de terres prop del riu amb un viver, la font i els arbres, roba, llibres, un servent, Isarn, i una serventa, Ermengarda.
Placa d’homenatge que Aiguafreda de Dalt va fer a l’abadessa Emma que va fer consagrar al 898 l’esglèsia de Sant Martí. Foto: R. Solé.
Els monestirs benedictins, d’acord amb els reis francs i els seus comtes reorganitzen la cristianització de les zones en les que s’instal·len, mitjançant les fórmules de fe que es reciten oralment, els signes, com el de batejar, o els enterraments. En una societat illetrada on tampoc el clergat era molt instruït, els monestirs fan una tasca formativa important entre aquest sector. Aprofiten petites ermites visigòtiques o vil·les romanes de temps anteriors, com podia haver estat també el cas de Sant Joan. Als primers temps no hi hauria una clara imposició de les normes benedictines, davant d’altres regles que també es feien servir, especialment entre les dones.
Els francs comptaven amb una església romanitzada, però respectaven els costums germànics, promovent aliances familiars mitjançant matrimonis creuats, valorant la dona com a membre important del clan que afavoria els vincles i permetent que actués per sí mateixa d’acord amb les lleis gòtiques.
En principi les germanes es lliuraven a sí mateixes fent una carta de donació. El vint-i-sis d’abril del 900, Riquilda es dóna al monestir amb tots els seus bens: terres a Vallfogona, animals, eines, estris, mobles (un llit) i roba. Més endavant seran les mares o ambdós progenitors qui lliuraran les filles amb la seva dot.
El monestir de Sant Joan comptava amb Scriptorium on les monges escrivien els llibres que repartiran entre les esglésies. El dinou de febrer de 904 es reconeixen els drets de el monestir de Sant Joan de Ripoll d’unes terres a Petra (la Cerdanya), l’escriptura és d’una Deovota, la domna Gurguria[5].
L’arquebisbat de Narbona, a petició del rei franc, posa el monestir sota la seva protecció, vinculat a la casa de Barcelona i confirma les possessions amb les que havia estat dotat i li dóna immunitat jurídica i fiscal.[6]
El quinze de maig de 913, cinc-cents pagesos reconeixen la propietat dels seus béns i terres en favor d’Emma, amb qui pagaven únicament un cens anual de dos sacs de blat al bisbe de Vic[7] i amb qui estaven lliures de prestar el servei de la host comtal[8].
Al 921 es funda Santa Maria del Camí a la Garriga, que també farà les funcions d’hospital de peregrins, amb una de les germanes d’Emma, Cixilone o Quixol, que allí hi és enterrada.
La Garriga. Santa Maria del Camí. Foto: Ramon Solé, sota la germana d’Emma, Cixilone.
En 926 Guinidilda,Deovota femina, lliura a la seva filla Eló i un alou del seu espòs Teudemund. Amb aquesta donació, com en moltes altres ocasions veiem com els termes “Deovota” o “Deodicada” acompanyen a dones que no semblen estar sota una regla fent ús dels seus benssovint vídues que devien restar sense tornar-se a casa per a conservar el patrimoni[9].
En 932, amb l’abadessa Emma i el bisbe Teuderic de Vic, es consagren al Vallés les esglésies de Sant Sadurní de Roca i la de Sant Genís a L’Ametlla del Vallés.
En 938 la Deovota Auseza atorga testament en benefici del monestir de Sant Joan. Potser no era religiosa i per aquest motiu conservava el seu patrimoni, en tot cas les regles encara no eren molt estrictes i els límits eren difusos.
Les benedictines, com hem vist, generen vida i confiança entre diversos pobles; les donacions i vendes són abundants, les noves consagracions i repoblacions també; tot plegat estimulà la cobdícia dels seus familiars que en diverses ocasions intentaren fer-se amb els bens del monestir. Entre 942 i 949 hi ha un període que se’ns diu “de relaxació” de les germanes, amb el comte Sunyer al davant del monestir, però les valoracions que s’han vessat sobre el fet que les dones consagrades poguessin disposar dels seus bens, són molt diferents en funció del gènere. Sigui, com sigui, en 949 s’anomena abadessa a Adelaida “Bonafilla”, germana del comte Borrell, que fa donació d’unes possessions a Berga[10].
En 955 la comtessa Eló, vídua d’Oliba, lliurà la seva filla Enquila dotant-la de propietats que tenia a Vic. Oliba era un fill del bisbe Radulf (885-942), germà d’Emma,a qui els seus pares, Guifré el Pilós i Guinidilda, van lliurar, amb tres anys, al monestir de Santa Maria de Ripoll. Radulf deixà el monestir al 900, reclamà el seu dot, es casà i tingué fills, ja que el concili d’Aquisgrà permetia als clergues casar-se i disposar dels seus bens. En 914 és bisbe d’Urgell i es dedica a aixecar esglésies. La seva compra de terres a Provençana al 904 (Arxiu Capitular de Vic) és el primer document que tenim d’aquesta zona i ens permet veure com la tasca que es va iniciar als Pirineus acaba arribant a la zona de Marina.
Aquesta obra de reorganització del territori serà continuada per l’abadessa Ranlo, a Osona (960: St. Pere de Seva, St. Hilari de Vidrà o St. Julià de Vallfogona, entre d’altres), a la Cerdanya (Petra), el Conflent o Berguedà. Són nombroses les esglésies i parròquies que van quedant sota la seva protecció amb el beneplàcit del bisbe Ató de Vic (-971) qui, amb el Comte Borrell, va intentar aconseguir el domini sobre els altres bisbats, ja que el de Cerdanya-Besalú anava incrementant el seu poder, aconseguint les butlles papals necessàries, però, en ser assassinat a la seva tornada, es va frustrar el pla.
Fredeburga rep algunes donacions i privilegis dels comtes de Cerdanya-Besalú que actua en nom de tota la congregació, tant de germanes com de canonges regulars 11], el que ens fa veure aquest monestir com un dels monestirs dobles regits per una abadessa freqüents a l’alta edat mitjana europea dels que poc s’ha parlat a les nostres terres.
En 1017, sent abadessa Ingilberga (976-1049), el monestir va ser assaltat pel seu germanastre Bernat Tallaferro, que s’havia fet amb una butlla papal per a expulsar-les i una altre per a crear el seu propi bisbat a Besalú, el que va fer amb les rendes del monestir, deixant com abat i bisbe de Besalú a Guifré, fill seu. El bisbat va tenir un curt recorregut ja que no va sobreviure a la mort d’en Tallaferro al 1020, creuant el riu Roine. Ambdues actuacions es van fer amb la aquiescència del poderós abat Oliba i de la família comtal.
És després d’Instal·lar-se ordres masculines i dels enfrontaments armats que van haver-hi entre els monjos, que el monestir serà anomenat «de les abadesses», com es pot veure als documents de final del segle XI, adoptant el mateix poble aquest nom emblemàtic, tot un símbol de reconeixement popular envers uns dones que feien bé i van ser injustament tractades per la violència estructural des masclisme imperial de l’església de Roma[12]. De fet, al voltant del 1017, les dones que veiem actuant pel seu comte comencen a desaparèixer dels documents, així com les Deovotes i Deodicades que no resten sota una regla.
Les germanes es van refugiar en altres monestirs com el de St. Daniel de Girona o Sant Pere de les Puel·les de Barcelona sent ben acollides, el que demostra la falsedat de les acusacions, com el fet de que la butlla papal permetia a les monges disposar de béns del monestir fins la seva mort, en que s’haurien de retornar al monestir. Deu ser per aquest motiu que, en 1032, Guitard, prevere, Prim i ElóDeodicata, com a marmessors de Guinidella Deosacrata[13], germana de la vescomtessa de Besalú, donen a “Sant Joan de les abadesses” (quan les germanes ja no hi són) els seus alous de Besalú[14].
Ingilberga quedà sota la protecció del seu germanastre, l’abat Oliba, enaltit, en aquestes dates, a nou bisbe de Vic i del seu nebot, Guillem de Balsareny, futur bisbe de Vic a qui ella llegà el seu domini a St. Quirze de Besora, on va anar a morir la comtessa Ermessenda de Carcassona, sota l’aixopluc d’algunes Deovotes, tot un símbol del canvi de paradigma religiós femení.
Ingilberga morí en 1040, el bisbe Oliba i el seu nebot, Guillem, llavors arxidiaca, deixaren el seu necrologi a la catedral de Vic. Va ser enterrada a l’església parroquial de St. Joan, prop del monestir. El seu epitafi la recorda així:
“Abadessa de bon record… insigne en virtuts,suportà pacientment la persecució”.
Altres noms de germanes Deovotes de la curta història femenina d’aquest emblemàtic monestir són: Quindiverga, Carísima (949: nomenament d’Adelaida com a abadessa, 960 donació d’un salteri a St. Hilari de Vidrà) Ermessinda “Bellucia” (960: permuta que fa Freudeberga, Letgarda (1011: oblació que fa de sí mateixa) Eló (1015: donació que fa Gotfred de la seva filla i d’algunes propietats)
Altres Deovotes que hem trobat a aquestes zones de muntanya: Ramovigia (977: reconeixement com a aloers lliures als habitants de Vallfogona que fa el Comte Borrell) i Espana (996: donació de la comtessa Ermengarda de Cerdanya)
Àngels García-Carpintero, l’Hospitalet, 30 de maig de 2020
A les Deovotes, mares i germanes del nostre poble.
[1] Udina i Martorell (1951) El archivo condal de Barcelona en los siglos IX y X. Estudio crítico de sus fondos. CSIC, docs. 3 i 4
[2] “Deovota” o “Deodicata” és un terme que apareix vinculat a les germanes benedictines i a les agustines de l’alta edat mitjana, però també a dones que s’autodenominen i són reconegudes com a tals.
[3] Es considera que podria ser la primera abadessa de Sant Pere de les Puel·les en constituir-se la comunitat al 945.
[6] Aurell, Martí (1998) Les noces del comte. Matrimoni i poder a Catalunya (785-1213). Barcelona. Ed. Omega, p. 170-171.
[7] Udina i Martorell, o.c., doc. 38, p. 157-165 (les signatures ocupen 5 pàgines).
[8] Riu, Manuel (1999) “Els monestirs catalans entorn de l’any mil” Actes del congrés Internacional Gerbert d’Orlhac”. Vic. Eumo ed.
[9] Sobre les Deovotes i Deodicades: Montserrat Cabré a: “Deodicatae y deovotae. La regulación de la religiosidad femenina en los condados catalanes, siglos IX-X” En: VVAA, Las mujeres en el cristianismo medieval. Imágenes teóricas y cauces de actuación religiosa. (1989). Ed. de Ángela Muñoz. Laya. As. Al-Mudayna, p. 169-182.
[10] Udina i Martorell, o.c., docs. 111, 128 i 130
[12] En altres monestirs femenins europeus i en les mateixes dates es donen situacions similars. Brugués, I., Boada, C. I Costa, X. (ed.) (2019) El monestir de Sant Joan. Primer cenobi femení dels comtats catalans (887-1017). Publicacions de l’Abadia de Montserrat. Epíleg.
[13] Suposem que serà la mateixa que donava la filla i que devia pertànyer també al monestir; per una altra banda és el primer cop que apareix aquest títol, com observa Montserrat Cabré
[14] Ferrer i Godoy, Joan (2009) Diplomataris del monestir de Sant Joan de les Abadesses (995-1273), Barcelona, Fundació Noguera, 43, doc. 22.
Molt recomenable la lectura, que hem fet posteriorment a aquest article, del llibre:
Brugués, I., Boada, C. I Costa, X. (ed.) (2019). El monestir de Sant Joan. Primer cenobi femení dels comtats catalans (887-1017). Publicacions de l’Abadia de Montserrat.
Fem una ullada fora de Catalunya és una ampliació d'altres blogs com: "Terra, aigua i racons", "fonts naturals, aigua, muntanya i més" i "Fonts i natura" ampliant horitzonts.