Os podría explicar cómo escribí el libro, pero no me sería fácil explicaros cómo leerlo sin las orientaciones que dio Mercè Otero Vidal en la presentación que hicimos este septiembre en la Editorial Claret.
– “No és un llibre fàcil”, no por la redacción, sino por el exceso de información que hace de él un libro de consulta. Mercé propone leerlo por partes, poco a poco, aunque también hay “un cert suspens que anima a seguir”.
– “La història de l’església és fonamental per a entendre la història medieval”. El libro refleja algunos de los movimientos que se dieron en la primitiva iglesia como el priscilianismo, el adopcionismo y otros que fueron considerados heréticos, a veces por responder a estrategias divergentes y a menudo porque contaban con la presencia activa y reconocida de las mujeres.
– “S’ha de llegir la Introducció”, ya que en ella se dan las pistas sobre una historia de las mujeres que se inscribe entre otras que, mientras dan a conocer nombres y hechos relacionados con las mujeres, van definiendo un método propio. En este caso se han aplicado criterios basados en Simone Weil (París, 1909, Ashford, 1943), sobre quien publiqué un libro en 2019.[1]
– “Les llistes finals del llibre són molt útils per a situar la cronologia de les dones”. Las etapas históricas que la historiografía delimitó no sirven para historiar a las mujeres. El “humanismo” del siglo XIV, por ejemplo, es sólo para hombres, justo en esa época se recluye a las mujeres usurpando sus funciones. Los disidentes perseguidos por la Iglesia Romana encontrarán nuevos caminos a través de las corrientes luteranas y protestantes, la mujer, en cambio, quedará relegada en toda institución.
– “El llibre s’emmarca en un context geogràfic concret, el de la zona que s’hi habita, té en compte les troballes de l’arqueologia, els antics camins i les restes que podem trobar passejant”. No hubiera podido hacerlo sin el contacto directo con los lugares mencionados en los documentos investigados.
– “Ho he llegit en català, tot i que estava escrit en castellà, en deixar els noms propis en català”. Curioso ¿no?, son los efectos de un bilingüismo aplicado cuyos resultados serán diferentes a los que se preveían o se deseaban, porque la lengua tiene una vida propia que hemos de escuchar dejando que resuene, como aquella canción de cuna que en el libro se menciona y que señala la importancia de la oralidad y del lenguaje que las madres y mujeres en todas las culturas hemos transmitido y con la que siempre nos hemos relacionado.
– “Som part d’una Genealogia de dones”, esta frase me resonó, ese ha sido uno de los objetivos principales: el mostrar que las cartas de viaje de Egeria (s. IV), el manual teológico-educativo de la condesa Duoda (s. IX), que tradujo M. Otero o el libro rescatado de la hoguera y del anonimato de Margarite Porete (S. XIII), entre otros, trazan un hilo conductor que ayuda a ordenar ese entramado complejo y dinámico que vamos conformando y que obligará, sin ninguna duda a reformular la historia. Porque la historia de las mujeres nunca se dejará encajar en una clasificación rígida, es una corriente que sigue fluyendo y en la que, cuando nos sumergimos, no dejamos de avistar nuevos abismos, es una historia viva.
– “La violència difusa quan les institucions no estan molt consolidades permet l’actuació de les dones”. Cuando el poder se centraliza y reafirma, las mujeres, los disidentes y los pobres perecen bajo el terror más opresivo. Otro de los objetivos del libro ha sido mostrar cómo la violencia mortal del patriarcado es, ante todo, institucional, algo que esperamos haber demostrado.
Maria Àngels Garcia-Carpintero, 30/09/2024
El meu agraïment especial per a la Mercè Otero i en Josep Maria Jubany que van presentar amb mi aquest nou llibre.
[1]Simone Weil educadora. Tras los ecos de su voz.Ed. Claret, 2019
Sant Vicenç del Bosc o de «Cercedol». Sant Cugat del Vallès.
El “Castrum Octavianum”, a ocho miliarios de Barcelona, era un asentamiento romano donde, según la tradición, murieron martirizados en el 304 Cugat, Sever, Juliana y Sempronia levantándose, entre los siglos V-VI, un lugar de culto que se convertiría en un lugar de peregrinación. Poco más sabemos hasta que queda bajo la Sede de Barcelona en el 878, cuando los francos conceden al obispo Frodoí el monasterio de St. Cugat que contará con el apoyo de los condes de Barcelona-Girona-Osona.
St. Cugat se convertirá en el brazo ejecutor de la Canónica eliminando todo vestigio de la anterior liturgia visigótica o mozárabe y reorganizando los territorios del Llobregat, el Penedés y el Vallés bajo el nuevo sello eclesial. Sus monjes empuñan la cruz, la pluma, con el uso del latín y la preponderancia del título escrito sobre los antiguos pactos orales y la espada, si conviene. Entre los siglos X-XII, será el principal señor feudal de ocho castillos-fortaleza y de cinco torres de vigilancia en la frontera: Bajo Llobregat (Castelldefels), Penedès y Anoia.[1]
Monestir de Sant Cugat. L’absis i el campanar són les parts més antigues.
Guifré Borrell o Guifré II concede en 904 privilegios al monasterio, de acuerdo con Teuderic, obispo de Barcelona entre 904 y 937. Guifré da a St. Cugat la iglesia de la Sta. Cruz (Cervelló) y confirma otras propiedades en los condados de Barcelona, Girona y Osona. Teuderic por su parte, concede los diezmos, el derecho de dar sepultura y las iglesias de St. Silvestre y Sta. Leda (Vallirana). Teuderic, procedente de Vic,adquiere bienes en la ciudad de Barcelona y en el Vallés. En 940 su sobrino Ermenir con su hermano Sendred y su esposa Transgoncia permutan con el obispo sucesor, Guilarà (937-959),todo lo que su tío había comprado en Barcelona, incluyendo lo que tenía en Aqualonga (Valldoreix), en el “Castillo” de Terrassa y en Caldes a cambio de la mitad de lo que Teuderic legó a la Sede en Cabrera (Collsacabra).[2]
St. Cugat será el señor de las tierras que consigue gracias a las concesiones de condes y obispos y ratificadas por los reyes francos y papas, a las “donaciones” de propietarios que pasan a ser usufructuarios, a las transacciones que establece con quienes realizan mejoras técnicas o a los expolios que realiza mediante una documentación escrita que la otra parte no posee.
En 942 se celebra un juicio en el monasterio de St. Cugat presidido por su abad. Un tal Gustrimir, en nombre de su hijo Sendred, acusa a Escolástica de retener un viñedo en Cercedol o Cercitulo (el sitio de Collserola donde podemos observar las ruinas de St. Vicenç del Bosc). Ella se defiende diciendo que la tenía en nombre de su señor Riquer, difunto, pero al no poder demostrarlo con escrituras, es obligada a evacuar.[3]
Cercedol, en sus inicios una mujer, Escolástica, obligada a evacuar.
En el siglo X encontramos grupos familiares que plantan en común. El 965 Juan y Rogada dan a St. Cugat tierras en Aqualonga, Valldoreix, en Llacera (primera mención a esta capilla de St. Cugat) (Mas, SC, LXVII-LXVIII).
Aunque el término Aqualonga es muy frecuente en el s. X, la iglesia de St. Cebrià de Valldoreix no aparecerá como parroquia hasta su consagración en 1046. En el siglo X hará las funciones de parroquia la ermita de St. Vicenç de Cercedol o Cercitulo (después St. Vicenç de Vallarec o del Bosc), como veremos.
Tras la razia de Almanzor (985), con la que encontraron la muerte los monjes (excepto uno que huyó con la documentación, según la tradición), St. Cugat recibe un precepto del rey franco que le confirma sus ya numerosísimos bienes en el Vallés Oriental y en el Occidental, así como en las zonas fronterizas. Estos bienes consistían en tierras con dependencias agrarias, animales, útiles, molinos, iglesias y fortalezas. Las tierras podían ser cultivadas o yermas, utilizadas como pasto o para la renovación de los cultivos.
El rey les concede la inmunidad y el derecho de elección de su propio abad, convirtiéndose, así, en un poderoso señor feudal que vive de numerosas y pródigas rentas. Ya en el siglo XI ese inmenso patrimonio comportará la posesión de un aparato militar y judicial propio. St. Cugat siempre gana los pleitos.
St. Cugat, un poderoso señor feudol que causó diversas extorsiones y numerosos litigios. Un poder que se alza en desmesura.
Las “donaciones”, para quedarse en la propia tierra o para ser enterrados a sagrado, aumentan. En 985 Spanla da en usufructo casa, corral, tierra, huerto y viñedos en Magerova (St. Cugat del Vallès) y un campo en Pozolls (“Puteolos”, Can Costa, Cerdanyola). Ricard y Flavia dan tierras que habían sido de Castellano y de Gonter en “Fero” (faro o torre en Cerdanyola). Guadamir, Pere, Pulcra, Sendred y Cusca, tierra y viñas en Cercedol, Valldoreix siguiendo las disposiciones de Adalà, cuando fue a Barcelona, “donde murió cuando esta fue destruida por los sarracenos” (Mas, SC, CLII, CLIII y CLVI).
La presencia de mujeres “solas” (que actúan en su propio nombre) es frecuente en los documentos del siglo X. Encontramos varias en esta zona, algunas con el apelativo de “Deovota” o “Deodicada” y cercanas al monasterio de St. Pere de les Puel·les de Barcelona que necesitó más tiempo para rehacerse.
Las encontramos en los accesos a la “Fonte Calciata” (St. Llorenç de Font Calçada), cerca del torrente de Can Cabassa en la vía que iba de Sabadell a Martorell, donde se encontraron restos de una villa romana, también en Cercedol, en el valle Vidraria (Vallvidrera) y “ipsas Canales” (Castell de Canals).
Restos del molí de Canals, AGC, 2021
Pero St. Cugat se hará el mayor propietario de esta zona cercana a su término. En 986 Mir y Escolástica venden al abad de St. Cugat y obispo de Girona, Ot, tierra con casas, corral y árboles en el término de Aqualonga, junto a St. Pere de Rubí (Mas, LA, 83). En 987 Luvilo da a St. Cugat parte de su alodio de viña y tierra en Aqualonga, en el lugar conocido como Llaceres. En 990 los albaceas de Luvilo dan una parellada de tierra en “el prado”, en Aqualonga, En los límites encontramos a Llobeta y sus hijos y a Ermesinda y los suyos (Mas, SC, MCCXLI y CCXXV). “El prado” sin más apelativos remite a un lugar de uso comunal que, en manos de los poderosos feudales, como St. Cugat, dejará de serlo.
En 987 Marraziano permutó con St. Cugat tierras, casas y viñas que compró a Ermengarda, en cuyos límites se recuerda a Filmera,Barcelona, femina y Filicite o Filicie, difuntas, nombres que apuntan a la existencia de una comunidad femenina. En 988 Petrone, clérigo, da tierra a St. Cugat en Aqualonga, que limita con St. Pere (de les Puel·les).Simplicia, con sus hijos Madeix (subdiácono), Ausizia,Dazilo y Bonuç, vende a St. Cugat tierra en Cercedol, en el lugar de “les Corts” (que debía ser otro bien comunal). Berica (hombre) y Igilo (mujer) dan en Cercedol y Aqualonga. (Mas, SC, CLXXVI, CLXXXIV, CXCIV y CXCVI).
En 991 los albaceas de Suñer dan a St. Cugat tierra en Campanyà (primera mención de Sta. María de Campanyà). Suñer y su mujer, Estudia, permutan con St. Cugat tres tierras de Aqualonga en Campanyà, el valle del río Seco y el monte de Rimila y “el prado” con la fuente de Petro, en cuyos límites volvemos a encontrar en Llobeta y sus hijos (Mas, SC, CXXXI y CCXXXIII).
Santa Maria de Campanyà, AGC, 2022
El monasterio femenino cederá (por necesidad y/o presión) parte de su dominio a St. Cugat en 993, cuando Adelaida “Bonafilla”, con las hermanas Deovotas Ermetruit, Agudància,Ermelle y Quintol, permuta con St. Cugat tierras en Aqualonga por tierra en Provençals (Mas, SC, CCLVI).
En 995 Revella, viuda de Flavi (un guerrero), da la tercera parte de lo que su esposo le legó en Aqualonga y en Cercitulo. Nefridi y su mujer, Casta, dan tierras, viñedos, casas y árboles en el canal que limitan con tierras del mismo monasterio, con la vía pública, con el río Rubio y con alodios del veguer Seniofred de Rubí. El 996 Engoncia vende a St. Cugat una tierra en el término de Aqualonga que limita por todas partes con propiedades de St. Cugat excepto por el canal que va a los molinos (Mas, SC, CCLXVIII, CCLXX y CCLXXI).
La iglesia de St. Cebrià de Valldoreix se constituirá en parroquia en 1046. La primera parroquia de Valldoreix fue St. Vicenç de Vallarec o del Bosc, así se cita en 999 cuando Cixela (hombre) con Ermengola y Ermetruit permutan con St. Cugat unas viñas en Cercedol, en cuyos límites encontramos a Ermengarda Deodicada (Mas, SC, CCCII). Aquí vemos claramente cómo una ermita que hacía de parroquia y en cuyo entorno las mujeres tenían un papel destacado, acaba siendo absorbida por la iglesia patriarcal, desapareciendo sus nombres de la historia.
St. Vicenç del Bosc, parroquia del siglo X cuidada, muy probablemente por una mujer, Ermengarda Deodicada. AGC, 2024
Maria Àngels García-Carpintero, Terrassa, julio, 2024
A las mujeres de la historia cuyos nombres han sido obviados.
[1] Salrach, J. M. (1992) “Formació, organització i defensa del domini de St. Cugat en els segles X-XII”
[2] Feliu, Gaspar (1971) El dominio territorial de la Sede de Barcelona (800-1010). Tesis UB, I: obra y II: documentación, n. 4, 5, 6 y 12.
[3] Salrach, J. M. i Montagut, T. (dir.) (2018). Justícia i resolució de conflictes a la Catalunya Medieval, segles IX-XI. FN. Textos jurídics, 2, plet n. 71
Piera, con el castell de Fontanet. Foto: Maria Isabel Alarcón, 2022
Historias de hace mil años
En 954 el vizconde de Barcelona Guitard da tierras y viñas a quince pobladores, a los que nombra uno por uno, en el término del “Castro Fontanedo” (Castillo de Fontanet de Piera) para que alcen una torre en el sitio de Freixano (Freixe).[1]
Afortunadamente para nosotros nos quedan vestigios de estos dos lugares. El Castillo de Fontanet, con la iglesia de Sta. María y la torre de Freixe junto a la ermita románica de St. Nicolau. La torre debía de ser un sitio de vigilancia y defensa de la zona que incluía diversos núcleos de población.
La torre de Freixe con la ermita románica de St. Nicolau, AGC, 2022
Piera, entre el Penedés, el valle del Llobregat y la falda de Montserrat, está atravesada por el río Anoia y por diferentes torrentes y rieras que han originado valles entre barrancos provocando que la población se disperse en diferentes núcleos como el de Bedorc, un nombre de origen desconocido donde se encuentra otra torre de defensa.
Restos de la torre del Bedorc, con una parte tectangular y otra redonda, AGC, 2022
El nombre de Piera proviene del latín “Apiarium” o colmenar. Situada en el camino que iba de Barcelona a Lérida atravesando el Llobregat por el puente de Martorell, se han hallado vestigios de época romana en Sant Jaume de Sesoliveres, Sta. Creu de Creixà o la Fortesa.
Sta. Creu de Creixà, junto a Monistrolde Anoia, era conocida como “Sta. Creu de Palau”. El término “Palau” señala a las explotaciones agrícolas que recogían los censos en época andalusí. Es probable que hubiera una continuidad de hábitats en esos siglos inciertos de los que apenas tenemos noticia escrita. También es de origen andalusí el nombre de “Can Mussarro” en Les Fandes, un terreno arcilloso junto a la riera Guinovarda por la erosión de las tierras.
Sta. Creu de Crixà, cerca de Monistrol d’Anoia, AGC, 2022
La casa vizcondal de Barcelona y la Iglesia (la Catedral y el poderoso monasterio de Sant Cugat del Vallés, brazo armado de la Sede, parecen repartirse “el pastel” de Piera, lo que será fuente de conflictos. El 1005 la vizcondesa Geriberga, mujer de Guitard, da a Sant Cugat diversos alodios que tenía en el término del castillo de Claramunt, en los sitios de Sta. María de Capellades (celda de St. Cugat), Carme y el Castell d’Orpí, con fuentes, llinars (campos de lino) y cañizares[2], lo que nos hace pensar que quizás la propiedad de Freixe en Piera le fue dada a Guitard por su esposa, cosa muy frecuente: una mujer con propiedades se casa con un guerrero con lo que el padre de ella se asegura la fidelidad y vasallaje. Un año después, el hijo de Guitard y Geriberga, el vizconde Udulard vende a su mujer Riquilda, hija del Conde Borrell, casas, tierras con árboles y un molino con sus riegos en el término de Fontaned, en el lugar de Freixe.Quizás Udulard había heredado de su madre y lo vendía a su esposa por necesitar liquidez. En todo caso cuando muere Riquilda da esas propiedades a su hijo, el obispo Guislabert. En una venta de 1037 se habla de viñas y bosques en el lugar de Freixe.[3] Todos estos documentos se encuentran en el archivo de Solsona, no se sabe por qué.
Restos del castillo de Freixe, AGC, 2022
Los litigios de la casa vizcondal con la Sede y con St. Cugat son frecuentes (Geribert, hermano de Udulard, en 986 y en 1011 y su hijo, Mir Geribert, reclamando las propiedades de los Santmartí que pertenecían a su esposa e hijo, son una muestra), pues, bien, también Guislabert, antes de ser obispo reclama en 1030 las propiedades del término de Claramunt que fueron de su abuela Geriberga, St. Cugat muestra las escrituras y, como siempre, gana el pleito. El juicio se celebró en Santa María de Monistrol de Anoia.[4] Guislabert, que en un principio apoyaba a su primo, Mir Geribert, en sus revueltas, se pondrá, siendo ya obispo, de parte del acuerdo entre los poderes más altos (Condes e Iglesia), consiguiendo a cambio algunas prebendas. En 1046 vende a su hermana Ermessenda su alodio de Freixe, en el término entre Fontanet y Cabrera (de Anoia) que había sido de su madre, Riquildis (-1040)[5]
Absis de St. Nicolau del Freixe sobre los muros del castillo. AGC, 2022
En fin, Sant Cugat ha quedado como el propietario histórico de estos lugares, pero debemos de tener en cuenta los números conflictos que se generaron.
Historias recientes, las de sus fuentes
Los restos conservados de Piera nos dan idea de las transformaciones que se sucedieron en la Edad Media. Si en los siglos X-XI la nueva articulación del territorio se produce alrededor de los castillos, que recogerán la nueva fiscalidad, a partir de los siglos XII-XIV, los asentamientos se agrupan en torno a las vías comerciales, donde se celebraban los mercados.
Montserrat des de el castillo del Bedorc. AGC, 2022
Las vías comerciales de Piera, abiertas desde antaño por los rebaños que bajaban del Pirineo propiciando el comercio con la ciudad, serían utilizadas, ampliadas y remodeladas para los nuevos menestrales: herreros, (una herrería o Farga se cita en 1031), ceramistas, vinícolas, tejedores…
Un estilo de vida rural que se mantuvo con pocos cambios hasta el pasado siglo XX. Afortunadamente para nosotros, podemos darnos una vuelta por el núcleo histórico de Piera y ver algunas de estas transformaciones del pasado.
Vinyes en Sta. Creu de Creixà. AGC, 2022
Bajo el castillo de Fontanet se establece el primer Rabal o “Raval Jussà” (de abajo). Aún se mantiene aquí la Casa conocida como de “la Volta”,[6] una casa con porches de piedra que disponía de una fuente y un abrevadero, más adelante utilizado como lavadero. En este barrio, conocido como “de los gatos”, comienzan las calles de S. Sebastián y del Sol que van desde el castillo a una de las puertas de entrada a la ciudad, hoy conocida como “Portal de Romanyà”.
Casa de la Volta i bassa (a baix està la font) Foto: Ramon Solé
Más adelante se ensancharon las murallas para hacer sitio al Mercadal, una zona con diferentes edificios emblemáticos, como la Casa de la Vila actual (anteriormente Cal Guerín) y la anterior con su campana y su reloj, enfrente de la cual se halla la Font del Peix, antiguamente de los leones, en la plaza donde estaba el mercado municipal en la segunda mitad del siglo XX.
Antiga font dels lleons, davant del mercat, pels caps de lleons que tenia a les columnes, avui coneguda com la font del peix, perquè només resta aquesta figura. Arxiu Rasola.
Regresando a la Edad Media, en la zona donde se establecían los mercados se instalaban las primeras instituciones religiosas de atención a la salud y a la educación, de las que el municipio de Piera es también un ejemplo en el que no entraremos en este breve recorrido. Alrededor de los porches del Mercadal(Voltes de la plaça) y de su comercio se instalan los hostales.
Voltes de la Plaça, on s’instal·lava el mercat. AGC, 2022
Dejando atrás el Rabal, yendo hacia la expansión que marca el paso de municipio a ciudad encontramos, bajo los jardines de Víctor Riu, la denominada “Font del Canyar de Piera” con dos niveles, uno de los cuales se hacía servir antiguamente de lavadero y, un poco más cerca de la estación de FFCC, la “Font Nova” que traía agua de una mina.[7] Víctor Riu, n empresario barcelonés que se dedicaba a la producción de gas y veraneaba con la familia en Piera, es un ejemplo de estos primeros colonizadores de segundas residencias de principios del siglo XX. Una práctica que se popularizará en los años 60.
El safareig i la font del Canyar de Piera. Arxiu Rasola
Acabaremos este pequeño recorrido por la historia y por el núcleo histórico de Piera en un paraje, entre las rieras Aguilera y Guinovarda, donde encontraremos, para pasar un rato agradable, la zona de picnic de la Font del Prat y la del Rossinyol.[8]
Font del Rossinyol. Foto: Ramon Solé
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 30-08-2022
A Ramón, con quien tanto aprendo
[1] Bach, Antoni (1987) Col·lecció diplomàtica del monestir de Santa Maria de Solsona: El Penedès i altres llocs del comtat de Barcelona (segles X-XV) Generalitat de Catalunya. Doc. n. 1
[2] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV, CCCXXXVII (1005)
[3] Bach, A., o.c., n. 2 (1006), n. 4 (1037) y n. 5 (1040)
Torre de Malla, entonces denominado «Vilatzir». AGC, 2022
En el concilio de Troyes de 878, celebrado con la coronación de Luis el Tartamudo (846-879), se reparten los bienes del derrotado marqués Bernardo de Gotia (-878) y se confirma al obispo Frodoí y a la Sede de Barcelona las propiedades que había dado Carlos el Calvo en el Vallés que habían sido de los clérigos Tirso de Barcelona y otro que, bajo el auspicio de Bayo (Rojo o castaño), magnate hispano-godo de Terrassa, bautizaban y ejercían su ministerio siguiendo el rito hispano o mozárabe. De los bienes que fueron de Bernardo de Gotia, además de la tercera parte de los impuestos sobre las mercancías y el derecho de acuñar la tercera parte de la moneda, se concede la villa Romanos (Vallromanes), con “Villaricello” por encima, junto a la iglesia de St. Esteve (casa que será conocida como “Vilatzir”, nombre de un prócer del siglo XIII, y como Torre de Malla desde 1548) y la villam Rodaldi (Vilarrosal), más cerca de Gallecs.[1]
Santa María de Gallecs, en Mollet, un sitio agrícola privilegiado gracias a los acuíferos de Mollet, que dan nombre a esta población («mojado») AGC, 2022
En 904 se consagra St. Esteve de Parets que es dotada con numerosas villae (núcleos de población con edificios dispersos) en su zona de influencia. Entre otras se mencionan la villa Spina, por encima de St. Esteve, las de Breda y Parietes (ambas designaciones acompañan a St. Esteban hasta que se acabe adoptando la de Parets), la villa Reudaldo (Rosal), medio alodio en Gallecs, la villa de St. Martí, la de Palaudàries en “el sitio de los pagos”, la de Marciá donde está St. Valerià y el campo de Teudemunda.[2] Cada sitio parece tener su propia iglesia o capilla.
Todo un despliegue topográfico que nos invita a unir nombres antiguos con sitios actuales. Recogeremos estos y otros lugares que aparecen cercanos en los documentos de la época y veremos el papel que ejercen los propietarios.
En 923 Auxili vende al obispo Teuderic por cuarenta sueldos (una cantidad importante) sus bienes y derechos en la villa Roudaldi (Rosal) quedándose en régimen usufructuario.[3] Vemos, pues, que la Catedral de Barcelona es una gran propietaria en Parets y su área de influencia al lado izquierdo del río Tenes.
El monasterio de St. Cugat del Vallés recibirá bastantes donaciones en la zona: En 945 Guisalec y su esposa Splandonia dan a St. Cugat en la Villa Ariulf o Valldario (Valldoriolf en Vilanova del Vallés). En 946 Sendred y Elisabet dan un amplio alodio de tierras y viñas entre Lliçà d’avall, Vilanova del Vallés, Lliçà d’amunt…, en los límites encontramos a María, Tortora y Escolástica. En 949 Justo da “por mandamiento de su padre” en Perafita (Vilanova). En 979 Delà permuta “por voluntad de Dios” tierra, casas, corrales, árboles, agua y riegos en Gallecs, en cuyos límites vemos a “Ermessinda Deodicada” y sus hijas. En 990 el prócer Ennec Bonfill dará a St. Cugat un alodio en Palau de Plegamans en cuyo límite oriental se menciona Palaudàries y “la sumitat de la Serra que és sobre Vila Rosal”. En 993 Ermengarda “Bonadona” y Eldregodo dan a St. Cugat tierra con huerto en Parets, limita al este con la sierra sobre la Villa Parietes, al sur con St. Vicenç i Sta. Leda (primera mención a la iglesia de Mollet), al oeste con la “Villa Alurí (Vilatzir) y al norte con la strada que va a Gallecs.[4]Vilatzir, con su capilla de St. Iscle,quedará en manos de St. Cugat y de señores feudales.
Palaudàries, Llicà d’amunt. AGC, 2021
El 968 el monasterio de St. Pol de Mar, bajo el obispado y la casa vizcondal de Girona, se unifica con el de St. Feliu de Guixols, quedando ambos bajo la regla benedictina y recibiendo, entre otros privilegios y donaciones del rey franco, un alodio en Parietes.[5] En 982 el abad de St. Pol permutará este alodio con Mayer y Ermessenda por diversas tierras entre Mollet, Moguda y Martorelles, en las afrontaciones encontramos a Chixilo, Guisla, Odesinda y Ermegodo.[6]
La Sede y St. Miquel siguen recibiendo donaciones: Oriol, clérigo, da en 977 a la iglesia de St. Miquel de Barcelona tierra, viñedos, casas, corrales y huertos con árboles, para quedarse como en usufructo en Vilarzir (Torre de Malla), una de las viñas es la que plantó “Gotmar et fraters seus”. En 981 Guitard hace importantes donaciones testamentarias a varias iglesias, entre las cuales, la Sede y a St. Miquel. A Sta. María del Mar deja bienes en la Torre de Malla que fueron de Adalvira.[7]
La Torre de Malla, hoy, como ayer, una finca agrícola AGC, 2022
La presencia reconocida de las mujeres en el siglo X es una constante.
En 1005 el obispo Aecio permuta con Guillem, hijo de Mayer y Ermesenda la capilla de St. Martí de Martorelles por una tierra con casales y una onza de oro cerca de Sta. María (Martorelles). En 1007, fallecido Guillem, se hace entrega de una tierra en Martorelles a la Sede de Barcelona y de una viña a St. Miquel. En 1008 Bulgará y Bonesind, sacerdotes y Guillem, laico, testimoniarán delante del juez Oruç a favor de la mujer de Guillem, Beliarda, que, habiendo perdido las escrituras correspondientes a consecuencia del paso de Almanzor en 985, es reconocida como legal propietaria de lo que poseía anteriormente con Guillem. Son diversos lugares entre Parets y Martorelles. El testimonio se jura sobre la capilla de St. Martí de Martorelles (actual Can Suñer).[8]
En 1207, en la segunda consagración de St. Esteve de Parets (no sabemos por qué hubo dos, lo único que constatamos es el valor documental de los topónimos que aparecen en este tipo de actas), entre las muchas donaciones que se hacen, encontramos numerosos monasterios y órdenes religioso-militares, como la del Temple, o familias feudales como la de los Montcada, principales receptores de los privilegios de las franquicias condales, también a St. Pere de les Puel·les junto a St. Jaume de Viladordila (Can Masferrer a partir de 1678 cuando esta familia la compró) y el “campo de la Deovota” (¿quizás el campo de Teudemunda de 904?), en todo caso la de St. Pere, como fue la de St. Joan de las abadesas hasta que no la depredaron, es siempre una presencia fructífera y pacífica no entrando en litigios más que con las instituciones eclesiales que quieren estar por encima de su propia gestión.
El río Tenes a su paso por Parets. Un río que se està recuperant amb la dedicació de molts. Foto: Ramon Solé
A las mujeres que realizan los trabajos del campo.
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, julio caluroso del 2022.
[1] Pardo i Sabaté, Maria (1994) Mensa episcopal de Barcelona (878-1299). Fund. Noguera. Diplomataris, vol. 5, n. 1
[2] VVAA (1992). Catalunya romànica.Vol. XVIII. Vallés Occidental i Oriental. Enciclopèdia Cat.
[3] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis, n. 8
[4] Mas, Josep, (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV, n. XX (945), XXI (946), XXIV (949), CXXIII (979), CCVII (990) y CCLIII (993)
[5] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre (segles X-XII), n. 6
[6] Fàbrega i Grau, A. (1995). Diplomatari de la Catedral de Barcelona (844-1000). Arxiu Capitular de la catedral de Barcelona, n. 139
[7] Feliu i Montfort, G. (1971). o.c., n. 54 y 59.
[8] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 37, n. 68 (1005), n. 90 y 91 (1007) y 108 (1008)
Santa Eulàlia de Madrona o «La Salut» de Papiol. AGC, 2022
La muntanya de Madrona o “Puig Madrona” apareix esmentada molt abans que la capella de Santa Eulàlia de Madrona que es troba entre aquest municipi i Valldoreix (“Aqualonga” a l’edat mitjana). El camí que ens hi porta és un lloc d’accés a la serra de Collserola. Des del seu cim, tot i no ser molt alt (341 m.), es té una bona panoràmica de Barcelona i els seus voltants.
Vistes des del camí de les Escletxes a l’ermita de la Salut. Al fons, el mar. AGC, 2022.
El 1012 (ó 1013) els esposos Geribert i Eiga permuten amb el bisbe Deudat de Barcelona dues propietats, una a Sant Andreu del Palomar i una altra a l’accés del “Riu Rubio” (riera de Rubí), per una d’Olèrdola que els dona el bisbe. L’alou de Rubí consistia en terres, vinyes, cases, corts, horts, farraginals, arbres, fonts, desviacions de aigües, molins i estris. Algunes d’aquestes propietats havien sigut d’una dona, Eldovara i del seu fill Gelmir. L’alou limitava al nord amb Ullastrell, a orient amb terra de Sant Cugat al “Monte Gallinario” (Sant Quirze del Vallés), al sud amb el camí que “va cap a les muntanyes de Matrona i baixa cap el riu Llobregat” i a ponent amb el terme de Castellbisbal, abans dit Benviure. En document posterior s’especifica que el bisbe afegeix vint unces d’or i un alou a Avinyonet pel comte per tal que aquest aprovi la permuta.[1]
El lloc era a la confluència de la riera de Rubí amb el riu Llobregat i havia estat treballat prèviament per la gent que el devia aprissionar al segle X. En 996 una altra dona, Engòncia venia a Sant Cugat una terra franca al territori d’Aqualonga, que limitava per totes bandes amb propietats del monestir del Vallés excepte a l’oest, que ho feia amb un rec que va als molins.
Sant Cebrià d’Aqualonga o de Valldoreix. AGC, 2021.
Els molins devien ser ja propietat comtal controlada pels veguers o vicaris, però el mateix any l’abat de Sant Cugat estableix un plet amb el veguer Seniofred de Rubí pel control de l’aigua que va al monestir. El monestir guanya el plet, el que evidencia el poder creixent d’una església més centralitzada i propera a Roma.
Riera i molí de Canals a Valldoreix-Sant Cugat. AGC, 2021.
En 1022 Ricolf dona a Sant Cugat i a la casa anomenada “Fermeria” alous, mobles i animals que tenia al terme d’Aqualonga i de Matrona, al lloc de Canals (la torre o castell de Canals es comunicava visualment amb el castell de Papiol, el de Castellbisbal o el de la Floresta, entre d’altres).
Mur que queda del castell de Canals. AGC, 2021
En 1043 Guillem Ermenir i la seva dona Ricarda venen a Inguiralda i Seniofred de Rubí (mare i fill) terres i altres béns a Sant Pere de Rubí per cinc unces d’or d’Hispània. Els límits de les propietats són: al nord la parròquia de Terrassa o Ègara, a l’est Sant Feliu de Vila Milans, Cercedol o Cercitulo (riera de Sant Cugat) o Aqualonga, al sud, Madrona i a ponent el “Kastrum episcopal”.[2]
Sant Feliuet de Vilamilans a Sant Quirze del Vallés. AGC, 2021
El 1047, el bisbe Guislabert consagra l’església de Sant Cebrià d’Aqualonga posant-la sota la Seu, a la que confirma delmes, primícies, oblacions i espai de sagrera de diverses esglésies i de molts alous que eren sota l’església de St. Joan de “Castro Benviure” (Castellbisbal), excepte la capella de Sant Joan de Mora que era sota Sant Cugat.[3]
En 1058 Guillem de Voltrera llega al seu fill Gombau el castell del Llobregat sota domini del bisbe (Castellbisbal) amb un alou a Madrona.[4]
En 1060 el bisbe Guislabert infeuda a Guisla de Besora i als seus fills alguns castells i parròquies, entre les que n’hi havia la de Madrona, que havien estat del seu pare Gombau de Besora i/o del seu marit Mir Geribert, els fills de qui serien també senyors de Santmartí pel seu anterior matrimoni amb Adelaida de Santmartí, la condició és la de fer host i homenatge al bisbe i als seus successors, que li jurin fidelitat i que estableixen un clergue a la Seu.[5] Aquest és el primer esment a l’església de Madrona.
Interior de Santa Eulàlia de Madrona. AGC, 2021
El castell de Papiol és esmentat per primer cop en 1115 quan Ramon Berenguer III amb la seva dona Dolça de Provença encomanen als germans Arnau Pere i Bernat Pere dit castell a canvi de que els jurin fidelitat i prometin defensar-los, de tots excepte dels seus senyors més directes, Jordà (de Santmartí) i Ramon Mir.[6] Aquest “castell” encara no era l’edifici gòtic que avui podem contemplar sinó que estava format per dues torres i unes cases damunt la roca. Els comtes es reservaven, la torre quadrada de davant del Llobregat amb el seu porxo. [7]
Castell de Papiol. AGC, 2021.
En 1130, Berenguer IV concedeix al monestir de Sant Cugat les franqueses que van des del Coll de Madrona fins el mur de Sant Cugat i des de la riera Cercedol fins el riu Rubí, a les parròquies de Sant Cebrià d’Aqualonga, Santa Eulàlia de Madrona i Sant Pere d’Octavià (antiga capella enderrocada per edificar el mercat de Sant Cugat), endemés de les franqueses de Sant Llorenç de Font Calçada (Sant Cugat).[8] És l’època en que els comtes recolzen la reforma del Cluny i promouen i beneficien les ordes religiós-militars, també al monestir de Sant Cugat, amb molt poder a la demarcació de Barcelona. Papiol era un lloc estratègic entre la Vall del Llobregat i el Vallés, atorgat privilegis com les franqueses es promovia la defensa, el comerç i la recaptació a la zona
L’església de Santa Eulàlia de Madrona serà parroquial fins el 1315, quan el llavors senyor del castell de Papiol i el rector (amb qui, segons les visites pastorals, jugava a daus) demanen al rei el trasllat de la parròquia de Madrona a prop del castell (al costat de l’actual rectoria), sent anomenada, llavors, Santa Eulàlia de Papiol.
Rectoria vella de Papiol, propera al castell. AGC, 2021
L’ermita de Madrona quedarà sota les advocacions de Sant Pere i Santa Madrona, tot i que més endavant se li reconeixerà l’advocació amb la que era coneguda popularment: l’ermita de la marededéu de la Salut, cuidada per ermitans i actualment oberta al públic els diumenges gràcies a l’altruisme de persones voluntàries.
Fases i noms de l’ermita de Madrona. AGC, 2022
Maria Àngels Garcia-Carpintero Sánchez-Miguel, 19-01-2022
A les persones que ens obren les ermites perquè les podem contemplar.
[1] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 37, n. 184 i 185
[2] Baucells J., Fàbrega, A., o.c., vol. 38, n. 652
[3] Ruiz i Elias, Albert (1998) Notes històriques. Parròquia de Castellbisbal. Premi Mn. Josep Sanabre. Parròquia de Sant Vicenç de Castellbisbal, p. 144
[4] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999). Els pergamins de l’Arxiu Comtal de Barcelonade Ramón Borrell a Ramón Berenguer I. Fundació Noguera. Diplomataris, vol. 19, n. 519
[6] Baiges, I., Feliu, G., et al. (2010). Pergamins de l’Arxiu Històric de la Corona d’Aragó, segle XI,de Ramón Berenguer II a Ramón Berenguer IV. Fundació Noguera, vol. 49, n. 464-465
[7] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 476-480
[8] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. V, DCCLXXIII
Les dones i la canalitzaxió de l’aigua a l’Edat Mitjana.
Durant el segle X i principis de l’XI, trobem a Premià, Vilassar o Cabrera de Mar, com en altres indrets de Catalunya, dones que són reconegudes pel seu treball i que administren els seus propis béns, en companyia d’altres membres de la família o per sí mateixes. Volem deixar constància dels seus noms i del seu fer.
En 929, Saboron, fill d’Amada, ven a Widenilde una casa amb cort i hort, més una vinya, per deu sous a Premià, “Primiliano”. La casa limita amb terres d’Isimbert, de Trasovard, de Justa i fills i de la comtessa Garsinda[1] (Garsinda de Tolosa, esposa de Guifré II ó Guifré Borrell i mare de Riquilda de Narbona).
En 962 Mir “Llop” estableix al matrimoni format per Guifré i Aurundina a Premià. En 975 es renova aquest establiment amb Aurundina i els fills de Guifré, fent menció a que ambdós esposos plantaren vinya. En 986 Aurundina amb els seus fills ven una mujada de vinya a Emó (dona).[2]
Un altre matrimoni que veiem a Premià és el d’Auxili i Cixilo[3]. En dues ocasions compren (974 i 977) i en 986, com feia Aurundina, venen una part a Emó. Auxili signava la venda de 929. Aquests levites o lletrats que trobem signant documents, acostumen a ser uns propietaris mitjans.
Mir “Llobet” pot ser un dels fills de Galí i Ermengarda, senyors del castell d’Eramprunyà. Els terratinents que tenen propietats a diferents llocs del voltant de Barcelona són força habituals en aquest temps, com seguirem veient.
El matrimoni Isimbert-Emó i, més endavant, Emó sola, sembla ser d’aquesta baixa o mitjana noblesa, probablement família del vicari del Castell de Cabra, a la frontera del Penedès, Ervigi[4]. En 978 Amaltrud ven a Isimbert i Emó cases , corts, horts i arbres al terme de Premià que limiten amb Vilassar “Vila Azarí”, amb les ones del mar, amb Alella i amb el terme d’Arca per cinquanta sous.
Vilassar, castell i torre del s. X. Foto: arxiu Rasola.
La Seu de Barcelona tenia béns a Premià. Entre les nombroses deixes que fa el Comte Mir a la Seu en 965 (ó 966) es troben les esglésies de Primiliano i de Taliano (Teià), noms d’origen romà que mostren, junt els jaciments trobats, l’antiguitat dels llocs. La Seu adquireix, després de la presa d’Almansor (985), nombrosos béns. En 989 Elies, prevere, Altemir, Ermengarda i Bonadona, germans, empenyen al bisbe Vives el puig i la torre de Premià que limitava amb un torrent i dues vies, la que anava a la Vila i la que anava al Munt.[5]
Rieras del Maresme. «El Maresme, aigua e hidrografia». Centre de Recursos Pedagògics del Maresme.
En 985, al testament de Rami, mort en la escomesa, es deixava, entre diferents propietats, un alou en Marítima (Premià) a Quintilo Deovota, amb la condició de que a la seva mort passés a Sant Pere de les Puel·les. Al testimonial de 991 (ó 992) d’aquest monestir femení, entre altres propietats que s’indiquen, n’hi ha una a Duos Rios (la riera del Far i la de Canyamars originen la d’Argentona), junt a l’alou d’Ervigi, vicari. En 997 Amaltrud, donarà a la Seu terres i vinyes a Mata (Mataró) com a marmessora d’Ervigi, vicari.[6]
En 992 Borrell empenya al bisbe Vives terres, vinyes, cases, corts, prats i arbres al terme de Vilassar per sis unces d’or. Limita amb la serra que va per Sant Mateu, passa pels Arcs i va cap a Mugent, a l’est amb la vila d’Agell (entre Cabrera i Mataró) i la mar i al sud pel mar i per la vila de Teià fins la serra de Sant Mateu. Borrell especifica que ho té pel seu pare o per compra que havia fet al seu senyor, el Comte Borrell i que si no pot abonar l’import, la penyora passarà al bisbe.[7] Segurament el va poder desempenyorar perquè aquest alou no figura al testament final del bisbe Vives (995), sí figura, en canvi, un alou de Premià, al lloc anomenat Perelló o Banyeres, que el bisbe deixà a la Seu.[8] L’alou havia estat de Sensenanda segons consta en una venda de 1009 entre dues dones (de Maria a Beliarda), on també trobem una altra dona: Ermegodo i la “terra de la Seu que havia estat de Sesenanda”.[9]
En 996 Elies i Bonadona venen a Guillem i Beliardis un alou que limita amb Sant Mateu, amb el riu de Cabrils, amb la mar i el sorral de Teià.[10]
En 997 els Comtes Ramon Borrell i Ermessinda donen al monestir de Sant Cugat un alou anomenat Villare Teudbert a la Vila Vitamina (Palautordera) a canvi d’alous a Mata (Mataró), Argentona, Premià, Vilassar i Teià.
Al canvi de mil·lenni Amaltrud és marmessora del levita Guadamir, amb la seva filla Ermildis, abadessa (de Sant Pere de les Puel·les) i Trasoer que deixa a Sant Cugat un alou al castrum Olèrdola.[11]Emmo compra una terra a Premià a Guilarà,Argemir i Ória que limita amb vinya i terra de la compradora i terra de Sant Joan del cenobi (Sant Joan de les Abadesses).[12]
En 1002 Elies i Cusca venen a Ungil i Quixol dues peces de terra i una vinya a Premià. Entre els límits trobem noms coneguts com Bonadona o Llobató, el d’una altra dona, Dadil i el monestir femení de Sant Pere de les Puel·les que, en aquestes èpoques i a diferents indrets, trobem proper a propietats de dones.
El “senyor de Foix”, Borrell, tenia també propietats al Maresme, doncs al seu testament de 1017, abans de peregrinar a Roma, deixa el seu alou de Vilassar a la seva dona Adalet, i, entre altres, fa donacions a Sant Pere de les Puel·les, on té una filla. A una filla, Quixol, li deixa mig alou a Durios (Dosrius).[13]
No ens resulta estrany que la família del vicari Ervigi i la seva dona Amaltrud sigui la mateixa del castell de Cabra i la que té propietats al Maresme. En ambdós casos es menciona el fill gran, Guifré. També es possible que aquests noms com “Ervigi” sigui un renom que s’estableix en funció del seu rol. De fet Eroig o Ervigi sembla ser veguer o vicari comtal de molts llocs al voltant de Barcelona: Vallés, Maresme, Besós, Llobregat, al mateix temps.
En tot cas no és tan important determinar el “qui és qui”, a part de que sovint és impossible, per molt que ens agradi, com saber d’aquests rols.
Amaltrud és una mare de família que procura pels seus familiars i potser també pels seus pròxims, com veiem als testaments de les dones. La millor mostra ens la proporciona la seva filla Emma[14] reclamant al monestir de Sant Cugat, al seu testament de 1024, ser enterrada junt la seva estimada mare, Amaltrud. Els testimonis són Guifré, Amat (probablement un nebot) i Llobet. Noms que, sense poder determinar clarament qui són ens resulten clarament familiars.[15]
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, l’Hospitalet, 21-02-2021.
A les mares i filles de tots els temps.
[1] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. IX, n. 10
[4] Quan, en 980, el comte Borrell estableix a Ervigi amb la seva dona Amaltrud i el fill d’ambdós, Guifré, com a vicari del castell de Cabra, trobem entre les signatures a Isimbert, un nom no gaire freqüent. (Udina i Martorell, Frederic, 1951. El Archivo Condal de Barcelona en los siglos IX-X. Estudio crítico de sus fondos. Barcelona: CSIC. Doc. 186).
[5] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. Vol. II, doc. 79.
Inscripció funerària trobada a Sant Pere de Clarà. Foto: enciclopèdia.cat
A finals del segle IX el rei franc Carles el Calb nomena com a bisbe de Barcelona a Frodoí amb l’encàrrec de restaurar la Canònica sota l’arquebisbat de Narbona. Frodoí es queixà d’uns preveres vinguts de Córdoba que seguien el ritus hispà o mossàrab a Terrassa recolzats per alguns hispans potents com Baio (Castany). Es queixà també d’alguns altres, com el got Recosind, qui retenia el camp anomenat “agrum Sanctae Eulaliae”, prop de Barcelona, que segons Frodoí era de l’església. Recosind deia que havia obtingut del rei Carles el Calb aquests béns.[1] L’assemblea d’Attigny de 874 va obrir investigacions sobre aquest afer i altres similars, però els francs eren al mig de lluites internes.
Al concili de Troyes de 878 Lluís el Tartamut confirmà al bisbe Frodoí i a la Seu de Barcelona propietats que el seu pare donà. Entre d’altres béns hi ha el domum Sant Martí junt al riu Argentona (Can Martí de la Pujada[2]), les cel·les de Sant Genís i Santa Eulàlia amb els seus molins i horts a Pinells (Santa Eulàlia de Tapioles molt a prop del Dolmen Gentil de Vallgorguina), les de Sant Genís i Sant Martí junt al riu Tenes amb les seves coves, molins i terres (Riells del Fai) que havien estat del prevere Iovencianus, i altres al sud del Montseny (“Montis Signi”), junt al riu Tordera: les que alçà el prevere Otolgisus a Campins, a Breda i a Riells al costat de l’alou de Baio. Serien el mateix Baio?, ens preguntem.
També concedeix a Frodoí el “agrum situm prope civitatem Barchinonam” del got Reconsind[3], on Frodoí buscà, sense èxit, les restes de la màrtir Santa Eulàlia que finalment va dir que havia trobat a Santa Maria de les Arenes (Santa Maria del Mar o l’església del Pi).
Als preceptes reials es fa constar que es respecten els drets dels gots o hispans de Barcelona o del Castell de Terrassa que aprisionaren les terres ermes, ja que la llei gòtica establia que la terra treballada durant trenta anys i que ningú havia reclamat seria de qui l’havia treballat, també es reconeix el dret a seguir les seves lleis recollides al Liber Iudiciorum i a tenir lliurement llurs esglésies o llocs de pastura sense que ningú els pugui reclamar tribut. Si la llei contemplava que la terra podia ser de qui l’havia treballat, per accedir a aquests béns l’església canònica havia de dir que els que els tenien s’havien fet fraudulentament amb ells o que ja “eren de l’església” (una església no unificada encara).
Els reis francs donen també, a Frodoí i a la Seu, la tercera part dels impostos sobre les mercaderies, el dret d’encunyar moneda i el monestir de Sant Cugat que havia aprisionat Ostofredus i que es convertirà en el braç executor de la Canònica, amb el recolzament dels reis francs, primer i, després, amb el del papat de Roma, buscant, tant uns com els altres, la unificació del seu domini i, per contra, la divisió entre les forces no afines. Una vella història.
Quan el monestir de Sant Cugat es queda amb algunes d’aquestes esglésies ho fa per cobrar els tributs més que per cuidar-se d’elles, com es devia fer quan aquestes eren béns preuats de les comunitats pageses on hi havia les sitges per a guardar el seu gra i on s’enterraven els seus morts.
Francesc Carreras i Candi va informar d’una làpida que es trobà entre les pedres de l’enrunat terrer de l’ermita de Sant Pere de Clarà (al terme d’Argentona però més a prop d’Òrrius), que contenia una inscripció, probablement de meitat del segle X, que deia: “Baio qui isto domo aedificavit”.
Anscari Mundó interpretà que aquest Baio és l’hispà potent que recolzava els clergues mossàrabs de Terrassa. [4] El seu alou entre la Tordera i el Maresme, prop de vies de comunicació entre el Vallés i el Maresme: l’axial del Vallés a Barcelona i la que pujava per la riera d’Argentona fins el coll de Parpers, ho fa factible. El recolzament a uns clergues mossàrabs a Terrassa, una Seu que Frodoí no volia restaurar i el menysteniment eclesial d’aquesta important inscripció de St. Pere de Clarà sembla que van en la mateixa direcció.
De Sant Pere de Clarà se’ns diu que va pertànyer a Sant Cugat d’acord amb els preceptes francs i papals que confirmen les possessions del monestir (1002 i 1098, respectivament). Però en les primeres confirmacions de 986, només apareix Sant Martí d’Argentona, motiu que fa més probable que, al segle X, fos del tal Baio i dels seus, quan encara se’ls respectaven les propietats.
La propietat de Sant Pere de Clarà sempre serà confusa, doncs també intervindrà el poder comtal. La comtessa Ermessenda, que governà després de la mort del Comte Ramon Borrell en 1017, traspassà, en 1023, al seu fill Berenguer Ramon I (1005-1035), els dominis dels castells de Barcelona i Osona, entre d’altres, el castell de Sant Vicenç (al terme de Cabrera però a prop d’Argentona, conegut més endavant com a “Castell de Burriac”).
Poc després el Comte ven a Guadalt, castlà de Sant Vicenç, tots els feus que tenia sota les parròquies de Sant Sadurní de Roca i de Santa Agnès de Malanyanes, així com les esglésies que eren sota el castell de Sant Vicenç: Sant Julià d’Argentona, Sant Pere de Clarà, Sant Andreu d’Òrrius, Sant Cugat de Treià (avui Sant Jaume) i Sant Feliu de Cabrera, amb Sant Joan (a prop de Can Modolell, jaciment arqueològic de Cabrera de Mar) i Sant Cebrià (Santa Margarida del Viver a Cabrera de Mar), totes elles a l’entorn del castell.
Castell de Sant Vicenç -ara Burriac- en lamentable estat d’abandó. Foto: arxiu Rasola.
Adelaida Guadald, hereva del castlà de Sant Vicenç, cedeix en 1080 Sant Pere de Clarà a l’ordre del Cluny, poc després que els vescomtes de Cardona fessin el mateix amb el monestir de Sant Pere de Casserres.
“… Jo Adalets Guadald, filla d’Arsenda dono al senyor Déu i a Sant Pere de Cluny la meva església anomenada Sant Pere de Clarà (…) l’esmentada església es troba en el comtat de Barcelona en el terme del Castell de Sant Vicenç del Maresme, prop del Castell de Dorriers.”
El 1086 Adelaida, amb el seu fill Guadald, dota el monestir amb la meitat dels delmes i dels alous que tenien al comtat de Barcelona a Teià, Alella i Vilapicina.
Sant Cugat disputà la propietat al Cluny reclamant-lo en 1098, però, tot i que el papa li confirma els drets en 1120, Cluny ja tenia instal·lada una petita comunitat sota la dependència de Sant Pere de Casserres. [5]
La història dels segles XI en endavant està més documentada, però de la dels inicis, quan el poder encara estava dispers, de vegades només trobem referències toponímiques i, respecte dels que habitaren aquells llocs, sovint no podem fer-nos més que preguntes.
El 894 Adila i Ermessenda venen a Rami i Adalvira un quart de vinya a la Vil·la de Lotone, al terme de Purpurlas (Coll de Parpres). La propietat limita amb terres d’Oldesinda i amb el camí que va a l’església del castell de Sant Vicenç. En 981 Odger i Odesinda venen a Exebur i Truitel·la unes terres amb boscos i molí de reg a la “villa de Purpulas”. Limitaven amb el riu Argentona, la vinya de Cusca o de Sant Julià i a l’oest i amb terres de Truitel·la Deodicada.[6]
Sant Julià d’Argentona. A l’esquerra de la porta d’entrada es veu un dels tres sarcòfags trobats a Sant Pere de Clarà. Foto: viquipèdia. Font: Graupera, J. «El priorat de St. Pere de Clarà. Panteó funerari de les nissagues Sant Vicenç i Des Bosc» (Argentona, El maresme).
En 972, en el testament que fa Ervigi abans de peregrinar a Jerusalem, es venen unes terres de Truitel·la Deodicada a Vallromanes per a fer donació al monestir de Sant Pere de les Puel·les, a la Seu i a Sant Cugat en memòria d’Ervigi i de Truitel·la. El vicari Ervigi tenia propietats a altres indrets com Caldes de Montbui (Sant Miquel de Martres) o la Roca.[7]
Les Deodicades o “consagrades a Déu” podien estar o no adscrites a una regla i fer lliure ús dels seus béns, es cuidava Truitel·la d’alguna capella?
El 974, Wifred anomenat “abbas” germà de Servodei dóna a Sant Cugat, seguint les disposicions del difunt Bulgarà, prevere, terres a Vila Romanedo (Vallromanes), Gallecs i Orreus, endemés d’un parell de bous, una bota de vi i diverses eines. Els almoiners de Bulgarà eren Wifred, Adaulf, levita i Joan, prevere, però havent mort aquests últims ho fa Wifred sol. [8]
Tots aquests noms junts remeten a una comunitat religiosa que potser havia perdut tots els germans, excepte qui fa la donació dels béns. Perquè devien morir en tan poc temps? A quina cel·la o església pertanyien?
Són preguntes que ens criden a seguir investigant sobre allò que va ser obviat.
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, l’Hospitalet, 24-01-2021.
Als que edificaren i es dedicaren a les primeres comunitats cristianes, no sotmeses, encara, al poder més gran.
[1] No se sap quin camp pot ser. No seria el de Santa Eulàlia de Provençana dedicada a la màrtir de Mérida, molt anterior que la de Barcelona?
[2] Graupera i Graupera, J. «La capella pre-romànica de Sant Martí d’Argentona. Estat de la qüestió». Sessió d’Estudis Mataronins, [en línia], 1988, Núm. 5, p. 33-40,
[3] Pardo i Sabaté, Maria (1994) Mensa episcopal de Barcelona (878-1299). Fundació Noguera. Diplomataris, 5 doc. 1
[5] Cuadrada, Coral (1988) El Maresme medieval. Les jurisdiccions baronials de Mataró i Sant Vicenç / Vilassar (hàbitat, economia i societat, segles X-XIV), premi Iluro, 1987, p. 469-70.
[6] Alturo i Perucho, Jesús (1985). L’arxiu antic de Santa Anna de Barcelona del 942 al 1200. Fundació Noguera. Textos i documentos, vol. II, n. 4.
[7] Feliu i Montfort, Gaspar (1971). El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. Vol. II, documentación, n. 48.
[8] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat. Vol. IV, n. XCII.
Les dones i la canalització de l’aigua a l’Edat Mitjana
En 942 es celebra un judici a Sant Cugat presidit pel seu abat, Barceló i pel jutge Homdedéu. Un tal Gustrimir, en nom del seu fill Sendred, acusa a la dona Escolàstica de retenir injustament una vinya, ella es defensa dient que la tenia en nom del seu senyor difunt, Riquer, com que no ho pot demostrar, evacua la vinya que era a Cercedol al terme de Sant Cugat del Vallés[1].
Els noms d’Escolàstica i de Sendred els trobem junts al 946 quan Sendred i la seva dona Elisabet “donen” a Sant Cugat un alou de terres i vinyes entre Palau d’Àries (Palaudaries, Lliçà d’Avall), Perafita (entre Granollers i la Roca) i Sant Julià de Lliçà d’Amunt[2]. A les afrontacions trobem, entre d’altres, a Escolàstica.
En una data no molt llunyana, al 964, Escolàstica signa com a marmessora del testament de Savigild que dóna a l’església de St. Miquel de Barcelona cases, corts i hort amb arbres fruitals al terme de Ventenac (Reixac)[3]
Seria la mateixa Escolàstica? ens podem preguntar, tot i que no ho podem saber del cert amb aquestes poques dades. Les tres zones d’actuació hi són properes, però sovint els noms dels documents alt-medievals l’únic que podem fer és situar-nos en uns llocs que, poc o molt canviats, encara existeixen.
Anem a la zona Nord-Est de la serra de Collserola entre Sant Cugat, Cerdanyola i Montcada i anirem comprovant com d’algunes de les referències de fa mil anys encara avui hi podem trobar vestigis i que les dones tenien, junt als homes, un paper important que ha estat menystingut i obviat.
En 964 Ermeniscle dóna a l’església de St. Miquel de Barcelona una terra amb vinya i arbres fruiters per remei de l’ànima del seu germà Lot, difunt i de la seva pròpia al terme de St. Iscle de les Feixes[4], una ermita romànica que podem visitar al costat de Can Catà.
Sant Iscle de les Feixes. Foto: Fidel Rodríguez.
En 975 Eldelmar ven al seu germà Gotmar (ardiaca de la Seu) terres a Cerdanyola i a Palou[5] que limiten, entre d’altres, amb terra de: Riquildis, Preciosa,Ermengarda i Sant Pere de les Puel·les[6], no serà el primer cop que trobem dones soles arreplegades junt el monestir, potser formaven una petita comunitat agrícola, potser ajuntar-se era una manera d’emparar-se.
En 984 Miranulo, Ingilbert, Virgilia i Bella permuten amb Sant Cugat tres peces de terra junt al molí del riu Ripoll a Palau Auzit que ja estaven envoltades de propietats del monestir, el que ens indica com aquesta institució eclesiàstica s’anava fent amb aquestes terres fèrtils i ben irrigades. El mateix any na Margarida dóna a St. Cugat terra a Cerdanyola que afrontava amb terres de Singero, femina, de St. Cugat i amb “el prat”[7], afegint el preu d’una euga[8].
En 985 na Spanla dóna a St. Cugat en usdefruit casa, cort, terra, hort i vinyes a Magerova i un camp a Pozolls, prop d’una important via de comunicació. Ricard i Flavia donen també en usdefruit terres que havien estat de Castellano i de Gonter a Cerdanyola, al lloc que diuen “Fero”[9], als límits, més dones soles: Berema i Ermengarda. Guadamir, Pere, Pulcra, Sendred i Cusca donen terra i vinya a St. Cugat seguint les disposicions que els donà el seu pare, Adalà, quan anà a Barcelona “on morí quan aquesta va ser destruïda pels sarraïns”[10].
En 986 el rei franc confirma els bens del monestir, entre d’altres les terres que l’envolten, donant compte així de com el monestir s’havia fet amb amplis alous al Vallés. Els límits són: Terrassa, al Nord. Cerdanyola, a l’Est. Collserola, Agudells (Horta), l’alou de Sant Pere de les Puel·les i la via que va per la serra que és entre Gausac i Cercedol, al sud i Aquallonga (Valldoreix) i el Castell de Rubí a Ponent. Uns termes prou coneguts avui en dia.
Sant Adjutori o Santa Maria de Gausac. Una de les poques capelles de planta circular de Catalunya. Foto: R. Solé
Però nosaltres seguirem amb els noms de les nostres dones soles de les que no ha quedat prou constància a la història. El mateix 986 na Goltregodo dóna a St. Cugat terra a Mojó (Molione) que va ser del seu difunt marit Viviano i dels seus fills, un alou envoltat íntegrament per propietats del monestir[11].
Al 988 Simplicia, amb els seus fills Madeix (sots-diaca), Ausizia,Dazilo i Bonuç, ven a St. Cugat terra a Cercedol, al lloc dit “les Corts”. Berica e Igilo[12] donen a Cercedol i Aquallonga, als límits trobem el torrent prop de les cases anomenades “Corts”, Sant Cugat, Guitard, Sunyer i Eimo “Blancutia”[13]
En 990els marmessors de Matersinda: Vivas, Gustrimiro i Servodei donen a St. Cugat una terra a Cerdanyola a la vall de Codonyer (Codonarios). Quixilo, amb la seva filla Cusca, ven mig molí a per dotze sous i dóna l’altra meitat en memòria de la seva filla difunta Ermetruit i en 992 na Mel permuta amb el monestir terres a Sant Andreu per terres i casa al Vallés al lloc de Canalies[14].
Can Canaletes. Aqüeducte al torrent de Can Iscle. Foto: Ramon Solé
En uns temps on molts homes morien lluitant, les dones es fan càrrec de les feines del camp, tant com de la planificació de les obres necessàries i de les transaccions econòmiques, tot i que els poderosos (especialment els eclesiàstics) sempre abusaran més d’elles.
Sovint veiem les dones soles agrupades entre elles o amb familiars, com en aquesta última permuta de la que deixem constància: en 999 Cixela (home) i Ermengola amb Ermetruit permuten amb St. Cugat una vinya a Cercedol en els límits trobem a Ermengarda Deodicada.[15]
Interior de la capella romànica de St. Iscle i Sta. Victòria de les Feixes. Foto: Fidel Rodríguez, proporcionada per R. Solé
Al 1145 es consagra l’església de Sant Martí de Cerdanyola que ja té sota la seva adscripció moltes de les petites esglesioles de la zona. El document és una mostra dels topònims de l’època, uns d’origen romà, com Octavià[16], alguns d’origen musulmà, com Maguerova i d’altres francs com Gausac, tot plegat ens remet a la confluència de cultures i llengües entre unes persones que van treballar la terra abans de que l’església catòlica, el poder més estructurat, eliminés tot vestigi del que li era aliè, com les dones.
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel
Als i a les que han endreçat i endrecen camins i senyals per a que poguem reconstruir la nostra memòria.
[1] Salrach, J. M. i Montagut, T., dir. (2018). Justícia i resolució de conflictes a la Catalunya Medieval. Col. Diplomàtica s. IX-XI. Fundació Noguera. Textos jurídics catalans, 2, plet 71.
[2] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat (CSC). Vol. IV, n. XXI.
[3] Feliu i Montfort, Gaspar (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. (Vol. II, documentación, doc. 31)
[5] El terme “Palou”, de procedència andalusí, remet a un centre de cobrament d’impostos en nuclis agrícoles importants, prop de les vies, com “Palou Auzit” (St. Esteve de Ripollet)
[6] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. IX, n. 57.
[7] “El prat” o “el rec” que surt en una altra afrontació fan referència a espais comuns.
[8] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat. Vol. IV, n. CXLVII i CXLIX.
[9] El nom “Fero” podria fer referència a “Far”, com els que hi havia als turons per comunicar-se.
[10] Mas, J. Cartulari de Sant Cugat, oc, n. CLII, CLIII, CLVI
Els plets d’Adelaida de Sant Martí i Mir Geribert.
Guillem de Sant Martí, fill del governador de les fronteres del Llobregat i del Penedès, Galí, i d’Ermengarda, la seva dona, dels qui ja en parlaren en relació a Santa Maria de Castelldefels[1], serà el nou vicari de Sant Martí Sarroca a la mort del seu pare en 994. Guillem, la seva dona Adelaida i els pobladors d’aquelles terres transformaren terres ermes i pantanoses en terra de conreu i pastura gràcies a la rompuda de la terra i a les obres per canalitzar les aigües, treballs que feien homes i dones agrupats en clans familiars, com anem veient.
Castell de Sant Martí Sarroca. Foto: Ramon Solé
El 1009 Guillem compra unes terres cap el Penedès al comte Ramon Borrell (-1017) i a la seva esposa Ermessenda de Carcassona (-1058), el que vol dir que l’activitat anava bé i que volia ampliar el seu domini. Les propietats consistien en muntanyes, coves, molins amb regs i sense, arbres, fonts, terres conreades i ermes, prats, horts, viles…[2] Però Guillem mor en l’expedició a Córdoba de 1010 i és la seva dona, Adelaida, qui hereta les propietats del seu marit i la que, amb els seus fills, Bernat i Dispòsia, encara menors d’edat, continua la feina[3].
La consideració envers la dona que vèiem al segle X començà a canviar als inicis del segle XI, quan la reforma del Cluny va donant més poder al papat romà que, amb la seva misògina, reformarà els monestirs augmentat el seu poder. L’abat de Sant Cugat, legitimat abans pels francs i ara per Roma, pren possessió d’aquelles terres que havia treballat Adelaida, el que no hauria fet s’ hi hagués hagut un potent al front en lloc d’una dona.
El 31 de març de 1013 Adelaida es presentà a un tribunal presidit pels comtes, per bisbes de diferents diòcesis i per un grup nombrós de potents reclamant les terres que l’abat de Sant Cugat li havia pres a la zona entre el castell d’Albinyana i els estanys de Calders (El Vendrell). El tribunal la va escoltar però, entre les seves clares raons i el gran poder del monestir, no va gosar dictar cap sentència, limitant-se a aconsellar que s’ho arreglessin entre ells.
L’abat tornà a reclamar aquestes terres el 1017 davant dels comtes, del bisbe de Barcelona Deudat, del vescomte Udalard i del jutge Ponç Bonfill Marc (un grup més reduït i més fàcil de manegar). El tribunal dictamina que aquelles terres havien estat del Comte i que ell decidís. El Comte Ramon Borrell ho dóna al monestir. Va ser una de les seves últimes decisions abans de morir el mateix 1017.[4]
La dona del vescomte Udalard, Riquilda, i Ermenganda, la dona del germà d’Udulard, Geribert, germanes ambdues de Ramon Borrell, indignades pel tracte que han donat a Adelida, casen els seus fills amb els fills d’Adelaida. Mir Geribert amb Dispòsia i Ermengarda, filla d’Udulard i Riquilda, amb Bernat de Sant Martí.
Mir Geribert, que amb el temps es farà anomenar “el comte Mir”, entrarà en nombrosos plets (com va fer el seu pare) amb la Seu i amb Sant Cugat. Un d’aquests plets serà per l’herència dels fills que va tenir amb Dispòsia.
Aquí és on trobem esment de la primitiva església de Santa Maria de Martorell, doncs dels dos judicis que es fan, el primer va ser jurat a Santa Maria de Cornellà, on Mir Geribert no es va presentar, recusant els testimonis de l’abat, i el segon i definitiu és jurat, al 1033, sobre l’altar de Santa Maria “fundada sota el Castell de Rodanes”[5] a Martorell, prop del mercat. En aquest últim es surt amb la seva l’abat.
Aquesta és la primera menció a la capella romànica de Martorell, per ella sabem que era prop del mercat i que estava sota el castell de Rodanes o de Rosanes.
Santa Maria de Martorell. Foto: Ramon Solé
Mir Geribert és un guerrer defenestrat per l’església que sempre l’ha tractat d’ambiciós i eixelebrat, però també podem veure en ell un justicier, algú a qui, com bé diu Ruiz-Domènec, li hauria calgut una cançó de gesta. Segurament no era millor que els altres, però tampoc deuria ser el pitjor. Va defensar causes perdudes i va perdre, caigut es va convertir en la causa de tots els mals del moment, una mena de xai expiatori pels que s’imposaven els que emparaven les seves violències i ambicions sota el poder més gran del moment, el dels comtes i el de l’església, guardians de la memòria que ens ha arribat.
Llibre antic sobre Mir Geribert
Si deixem de banda les interpretacions que sobre vencedors i vençuts s’han vessat i ens fixem en els petits detalls concrets, trobem els fets significatius que qüestionen la història. Al primer judici Mir Geribert reclamava les terres al·legant el dret d’aprisió que les velles lleis reconeixien a aquells primers pobladors (una llei que dictava que després de 30 anys treballant una terra, i si ningú l’havia reclamat, qui l’havia treballada es convertia en propietari, reconeixent a les dones en igualtat de condicions com a membres del clan familiar). L’abat li contestà que ell no sap res de l’aprisió, ell tenia per escrit els preceptes dels reis francs, dels comtes i dels “bisbes romans” (recordem que coexistien els bisbes francs-romans, els de la Hispània visigòtica i, encara, els bizantins). Com que els documents s’havien perdut amb la presa d’Almansor, l’abat treu l’argumentari de que els monjos van convertir la terra erma en conreu amb moltes despeses i exposant-se a molts perills (ja hem vist en altres articles que eren els homes i dones qui ho feien). La sentència dictà que tot era de Sant Cugat després de trenta anys de treballar les terres, “justament” la llei gòtica que l’abat no admetia: la del dret d’aprisió[6].
Al document del cartulari de Sant Cugat es diu que Mir Geribert vociferava a dins de Santa Maria de Martorell, dient que Sant Cugat posseïa injustament el que era dels seus fills. La seva veu clama justícia.
Abans d’aquests últims plets, Ermengarda, filla del Comte Borrell i esposa de Geribert, dóna a Sant Cugat, segons consta al seu testament de 1029 (ó 1030 segons datacions), el blat de moro que té a Santa Maria de Castelldefels,[7] el que sembla indicar que, si més no, l’activitat agrària entorn d’aquell monestir de tan curta vida que va néixer sota una altra Ermengarda, dona de Galí, seguia endavant, que no tota la propietat era encara en mans de Sant Cugat i que les dones mostren, generalment, un tarannà de més conciliació, recordant els antics propietarios i/o habitants.
Santa Maria de Castelldefels. Monestir creat pel vicari Galí i la seva dona Ermerganda. Foto: Ramon Solé
En 1033, els noms de dones soles ja fa temps que han començat a desaparèixer, aquest és un efecte àmpliament reconegut del feudalisme, però com tot el que fa referència a les dones, obviat.
[2] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI.Fundació Noguera (FN), 37, doc. 131.
[3]La història està explica a: Ruiz-Domènec, J. E. (2006). Quan els vescomtes de Barcelona eren. Història, crònica i documents d’una família catalana dels segles X, XI i XII. FN, Textos i documents, 39, p. 75-80. Aquí la resumint donant la nostra interpretació i afegint aspectes que hem trobat als documents.
[4] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat. vol. IV, CCCXCII i CCCXCIII
[5] Quan parlaven de Santa Maria de Castelldefels també es feia menció al “Castell de Rodanes” que en aquell cas devia fer menció al Castell d’Eramprunyà. Tot i que a llocs diferents el color vermellós de les argiles que baixaven pel Llobregat pot haver-hi originat el nom.
Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Edat Mitjana.
Delta del Llobregat. Llacuna de Les Filipines a Viladecans. Foto: Ramon Solé
Del primer lloc de la Marina de l’Hospitalet que en tenim constància, mil anys enllà, encara en trobem vestigis. Hom creu que l’actual ermita de Bellvitge hi és sobre o a prop del prat que es venia al 995, on trobem el nom d’Amalvígia. El document és un dels pergamins de l’Arxiu Comtal (ACA), on es consigna:
“D’Eló, dita Bona dona a Ferriol i sa muller Fremosa. Camp de prat al lloc dit Lobergadello villio, amb paratura junt a l’aiga”. Sud: Lobergadello vetere. Ponent: Isarn i hereus. Nord: reguer d’Amalvígia,femina. Llevant: Bonafilla, femina. Preu 55 sous. Any 995, 13 calendes gener” (ACA, Ramón Borrell, 17).
Pierre Bonnassie menciona aquest nom en parlar de la irrigació en l’anàlisi de l’evolució econòmica entre el 950 i el 1020a l’obra Catalunya Mil anys enrere:
“Al pla de Barcelona hom efectua els treballs més importants: allà, a partir dels cursos inferiors del Besós i del Llobregat, es construït un complex extremadament ramificat de canals i de fossats d’escolament que assegura la irrigació completa de les terres de Provençals i de Sant Adrià de Besòs, a l’est, de Sant Vicenç dels Horts, de Sant Boi de Llobregat i de Banyols a l’oest. L’obra realitzada abans de 1020 és d’una amplitud astoradora, i no deixa de fer pensar en les sistemazioni que comencen a ésser practicades, a la mateixa època, als rius de la plana llombarda. Encara no és el moment en què empreses semblants seran assumides pels poders públics: la menció més antiga del rec comtal que portarà les aigües del Besós a les portes de Barcelona, es del 1075.
Vers l’any 1000 són encara els usuaris els qui efectuen el treball a llur compte, com una tal Amalvigia, que deixa el seu nom a un dels regarios de Banyols i com un tal Goltred, que el 1003 compra aigües per dur-les al seu hort. Amb tot, la tasca a fer sobrepassa molt sovint les forces d’un individu o d’una família. Els pagesos s’agrupen aleshores –com a Itàlia- en condomae[1], en vicinae per dur-la a terme” (Bonnassie, 1979: 407).
La conseqüència d’aquesta irrigació és l’incipient naixement de l’hort i el vinyet” o de l’hort mediterrani i la conseqüent dieta, la que afegeix peix, fruites i hortalisses al cereal i al vi. La canalització de l’aigua i el seu aprofitament remet a comunitats d’agricultors portadors de nous cultius i de millores en les tècniques. Aquests grups, sovint familiars, es desplaçaven millorant unes terres que després venien o bescanviaven, altres com-plantaven per algun senyor o alguna institució.
En tot cas, aquesta relació amb el Nord d’Itàlia, la necessària cooperació per posar en marxa i gaudir d’uns bens comuns o la manera amb la que la comtessa Ermessenda de Carcassone (972-1057), dicta la venda d’aigua als pobles de Corró d’Amunt, Corró d’Avall i Samalús, que aconsegueixen posar-se d’acord, és d’una bellesa i d’una importància tal que ha de ser recordat.
“Us venem aquesta aigua perquè hi regueu i hi nodriu els vostres arbres i els vostres horts, els vostres conreus de lli i de cànem, els vostres camps sembrats i totes les vostres plantacions de vinya i d’arbres fruiters, sigui quina vulgui l’espècie, així com totes menes de llegums i de cereals que cultiveu, i perquè la conduïu i la dirigiu, tot al llarg i ample vers tots els llocs on us semblarà necessari i on exigiran les vostres necessitats”[2].
Amalvígia és un nom gens freqüent i la seva història s’hauria iniciat molt abans, potser al 920, quan trobem la signatura d’una Amalvígia, al costat d’Udalard, donant un molí a Cervelló al monestir benedictí de Sant Cugat. Udulard, el seu germà Ermenardus (així es diu el vescomte de Barcelona d’aquella època) i Amalvígia se’ns presenten com a facilitadors de una repoblació que es consolidava amb els monestirs, però que necessàriament contava amb les persones que posen en marxa les obres hidràuliques necessàries pel cultiu i la pastura, com les emprenedores que hem anat veient en altres entrades
Coneixem millor a les dones esmentades a la venda del prat de 995 per la revenda de 1001 (1002 segons documentacions), en què Ferriol i la seva dona Fermosa junt a Morató i Audesinda venen a Vives, fill de Llorenç, una terra amb casa, cort, pou i arbres a Banyols per tres unces d’or, un preu elevat que mostra que la propietat era important. Els propietaris, potser amb els seus familiars, devien millorar-la per a revendre-la.
El Vives comprador pertany a la família de Provençals que va ser estudiada per Pierre Bonnassie[3]. És la primera compra important que fa i la fa lluny de Provençals. El document està més llatinitzat i els terrenys molt ben mesurats (segons Jaume Codina és l’únic document de l’època i la zona que ho està). Als límits tornem a veure el rec d’Amalvígia, a Bonafilla, femina, filla de Sisoald[4], a Isarn de Fodexo (Foix) i el Llobregadell[5] (ACA, Ramon Borrell, n. 63).
Bonafilla, filla de Sisoald (segurament el de la torre de la Granada), es deia Ermengarda, segons consta en una venda del tres de maig de 998 a Provençals (ACA, Ramon Borrell, n. 37). El 28 de gener de 1009, es juren les seves disposicions testamentàries davant l’altar de Santa Coloma[6] de la Catedral. Deixa llegats al seu espòs Gondemar, a les seves filles Engóncia i Ermengarda, als seus fills i a altres esglésies com St. Miquel[7], St. Pere de les Puel·les i Sta. Maria de la Mar i dóna algunes pertinences a Júlia i a Matersinda. Entre els testimonis, a més del seu espòs, Gondemar, del jutge Auruç i del levita Bonhom, s’anomenen molts altres afegint al final «i molts altres bons homes»[8], el que mostra que aquests noms i a vegades renoms que s’afegeixen o substitueixen els noms propis, assenyalen també a un conjunt de persones cridades sovint a testificar i/o a presenciar procediments, persones en la paraula de qui es confia en una època en què alguns jutges encara respectaven el testimoni oral[9].
Bonafilla té fills i filles, però només anomena a les filles. Els historiadors expliquen que sovint no apareixen els fills als testaments perquè aquests ja tenien la legítima, en canvi sí s’especifiquen donacions a esglésies i particulars, o s’indica alguna protecció especial envers els més vulnerables i/o allunyats familiarment com la filla més petita, encara no casada, un fillol, amigues, serventes a les que es deixa alguna cosa o esclaves a las que s’allibera.
Castell de la Granada, documentat al 951, quan el bisbe Guilarà infeudà el lloc a Sisovald perquè alcés una torre de defensa. Foto: viquipèida
La torre de la Granada va ser destruïda i per obtenir fons per a restaurar-la Aeci[10]ven en 1005 a Guitard «grec», fill del jutge Auruç, terra en Banyols que era de Santa Maria del Mar i que limitava, pel Sud, amb un canal i un prat. Niec Altemir i la seva dona Quixol li venen al mateix Guitard, en 1007, set peces de terra a Banyols, una d’elles amb una torre de pedra i calç, pous i fonts i una altra amb una cort tocant a l’estany del Llobregadell. Entre els límits, quatre noms de dones soles: Beneata, Aurofacta, Cusca i Calvucia. El document és a l’arxiu de el monestir de Sant Pere de les Puel·les (AMSPP, perg. 10).
Les dones soles (que actuen amb el seu nom) que veiem als límits entre final de segle X i inicis del XI comencen aviat a vendre les seves terres, mostrant que alguna cosa està canviant. Prendrem com a referència a la primera dona que trobem amb cognom: «Casta de Cercle[11]«, una dona que ens fa de pont entre aquells primers colonitzadors de la frontera que van prendre possessió d’aquestes terres, cristians de tradició franco-goda que inicialment donaven a la Seu i a diverses esglésies locals i en la segona meitat de segle X donen més aviat a St. Miquel, St. Just o Sta. Maria del Mar, sense saber que tot passaria a un mateix poder que s’anava fent amb els béns jurídics i econòmics.
Un aspecte que il·lumina la complexitat dels nombrosos plets i disputes que trobem dins la mateixa Església i entre aquesta i altres agents de poder és que, encara que els francs es fessin els garants d’un ritu més romanitzat, les tradicions germàniques seguien presents afavorint els casaments entre famílies properes i comptant amb la participació més activa de les dones en la societat, cosa que el catolicisme romà combatia des dels primers concilis considerant-ho, pràcticament, com una heretgia, per tant, quan les dones recorren als jutges seculars que segueixen la llei dels gots, els seu testimoni es pren en consideració, en canvi, als plets amb St. Cugat o amb el bisbat, la dona, d’una manera o una altra, perd.
[2] ACA, perg. Berenguer Ramón I, escriptura que dicta la comtessa Ermessenda cap el 1020 als pobles de Samalús, Corró d’Amunt i Corró d’Avall del Vallés a Bonnassie I, oc, 1979: 408.
[3] Bonnassie, Pierre (1964) “Une familia de la campagne barcelonaise et ses activités économiques aux alentours de l’an mil”. Annales du Midi.
[4] El bisbe Guilarà de Barcelona (937-959), va enfeudar la torre de la Granada a Sisoald en 951
[5] El Llobregadell era un braç del riu que, abans de desviar-se separant l’Hospitalet del Prat, corria de Ponent a Orient. Aquest braç s’estancava formant un estany.
[6] Santa Coloma, màrtir de Xampanya, era una figura martirial molt apreciada pels francs, coneguda a la Hispània visigòtica.
[7] Sant Miquel, era una figura protectora pels francs, especialment a l’hora de la mort.
[8] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, 5, doc. n. 75
[9] No s’han de confondre aquests termes amb el de “prohoms”, ja que aquest últim es refereix només als homes, amb l’excepció d’alguna vídua i reflecteix una situació més de poder.
[10]Aeci va ser el bisbe que succeí a Vives des de 995 a 1010 en que mor, com altres bisbes i abats, en tornar de l’expedició a Córdoba.
[11] “Cercle” era el topònim que rebia la zona que envoltava l’estany de Port a Montjuïc.
Fem una ullada fora de Catalunya és una ampliació d'altres blogs com: "Terra, aigua i racons", "fonts naturals, aigua, muntanya i més" i "Fonts i natura" ampliant horitzonts.