Florencia, orígenes maternales de Oriente.

Escultura que representa a la madre que perdió a casi todos sus hijos e hijas, Niobe, con su hija pequeña. Galeria Uffizi, AGC, 2025

Bajo Santa Maria de Fiore, el Duomo o Catedral de Florencia, se hallan las ruinas de la anterior iglesia paleocristiana (siglos III-XIII) dedicada a Santa Reparada, una mártir de del siglo III que muere con quince años, como Santa Eulalia. Aunque las figuras martiriales son más símbolo y leyenda que historia, sus advocaciones delatan la antigüedad del culto y su procedencia, en este caso, Cesárea de Palestina.

Cripta de Santa Reparada bajo Santa Maria de fiori. Viquipèdia.

Hay pocas advocaciones femeninas en las iglesias. Dejando de lado a Maria, la mayoría son figuras martiriales con las que se fue apartando a las gentes de las primeras civilizaciones de los extendidos cultos a Deméter la diosa madre que, junto a su hija, Perséfone o Kore, son protectoras de la fecundidad y la fertilidad de la tierra. Una historia relegada por la Iglesia a través del culto a María, con el que se perdió la poderosa relación madre-hija. Deméter, como Ceres, Atenea, Venus o Afrodita nos recuerdan que hubo un tiempo en que ellas fueron veneradas.

Imagen funeraria que parece representar una madre sin hijos, porque no los tuvo o porque los perdió. Ufizzi, 2025

Santa Felicita, esclava deSanta Perpetua de Cartago, con quien, según la tradición, compartió martirio, junto a otros cristianos de su círculo, tendrá, desde los orígenes del primer cristianismo que llegó a través de Siria i Cartago envuelto en el pensamiento griego, otra antigua iglesia en el barrio de Oltrarno, al otro lado del río Arno, edificada sobre un antiguo oratorio romano. Una matrona, que ofrecía su casa a las primeras reuniones y su esclava, ambas madres jóvenes, quedaron unidas más allá de las diferencias sociales, lo que representa al cristianismo de los primeros tiempos que aún contaba con la presencia y reconocimiento femenino.

Plaza de Santa Felicita en Oltrarno, cerca del ponte Veccio. AGC, 2025

Santa Reparada fue la única patrona de Florencia hasta el siglo XIV, cuando se le añadió la madre de María, Santa Ana, advocación de una iglesia que se alzó en su honor, cerca del Palacio Vecchio y que más tarde se dedicó a San Miguel y posteriormente a San Carlo de Lombardía o (Borromeo). En torno a Santa Ana se celebra el triunfo de la República Florentina contra la tiranía del duque de Atenas, instaurando un nuevo dominio, el de los “gordos” o potentes locales.[1] En todo caso, el pueblo de Florencia, donde había arraigado la importancia de la maternidad, abre, con la fiesta de Santa Ana, un nuevo camino para una ciudad, el camino del Arte que alumbrará al mundo.

La iglesia de Sant Carlo fue la que se levantó para conmemorar una liberación bajo la advocación de Santa Ana, AGC, 2025

En Orsanmichele, donde se construyó el mercado del grano y los graneros en el siglo XIV, sobre una antigua iglesia dedicada a San Miguel, podemos admirar el grupo escultórico del siglo XVI de Francesco de Sangallo que representa a Santa Ana que sostiene el niño, mientras María lee.

Grup escultóric de Santa Ana, con María, leyendo y el niño, AGC, 2025

El Palacio Vecchio también fue alzado ese siglo efervescente del XIV para acoger las nuevas instituciones políticas de la ciudad. Anteriormente las elecciones de los priores se hacían en el mismo lugar, pero en una iglesia de los siglos IX y XI de la que quedan algunos restos bajo los Ufizzi (ofocinas), San Pietro Scheraggio (cuyo significado proviene de un canal de aguas residuales de depuración), donde se veneraba la virgen “Ninna” (niña) a partir de un relato apócrifo, el de la “presentación de María en el Templo” por sus padres, Joaquín y Ana que, a pesar de no ser reconocido por la Iglesia, ha dado lugar a muchas representaciones artísticas y a diversas fundaciones de órdenes femeninas dedicadas a la enseñanza y educación de las niñas.

De hecho, Santa Ana se suele representar enseñando a María a leer, un potente mensaje que calaría entre aquellas férreas ataduras que nos pusieron a las mujeres prohibiéndonos ir a la Universidad o ser parte activa en los gremios. Los “libros de horas” o el mismo salterio, fueron las primeras cartillas de lectura de muchas niñas, jóvenes y mujeres. La imagen familiar de Maria, niña, aprendiendo con su madre Santa Ana o conducida por sus padres fue siempre más popular que el dogma de la virginidad promulgado en Éfeso el siglo V. El interés de las mujeres por la lectura y la escritura también ha sido mucho mayor, a pesar de que se haya querido ocultar.

Como una auténtica «Trinidad», Santa Ana, María y el niño, S. XV, obra de dos artistas: Masaccio i Masolino. Viquipèdia.

Vemos pues que la preferencia por Santa Ana, la abuela-madre venía de antiguo, quizás desde aquellos cultos orientales primitivos a Deméter ya que a Florencia llegó fácilmente el cristianismo que nació en Oriente, lo vemos en el arte que se refleja en los iconos y en la mejor consideración hacia la mujer.

Icono en San Donato in Scopeto, Oltrarno, AGC, 2025

Es algo que nos transmite otra antigua iglesia de Oltrarno, San Donato in Scopeto, un antiguo monasterio del siglo XIII cuyo exterior nos recuerda a esos mundos del otro lado del Mediterráneo. Por cierto, San Donato, un obispo del siglo IV, era de Epiro (los Balcanes), igual que la madre de Alejandro.

San Donato in Scopeto, en Oltrarno, con aires bizantinos, AGC, 2025

Una figura más legendaria que real, pero que también nos hace de puente con Oriente, es la de Santa Catalina de Alejandría (siglo IV). En la plaza a ella dedicada en Florencia existió un monasterio bajo su advocación, cerca de la actual iglesia del Sagrado Corazón, fundada por las hermanas agustinas en 1306. Los orígenes de las agustinas, como los de otras ramas femeninas admitidas con reticencias por la Iglesia, como el Cister o las terceras órdenes mendicantes, hay que buscarlos en los grupos independientes de mujeres que ponían en práctica su espiritualidad con acuerdos pactados libremente, predicando, enseñando y viviendo de su trabajo, lo que se corresponde con la existencia de un hospital de huérfanos y un centro de enseñanza a niñas pobres.[2] Una pequeña capilla, de agustinas se construyó en Oltrarno en 1442 bajo otra advocación materna: Santa Mónica, madre de San Agustín, un espacio ahora dedicado a ofrecer conciertes.

Santa Mónica en Oltrarno, AGC, 2025

Una de las órdenes femeninas más duraderas, es la de las benedictinas. En Florencia estuvieron en la abadía florentina, fundada el 978,que contó también con un hospital y que actualmente acoge a la fraternidad de Jerusalén; en la desaparecida iglesia de San Pedro Mayor del siglo XI,de la que sólo quedan unas arcadas, en el de Santa Úrsula (virgen de Colonia, Alemania), dedicado a la transcripción de manuscritos en el primer Duomo del siglo IV sobre el que en el siglo XV se alzó la actual basílica de San Lorenzo, y en el monasterio de Santa Apolonia (también mártir de Alejandría) del siglo XIV, actualmente museo. ¿Estuvieron? Están, las encontramos en Oltrarno, cerca de donde dormimos unos días, hablamos con ellas, algunas de lejanos países, compartimos nuestro interés por escribir sobre las mujeres medievales y, entre ellas, San Pere de les Puel·les de Barcelona, con más de mil años de historia. Conocían San Pere, nos encontramos en ese reconocimiento mutuo y nos alegramos.

San Pedro Mayor, de las benedictinas, postal antigua

Para acabar este nuevo recorrido por Florencia sin cansarnos demasiado, acabaremos mencionando a unas comunidades mixtas que nacieron laicas, como las Deodonadas o las beguinas, las de los Umiliatti (Humillados) que fundaron la iglesia de Ognissanti (todos los santos) en 1251, pero en 1561, tras las dificultades que conllevaba la vida alternativa que procuraban con una convivencia entre familias y hombres y mujeres laicos o consagrados a los que les unía el vivir de su trabajo llevando una vida evangélica, algunos pasarían a la tercera orden de San Francisco.

El amor de un padre, un abuelo, un familiar, un amigo queda integrado en el amor familiar no excluyente. Palacio Pitti. AGC, 2025

La Iglesia acabó con esas prácticas más evangélicas que contaban con la presencia, la actividad y la autoridad femenina, es un hecho, pero, paseando por Florencia, encontramos un sinfín de menciones a un recuerdo que revela la importancia del amor en nuestras vidas.

La Caridad, Francesco de Rossi, S. XVI. Uffizzi, AGC, 2025

Las diosas-madres de las civilizaciones antiguas, las figuras martiriales femeninas, madres en ciernes, aún adolescentes, algunas, madres jóvenes, otras; la madre de la madre, la mujer que lee y enseña a leer, las que se entregan al cuidado haciéndose madres de muchos polluelos a los que ayudan a crecer y volar, la madre que procura la Paz. A todas las mujeres que han hecho y hacen de la relación un camino de gozo, de ternura y de Paz.

Escultura en un rincón de Florencia, AGC, 2025

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, agosto, 2025

En recuerdo de un viaje entrañable con hijos y nieta


[1] https://historiasdebellvitge.com/2025/06/27/florencia-una-sublevacion-proletaria-en-el-siglo-xiv-con-simone-weil-maquiavelo-y-catalina-de-siena/

[2]https://www.loquis.com/es/loquis/573672/Iglesia+de+Nuestra+Se+ora+del+Sagrado+Coraz+n+Florencia

Santa Magdalena d’Esplugues i de Sant Pere de les Puel·les

Parròquia d’Esplugues des del parc de Can Fàbregues. AGC, 2021

El territori d’Esplugues (“espelunques” o coves) es caracteritza per ser abrupte, entre torrents que baixen de Sant Pere màrtir, a l’extrem occidental de la serra de Collserola. Un territori que antigament formava part de Provençana, que tenia al nord el mateix límit del turó de Sant Pere màrtir (“Mons Ursa” o “Puig Ossa”).

Sant Pere màrtir des de la torre de Pubilla Casas. 2025

La via Augusta, entre Barcino i Provençana, passava per “Inforcats”, cruïlla de camins entre Sants, Provençana i Montjuïc (l’actual plaça Espanya) per anar cap a Cornellà. Un altre ramal anava des de Creu Coberta fins el coll de Finestrelles (“in extremis”) per unir-se amb el camí que venia de Sarrià i Pedralbes.

Els coneguts «3 molins» al turó de «Finestrelles», 2024

En aquesta via es bastirà l’església consagrada a Santa Maria Magdalena a redós d’un cementiri on s’organitzarà la “sagrera” o nucli parroquial. El camí continuaria fins la vall de Verç (Sant Just Desvern) i la riera de la Salut (Vall Jocundi), entre Barcelona i el Baix Llobregat, on es trobava amb el camí que seguia el curs del Llobregat per anar al pont de Martorell (Ad Fines), per on es podia creuar el riu. Una zona de turons on s’han trobat restes romanes.[1]  

Sant Pere màrtir des de la penya del moro de Sant Just. 2023

En la consagració de Santa Magdalena d’Esplugues de 1103[2] es delimita el seu terme que anava des del camí de la Gavarra (La Clota, entre l’Hospitalet i Cornellà) fins el puig Marrobí o “Guardiola” (turó entre Esplugues i Sant Just), aquests termes d’origen andalusí indiquen que hi hauria hagut una torre de guaita. Al turó de “Picalquers”, per sobre de Santa Magdalena, es bastirà la casa fortificada del mateix nom, documentada des del segle XII i després coneguda com a “torre dels lleons”. Al seu voltant s’establirà un altre nucli poblacional conegut com “Raval de Sant Mateu”, sota el domini d’aquest senyor feudal.

Santa Magdalena d’Esplugues va estar durant molts segles sota el monestir benedictí femení de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona, un fet conegut, però poc reconegut.

Rectoria al carrer Montserrat. Un domini de Sant Pere de les Puel·les, 2021

A l’acta de consagració d’aquest monestir barceloní amb més de mil anys de vida, en 945, trobem la dotació de propietats a diferents territoris de Barcelona i voltants, entre d’altres, alguns propers a Esplugues, com Bederrida (nom provençal de Les Corts). El bisbe de Barcelona, Guilarà, dota a les germanes amb els delmes de la parròquia de Montmeló, de les que elles es faran càrrec, malgrat les dificultats que posteriorment posaran els bisbes i els seus “clergues beneficiats” que no voldran tenir damunt seu l’autoritat de l’abadessa. I és que als segles IX i X les parròquies podien ser encomanades a monestirs femenins, una de tantes històries silenciades de dones.

Santa Magdalena de Sant Pere de les Puel·les, 2021

En 992 en la reparació testimonial de les escriptures del monestir, que es van perdre amb la ràtzia d’Almansor, trobem aquestes dotacions inicials i d’altres a prop, com un “pontonar” (pas) a “Forcatos”, la torre de Sendred (Banyols,), Terrarios Albos (Collblanc), Bederrida, Sarrià, o el “Monte Iudayco” i d’altres prop del Llobregat com Cornellà, Sant Boi (Alcalá), on s’encarregaven de l’església de Sant Pere o La Palma (de Cervelló), una ermita que mantindrà Sant Pere de les Puel·les fins el segle XVIII. Tot i que Esplugues, com a tal, no apareix, sí  trobem esment als primers terratinents coneguts, com Dac i la seva esposa Quintilo, que donava a l’església de Sant Miguel de Barcelona, en 964 terres a Esplugues.[3]

Sant Joan de l’Erm de la Palma de Cervelló, sota el domini de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona. 2021

Altres personatges que s’esmenten en la consagració de 1103, com el prevere Ansulf, Amalric o Giscafred, són habituals als documents relatius a Provençana, com el testament de Riquilda de 1054.[4] En 1055 Giscafred  i la seva dona, Adelaida, donen a la Canonja un alou a Esplugues que limita al nord amb el torrent de Gotremon, avui de la Fontsanta, entre Esplugues i Sant Just.[5]Gotremon” és un nom d’origen germànic, probablement de dona (Goltregod). Molts noms femenins es vinculen, als inicis de l’Edat Mitjana, amb elements d’aigua, com recs, molins, guals o, en aquest cas, torrents.

Can Clota, entre Esplugues, Cornellà i L’Hospitalet. 2022

Amb aquests documents anem configurant el territori i les seves relacions. En 1096 els esposos Ricard Giscafred i Ermengarda donen als priors de Sant Pere de Casserres i de Sant Ponç de Corbera un alou en el terme d’Esplugues, a la parròquia de Provençana, que limitava al nord amb el mont Ossa, el Guardiol o Puig Marrobí, a l’est amb el coll de Finestrelles i el torrent d’Apiera (que baixava vers la Torre Melina, actual hotel rei Juan Carlos de Sarrià, un territori segregat de l’actual Hospitalet), al sud amb el camí de Barcelona a la Gavarra i a l’oest de nou el torrent de Gotremon.[6]

Parc dels torrents a la vessant sud. AGC, 2025

El 1147, amb Guisla de Llobregat com a abadessa, es consagra de nou el monestir, l’església de St. Pere serà confirmada com a parròquia de Barcelona i regida per dos sacerdots elegits per l’abadessa. El claustre romànic ja estava construït. A l’acta es reconeixen els drets sobre la parròquia de Montmeló i la seva església, així com altres dominis, entre els que trobem “la parròquia de Banyols de Provençana”, Esplugues, Cornellà, St. Joan Despí o Sant Boi. El 1174 el Papa confirma els privilegis de Sant Pere, entre els quals, la “parròquia de Banyols”.[7] (Paulí: 189-193). La menció a la parròquia de Banyols no ha tingut prou transcendència, donat que “parròquia” comporta una demarcació territorial. La família de l’abadessa Guisla, els Llobregat, tenien propietats al Prat.

Antic monestir de Sant Pere de les Puel·les, avui parròquia, l’edifici va ser un dels pocs de caire religiós respectat a la «Guerra Civil». 2021

En un Capbreu (registre de censos) de finals del segle XIV, moltes propietats es corresponen encara amb els llocs del testimonial de 992 i la consagració de 1147, com Banyols, Barcelona, ​​Esplugues, St. Boi, St. Joan Despí i d’altres. A Barcelona s’amplien les muralles i a St. Pere s’alcen les galeries gòtiques del claustre superior, del qual en queda una resta perduda a Terrassa. El 1380 Pere IV, necessitat de liquiditat, ven al monestir el dret a pastura que tenia a les parròquies de Montmeló, Esplugues i Palaudàries per gairebé sis mil sous.[8]

Part del claustre gòtic de Sant Pere de les Puel.les a un carrer de Terrassa, cap cartell ho indica. 2024

Si a la història de monestirs poderosos com Sant Cugat trobem un munt de litigis en els que el monestir és part, jutge i escrivà del relat, a Sant Pere veiem relacions pacífiques i duradores. Els conflictes només vindran donats per la jerarquia que vol el seu control. Un fet que mostra el seu tarannà, és el de 1292 quan Guilleuma de Queralt, abadessa de St. Pere, ordena al seu administrador que, si els rèdits sobre les seves propietats a Esplugues de Llobregat i rodalies, que havia venut a Ermessenda de Peralba, no arribaven als cinc-cents sous anuals prescrits, els complementi com sigui. L’endemà l’abadessa ordena que siguin restituïts a Ermessenda els rèdits que va donar a St. Pere.[9]

Can Ramoneda, del segle XIV, reformada posteriormente, pagava censos a Sant Pere

Un dels primers topònims associats al monestir de Sant Pere és el de “Torrenova”, per damunt de la Torre Blanca de L’Hospitalet. Aquí trobem un dels habituals espolis de les institucions eclesiàstiques més potents envers les dones. El 1198 Ermessenda de Torrenova i la seva filla Catalana mantenen un plet amb l’orde del Sant Sepulcre per dues terres, una a Banyols, anomenada Feixa d’Austor i l’altra a la Torre Blanca. L’orde guanya el judici, encara que els restitueix l’import d’un deute.[10] Sant Pere de les Puel·les continuà amb la propietat, ja que en 1368 estableix a Guerau Duran en Provençana, al lloc dit “Torre Nova” d’Esplugues.[11]

Claustre de les dominiques de Montsió a l’edifci de Can Casanovas, 2021

Una de les principals riqueses d’Esplugues era la seva aigua que, des de les seves mines abastien altres territoris, com Barcelona i l’Hospitalet. El baró de Maldà en va deixar constància als seus escrits.

Can Cortada, on feia estada el Baró de Maldà, 2021

Santa Maria d’Esplugues quedarà sota la jurisdicció de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona pràcticament fins el segle XIX, el que significa que les cases que rodejaven l’església, com Can Ramoneda (avui museu Estrada-Salarich) o Can Pi, a la Sagrera des del segle XIV, encara existents, així com els rectors per la rectoria, pagaven censos al monestir femení.

Can Pi, masia del segle XIV al costat de l’església a la que va cedir part dels seus terrenys. 2021

La primitiva església, refeta al segle XVI, va ser cremada durant la Guerra Civil, però al seu voltant trobem les antigues cases, tot i que reformades. La part posterior de la rectoria, al carrer Montserrat, ens retorna al passat.

El carrer Montserrat, un tros medieval, 2021

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 19-02-2025

A les germanes de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona


[1]Solías, Josep M. (1997) La romanització del territori meridional de la colonia Barcino. El cas de la vall de la riera de Sant Just Desvern (Baix llobregat)

[2] Sanahuja, Dolors i Vilardell, Roser (1984) Aproximació a la història d’Esplugues de Llobregat. Ajuntament d’Esplugues, p. 55.

[2] “Enforcats”, avui Creu Coberta, encreuament entre Sants, Provençana i Montjuïc

[3] Feliu, Gaspar (1971) El dominio territorial de la Sede de Barcelona (800-1010), n. 32

[4] Baucells i Fàbrega, (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona segle XI, n. 870.

[5] Baucells… (2006), ACB, n. 878

[6] Arxiu del monestir de Sant Pere de les Puel·les, n. 56 bis

[7] Paulí, A. (1945). El real monasterio de Sant Pere de las Puellas de Barcelona, p. 189-193

[8] Paulí…, p. 76

[9] Baucells i Reig, Josep (1984). El Baix Llobregat i la Pia Almoina de la Seu de Barcelona: inventari de pergamins. Generalitat de Catalunya, p. 122.

[10] Alturo i Perucho, Jesús (1985). L’arxiu antic de Santa Anna de Barcelona del 942 al 1200, n. 635

[11] Capbreu de St. Pere de les Puel·les, 1367-70.

Las ruinas de Sant Vicenç del Bosc y de sus mujeres

Sant Vicenç del Bosc o de «Cercedol». Sant Cugat del Vallès.

El “Castrum Octavianum”, a ocho miliarios de Barcelona, era un asentamiento romano donde, según la tradición, murieron martirizados en el 304 Cugat, Sever, Juliana y Sempronia levantándose, entre los siglos V-VI, un lugar de culto que se convertiría en un lugar de peregrinación. Poco más sabemos hasta que queda bajo la Sede de Barcelona en el 878, cuando los francos conceden al obispo Frodoí el monasterio de St. Cugat que contará con el apoyo de los condes de Barcelona-Girona-Osona.

St. Cugat se convertirá en el brazo ejecutor de la Canónica eliminando todo vestigio de la anterior liturgia visigótica o mozárabe y reorganizando los territorios del Llobregat, el Penedés y el Vallés bajo el nuevo sello eclesial. Sus monjes empuñan la cruz, la pluma, con el uso del latín y la preponderancia del título escrito sobre los antiguos pactos orales y la espada, si conviene. Entre los siglos X-XII, será el principal señor feudal de ocho castillos-fortaleza y de cinco torres de vigilancia en la frontera: Bajo Llobregat (Castelldefels), Penedès y Anoia.[1]

Monestir de Sant Cugat. L’absis i el campanar són les parts més antigues.

Guifré Borrell o Guifré II concede en 904 privilegios al monasterio, de acuerdo con Teuderic, obispo de Barcelona entre 904 y 937. Guifré da a St. Cugat la iglesia de la Sta. Cruz (Cervelló) y confirma otras propiedades en los condados de Barcelona, Girona y Osona. Teuderic por su parte, concede los diezmos, el derecho de dar sepultura y las iglesias de St. Silvestre y Sta. Leda (Vallirana). Teuderic, procedente de Vic,adquiere bienes en la ciudad de Barcelona y en el Vallés. En 940 su sobrino Ermenir con su hermano Sendred y su esposa Transgoncia permutan con el obispo sucesor, Guilarà (937-959),todo lo que su tío había comprado en Barcelona, incluyendo lo que tenía en Aqualonga (Valldoreix), en el “Castillo” de Terrassa y en Caldes a cambio de la mitad de lo que Teuderic legó a la Sede en Cabrera (Collsacabra).[2]  

St. Cugat será el señor de las tierras que consigue gracias a las concesiones de condes y obispos y ratificadas por los reyes francos y papas, a las “donaciones” de propietarios que pasan a ser usufructuarios, a las transacciones que establece con quienes realizan mejoras técnicas o a los expolios que realiza mediante una documentación escrita que la otra parte no posee.

En 942 se celebra un juicio en el monasterio de St. Cugat presidido por su abad. Un tal Gustrimir, en nombre de su hijo Sendred, acusa a Escolástica de retener un viñedo en Cercedol o Cercitulo (el sitio de Collserola donde podemos observar las ruinas de St. Vicenç del Bosc). Ella se defiende diciendo que la tenía en nombre de su señor Riquer, difunto, pero al no poder demostrarlo con escrituras, es obligada a evacuar.[3]  

Cercedol, en sus inicios una mujer, Escolástica, obligada a evacuar.

En el siglo X encontramos grupos familiares que plantan en común. El 965 Juan y Rogada dan a St. Cugat tierras en Aqualonga, Valldoreix, en Llacera (primera mención a esta capilla de St. Cugat) (Mas, SC, LXVII-LXVIII).

Aunque el término Aqualonga es muy frecuente en el s. X, la iglesia de St. Cebrià de Valldoreix no aparecerá como parroquia hasta su consagración en 1046. En el siglo X hará las funciones de parroquia la ermita de St. Vicenç de Cercedol o Cercitulo (después St. Vicenç de Vallarec o del Bosc), como veremos.

Tras la razia de Almanzor (985), con la que encontraron la muerte los monjes (excepto uno que huyó con la documentación, según la tradición), St. Cugat recibe un precepto del rey franco que le confirma sus ya numerosísimos bienes en el Vallés Oriental y en el Occidental, así como en las zonas fronterizas. Estos bienes consistían en tierras con dependencias agrarias, animales, útiles, molinos, iglesias y fortalezas. Las tierras podían ser cultivadas o yermas, utilizadas como pasto o para la renovación de los cultivos.

El rey les concede la inmunidad y el derecho de elección de su propio abad, convirtiéndose, así, en un poderoso señor feudal que vive de numerosas y pródigas rentas. Ya en el siglo XI ese inmenso patrimonio comportará la posesión de un aparato militar y judicial propio. St. Cugat siempre gana los pleitos.

St. Cugat, un poderoso señor feudol que causó diversas extorsiones y numerosos litigios. Un poder que se alza en desmesura.

Las “donaciones”, para quedarse en la propia tierra o para ser enterrados a sagrado, aumentan. En 985 Spanla da en usufructo casa, corral, tierra, huerto y viñedos en Magerova (St. Cugat del Vallès) y un campo en Pozolls (“Puteolos”, Can Costa, Cerdanyola). Ricard y Flavia dan tierras que habían sido de Castellano y de Gonter en “Fero” (faro o torre en Cerdanyola). Guadamir, Pere, Pulcra, Sendred y Cusca, tierra y viñas en Cercedol, Valldoreix siguiendo las disposiciones de Adalà, cuando fue a Barcelona, “donde murió cuando esta fue destruida por los sarracenos” (Mas, SC, CLII, CLIII y CLVI).

La presencia de mujeres “solas” (que actúan en su propio nombre) es frecuente en los documentos del siglo X. Encontramos varias en esta zona, algunas con el apelativo de “Deovota” o “Deodicada” y cercanas al monasterio de St. Pere de les Puel·les de Barcelona que necesitó más tiempo para rehacerse.

Las encontramos en los accesos a la “Fonte Calciata” (St. Llorenç de Font Calçada), cerca del torrente de Can Cabassa en la vía que iba de Sabadell a Martorell, donde se encontraron restos de una villa romana, también en Cercedol, en el valle Vidraria (Vallvidrera) y “ipsas Canales” (Castell de Canals).

Restos del molí de Canals, AGC, 2021

Pero St. Cugat se hará el mayor propietario de esta zona cercana a su término. En 986 Mir y Escolástica venden al abad de St. Cugat y obispo de Girona, Ot, tierra con casas, corral y árboles en el término de Aqualonga, junto a St. Pere de Rubí (Mas, LA, 83). En 987 Luvilo da a St. Cugat parte de su alodio de viña y tierra en Aqualonga, en el lugar conocido como Llaceres. En 990 los albaceas de Luvilo dan una parellada de tierra en “el prado”, en Aqualonga, En los límites encontramos a Llobeta y sus hijos y a Ermesinda y los suyos (Mas, SC, MCCXLI y CCXXV). “El prado” sin más apelativos remite a un lugar de uso comunal que, en manos de los poderosos feudales, como St. Cugat, dejará de serlo.

En 987 Marraziano permutó con St. Cugat tierras, casas y viñas que compró a Ermengarda, en cuyos límites se recuerda a Filmera, Barcelona, femina y Filicite o Filicie, difuntas, nombres que apuntan a la existencia de una comunidad femenina. En 988 Petrone, clérigo, da tierra a St. Cugat en Aqualonga, que limita con St. Pere (de les Puel·les).Simplicia, con sus hijos Madeix (subdiácono), Ausizia, Dazilo y Bonuç, vende a St. Cugat tierra en Cercedol, en el lugar de “les Corts” (que debía ser otro bien comunal). Berica (hombre) y Igilo (mujer) dan en Cercedol y Aqualonga. (Mas, SC, CLXXVI, CLXXXIV, CXCIV y CXCVI).

En 991 los albaceas de Suñer dan a St. Cugat tierra en Campanyà (primera mención de Sta. María de Campanyà). Suñer y su mujer, Estudia, permutan con St. Cugat tres tierras de Aqualonga en Campanyà, el valle del río Seco y el monte de Rimila y “el prado” con la fuente de Petro, en cuyos límites volvemos a encontrar en Llobeta y sus hijos (Mas, SC, CXXXI y CCXXXIII).

Santa Maria de Campanyà, AGC, 2022

El monasterio femenino cederá (por necesidad y/o presión) parte de su dominio a St. Cugat en 993, cuando Adelaida “Bonafilla”, con las hermanas Deovotas Ermetruit, Agudància, Ermelle y Quintol, permuta con St. Cugat tierras en Aqualonga por tierra en Provençals (Mas, SC, CCLVI).

En 995 Revella, viuda de Flavi (un guerrero), da la tercera parte de lo que su esposo le legó en Aqualonga y en Cercitulo. Nefridi y su mujer, Casta, dan tierras, viñedos, casas y árboles en el canal que limitan con tierras del mismo monasterio, con la vía pública, con el río Rubio y con alodios del veguer Seniofred de Rubí. El 996 Engoncia vende a St. Cugat una tierra en el término de Aqualonga que limita por todas partes con propiedades de St. Cugat excepto por el canal que va a los molinos (Mas, SC, CCLXVIII, CCLXX y CCLXXI).

La iglesia de St. Cebrià de Valldoreix se constituirá en parroquia en 1046. La primera parroquia de Valldoreix fue St. Vicenç de Vallarec o del Bosc, así se cita en 999 cuando Cixela (hombre) con Ermengola y Ermetruit permutan con St. Cugat unas viñas en Cercedol, en cuyos límites encontramos a Ermengarda Deodicada (Mas, SC, CCCII). Aquí vemos claramente cómo una ermita que hacía de parroquia y en cuyo entorno las mujeres tenían un papel destacado, acaba siendo absorbida por la iglesia patriarcal, desapareciendo sus nombres de la historia.

St. Vicenç del Bosc, parroquia del siglo X cuidada, muy probablemente por una mujer, Ermengarda Deodicada. AGC, 2024

Maria Àngels García-Carpintero, Terrassa, julio, 2024

A las mujeres de la historia cuyos nombres han sido obviados.


[1] Salrach, J. M. (1992) “Formació, organització i defensa del domini de St. Cugat en els segles X-XII”

[2] Feliu, Gaspar (1971) El dominio territorial de la Sede de Barcelona (800-1010). Tesis UB, I: obra y II: documentación, n. 4, 5, 6 y 12.

[3] Salrach, J. M. i Montagut, T. (dir.) (2018). Justícia i resolució de conflictes a la Catalunya Medieval, segles IX-XI. FN. Textos jurídics, 2, plet n. 71

L’Hospitalet de Llobregat: dues Santa Eulàlia?

Sta. Eulàlia Provençana. AGC, 2019

Les llegendes martirials (“martyr” prové del grec i vol dir testimoni) ens han arribat plenes d’excessos i d’informacions creuades. Són històrics aquests fets:

  • Les persecucions als cristians durant els primers anys del cristianisme. Les últimes van ser les decretades per Dioclecià i executades a la Península per Dacià entre el 303-304 de la nostra era.
  • El culte a les figures martirials i les seves relíquies promogut des de les antigues esglésies visigòtiques, afavorint les peregrinacions.
  • Algunes restes arqueològiques i algunes dades documentades d’aquests primers cultes.
La màrtir Eulàlia i St. Jaume, un sant associat al culte dels màrtirs. Interior de l’ermita romànica de Provençana. AGC, 2019

De la màrtir emeritense de dotze anys, Eulàlia, tenim aquestes referències:

El Governador Aurelio Prudenci Clement (348-410), probablement de Calahorra, cristià i poeta al final dels seus dies va escriure catorze poemes, inspirats en les actes martirials, que es van publicar el 404 amb el nom de “Peristephanon liber”, un d’ells està dedicat a la màrtir Eulàlia. Arribat fins els nostres dies, el poemari, pròxim temporalment als fets, dona compte de l’antiguitat del seu culte i fa probable que existís una Eulàlia executada a Mérida durant les persecucions.

Aquests himnes es van propagar per Europa i el Nord d’Àfrica, fent-se ressò d’ells pràcticament tots els textos posteriors, com els de St. Agustí, St. Gregori de Tours, l’oracional visigòtic de la litúrgia mossàrab o la mateixa litúrgia catòlica, així com l’imaginari iconogràfic de diverses èpoques i estils. Tant els escrits com les imatges pretenen oferir un model, en aquest cas el de la noia verge que s’enfronta al poder donant raó de la seva fe.

Romanç o «seqüència» de Sta. Eulàlia, any 880

El segon text és del 635: “La vida de los Santos Padres emeritenses” que, inspirat en una història del segle IV, relata la “passió Sancte Eulalie Vigines”. Si d’aquesta narració traiem les dades màgiques i/o dubtoses del martiri i ens fixem només en noms, fets i circumstàncies, trobem elements que mostren arrels històriques poc conegudes:

  • Al text es menciona Calpurniano, governador de Lusitania, com a jutge del procés contra la noia Eulàlia i s’han trobat restes arqueològiques que corroboren la existència d’aquest personatge.[1]
  • Un fet curiós, i més per a nosaltres, és que Eulàlia viatjava amb una altra verge que la tutelava, Júlia, a Promtiano, a trenta-vuit milles de Mérida, al lloc de Lusitania que limitava amb la Bètica.[2]
  • També trobem un mestre, “Donat” i un confessor (només els bisbes ho eren), Félix, al davant de la comunitat de verges en Prontiano.

El nom de Donat remet al donatisme, una corrent cristiana del nord d’Africà (Cartago, Numídia…) que promulgava un rigor més gran entre el clergat. Finalitzades les persecucions, continuaren rebutjant el domini de l’Emperador. Sentint-se hereus dels màrtirs, no acceptaren el bisbe escollit, Cecilià, al que consideraven “traditor”. Cecilià, ardiaca quan el bisbe anterior (Félix) abjurà per eludir el martiri, va lliurar els llibres sagrats que Dioclecià manà eliminar. El conflicte entre els partidaris de Donat i els de Cecilià s’estén. Els emperadors, caps de l’església, condemnen el “donatisme” com a heretgia. L’església perseguida es torna aviat perseguidora dels seus propis fidels.

St. Agustí amb els donatistes. Il·lustració a la capilla dels invàlids. Viquipèdia.

Darrera dels moviments que la imaginació fa créixer, sempre n’hi ha les condicions materials de la existència, com va ser en aquell cas la llunyania d’una zona immersa en lluites tribals respecte d’un poder centralitzat que només els considerava per a recaptar impostos i hosts.

El viatge de dues donzelles, una més joveneta acompanyada d’una altra que la tutela, remet a les comunitats femenines dels primers temps amb donzelles, dones consagrades i vídues que encara no seguien una regla fixada.

Amb la entrada de les tribus nord-africanes a la Península, alguns cristians es converteixen a l’Islam i uns altres continuen amb la seva fe (mossàrabs) pagant un tribut més alt per a mantenir les seves esglésies. Alguns d’aquests fugen al nord peninsular amb una part de les relíquies dels seus màrtirs, propagant el seu culte i propiciant les peregrinacions.

El text del 660, atribuït al bisbe Quirze de Barcelona, d’una Santa Eulàlia de Barcelona, és una recreació del poema de Prudenci. El 2004 l’església la va treure del martirologi deixant-la com a santa popular.

Representació de la Santa Eulàlia barcelonina

I arribem a Santa Eulàlia de Provençana, anomenada així el 986 quan el Comte Borrell ven a Aurúcia Deodicada un terreny a Banyols, al lloc conegut com «Torres», «in termini de Sancta Eulàlia Provinciana», que limitava amb terra que havia estat d’Ilia i de Just, el prat de Port (Montjuïc) i terres de la mateixa Aurúcia que havien estat d’Honerada Deodicada i dels seus fills, «dona que va ser de el jutge Deudesin i monjo en l’actualitat».[3] Els matrimonis que, al final dels seus dies, viuen en castedat i/o es fan monjos, eren una realitat en aquells temps. El lloc de “Torres” era a Espodolla (actual ciutat de la justícia).

Tot i que el 908 es fa esment de la “vila Proventiana”, la de 986 és la primera referència a un culte i apareix vinculat a dones que tenien cura de les esglésies i dels enterraments fins que l’església va acabar amb la seva tasca.

La troballa casual d’un cap de Medusa sota la rectoria propera a l’ermita de Provençana indica que podria haver-se establert una església visigòtica sobre una necròpolis romana, com va passar a molts llocs, però no s’ha fet mai una recerca arqueològica. El nostre topònim de Provençana sembla derivar d’un Proventius, que seria el propietari d’una vil·la romana, però això és una hipòtesi, n’hi ha massa similitud entre el topònim “Promtiano”  i el de “Provintiana”, com per no preguntar-nos si no podria ser aquest l’origen. Per una altra banda, el culte a Sta. Eulàlia de Provençana hauria pogut arribar a nosaltres des de Provença, que aviat es va fer ressò de la màrtir emeritense.

Cap de medusa trobat a principis del segle XX durant unes obres a la rectoria de provençana. AGC, 2020, Museu Arqueològic de Catalunya

La Catedral de Barcelona va ser consagrada en 1058 sota les advocacions de la Santa Creu (la que ja tenia) i Sta. Eulàlia (de Barcelona, de la que el bisbe Frodoí va dir, el 878, que “trobà” les seves restes a Sta. Maria de les Arenes (o del Mar) i no a l’Agris Provincialis» (Sta. Eulàlia del Camp) on les havia buscat prèviament. Amb aquestes “troballes”, de nou romanitzades, l’església franca s’imposava eliminant tot vestigi de l’anterior litúrgia visigòtica-mossàrab.

La primera església i parròquia de Sta. Eulàlia de Provençana, al barri d’aquest nom, està sota l’advocació de la màrtir de Mérida ja que l’himne de Quirze no va tenir ressò fàctic fins la consagració de la Seu. La posterior de Sta. Eulàlia de Mérida (segle XV-XVI), al barri del centre, també, no només perquè dugui aquest nom, sinó perquè la volgueren posar sota la invenció barcelonesa, però finalment es va decidir que seria consagrada a l’única que pot ser autèntica.

Evolució de l’escut de l’Hospitalet a una revista de 1969 de l’Ajuntament. Amb els símbols de la palma i de la creu barcelonina de Sta. Eulàlia. Forma part del procés iconogràfic.

Quines conclusions podem treure?

  • Si n’hi hagué una màrtir Eulàlia, va ser la de Mérida
  • La de Barcelona és una “inventio” o recreació sobre els primers textos
    • Els mites, com el de la medusa, en els que les dones podem trobar reflectida la nostra força (de la mirada en aquest cas), degeneren en llegendes que el patriarcat aprofita per a manipular consciències
  • La primera vida monàstica femenina, de la que en tenim molt poques referències a les nostres terres es troba documentada als petits i concrets detalls d’alguns documents i escrits.

Als que indaguen en la història, l’art i la cultura, destriant els petits detalls.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 20-05-2023


[1] Castro Mateos, A. (2012) “La construcción de lo sagrado. Santa Eulalia de Mérida y su extensión por el Levante español”. Tesis. Universidad de Cáceres.

[2] Sabio González, R. “Eulalia de Mérida y la villa de nombre Ponciano o Prontiano” en: Eulalia (Mérida, 2017)

[3] Descarrega i Martí, Francesc. Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. (documentació). Disponible a la web del Museu d’història de l’Hospitalet, doc. 6

L’ermita de Santa Eulàlia de Madrona del Papiol

Santa Eulàlia de Madrona o «La Salut» de Papiol. AGC, 2022

La muntanya de Madrona o “Puig Madrona” apareix esmentada molt abans que la capella de Santa Eulàlia de Madrona que es troba entre aquest municipi i Valldoreix (“Aqualonga” a l’edat mitjana). El camí que ens hi porta és un lloc d’accés a la serra de Collserola. Des del seu cim, tot i no ser molt alt (341 m.), es té una bona panoràmica de Barcelona i els seus voltants.

Vistes des del camí de les Escletxes a l’ermita de la Salut. Al fons, el mar. AGC, 2022.

El 1012 (ó 1013) els esposos Geribert i Eiga permuten amb el bisbe Deudat de Barcelona dues propietats, una a Sant Andreu del Palomar i una altra a l’accés del “Riu Rubio” (riera de Rubí), per una d’Olèrdola que els dona el bisbe. L’alou de Rubí consistia en terres, vinyes, cases, corts, horts, farraginals, arbres, fonts, desviacions de aigües, molins i estris. Algunes d’aquestes propietats havien sigut d’una dona, Eldovara i del seu fill Gelmir.  L’alou limitava al nord amb Ullastrell, a orient amb terra de Sant Cugat al “Monte Gallinario” (Sant Quirze del Vallés), al sud amb el camí que “va cap a les muntanyes de Matrona i baixa cap el riu Llobregat” i a ponent amb el terme de Castellbisbal, abans dit Benviure. En document posterior s’especifica que el bisbe afegeix vint unces d’or i un alou a Avinyonet pel comte per tal que aquest aprovi la permuta.[1]

El lloc era a la confluència de la riera de Rubí amb el riu Llobregat i havia estat treballat prèviament per la gent que el devia aprissionar al segle X. En 996 una altra dona, Engòncia venia a Sant Cugat una terra franca al territori d’Aqualonga, que limitava per totes bandes amb propietats del monestir del Vallés excepte a l’oest, que ho feia amb un rec que va als molins.

Sant Cebrià d’Aqualonga o de Valldoreix. AGC, 2021.

Els molins devien ser ja propietat comtal controlada pels veguers o vicaris, però el mateix any l’abat de Sant Cugat estableix un plet amb el veguer Seniofred de Rubí pel control de l’aigua que va al monestir. El monestir guanya el plet, el que evidencia el poder creixent d’una església més centralitzada i propera a Roma.

Riera i molí de Canals a Valldoreix-Sant Cugat. AGC, 2021.

En 1022 Ricolf dona a Sant Cugat i a la casa anomenada “Fermeria” alous, mobles i animals que tenia al terme d’Aqualonga i de Matrona, al lloc de Canals (la torre o castell de Canals es comunicava visualment amb el castell de Papiol, el de Castellbisbal o el de la Floresta, entre d’altres).

Mur que queda del castell de Canals. AGC, 2021

En 1043 Guillem Ermenir i la seva dona Ricarda venen a Inguiralda i Seniofred de Rubí (mare i fill) terres i altres béns a Sant Pere de Rubí per cinc unces d’or d’Hispània. Els límits de les propietats són: al nord la parròquia de Terrassa o Ègara, a l’est Sant Feliu de Vila Milans, Cercedol o Cercitulo (riera de Sant Cugat) o Aqualonga, al sud, Madrona i a ponent el “Kastrum episcopal”.[2]

Sant Feliuet de Vilamilans a Sant Quirze del Vallés. AGC, 2021

El 1047, el bisbe Guislabert consagra l’església de Sant Cebrià d’Aqualonga posant-la sota la Seu, a la que confirma delmes, primícies, oblacions i espai de sagrera de diverses esglésies i de molts alous que eren sota l’església de St. Joan de “Castro Benviure” (Castellbisbal), excepte la capella de Sant Joan de Mora que era sota Sant Cugat.[3]

En 1058 Guillem de Voltrera llega al seu fill Gombau el castell del Llobregat sota domini del bisbe (Castellbisbal) amb un alou a Madrona.[4]

En 1060 el bisbe Guislabert infeuda a Guisla de Besora i als seus fills alguns castells i parròquies, entre les que n’hi havia la de Madrona, que havien estat del seu pare Gombau de Besora i/o del seu marit Mir Geribert, els fills de qui serien també senyors de Santmartí pel seu anterior matrimoni amb Adelaida de Santmartí, la condició és la de fer host i homenatge al bisbe i als seus successors, que li jurin fidelitat i que estableixen un clergue a la Seu.[5] Aquest és el primer esment a l’església de Madrona.

Interior de Santa Eulàlia de Madrona. AGC, 2021

El castell de Papiol és esmentat per primer cop en 1115 quan Ramon Berenguer III amb la seva dona Dolça de Provença encomanen als germans Arnau Pere i Bernat Pere dit castell a canvi de que els jurin fidelitat i prometin defensar-los, de tots excepte dels seus senyors més directes, Jordà (de Santmartí) i Ramon Mir.[6] Aquest “castell” encara no era l’edifici gòtic que avui podem contemplar sinó que estava format per dues torres i unes cases damunt la roca. Els comtes es reservaven, la torre quadrada de davant del Llobregat amb el seu porxo. [7]

Castell de Papiol. AGC, 2021.

En 1130, Berenguer IV concedeix al monestir de Sant Cugat les franqueses que van des del Coll de Madrona fins el mur de Sant Cugat i des de la riera Cercedol fins el riu Rubí, a les parròquies de Sant Cebrià d’Aqualonga, Santa Eulàlia de Madrona i Sant Pere d’Octavià (antiga capella enderrocada per edificar el mercat de Sant Cugat), endemés de les franqueses de Sant Llorenç de Font Calçada (Sant Cugat).[8] És l’època en que els comtes recolzen la reforma del Cluny i promouen i beneficien les ordes religiós-militars, també al monestir de Sant Cugat, amb molt poder a la demarcació de Barcelona. Papiol era un lloc estratègic entre la Vall del Llobregat i el Vallés, atorgat privilegis com les franqueses es promovia la defensa, el comerç i la recaptació a la zona

L’església de Santa Eulàlia de Madrona serà parroquial fins el 1315, quan el llavors senyor del castell de Papiol i el rector (amb qui, segons les visites pastorals, jugava a daus) demanen al rei el trasllat de la parròquia de Madrona a prop del castell (al costat de l’actual rectoria), sent anomenada, llavors, Santa Eulàlia de Papiol.

Rectoria vella de Papiol, propera al castell. AGC, 2021

L’ermita de Madrona quedarà sota les advocacions de Sant Pere i Santa Madrona, tot i que més endavant se li reconeixerà l’advocació amb la que era coneguda popularment: l’ermita de la marededéu de la Salut, cuidada per ermitans i actualment oberta al públic els diumenges gràcies a l’altruisme de persones voluntàries.

Fases i noms de l’ermita de Madrona. AGC, 2022

Maria Àngels Garcia-Carpintero Sánchez-Miguel, 19-01-2022

A les persones que ens obren les ermites perquè les podem contemplar.


[1] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 37, n. 184 i 185

[2] Baucells J., Fàbrega, A., o.c., vol. 38, n. 652

[3] Ruiz i Elias, Albert (1998) Notes històriques. Parròquia de Castellbisbal. Premi Mn. Josep Sanabre. Parròquia de Sant Vicenç de Castellbisbal, p. 144

[4] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999). Els pergamins de l’Arxiu Comtal de Barcelona de Ramón Borrell a Ramón Berenguer I. Fundació Noguera. Diplomataris, vol. 19, n. 519

[5] García-Carpintero, A. “La baronia de Montbui. Guisla de Besora, una primera pubilla catalana, segle XI A: https://historiasdebellvitge.wordpress.com/2021/12/30/la-baronia-de-montbui/

[6] Baiges, I., Feliu, G., et al. (2010). Pergamins de l’Arxiu Històric de la Corona d’Aragó, segle XI, de Ramón Berenguer II a Ramón Berenguer IV. Fundació Noguera, vol. 49, n. 464-465

[7] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 476-480

[8] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. V, DCCLXXIII

Les Deodates de Santa Maria de Sales.

Les dones i les primeres esglésies.

Ermita de Santa Maria de Sales, Viladecans al Pla de les Deodates. Foto: AGC.

L’ermita de la Mare de Déu de Sales de Viladecans s’aixeca a l’alta edat mitjana, aprofitant els murs d’una vil·la romana del segle I aC, on es deuria conrear la vinya.[1]

El lloc de Sales es esmentat per primer cop l’any 986 quan el Comte Borrell permuta amb Sant Cugat unes terres que hi eren sota el domini del Castell d’Eramprunyà al lloc de “Sales” que limitava amb terres de Aludia, dona, a l’est, amb terres dels permutadors i amb una via al sud. Sembla que el monestir i el Comte agrupen millor els seus terrenys amb aquesta permuta.

L’alou de “Gaiano” o de Sales es menciona a les confirmacions papals dels béns del monestir del Vallés al 1002, al 1007 i al 1023, sent anomenat en aquest últim cas com a “Gevano” o Sales. Aquests dos topònims remeten a dos orígens: el romà “Gaiano” i el germànic: Sales.

Al 1002 Aeci i Vivà, almoiners de Recosind, vassall del Comte i senyor d’Almafar, donen a Igilane terra, torres, colomers, hort i arbres en aquest lloc, l’actual Sant Climent de Llobregat. Poc després aquests almoiners i el mateix Igilane fan donació als altars de Santa Maria i Sant Pere que tenen les basíliques del Castell de Félix.[2] El terme basílica, domum o casa indica que n’hi ha una comunitat. No està clar si eren altars d’un mateix lloc o capelles diferents.

En 1011 el Comte Ramon Borrell confirma els béns que els seus pares Borrell i Letgarda van donar a Sant Cugat a Castell de Félix. Entre d’altres, hi ha un alou a Canis Vallis (Viladecans) de Sant Clìment (Viladecans no tenia parròquia pròpia, però sí capelles com la de Sales, la de Sant Joan i la de Sant Llorenç de Canals).[3] Els béns comtals confronten amb el Castell d’Eramprunyà al nord, l’hort comtal de Sales a l’est, “lo pregon dels Gorgs i de la mar” i amb el Garraf.[4]

En 1060 Gerbert, fill d’Aeci i Transgòncia, de la familia dels Santmartí, amb la seva dona Ermesenda, donen a Sant Cugat l’alou que va ser dels seus pares excepte la heretat que Gerbert tenia a Sales pel seu germà Bardina.[5] Amb tots aquests noms ja veiem la confluència de cultures: l’Islam (Almafar), els gots(Recosind), francs (Ermessenda) y el Mediterrani (Aeci).

L’ermita de Santa Maria de Sales és documentada com a tal l’any 1143, quan es juren les disposicions testamentàries que va fer en 1141 el vicari del castell d’Eramprunyà, Guillem de Santa Oliva, marit d’Estefanía. Poc després, l’any 1147, la capella serà cedida a la canònica de la catedral de Barcelona pel llavors propietari, Bernat de Bleda, canonge. El 1175, després d’un plet amb els seus descendents, la propietat passarà a l’Hospital de la Seu.

Respecte a les pintures de la capella, del s. XII, Montserrat Pagés diu: “És molt més versemblant pensar que la capella, particular en origen, va ser ornamentada quan el seu propietari en tenia cura directa, que no pas quan va passar a engrossir els béns d’una institució que comptava amb moltíssimes esglésies i capelles i de les que s’ocuparia bàsicament en rebre les rendes”.[6]

L’església es va fent amb tot el que pot acabant amb la vida activa i autònoma de les dones. És el que va passar a mitjans del segle XI amb la reforma del Cluny, però a finals del segle XIII tornem a trobar dones que actuen per sí mateixes i fan ús dels seus béns amb el seu nom propi lligades a ermites i/o hospitals, dones laiques no sotmeses a una regla institucional com les beguines d’Europa que aquí es van anomenar, despectivament, beates.

Mare de Déu de Sales. Una de les marededéus amb la bola del món.

Per un document de1305  tenim constància que hi havia una comunitat d’unes tres o quatre deodates a Sales, al 1275. Les deodates tenien i administraven propietats En 1284 un matrimoni pagès de Sant Climent ven a Guilleuma deodata, representant de la comunitat, el seu alou franc que inclou terra de conreu, vinyes i oliveres, quedant-se en règim d’usdefruit, que afrontava amb un alou de la comunitat.

El document de 1305 ens diu que Guillem de Cànoves, rector de Sant Climent i tresorer episcopal, endemés de nebot del bisbe Ponç de Gualba, posa un plet contra les deodates pels drets que havia concedit l’anterior rector, Arnau de Closes a la llavors majorala Ròmia Mira. El tribunal decretà que les deodates no podien donar, vendre, permutar o establir en emfiteusi sense el consentiment exprés del prevere de Sant Climent i que aquest ha d’informar al bisbat si les Deodates fan mala administració dels béns de la capella.

Les tensions continuen. En 1314 Guilleuma Mira posa els béns de la capella de Sales sota el rector. Així sabem que disposaven de terres i de censos sobre terres, vinyes i camps i també sobre un obrador i les cases d’un argenter a Barcelona, probablement béns propis que haurien aportat elles. En 1315 Ponç de Gualba, un autèntic flagell per a les Deodates o Deodonades de Catalunya, posa la comunitat sota la seva autoritat encomanant-li a la majoral de l’ermita, Geralde de Queralt, que visquessin amb els vots de castedat i d’obediència.

En 1327 en una sentència arbitral sobre els termes i afrontacions del Castell d’Eramprunyà es cita el “rec de Sales” com a límit amb Viladecans, el que ens mostra que devia ser un lloc preuat, apte pel conreu i la pastura.

Probablement les deodates aprofitarien aquests camps per disposar d’herbes remeieres amb les que atendre als peregrins i als malalts. No és gens estrany que la capella es trobi prop d’un cementeri. Aquestes dones que seguien l’evangeli de Sant Joan, amb arrels de la cultura grega, ajudarien a marcar el pas per la vida dels seus pròxims i a alleugerir les condicions penoses de la existència.

La capella de Santa Maria de Sales al costat del cementiri. Foto: AGC

Malauradament, les continues tensions amb el nebot que vol fer-se càrrec dels béns que administren les deodates fan que el bisbe Ponç de Gualba, tot un senyor feudal, acabi expulsant-les entre el 1333 i el 1334[7].

Altres deodates van ser: Ròmia Pastaler, Elisenda Moragues, Elisenda de Palau, Sibil·la Figueres i Sibil·la de Sala.

A partir de 1341 ja només trobarem ermitans. Oficis de dones que ja només estaran en mans d’homes i de dones a ells sotmeses.

Porta amb inscripció de 1694. Foto: AGC

A les Deodates que, ben segur, tenien cura de la vida dels habitants propers.

Als i a les que van recollint la història de les dones espoliades i oblidades.

Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, l’Hospitalet, 7 de gener de 2021


[1] Solías, Josep Mª (1983). Excavacions a l’ermita de Nostra Senyora de Sales. Generalitat de Catalunya.

[2] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat. vol. IV, n. CCCXVI i CCCXVII

[3] Comas Via, Mireia (2016) “Els espais de culte a Viladecans durant l’Edat Mitjana”. Comunicacio1-Viladecans-IX-Trobada-Eramprunya-2016-3-1.pdf

[4] Ibídem, n. CCCLXVIII

[5] Ibídem, n. DX

[6] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 299.

[7] Sanahuja, Dolors, 1992 “Les Deodates de Santa Maria de Sales: una petita comunitat medieval de dones”: https://core.ac.uk/download/pdf/39122117.pdf

Aurúcia, la de Santa Eulàlia Provençana. Dones segle X.

Les dones i les primeres esglésies.

Santa Eulàlia de Provençana a l’actualitat. Foto: AGC

L’agost de 908 els esposos Bonemir i Ermessenda venen casa amb cort i terreny «in termini de vila Provençana» a Radulf[1], prevere, fill de Guifré el Pilós, que limita amb terres de: Quimerà, Adrià, Maurecado i terra erma[2]. A l’alta edat mitjana el terme «vila» pot fer referència a una masia amb els seus edificis annexos, herència de les villes romanes, o a un conjunt de cases, agrupades o disperses, a l’entorn de l’església parroquial, com sembla ser el cas d’aquesta venda.

Volem recordar que els gots (o «visigots») havien pactat amb els romans la repartició de les terres d’aquesta manera: «dos terços pel got, un terç pel romà», habitant ells a les urbs i deixant les antigues «viles» romanes, que generaven tributs, en mans de l’administració de l’Església. En temps dels Comtes aquest repartiment es tradueix en: dos terços pel Comte, un terç per l’Església (el bisbe) i s’aplica també a altres tributs, com els de les pastures, els mercats o l’encunyació de moneda.

El Camí Ral separa la Marina del Samontà i sembla assenyalar aquella pràctica de les “terciones”: la família comtal, amb els monestirs, té amplis terrenys en Banyols[3], mentre que el bisbat hauria mantingut la “vila Provinciana” sobre una important via comercial. La troballa del cap de medusa sota la rectoria annexa a Santa Eulàlia de Provençana indica que hi hauria hagut una necròpolis romana sobre la qual s’hauria pogut alçar una primitiva església amb la seva sagrera[4], com podem veure a Cornellà. Santa Eulàlia de Mèrida, a qui està consagrada la capella, era una figura martirial molt apreciada per hispans i provençals, coneguda des del segle IV, anterior a la llegenda de Barcelona.

El símbol de l’Hospitalet, du el record de Santa Eulàlia: la creu i el llorer.

Banyols, al Sud de Provençana, era una partida molt poblada i dinàmica durant els segles X i XI, amb prats pel bestiar i una varietat d’arbres fruiters, mentre que als terrenys més al nord predomina la vinya. No serà l’única diferència que trobem respecte a «Provençana», nom amb el qual ens referim a l’entorn de la parròquia, on la Seu domina amb desídia, des de llavors i al llarg dels segles.

Una mostra del patriarcat que el bisbat genera és que els noms gots que comencem a trobar a l’entorn de la parròquia de Provençana, solen referir-se a un home, a cònjuges o, en tot cas, a alguna vídua. En Banyols, en canvi, veiem dones que actuen per si mateixes i que a vegades tenen el rerenom de «Deovota» o «Deodicada».

El trenta de març de 986 el Comte Borrell ven a Aurúcia Deodicada un terreny a Banyols, al lloc conegut com «Torres» (Espodolla, el lloc de l’actual Ciutat de la Justícia, prop de Montjuïc), «in termini de Sancta Eulàlia Provinciana» que limita amb terra que havia estat d’Ilia i de Just, el prat de Port i terres de la mateixa Aurúcia que havien estat d’Honerada[5] Deodicada i dels seus fills, «dona que va ser de el jutge Deudesin i monjo en l’actualitat»[6]. Aquest és el primer document conegut en que s’esmenta a Santa Eulàlia, el que vol dir que ja havia una església i un culte i apareix vinculat al nom d’una dona important en aquells temps, donat el seu testament de 992[7]. Per què? Probablement perquè el culte estava en mans de dones, com Aurúcia, properes a la comunitat del monestir de Sant Pere de les Puel·les. De fet, aquest monestir regentava vàries parròquies com la de Montmeló.

El bisbe Vives (-995) promou, com els seus antecessors, l’establiment d’una Canònica al costat de la Catedral que disposarà d’Hospital i de Scriptorium. Tot i que aquest encara no funciona plenament, ja es registren els documents de dret que amb ell augmentaran exponencialment. Impulsa el domini territorial del bisbat legitimant l’autoritat de bisbe davant els senyors amb esglésies pròpies i sobre les que eren en mans de dones.

Catedral antiga de Barcelona. Foto arxiu històric de l’Ajuntament de Barcelona

Després del pas d’Al-Mansur molts propietaris venen per a pagar el rescat dels seus captius i/o refer la documentació. El bisbe Vives és el principal comprador de terrenys i cases a Terrers Blancs (Collblanc-Torrassa). En 986 compra a Sènior, femina, vídua de Levisind, cases, corts, horts, terres i vinyes a Terrers Blancs i a Bederrida (nom provençal de Les Corts) que havia heretat del seu marit, del seu fill i dels seus néts.[8] Un ampli terreny comprès entre St. Pere Màrtir, la vall del Quart i el rierol que baixa de Pedralbes, origen del terme parroquial que establirà en 989 gràcies a noves compres i permutes, posant-lo sota l’advocació de Santa Eulàlia, tot i que aquest culte ja devia existir[9].

El vuit de novembre de 988 Vives havia comprat unes vinyes a Recesind que eren d’un germà caigut a l’assalt de 985 i feia alguna permuta aglutinant terreny. En 989 Seniold i la seva dona Guirselma li venen cases i terres en Terrers Blancs que limiten amb terrenys de la Seu. El 991 compra a Gausbert una altra vinya i el cinc de febrer de 992 cases i terres en Provençana a Oderic, anomenat Llobató i a Orúcia, que li ven el seu dècim (la dècima part que el marit donava a la dona al casar-se i de la que ella podia disposar lliurement). Observant els documents comprovem l’enorme poder de bisbe, que concentra propietats a Provençals, Sarrià i la «via morisca»: Magòria, Sants i Terrers Blancs. Vives comprà propietats als Comtes a canvi d’unces d’or, diners obtinguts, segurament, amb les ràtzies.

Aurúcia és una dona rica inclosa en el grup dels «homes lliures» pels historiadors[10]. Es relaciona amb potents com el Comte Borrell, el jutge Auruç o el jueu Benvist, però no amb el bisbe, el que no és gens estrany perquè els tractes amb els bisbes els feien sempre homes, cònjuges o alguna vídua, mentre que les dones propietàries, si fan algun tracte per si mateixes, és amb laics, però ella té poder i en aquests casos es fan excepcions. Potser era Aurúcia qui no vol tractes amb el bisbe.

Al seu testament de cinc de febrer de 992 Aurúcia reparteix les seves possessions entre esglésies, familiars, preveres, pobres i amics. A Edelfred i a la seva dona Sinnulo: cases, corts, terres, vinyes, horts amb pomers i pou a Barcelona i a la Gavarra, a Richaris, familiar seu, li deixa una herència a Quinçà (i aquesta és la primera referència al lloc on, dos segles més endavant, s’establirà la “Torre Blanca” de l’Hospitalet), deixa la botiga que tenia a les portes de Barcelona i una vinya a la seva amiga Grudella deovota. A Bonadona, filla de Gontard li deixa una terra i a Sinnul i Iohane “Boveto”, dones, altres pertinences tèxtils (aquest tipus de deixes sempre són per a dones).

Entre les donacions a esglésies: un hort que va ser de Bonhome i Sesenanda, «ad domum Sancti Petri cenobium Barchinona» per a cobrir l’església de St. Sadurní, terra per Santa Maria del Mar i Sant Just de Barcelona, unes vinyes en Agudells (Vall Hebron) a St. Cugat, dos casals (solars) que van ser de Guisand a St. Miquel, una vinya que va ser de Gotmar a Sant Celoni i un cens de la meitat de la propietat d’Enforcats a la Seu[11].

Cedeix a Eldelfred, per a la seva venda, l’alou de Banyols, fent constar que l’hi havia venut el Comte Borrell, que era al terme de Santa Eulàlia de Provinciana i que havia estat dels que anomena un per un: Iuda, hebreu, Manchere, hebreu, Felicita, hebrea , Pesat, hebreu, Ava, hebrea, Ilia, femina[12] i Just. Destina la venda d’un alou a Magòria pel rescat de captius i una quantitat pel seu fill Recesind, captiu a Còrdova i, entre altres disposicions, retorna a Folc la vinya que el seu pare, Constantí, li va empenyorar.

A la seva mort en 995, el bisbe Vives, tot i que deixa part de les seves possessions a la Catedral de Barcelona, deixà, com a propietària dels alous de Sènior i de Seniol, (en un primer testament, abans d’anar a Roma i en usdefruit en el segon, abans de morir), a Emmo «commatrem meua», a qui ja li havia fet donació al 989 i al 994. Deixà propietats que van ser dels captius a les seves germanes Bonadona i Ermetruit i nombrosos llegats a familiars i eclesiàstics[13].

Aurúcia, que participa del comerç i és part activa de la ciutat, sembla estar al mateix nivell estamental del bisbe. És una “Deovota”, més afí a les esglésies de St. Miquel, St. Just o Sta. Maria del Mar que a la Seu. Podria pertànyer a un dels grups de predicadors itinerants que comptaven amb les dones, seguint amb més radicalitat l’ètica de l’evangeli cristià i, conseqüentment, no reconeixien un clergat escassament preparat i molt sovint corrupte.

Sant Miquel, avui desaparescut, era una esglèsia molt apreciada, especialment davant la mort. La façana es conserva a la basílica de la Mercé.

Ens sembla estar assistint a l’inici dels que, dos segles després, seran condemnats per no sotmetre a l’Església de Roma, a la que consideraven com “la usurpadora». Amb paraules d’algú de la pròpia Església: «recordem que els càtars pretenien ser una altra Església i, això, ni eclesiològicament ni sociològicament no podia ser acceptat”[14]. Els que, més endavant, seran categoritzats com “càtars”, eren “només” cristians que treballaven en comú amb catòlics i amb gent d’altres religions, evangelitzaven –amb una presència important i reconeguda de les dones- en llengua vernacular,  mostraven un alt nivell de conseqüència ètica i, decidits a no mentir, declaraven «en justícia i veritat», eren coneguts com a «bons homes» i «bones dones»[15]. No només consideraven les dones en igualtat de condicions sinó que, sovint, era una dona qui hi havia al davant. Potser com “Aurúcia”.

«Aurutia deovota» és Gontevigia femina, segons consta en la permuta que fa el bisbe Aeci (995-1010), en 1003 amb Goltred de dos casals de l’església de St. Miquel a Reixac[16]. El terme «femina», segons la historiadora Coral Cuadrada, indica una dona amb poder. Gontevígia femina, una dona amb poder, es va fer «Arutia Deovota» compartint béns, sense perdre Autoritat.

Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel L’H, juny-2020.

Revisat el 15/12/2025

Molts cristians i moltes cristianes de Catalunya no pertanyien a l’església catòlica al segle X.


[1] Radulf de Barcelona i d’Urgell (885-942) fou lliurat amb tres anys al monestir de Sta. Maria de Ripoll. Al 900 deixa el monestir, reclama el seu dot, es casa i té fills (el concili d’Aquisgrà permetia als clergues casar-se i disposar dels seus bens). En 914 és bisbe d’Urgell.

[2] Descarrega, Fr. Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. Doc. 1 (Arxiu Capitular de Vic).

[3] Al 984 el monestir de Sta. Maria de Ripoll donava al de St. Cugat terres a prop de Montjuïc (Banyols) a canvi de terres al Vallés. També St. Pere de les Puel·les té terres a Banyols.

[4] La sagrera era el lloc on es guardava el gra i les eines i s’enterraven els morts.

[5] Potser aquest nom origina el de la “Font Honrada” que veiem a l’entrada de Montjuïc.

[6] Descarrega, Fr., o.c. Doc. 6.

[7] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 590.

[8] Feliu i Montfort, Gaspar (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. (Vol. II, doc. 70)

[9] L’estructuració de les parròquies, que donarà lloc als municipis, és deguda a l’església. Per altra banda, quan es consagra de nou un terme o una església és perquè ha passat al bisbat.

[10] Bonnassie es refereix a la “monja Aurucia” com a part del clergat urbà i parla de la seva amiga Grudelle, com “una de sus colegas” (Bonnassie I, oc, 1979: 349 i 374)

[11]  Feliu, G. (1971), o.c. vol. I, p. 249

[12] Potser el terme “femina” té a veure amb aquesta distinció entre “hebrea” i “femina”

[13] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, 5. Docs. 37 (Aurucia) i 44 (Vives)

[14] Gil i Ribas, J. (1999) El mil·lenarisme, un excés malaguanyat. Lliçó inaugural del curs acadèmic 1999-2000 a la facultat de teologia de Catalunya. Barcelona.

[15] Els “bonhomes” i les “bonesdones” que testifiquen als judicis no es poden confondre amb els Prohoms, d’una època posterior, ja que el valor d’aquests últims radica al seu poder económic, no tant en el moral, a més de que seran sols mascles.

[16] “Gontevigia femina que cognominabant Aurucia femina, Deovota”. Baucells, Fàbrega, et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona. segle XI. F. Noguera, vol. 37, doc. 35.

Montjuïc, el mont dels jueus, segle X.

Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Alta Edat Mitjana.

Mapa antic de Barcelona, àrea de Montjuïc.

La paraula “Montjuïc” significa “mont dels jueus”, era el lloc on enterraven els seus morts, fora de les ciutats on vivien. El de Barcelona no és l’únic Montjuïc de Catalunya, existeixen altres turons que eren cementeris de jueus o “Montjuïcs” a Girona, a Vilafranca del Penedès i a Besalú.[1]

En 938 Cast i la seva dona Atanàsia donen terres a la Seu de Barcelona que eren a Montjuïc al terme de la «Vila Nova» amb la condició que quedés en la família de Teudiscle, sagristà.[2] El terme «Vila Nova» indica que hi hauria una nova concentració. L’historiador Philip Banks diu: «Al segle X, a la zona sud de Montjuïc existia un empori comercial i un dinamisme de difícil explicació, però que explica el limitat creixement del raval urbà de Barcino».[3]

Portal de Santa Madrona a les muralles de Barcelona.

En 962 els marmessors de Teudiscle fan donació d’un camp en el terme de la «Fonte Onrada«[4] (Montjuïc) a l’església de St. Miquel de Barcelona i en 963 Teudulf dona a la mateixa església terres a la “Fonte Cova”  (la popular Font del Gat), quedant-se, ell i els seus descendents, en règim d’usdefruit, pagant anualment la tasca corresponent. Als límits trobem a Dac (potser un jutge de l’època), Maier, hebreu, el mar al sud i “el far” a ponent. Entre d’altres, signa Bonafilla, probablement la seva dona.[5]

La popular font del gat de Montjuïc. Foto: Ramon Solé

El far, que senyala l’existència d’un Port, estaria a l’actual Zona Franca prop d’on és l’actual parròquia Mare de Déu del Port.[6] Des d’aquest Port, on es donaven intercanvis comercials, s’embarcava, a l’època dels romans, la pedra de Montjuïc cap el “Mont Taber” (on és l’actual Catedral)

El far que era de l’Hospitalet i encara perdura a la Zona Franca.

Al segle X, quan comencem a tenir documentació escrita, aquesta zona ja s’estava dessecant amb els dipòsits que les rieres i torrenteres arrossegaven.

Entre el 970 i el 975, es consignen unes vendes a Montjuïc de l’estany del Port, “d’aigua” i “d’aigua i terra”, el que mostra la importància que és dóna a un bé tan preuat. Eroig o Ervigi, veguer, compra, tot i que aquest nom presenta diferents identitats, segons les filiacions.[7]

Algunes propietats de Montjuïc són al voltant de l’estany del Port, una zona coneguda com a “Cercle”. En 978, Ató, abat de St. Pau, «qui est in Maritima»[8], permuta amb Guitard, vescomte de Barcelona entre el 974 i el 985, terra en «Monte judaic, in locum ubi dicunt ad ipso Circulo» que afrontava amb terres del propi Guitard, a canvi de vi i vinyes.

Guitard, repobla la frontera amb gent a la qual cedeix terres, en 954, a Frexano (Foix) a canvi d’alçar torres de defensa. En 971 Guitard viatja a Còrdova com ambaixador, amb el Comte Borrell II (927-992) estableix acords de pau amb el califa Abderrahman III. En 975 el Comte Borrell ven a Guitard el castell de Queralt. Casat amb Geriberga, Guitard comença una genealogia hereditària de vescomtes de Barcelona. Dos dels seus fills: Udulard I (-1014), defensor de Barcelona i captiu durant la presa d’Al-mansur i Geribert (-1020) es casen amb dues filles del Comte Borrell i Letgarda de Tolosa: Riquilda (-1041) i Ermenganda (-1030), respectivament, generant una saga de cosins creuats. El vescomte de Barcelona controlava torres a la frontera i a la ciutat de Barcelona, així com els fluxos comercials, també administrava justícia. Guitard, al final dels seus dies, mana construir el castell del Port i un hospital a la ciutat.[9]

En record del Castell del Port

Aquesta àrea, prop d’una important via comercial, en un terreny fèrtil amb força aigua, es fa desitjable per a tots els potents. En 984 Joan, abat de St. Cugat, permuta amb Seniofred, abat de Sta. Maria de Ripoll, terres al terme de Corró, al Vallès, a canvi de terra amb torre i cort a Montjuïc, junt al port i dues feixes de terra a Banyols, on trobem, als límits, “el prat», terres de Dac, de Sendred, de Virgilia i d’Orucia i els seus fills[10]. «El prat» i «el rec», que trobem a diversos documents sense més referències, remeten a uns béns compartits i un fer comunal a Banyols, prop de Montjuïc.  

El tres de març de 986, Geribert, fill del vescomte Guitard, fa una donació a la Seu per reparar una culpa que va cometre contra la catedral. Entre els limitis trobem a Virgilia Deodicata, Sant Pere de les Puel·les, dues vies, una al nord i l’altra al sud i, entre d’altres més, a Benvenisti Ebreo»[11].

Veiem, doncs, noms de jueus en aquesta zona com, també, noms de dones que actuen per si mateixes, algunes de les quals amb l’afegit de “Deovota” i/o “Deodicata”[12]. Aquests noms són un exponent del dinamisme que hi havia a la zona sud de Provençana coneguda com a Banyols que no trobem a l’entorn de la parròquia de Provençana, marcada, durant segles, per l’absentisme dels rectors i la revenda de càrrecs i propietats.

Considerats els jueus com a propietat del Comte, aquest fa ús dels bens “heretats” dels jueus caiguts al 985. El 994 (ó 993 segons datacions) permuta amb Sant Cugat terra de Montcada, on el monestir s’anava fent amb diverses possessions, a canvi de terra a Montjuïc[13].

Els jueus no estaven obligats a pagar rendes a l’església, doncs eren serfs del Comte, però l’església va trobar la fórmula, considerant que pertanyien a una parròquia. El bisbat, de fet, té molt d’interès en una zona de vinyes. En 996, Regiat i Guinidilda donen una terra a Montjuïc al bisbe Aeci a canvi d’una vinya als Enforcats[14]. Al 1006, a una venda de vinya que fan Sunifred “Narbonés” i la seva dona Edolvara a Joan, levita, es diu que la tenien per com-plantació a l’església de St. Julià a la vila de Sants[15]. Sant Julià va ser la parròquia a la que estava adscrit el cementiri de Montjuïc i algunes capelles disperses com l’ermita de Santa Madrona, actualment dins el Palau Albèniz. Al segle XIV hi ha documentada l’existència de Deodonades que atenien l’església.

Ermita de Santa Madrona, al recinte del Palau Albèniz, prop del MNAC

Dues històries expliquen com moltes de les propietats, que al segle X gestionaven les dones en igualtat de condicions que els seus familiars, van passant, durant el segle XI a les mans de l’església.

Elies, espòs de Aurofacta va morir a l’atac d’Al-Mansur. A ella i als seus fills els van fer captius. Quan torna, en 986, troba que els parents del seu marit s’han repartit les seves propietats. Reclama al vescomte en funcions, Geribert, que actua mentre Udulard I està en captivitat, i al jutge Odesind, que li restitueix les seves propietats. Poc després Orfeta (anomenada com Orfeta, signa com Aurofacta) ven al vescomte Guitard una terra al terme d’Enforcats[16] i una vinya a Montjuïc que havien estat de dos matrimonis que la havien empenyorat a Elies[17]. El bisbe Guislabert (1035-1061), fill de Udulard I i de Riquilda, cedirà a la catedral, en 1048, la tercera part d’aquestes heretats a Montjuïc i als Enforcats[18]. En 1015 en una permuta d’Orfeta i el seu marit, Guilmon s’anomena la font Occua de Montjuïc i l’“exio comune” (entrades a les cases)[19]

El 3 de març de l’any 1000 el comte i marqués Ramon ven a Bonhome, fill de Guisand, terres i vinyes a Magòria[20] que posseïa per «successió hereditària dels jueus morts a Barcelona». Entre les nombroses signatures, trobem a Gilmund, Sesenand i Edelfred com a coneixedors de l’hebreu Mosse[21]. Aquell any, Madrona, germana de Bonhome, torna de captivitat i reclama els seus drets sobre la herència del seu pare. Un tribunal presidit per la comtessa Ermessenda de Carcassona obliga a restituir els bens a Madrona, cosa que farà el bisbe, però Madrona donarà després aquestes terres a St. Miquel, quedant-se ella en usdefruit. És a dir, Bonhome devia donar o vendre les propietats de la seva germana a l’església, ja que és la institució que li retorna, però l’església recuperarà les propietats en deixar a Madrona en usdefruit[22].

Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’H juny, 2020

En memòria de Deovotes com: Honerada, Aurucia i Virgilia.


[1] Forcano, M. (2014). Els jueus catalans. La història que mai t’han explicat. Barcelona: Angle.

[2] El sagristà és una figura vinculada a l’hospital, l’acció social d’aquell temps.

[3] Banks, Ph. (2005) “El creixement físic de Barcelona, segles X-XIII” Quadern d’Història de Barcelona. La zona esmentada és Banyols, l’actual Zona Franca i la marina hospitalense.

[4] La Font Honrada és el nom d’un carrer del barri de Poble Sec de Barcelona, a la falda de Montjuïc, prop de l’església de Santa Madrona.

[5] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis. UB. Vol. II, doc. 11 (938), 28 (962) i 30 (963).

[6] Esmentada al 1030, entre les donacions testamentàries d’Ermenganda, filla del Comte Borrell.

[7] Descarrega i Martí, Fr. Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. (documentació) doc. 2 (970) i docs. 3 y 4 (975).

[8] Probablement St. Pau de Camp (Ruiz-Domènec, doc. 3), tot i que Udina i Martorell pensava que podia ser St. Pol de Mar. (El Archivo Condal de Barcelona en los siglos IX-X, doc. 183).

[9] Mencionat en 1045 quan els comtes Ramon Berenguer I i Elisabet fan donació a l’Hospital de pobres de Guitard, mig en ruïnes, de la desena part de el gra dels seus molins des del Besòs a Barcelona, confiant que algú s’ocuparà d’aquest hospital (ACB, FN vol. 39, doc. 683).

[10] Descarrega, o.c., doc. 5

[11] Feliu, G., o.c., doc. 65

[12] Les Deovotes i Deodicades eren dones que es consagraven al cristianisme sense necessitat de seguir una regla. S’han trobat aquests termes a les inscripcions funeràries de la Hispania visigòtica. Al segle X els veiem afegits a les germanes dels monestirs de Sant Joan de les abadesses o de Sant Pere de les Puel·les, però també les veiem, en aquesta època, en altres dones, probablement vídues, que actuen lliurement respecte als seus bens.

[13] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV,CCLVIII

[14] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona vols. IX, n. 162

[15] Feliu, G., o.c., doc. 158

[16] Enforcats: encreuament de camins entre Provençana, Sants i Montjuïc.

[17] Salrach, J. M. i Montagut, T. (2018). Justícia i resolució de conflictes a la Catalunya Medieval. Col. Diplomàtica s. IX-XI. Fundació Noguera. Textos jurídics catalans, 2, docs. 94 i 95.

[18] Baucells, Fàbrega, et al. (2006), o.c., Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera (FN), vol. 39, doc. 740

[19] Baucells, Fàbrega, et al. o.c.,  vol. 38, docs. 240 i 241

[20] El nom de “Magòria” fa relació al color magenta de la riera del mateix nom.

[21] Arxiu de la Corona d’Aragó. Pergamins Comte Borrell, n. 45

[22] Baucells J., Fàbrega, A., et al. o.c., vol. 37, docs. 13, 25 i 26.

El Mont Signe i l’Aigua Alba llocs mítics encara no perduts.

Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Edat Mitjana.

Guifré Borrell (874-911), fill de Guifré el Pilós, concedeix a 904 privilegis a el monestir de Sant Cugat d’acord amb el bisbe de Barcelona Teuderic (904-924), iniciant la cristianització d’acord amb els cànons carolingis i ajudant en la reorganització del territori a les zones del Llobregat, el Penedès i el Vallès.

Entre les adquisicions importants que realitzen les institucions eclesials, cal destacar les de les petites esglésies que hi havia. Normalment en són donades o venudes mitjançant acords, però, en molts casos, es generen conflictes.

St. Martí de Pertegàs. St. Celoni. Foto: R. Solé

Avui anem al Montseny de segle X, una muntanya plena de petites ermites entre les aigües i els boscos. Molts d’aquests cenobis encara no seguien plenament la regla benedictina, en alguns encara hi pervivia la litúrgia visigòtica. No tenim molta informació al respecte. Perseguim noms que ens ressonen com la bellesa dels paisatges i dels racons del Montseny que podem gaudir contemplant, potser després aventurarem alguna interpretació.

En 908 Trasovadus ven als Comtes Guifré Borrell i Garsinda el que té a la Vall de la Tordera, a la Vila Vitamina o Palou (Palautordera) amb les esglésies de Santa Maria i Sant Esteve al costat del Mont Seny (Mont Signe). Limita dita vall amb Arcas que són a la vila Muscaroles (Mosqueroles) i que pel costat del Montseny va al coll entre Dos Signes i d’aquí va al coll Formic, passa per la collada alta del Mont Cavallar fins a l’Arca que anomenen Om (Ulmo) i va fins a la vila Pinells i al vilar que diuen Romans[1].

St. Esteve Palautordera. foto: R. Solé

En 919, Fortuny, un cavaller, es dona a sí mateix amb el seu cavall, el fre i la sella i tot el que té a Llinars: vinyes i cases amb corts i horts a la “casa de Santa Maria” (potser Santa Maria del Mar).[2]

Al 921 Sant Joan de les abadesses funda Santa Maria del Camí a la Garriga, que també farà les funcions d’hospital de peregrins, com ho farà l’ermita de Sant Ponç de Sant Celoni al segle XII. El segle X, les abadesses de Sant Joan fan consagrar diverses esglésies al Vallés Oriental, Osona i Berga.

Sant Ponç de Sant Celoni, a l’entrada del poble, es va fer com hospital de pelegrins. Es conserva prou bé. Foto: R. Solé

En 941 Servandéu amb les seves germanes Exemosa i Undela, Daniel, Dolze, Fresisclo, Espondia, femina, Ismael, Endelega i Baldomir venen al Comte Sunyer les seves propietats a Vila-Rifà, per mil sous. La propietat limita amb Vila Brugueres, Vila Major (Sant Pere de Vilamajor), Alfou (St. Julià del Fou o d’Alfou)  i Cardedeu (Caro Titulo). Podria tractar-se d’una comunitat mixta, no ho sabem ni coneixem el seu funcionament, el cert és que hi havia grups que co-plantaven en comú, així que, una certa vida comunitària devia haver-hi entre aquestes persones que venen junts una propietat important.

St. Jaume de Rifà a St. Antoni de Vilamajor.

En 954 Vlido i la seva dona Arvidio, Teuderic i la seva dona Maria i Eugènia donen a Sant Cugat cases i terres amb arbres a Santa Maria de Llinars. Aquest tipus d’agrupació: dos matrimonis amb una dona sola és força freqüent i sembla que serien agrupacions familiars[3].

En 965, entre les donacions testamentaries que el Comte Mir fa a la Seu de Barcelona, està la de St. Esteve de la Garriga o la Doma.

En 978 Seniol dona al seu fillol Guillem, fill d’Onofre Amat i Riquilda, senyors de Castellví de Rosanes, diverses possessions a Gallecs, Bederrida (actual barri de Les Corts de Barcelona), Esplugues, Granollers, Vilarcel i Olzinelles: la parròquia, delmes i primícies in “Vila d’Elzinelles”[4]

En 981, Inguiralda, abans de peregrinar a Santa Maria de Inicio (Occitània), fa testament deixant llegats al seus fills (amb especial consideració envers la filla petita Aigó), al seu fidel i a diverses esglésies. A Sant Pere de Vic deixa la condamina (condomini) que té prop de la via Francesca (de França) anomenada sovint com la via que va pertot. L’expressió condomini no ens és estranya, la trobem a altres documents del segle X.

Inguiralda i el seu marit Borrell, que al 970 havia peregrinat a Roma deixant també testament, són senyors de la zona del Montseny que pertany a Osona, nosaltres seguirem amb la zona sud, la que pertany a Barcelona[5].

Al 984 Lívulo “Aurucia”, vídua de Gotmar, amb els seus fills: Mir, Plancario o “Bonuç” (clergue) i Ermengòncia, dóna a Sant Cugat un alou que tenien a Pertegàs (Sant Celoni) que limita amb Gualba (Aigua Alba), amb Vilardell (Vilarzello), amb el riu de la Tordera i amb Campins i Mosqueroles, noms actuals que provenen de tems remots, amb significats que potser desconeixien, però que podem situar a un mapa d’avui.[6]

En 982 aquesta mateixa parella havia permutat amb Sant Cugat terres junt al riu Ripoll per unes vinyes[7]. Aquestes transaccions en llocs diferents són les que veiem entre una gent que es guanya la vida fent obres de millora de les terres, però Gotmar i Lívul “Aurucia”[8] semblen propietaris més que treballadors.

En 995 el prevere Seniofred dóna a Sant Cugat un alou a Palau o vila Vitamina amb els límits que vèiem al 908 (la via que va a Romans i la que va a Pinells). En 997 els comtes Ramon Borrell i Ermessinda donen al monestir un alou anomenat Villare Teudbert al terme de l’anomenada Vila Vitamina que limiten amb alous de Sant Cugat i en 998 venen a Ennec Bonfill, fill de Sendred el fisc del que hi ha entre Vallgorguina, el riu de la Tordera, Olzinelles i Vilardell fins l’església de Sant Martí del Montnegre[9].

St. Llorenç de Vilardell. Foto: Ramon Solé

Ennec Bonfill aprofitarà aquesta compra de la vall d’Ollofred[10] junt a l’alou de Sant Cugat que diuen “vall Gorguria” o “vall Gregoria” (Vallgorguina) per permutar amb Sant Cugat aquesta propietat, el castell de Masquefa, la torre amb cases i terres que tenia a Olèrdola, altres cases i terres de Santa Creu d’Olorda i terres al Vallés, a canvi d’incorporar-se un camí del castell de Gelida amb la seva parròquia, església, delmes, pertinències i terra. Ho dóna tot a canvi de quedar-se com a senyor de Gelida[11].

Més endavant seguirem trobant donacions a Sant Cugat en aquesta zona, com la del 1002, en que Giscafred, fill de Moció dóna a Sant Cugat un alou entre el Montseny, Arbúcies, la Tordera i Gualba. En 1023, els marmessors testamentaris d’Udulard: la comtessa Ermessinda i altres donen a Sant Cugat la vila de Gualba amb els molins dels rius i rieres que l’envolten: la Tordera, Pertegàs o “ipsa aqua que dicunt Breda” (Riells). En 1040 l’abat de Sant Cugat estableix a Gausfred i a Raimon al lloc que diuen Vilarzello (Vilardell)[12].

De les conclusions que en podem treure una és que les ermites més antigues del Montseny, tot i que no disposem de gaire documentació, devien ser molt primerenques (paleocristianes o visigòtiques). Els noms de sants que duen ens remeten als primers segles de la cristiandat i a l’arribada de Provençals amb més relació amb l’orient cristià on es va iniciar la vida eremita, com el de Sant Martí[13], bisbe de Tours i fundador del primer monestir a Occident o Sant Cristòfol[14] que tot i que pugui ser una recreació de mites antics és dels primers segles de la cristiandat oriental o Sant Antoni, model de la vida eremita. Altres duen nom d’apòstols o sants més coneguts com Sant Pere o Sant Esteve[15], primer protomàrtir. Una de les ermites, avui derruïda, portava el nom de Santa Anastàsia, una santa venerada a diversos llocs d’Orient i d’Europa des de les persecucions de Dioclecià. Vàries esglésies duen el nom de Santa Maria. En aquests segles Maria era una santa més, junt als apòstols i els màrtirs.

Aquestes ermites van quedant reglades sota monestirs com el de Sant Cugat o sota els bisbats que tenen domini al Montseny: Vic, Barcelona i Girona, a mida que això succeeix els noms de les dones van desapareixent, més encara quan comencen els establiments al segle XI i molt més si ho fa una institució on només hi ha homes (bisbat o monestirs masculins), amb l’excepció d’alguna vídua.

Torrent Montseny. foto R. Solé

Àngels García-Carpintero, L’H, juny 2020

Viatjant al Montseny del segle X des de casa.

[1] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. IV

[2] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona. (LA). Vol. IX, n. 4.

[3] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. XVII (941) i XXIX (954)

[4] El nom d’Olzinelles potser és degut a les alzines.

[5] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, 5. Docs. 23 (981) i 15 (970).

Salrach i Marés, J. M. (2000) “Inguiralda. Una gran propietària del Montseny” a: Monografies del Montseny, n. 15, p. 85-92

[6] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. CXLVIII (984)

[7] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. VI, n. MCCXXXIX (982)

[8] A l’article de Ernest Zaragoza Pascual: “Sant Esteve d’Olzinelles i Sant Llorenç de Vilardell. Història de dues petites parròquies mil·lenaris del Montnegre”, molt interessant des de molts punts de vista es tracten les dones Seniol i Lívul com si fossin homes, tot i que una du l’afegit “femina” i l’altra és vídua. Un exemple del que ha passat amb els nostres noms.

[9] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. CCLXIX (995), CCXC (997) i CCXCV (998)

[10] Teudbert i Ollofred fan referència a noms dels primers propietaris.

[11] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. VI, n. MCCXLIV (998)

[12] Mas, Josep, o.c., CSC, Vol. IV, n. CCCIX (1002), CCCCXI (1023)  i vol. V, CCCCLVIII (1040).

[13] St. Martí de Viladrau, St. Martí de Pertegàs (després St. Celoni), St. Martí de Mosqueroles o St. Martí del Brull.

[14] St. Cristòfol de Fogars de Montclús o St. Cristòfol de la Castanya.

[15] St. Esteve de Palautordera, St. Esteve de la Garriga o de la Doma o St. Esteve de la Costa.

El monestir de Santa Maria de Castell de Félix

Les dones i la canalització de l’aigua a la Catalunya de l’Edat Mitjana.

Santa Maria de Castelldefels adosada al Castell. A sota es van trobar restes de la primitiva església-monestir. Foto: Ramon Solé

La primera menció de «Santa Maria de Castell de Félix» és de 966, quan Lobeto (un nom habitual de dona que, en aquest cas, sembla ser d’home), fa una donació al cenobi. Als límits en trobem a Nadesinda que, al 981, vendrà amb els seus fills una vinya al cenobi[1].

Al 970 és una família: la d’en Llobet, probablement el Lobelo d’abans, qui, amb la seva dona Juliana i els seus fills Recosind i Sunyer, fa donació d’un alou al terme del “castell de Rodanes que anomenen Eramprunyà” (un castell de Rodanes, o Rosanes, hi ha a Martorell, però en aquest cas es deu referir al castell d’Eramprunyà, potser amb el mateix nom pel color de les argiles vermelloses que duia el Llobregat) i un altre al lloc que anomenen Castell de Félix[2].

Una dona, Ermengola, fa dues donacions: al 967 dóna una vinya i al 976 dóna cases, hort i vinya que hi tenia al terme del Castell de Rodanes.[3] Algunes d’aquestes donacions es fan amb la condició de quedar-se a les terres en règim d’usdefruit pagant la tasca anual corresponent.

En 975 una dona, Avizena, fa donació testamentària d’una terra al cenobi de Sta. Maria, als límits trobem a Savilo, Onrada i Virgilia (dones). En 978, en una donació que fa Sunyer (potser el fill d’en Llobeto), trobem a Goltregod, Argeleva i a Recosinda[4] (també dones). Les dones que surten a les afrontacions solen ser les que habiten el lloc, per tant trobem que Santa Maria de Castelldefels és un monestir entorn del qual treballen i viuen dones.

El 971 ho fan els marmessors del testament de Petroni. Entre aquests hi ha dues dones: Emo i Engòncia. Entre 972 i 974 fan donació a Santa Maria tres matrimonis: Daniel i Espetosa, amb Savizello (segurament dona), donen terres que tenen a Begues; Bonhome i Ermengarda, unes que tenen al castell de Cervelló i Ennec i Flodeberga, donen com a marmessors del difunt Mascaró[5].

En 972 el vicari comtal Galí de Santmartí (-994) i la seva dona Ermengarda fan una important donació al monestir. En aquest document es descriu que l’església tenia tres altars dedicats a Sant Joan Evangelista, Santa Maria i Sant Miquel més dos laterals dedicats a Sant Pere i Sant Pau.

En morir Galí, la seva dona, com a marmessora del seu testament, tornarà a fer importants donacions al cenobi, entre aquestes es menciona un molí a La Sentiu que els havia venut una dona, na Savilo[6].

Savilo és una dona que fa obres hidràuliques per a millorar la irrigació de les terres, permuta terres amb el monestir de Sant Cugat de les que, en millorar-les, donarà la meitat al monestir, rebent una altra terra a canvi i venent l’altra meitat a Galí  (hort, casa, molí –amb resclosa- i arbres) qui, després, ho donarà al cenobi de Santa Maria[7]. Així es guanyen la vida, al segle X, grups familiars entre els que les dones tenen un paper destacat, com ja vam veure amb Na Quixilo en relació al riu Sec.[8]

Abans de la presa d’Almansor (985) es fan moltes donacions de matrimonis i també de dones soles o de dones amb fills, de fet crida l’atenció el gran nombre de dones soles que es veuen als primers documents del Cartulari de Sant Cugat en relació al monestir de Santa Maria de Castelldefels.

Després de la donació testamentària de Galí ja no veiem donacions sinó vendes. En 981 Saborella ven a Santa Maria amb el seu marit Ermegelde i en 982 ho fa ella sola amb els seus fills, Ballomar, Sunyer, Grazilia i Recosind, en aquest cas per cinquanta sous. Un any després ho fan una dona, Bella, amb dos matrimonis (un dels quals és el de Ballomar i Venrella), potser el que venien ho havien rebut en herència.

I aquí s’acaba, pràcticament, la curta història d’aquest monestir. Tot i que serà recordat als límits d’una venda al 986 (Galí i Emo) i en una permuta de 994[9].

Hi ha un document de 984-985 en el que es confirmen els bens del monestir de Sant Cugat del Vallés, curiosament una mica abans de la ràtzia d’Almansor[10]. El cas és que, a partir d’aquesta data els bens del monestir de Castelldefels passen al de Sant Cugat sense que s’expliqui com.

Les nostres dones soles com Savilo o Goltregod faran les seves permutes, a partir de l’any 1000, directament amb Sant Cugat[11].

Quines conclusions en traiem d’aquesta petita trajectòria? En primer lloc cal parar esment als altars de l’església, d’un temps anterior a les donacions, permutes i vendes que veiem entre 966 i 985. Sant Pere era el nom que es donava a les antigues “mansiones” romanes, llocs estratègics establerts a una jornada de camí, per tal que es pogués passar la nit, per això són freqüents les referències a Sant Pere de… perquè van continuar mantenint aquesta funció d’alberg.  Sempre que hi ha un Sant Pere hi ha un Sant Pau (la tradició hebrea junt a la incorporació hel·lènica al cristianisme). Sant Miquel era una figura molt apreciada pels francs. Sant Joan Evangelista, a qui se li atribueix la redacció de l’evangeli que duu el seu nom i l’apocalipsi, és, dels quatre evangelistes, l’únic que no fa tant un relat de fets, com l’exposició de un simbolisme en clau de coneixement “ocult” als perseguidors dels cristians, reservat al coneixement del “logos” i dels símbols, és un text que té moltes relacions amb les corrents gnòstiques. Sant Joan Evangelista no és una figura molt freqüent. Tot sembla indicar que per allí havien passat aquelles corrents que fugien de la ortodòxia imperial. Santa Maria, tot i que ocupi el lloc central, és una figura santa com els altres personatges, encara no ha arribat el temps de la Mare de Déu com a figura predominant per sobre de totes les altres. tampoc trobem cap figura martirial a aquesta església. Podem pensar que es tracta d’un lloc de culte que hi havia al segle X al marge del bisbat de Roma. Un monestir no reglat on s’apleguessin dones i homes en règim d’igualtat.

Evangeli en grec: ευαγγελιον Joan: Ἰωάννης o יוחנן

Quan Galí, vicari comtal, fa donació al monestir, potser ho fa amb la intenció de controlar els fluxos econòmics que generen les esglésies i que passarien a les seves mans, com a senyor. Potser la seva dona, Ermenganda, li va posar més devoció, però qui la tenien, de veritat, solien ser les dones i els homes que vivien i treballaven, des de molt abans, al seu redós, que feien petites donacions als moments importants de la seva vida. Després de la important donació testamentària del vicari Galí ja no veurem més que unes poques vendes que sovint es fan en grups. Aquestes vendes poden significar, com veiem en altres llocs, que aviat deixarien de ser aloers (propietaris lliures), com se’ls hi va prometre en repoblar les fronteres després de la conquesta sarraïna passant al règim d’usdefruit amb un senyor que els hi “permetrà” treballar sempre que paquin la tasca d’una terra que ja no és seva.

Després de la ràtzia d’Almansor de 985 Santa Maria de Castelldefels passà a Sant Cugat, un monestir que, segons ens diuen, havia quedar desfet. Quan na Quixilo (aquella constructora de molins) fa donació, en 990, de la herència del seu germà Gigila[12], caigut a la batalla de 985, la fa a l’altar de Santa Maria de San Cugat, no seria aquest altar el de Castelldefels?. La donació de na Quixilo és al riu Sec, a Cerdanyola una zona llavors més desitjada, doncs la frontera havia resultat ser un terreny perillós.

El 1002 els almoiners de Recosind donen a Igilane terra, torres, colomers, hort i arbres al terme d’Eramprunyà al lloc d’Almafar (Sant Climent de Llobregat). Poc després aquests almoiners i el mateix Igilane donen als altars de Santa Maria i Sant Pere que tenen les basíliques del Castell de Félix[13].

Santa Maria de Castelldefels, postal antiga. Arxiu Rasola.

El 29 d’abril de 1011 el Comte Ramon Borrell ratificava les donacions fetes pels seus pares Borrell i Letgardis a Eramprunyà i de les que el monestir havia perdut les escriptures, entre aquestes hi ha  “la torre Eramprunyà al lloc anomenat Castell Félix on és edificada la basílica de Santa Maria amb els altars consagrats” i altres terres a Sant Climent, Gavà, la Sentiu i Sitges[14].

El curiós és que Ermengarda, germana de Ramon Borrell i esposa de Geribert, fill del vescomte Guitard, donarà a Sant Cugat, segons consta al seu testament de 1029 (ó 1030 segons datacions), el blat de moro que té a Santa Maria de Castelldefels[15], el que sembla indicar que, si més no, l’activitat agrària entorn del monestir seguia endavant i que no tota era encara en mans de Sant Cugat.

Per la seva banda, el fill gran d’en Galí i Ermengarda, en Guillem de Santmartí, va ocupar altres terres, convertint-se en el vicari de Sant Martí de Sarroca, acumulant un poder que provocarà litigis amb Sant Cugat, com veurem.

Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel

L’H, maig, 2020 A les dones de tots els temps, emprenedores i treballadores

[1] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat. vol. IV, n. LXXV i CXXX

[2] Ibídem, n. LXXXII

[3] Ibídem, n. LXXVIII (967) i CIV (976)

[4] Ibídem, n. XCV (975) i CXVI (978)

[5] Ibídem, n. LXXXIV (971), LXXXVII i LXXXVIII (972) i XCIII (974)

[6] Ibídem, n. LXXXVI (972) i CXXI (979)

[7] Campmany, J. (2013) “Dones a Eramprunyà al segle X”. Centre d’Estudis de Gavà.

[8] Històries des de Bellvitge. Na Chixilo. Una familia de constructors de molins. https://historiasdebellvitge.wordpress.com/

[9] Mas, oc. n. CXXVIII (981), CXXXV (982) i CXL (983) n. CLXI (986) i CCLXII (994)

[10] Ibídem, n. CLIX

[11] Ibídem, n. CCCVI, CCCVIII.

[12] Ibídem, n. CCXIII

[13] Ibídem, n. CCCXVI i CCCXVII

[14] Ibídem, n. CCCLXVIII

[15] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, 38, n. 437