Avatar de Desconocido

Acerca de Angels García-Carpintero Sánchez-Miguel

60 años de vida, cuidadora de mis hijos, padres..., maestra jubilada, pedagoga y logopeda. Escritora siempre en ciernes, aprendiz de todo, enseño lo que sé.

Sant Pau del Camp y el primer “Hospital” de Provenzana

St. Pau del Camp des del claustre. AGC, 2019.

Se atribuye la primera fundación de St. Pau del Camp de Barcelona a Guifré Borrell (874-911), hijo primogénito de Guifré el Pilós, ya que Geroni Pujades encontró, en 1596, una lápida con una inscripción que decía que allí estaba enterrado. El descubrimiento sucedió durante unas obras para canalizar las aguas de las diversas rieras que desembocaban en el portal de St. Pau o “dels molers”, ya que era el lugar de entrada para los canteros de Montjuïc.[1]

Làpida de Guifré Borrell (-911) AGC, 2019.

En base a otra inscripción funeraria se supone una segunda fundación. En la lápida de la tumba donde reposan los restos de Guillem de Bell·lloc (-1307), se dice que allí fueron trasladados los de Geribert Guitard y Rotlendis, fundadores en 1117 “cuando lo entregaron a la Iglesia romana”. Esta expresión sugiere que aún no estaba bajo el control del obispo. Geribert y Rotlendis son considerados los iniciadores del linaje de los Bell-lloc, ya que entregaron en esa fecha los diezmos del Castell de Bell-lloc y de su iglesia de St. Pere.[2

Castell de Bell-lloc en La Roca del Vallés. Postal antigua.

No hay documentación anterior a esta fecha referida a St. Pau, pero hemos encontrado que Geribert y Rotlendis habitaron en Quinçà, una zona de Provenzana cercana al núcleo poblacional de la Torre Blanca. En 1075 dieron a la Canónica un amplio alodio entre Banyols y Cornellá con casa, sagrario (lugar donde se guardaba el grano y se enterraba a los muertos), establos y árboles que tenían como compensación que les hizo Guillem Bernat (probablemente de los Claramunt) por litigios que tuvieron. El alodio limitaba con la vía que iba desde la Gavarra (Cornellá) a Banyols, la vía que iba al Llobregat, el alodio de St. Julià de Montjuïc y el de los hijos de Guifard (de Cornellá), a cambio de quedarse aquí mientras vivieran.[3]

St. Pau va quedar sota la protecció dels comtes de Bell-lloc. AGC, 2019.

En 1127 St. Pau del Camp quedará sometido a St. Cugat. En 1120 el obispo y los prohombres de la ciudad acusaron a la comunidad de llevar una vida disoluta, pero hemos de poner en cuestionamiento esos juicios de valor que no se sustentan en ninguna documentación.

Un proceso similar ocurrió con Sta. Eulalia del Camp que pasó a ser “de la Iglesia” en 1155 cuando el obispo le confirió los terrenos que la rodeaban quedando bajo canónicos de S. Agustín y con el mandato expreso de que “no pueden enterrar a nadie sin licencia del obispo”,[4] lo que indica claramente un interés más económico que moral. Sta. Eulalia del Camp quedará adscrita al priorato de Sta. Anna, con la orden del Santo Sepulcro. Alturo Perucho[5] nos dice que una mano eliminó toda la documentación anterior a esta fecha. Se desconoce el emplazamiento exacto de este monasterio que estaría entre St. Pere de les Puel·les y Sta. María del Mar.

Claustro de Sta. Anna en el centro de Barcelona. Foto: Ramon Solé

Aunque no sepamos apenas nada de la vida en el monasterio entre la primera y la segunda fundación, tenemos algunas menciones en documentos de compra-venta o testamentos, muchas de las cuales son relativas a Provenzana y Montjuïc. Este es un ejemplo: en 1022 Bernat Oliva y Emó (nombre femenino) daban a la Canónica el sitio de “St. Pau apóstol” que limitaba al norte con la “vía que va a St. Julià”, al este con Benveniste, hebreo, al sur con el estanque de Port y al oeste con Guitard Arnald.[6]

En 1155, Aimeric de Perusia, da a St. Pau la iglesia de St. Fruitós de Montjuïc, que limitaba a oriente con la vía que ascendía a St. Julià. Este caballero se hará posteriormente monje de Valldaura de Cerdanyola, uno de los primeros monasterios en instaurar la reforma del Císter, aunque tuvo una corta duración.

La extracción de piedra en Montjuïc se realizó desde el Imperio Romano. AGC, 2020

En Banyols (La Marina deltaica) el monasterio de Valldaura tenía propiedades gracias a diversas donaciones: el mismo Aimeric de Perusia compró un mas a Les Lanes en 1157 que da en 1162 para hacerse monje, Pere de Claramunt dejó bienes que tenía en Sta. Eulalia de Provenzana y Sta. María de Esplugues para la fundación de la Pia Almoïna y se hace monje de Valldaura en 1162 donando una tierra en el Port, un prisionero que murió en Algeria dio un alodio en Banyols por el que pleiteó la familia (a la que dieron una compensación), Pere de Agell da un prado en Banyols en 1182 en cuyos límites encontraremos juntos los topónimos de St. Pau y el “Hospital”, primera mención a un Hospital en Provenzana

En 1179, en una venta a Pere Bru, en Espodolla (actual parroquia de St. Isidro) encontraremos, cerca del Port y de propiedades de St. Cugat, un alodio que hace mención al Coll de Frares.[7] La riera dels Frares, cerca del cementerio de la ciudad, es un topónimo que perdura en el barrio de St. Josep, entre el de Sta. Eulalia y el del Centro. Pere Bru comprará de nuevo en 1184 en Espodolla un alodio por ciento diecinueve sueldos que limitaba al norte con la vía de Lanera (actual Carretera del Medio) y a poniente con un alodio del “Hospital” y esta será la segunda mención de este topónimo en Provenzana.

Puente bajo las líneas ferroviarias en St. Josep, uno de los accesos al cementerio de la ciudad. AGC, 2021

Pere Bru parece ser un propietario local que quiso engrandecer su patrimonio. Desgraciadamente, en 1194, Ermesenda, viuda de Pere Bru, con sus hijas Guilleuma, Saurina, María y Juana se ven obligadas a vender a Ramón Sallent,a causa del hambre y la necesidad”, parte de lo que Pere había comprado.[8]

En 1188 en un establecimiento que hace el obispo en el alodio episcopal de Montjuïc a Pere de Marca y su esposa Nine, se cita en el límite norte a Pere de St. Pau y a Arnau, arriero (traginer).[9]

Caminos de Montjuïc por los que han atravesado gentes con duros oficios. AGC, 2020.

En 1210 St. Pau y Sta. Eulalia del Camp conDolça y Bernat de Banyols, madre e hijo, establecen a Joan Roig en Banyols para edificar un mas y cuidar de un campo con la condición de que los suyos serán hombres sólidos al servicio y fidelidad de los establecientes.

El siglo XIII será el de la construcción del precioso claustro de St. Pau, donde encontramos una combinación de elementos de origen bizantino y árabe.

Claustro románico de St. Pau. AGC, 2019,

St. Pau quedará adscrito al monasterio de Montserrat, en una historia de conflictos que se escapa a nuestro estudio y en 1617 pasará al monasterio de St. Pere de la Portella (Berguedà). En 1835 fue declarado parroquia urbana utilizando algunas de sus edificaciones como caserna militar.

En Provenzana encontramos el topónimo de la «riera dels Frares», hoy día el nombre de una calle que bajaba del cementerio e iba por la “carretera del Hospici” (actual calle de Miquel Romeu) a «la farola» (el far del Llobregat, en la Zona Franca) o, atravesando la Marina, a la torre del “cap del riu” (precedente del faro del llobregat) que controlaban los militares y al “Gual dels Tarongers”, un vado donde se podía cruzar el río en Viladecans, es decir una zona agrícola con unas vías comerciales propicias.

Barcelona, siglo XVIII con Montjuïc y la huerta de Provenzana. Las guerras nos dejaron estos planos antiguos.

Sabemos que Sta. Eulalia del Camp tenía un hospital y que el prior de St. Pau intervenía en la gestión del hospital de Olesa de Bonesvalls, pero, de momento, el origen del topónimo «hospital», que dará lugar al nombre de L’Hospitalet, suscita más preguntas que certezas, tanto para la desconocida historia de St. Pau y Sta. Eulalia del Camp como para nuestra propia historia local.

Olivera en el barrio de St. Josep de l’Hospitalet, restos de un pasado agrario en un lugar contaminado por tanto cemento armado. AGC, 2021

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 28-09-2022

A quienes defienden nuestro maltratado patrimonio en L’Hospital


[1] Dalmases i Pons, David (1992). “Bibliografia sobre St. Pau del Camp de Barcelona. Aproximació a la seva fundació”

[2] Mutgé i Vives, J. (1993) “Notícies històriques sobre el monestir de St. Pau del Camp de Barcelona (1117-1212)”. Institució Milà i Fontanals, CSIC.

[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, n. 1281

[4] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, n. 1730

[5] Alturo i Perucho, Jesús (1985). L’arxiu antic de Santa Anna de Barcelona del 942 al 1200. Fundació Noguera. Textos i documents, vol. 8.

[6] Baucells, Fàbrega, et al., o.c, ACB, n. 342

[7] Mas, Josep,o.c. LA, vol. XI, n. 2059

[8] Mas, Josep,o.c. LA, vol. XII, n. 2158 (1184) y 2249 (1194)

[9] Mas, Josep,o.c. LA, vol. XII, n. 2191

Piera, un paseo por su historia antigua y reciente

Piera, con el castell de Fontanet. Foto: Maria Isabel Alarcón, 2022
  1. Historias de hace mil años

En 954 el vizconde de Barcelona Guitard da tierras y viñas a quince pobladores, a los que nombra uno por uno, en el término del “Castro Fontanedo” (Castillo de Fontanet de Piera) para que alcen una torre en el sitio de Freixano (Freixe).[1]

Afortunadamente para nosotros nos quedan vestigios de estos dos lugares. El Castillo de Fontanet, con la iglesia de Sta. María y la torre de Freixe junto a la ermita románica de St. Nicolau. La torre debía de ser un sitio de vigilancia y defensa de la zona que incluía diversos núcleos de población.

La torre de Freixe con la ermita románica de St. Nicolau, AGC, 2022

Piera, entre el Penedés, el valle del Llobregat y la falda de Montserrat, está atravesada por el río Anoia y por diferentes torrentes y rieras que han originado valles entre barrancos provocando que la población se disperse en diferentes núcleos como el de Bedorc, un nombre de origen desconocido donde se encuentra otra torre de defensa.

Restos de la torre del Bedorc, con una parte tectangular y otra redonda, AGC, 2022

El nombre de Piera proviene del latín “Apiarium” o colmenar. Situada en el camino que iba de Barcelona a Lérida atravesando el Llobregat por el puente de Martorell, se han hallado vestigios de época romana en Sant Jaume de Sesoliveres, Sta. Creu de Creixà o la Fortesa.

Sta. Creu de Creixà, junto a Monistrolde Anoia, era conocida como “Sta. Creu de Palau”. El término “Palau” señala a las explotaciones agrícolas que recogían los censos en época andalusí. Es probable que hubiera una continuidad de hábitats en esos siglos inciertos de los que apenas tenemos noticia escrita.  También es de origen andalusí el nombre de “Can Mussarro” en Les Fandes, un terreno arcilloso junto a la riera Guinovarda por la erosión de las tierras.

Sta. Creu de Crixà, cerca de Monistrol d’Anoia, AGC, 2022

La casa vizcondal de Barcelona y la Iglesia (la Catedral y el poderoso monasterio de Sant Cugat del Vallés, brazo armado de la Sede, parecen repartirse “el pastel” de Piera, lo que será fuente de conflictos. El 1005 la vizcondesa Geriberga, mujer de Guitard, da a Sant Cugat diversos alodios que tenía en el término del castillo de Claramunt, en los sitios de Sta. María de Capellades (celda de St. Cugat), Carme y el Castell d’Orpí, con fuentes, llinars (campos de lino) y cañizares[2], lo que nos hace pensar que quizás la propiedad de Freixe en Piera le fue dada a Guitard por su esposa, cosa muy frecuente: una mujer con propiedades se casa con un guerrero con lo que el padre de ella se asegura la fidelidad y vasallaje. Un año después, el hijo de Guitard y Geriberga, el vizconde Udulard vende a su mujer Riquilda, hija del Conde Borrell, casas, tierras con árboles y un molino con sus riegos en el término de Fontaned, en el lugar de Freixe.Quizás Udulard había heredado de su madre y lo vendía a su esposa por necesitar liquidez. En todo caso cuando muere Riquilda da esas propiedades a su hijo, el obispo Guislabert. En una venta de 1037 se habla de viñas y bosques en el lugar de Freixe.[3] Todos estos documentos se encuentran en el archivo de Solsona, no se sabe por qué.

Restos del castillo de Freixe, AGC, 2022

Los litigios de la casa vizcondal con la Sede y con St. Cugat son frecuentes (Geribert, hermano de Udulard, en 986 y en 1011 y su hijo, Mir Geribert, reclamando las propiedades de los Santmartí que pertenecían a su esposa e hijo, son una muestra), pues, bien, también Guislabert, antes de ser obispo reclama en 1030 las propiedades del término de Claramunt que fueron de su abuela Geriberga, St. Cugat muestra las escrituras y, como siempre, gana el pleito. El juicio se celebró en Santa María de Monistrol de Anoia.[4] Guislabert, que en un principio apoyaba a su primo, Mir Geribert, en sus revueltas, se pondrá, siendo ya obispo, de parte del acuerdo entre los poderes más altos (Condes e Iglesia), consiguiendo a cambio algunas prebendas. En 1046 vende a su hermana Ermessenda su alodio de Freixe, en el término entre Fontanet y Cabrera (de Anoia) que había sido de su madre, Riquildis (-1040)[5]

Absis de St. Nicolau del Freixe sobre los muros del castillo. AGC, 2022

En fin, Sant Cugat ha quedado como el propietario histórico de estos lugares, pero debemos de tener en cuenta los números conflictos que se generaron.

  • Historias recientes, las de sus fuentes

Los restos conservados de Piera nos dan idea de las transformaciones que se sucedieron en la Edad Media. Si en los siglos X-XI la nueva articulación del territorio se produce alrededor de los castillos, que recogerán la nueva fiscalidad, a partir de los siglos XII-XIV, los asentamientos se agrupan en torno a las vías comerciales, donde se celebraban los mercados.

Montserrat des de el castillo del Bedorc. AGC, 2022

Las vías comerciales de Piera, abiertas desde antaño por los rebaños que bajaban del Pirineo propiciando el comercio con la ciudad, serían utilizadas, ampliadas y remodeladas para los nuevos menestrales: herreros, (una herrería o Farga se cita en 1031), ceramistas, vinícolas, tejedores…

Un estilo de vida rural que se mantuvo con pocos cambios hasta el pasado siglo XX. Afortunadamente para nosotros, podemos darnos una vuelta por el núcleo histórico de Piera y ver algunas de estas transformaciones del pasado.

Vinyes en Sta. Creu de Creixà. AGC, 2022

Bajo el castillo de Fontanet se establece el primer Rabal o “Raval Jussà” (de abajo). Aún se mantiene aquí la Casa conocida como de “la Volta”,[6] una casa con porches de piedra que disponía de una fuente y un abrevadero, más adelante utilizado como lavadero. En este barrio, conocido como “de los gatos”, comienzan las calles de S. Sebastián y del Sol que van desde el castillo a una de las puertas de entrada a la ciudad, hoy conocida como “Portal de Romanyà”.

Casa de la Volta i bassa (a baix està la font) Foto: Ramon Solé

Más adelante se ensancharon las murallas para hacer sitio al Mercadal, una zona con diferentes edificios emblemáticos, como la Casa de la Vila actual (anteriormente Cal Guerín) y la anterior con su campana y su reloj, enfrente de la cual se halla la Font del Peix, antiguamente de los leones, en la plaza donde estaba el mercado municipal en la segunda mitad del siglo XX.

Antiga font dels lleons, davant del mercat, pels caps de lleons que tenia a les columnes, avui coneguda com la font del peix, perquè només resta aquesta figura. Arxiu Rasola.

Regresando a la Edad Media, en la zona donde se establecían los mercados se instalaban las primeras instituciones religiosas de atención a la salud y a la educación, de las que el municipio de Piera es también un ejemplo en el que no entraremos en este breve recorrido. Alrededor de los porches del Mercadal (Voltes de la plaça) y de su comercio se instalan los hostales.

Voltes de la Plaça, on s’instal·lava el mercat. AGC, 2022

Dejando atrás el Rabal, yendo hacia la expansión que marca el paso de municipio a ciudad encontramos, bajo los jardines de Víctor Riu, la denominada “Font del Canyar de Piera” con dos niveles, uno de los cuales se hacía servir antiguamente de lavadero y, un poco más cerca de la estación de FFCC, la “Font Nova” que traía agua de una mina.[7] Víctor Riu, n empresario barcelonés que se dedicaba a la producción de gas y veraneaba con la familia en Piera, es un ejemplo de estos primeros colonizadores de segundas residencias de principios del siglo XX. Una práctica que se popularizará en los años 60.

El safareig i la font del Canyar de Piera. Arxiu Rasola

Acabaremos este pequeño recorrido por la historia y por el núcleo histórico de Piera en un paraje, entre las rieras Aguilera y Guinovarda, donde encontraremos, para pasar un rato agradable, la zona de picnic de la Font del Prat y la del Rossinyol.[8]

Font del Rossinyol. Foto: Ramon Solé

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 30-08-2022

A Ramón, con quien tanto aprendo


[1] Bach, Antoni (1987) Col·lecció diplomàtica del monestir de Santa Maria de Solsona: El Penedès i altres llocs del comtat de Barcelona (segles X-XV) Generalitat de Catalunya. Doc. n. 1

[2] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV, CCCXXXVII (1005)

[3] Bach, A., o.c., n. 2 (1006), n. 4 (1037) y n. 5 (1040)

[4] Mas, Josep, o.c., vol. IV, CCCCXXIX (1030)

[5] Bach, A., o.c., n. 2 (1006), n. 6

[6] https://www.viladepiera.cat/la-vila/piera-per-descobrir/recorregut-arquitectonic/casa-de-la-volta

[7] https://fontsaigua.wordpress.com/2021/01/30/arbres-els-plataners-de-la-font-del-prat-de-piera/

[8] https://fontsaigua.wordpress.com/2021/01/30/arbres-els-plataners-de-la-font-del-prat-de-piera/

Espiells, malaurada mostra de les desfetes patrimonials

La bonica ermita romànica d’Espiells, amb la seva porta adovellada. AGC, 2022

Espiells pertany al municipi de St. Sadurní d’Anoia (Alt Penedès). “Spiells” o “Spicellos” és una paraula que prové del llatí: “Speculum” que pot dir mirall o mirador (talaia), segurament era aquest el significat degut al petit turó que s’alça al lloc conegut avui en dia com “La Miranda d’Espiells”, des d’on es pot controlar la zona, avui en dia per vigilar els incendis.

La Miranda d’Espiells, dalt d’un petit turó. AGC, 2022.

En aquest turó s’ha trobat una necròpolis amb 18 tombes dels segles V-VIII.

No tenim gaire referències d’esglésies del temps visigot al Penedès, tot i que el nom de “Monistrol” remet a aquestes èpoques i Sta. Maria de Monistrol d’Anoia s’alça sobre un jaciment romà on es va trobar una necròpolis tardoantiga.

Les mencions més antigues de la zona són, justament, les de Monistrol de Anoia, actual veïnat de St. Sadurní que es troba, amb Espiells, a banda i banda de la carretera que mena a Masquefa, prop de Piera, un lloc fronterer que pertanyia al Castell de Subirats, controlat pels vescomtes de Barcelona.

Restes del Castell de Subirats, des d’on es controlava la Via Augusta. AGC, 2021

Aquets llocs es van anar guanyant després de la conquista del Bages. El primer que es feia era cristianitzar o transformar el cristianisme autòcton (hispano-got) pel franc-romanitzat que instauraven els monestirs, tal com ho veiem a la documentació del segle X.

La primera menció al lloc és de 917, quan el llavors vescomte de Barcelona, Ermenard, feia una donació a St. Cugat, així ho explicava Mn. Mas:

 “Trobant-se Ermenard i Udulard, fills d’Udulardus, al castell de Subirats tractant de la misericòrdia de Déu i de la restauració de l’església succeí que hi anà Deodat, abat de l’asceteri de Sant Cugat i los demanà per ajudar el monestir per poder conrear el que tenen al riu Anoia. Atenent la súplica de l’abat li donaren lloc prop del riu Anoia i del riu Bitlles, on hi ha edificada l’església de Santa Maria, St. Pere i St. Joan comanant-li que lo abat i monjos preguen per ells i per Sunyer, comte i marqués, son senyor, i per sa esposa. Lo que donaren comença a Llevant pel torrent de la Font “Avellano”, a on una riba és blanca i l’altre roja i va fins el riu Anoia. Confronta a Ponent amb lo torrent i amb lo Sanniliare al Nord pel riu Anoia i al Sud pel torrent a on la via va per tot. Lo que és a l’altra part del riu, o sia lo regario confronta a Llevant amb lo riu Anoia, a Ponent amb la serra o puig on hi ha monuments antics prop de la vila Antiga i al Nord i al Sud amb les Comes  per on passa l’aigua de la pluja”. [1]

St. Pere Lavern, vinyes i cementiri, des de l’església. AGC, 2021

Les mencions a Sta. María, St. Pere i St. Joan semblen respondre a Sta. María de Monistrol, St. Pere Lavern i St. Joan Salerm, tot i que també podrien ser els tres altars de Sta. María. Malauradament de l’ermita romànica de Monistrol d’Anoia no en queda cap vestigi, ja que va ser completament refeta al segle XVI.

El lloc era preuat per ser a prop de l’aigua on s’instal·laven els molins hidràulics. El 992 Geribert, fill del ja difunt vescomte Guitard ven a St. Cugat molins construïts per a moldre i l’aigua de l’Anoia i del riu Bitlles al castell de Subirats, prop de l’alou de Sta. María de Monistrol (“Munistirolo”) per tres unces d’or cuit més terra junt a l’església de St. Joan de la Torre, prop dels Gorgs (podria fer referència a la torre romana prop de St. Pere Lavern).[2]

El Pla del Penedès des del turó d’Espiells. AGC, 2022

El 945, en la dotació que la comtessa Riquilda (dona del comte Sunyer) va fer al monestir de Sta. Cecília de Montserrat, s’inclou l’església de St. Llorenç d’Hortons, al terme de Gelida, el que senyala la presencia de pagesos a les contrades abans de la conquesta dels francs i de la presència dels monestirs benedictins (en un altre article ja vam parlar dels litigis pel control de l’antic monestir de Sta. Cecilia per part del monestir de Ripoll).[3]

A St. Llorenç d’Hortons ens queda l’ermita romànica de St. Joan Samora, anomenat al 1163 com St. Joan Mora Greca, potser en una al·lusió a històries que reflecteixen la presència andalusina en aquestes contrades.

St. Joan Samora, ermita romànica de St. Llorenç d’Hortons. AGC, 2021

L’única ermita romànica que ha perviscut a St. Sadurní d’Anoia és la de St. Benet d’Espiells. Un nom que es troba ja en el 986 en els privilegis que el rei franc dona a St. Cugat, tot i que sabem que abans de que el monestir es faci amb les propietats n’hi havia gent que treballava les terres per aprisió.

També al recinte de St. Benet d’Espiells, s’han trobat restes funeràries dels segles XI-XIII que confirma la presència d’un espai religiós. El tipus de tombes de lloses o “cistes” és més propi de segles anteriors.

Campanar de St. Benet d’Espiells del segle XII. AGC, 2022

En 1063 St. Cugat estableix al matrimoni format per Umbert i Dalmizane al alou de Espiells amb l’església de St. Benet i la torre amb les seves terres i afrontacions a canvi d’un porc per Nadal (“baconem obtimum”) i de la meitat de l’església de la Sta. Creu i Sta. Maria de Masquefa amb el seu alou i altres alous i batllies que el matrimoni tenia, el monestir deixa aquestes propietats a la parella en règim d’usdefruit a canvi de pa, vi i fruits.[4]

La torre a la que aquí es fa referència deu ser una edificació on es guardava el gra i els estris d’una producció agrària de la que es recollia els censos per un o més senyors, no necessàriament una torre de defensa.

Doncs bé, aquesta petita i bonica ermita amb un campanar del segle XII, una porta adovellada i un petit racó al davant, un lloc amb aquesta història tan antiga, va ser greument desfigurada en encastar una masia al seu absis.

No tenim més comentaris que la mateixa reclamació del poble.

La casa edificada a l’absis de St. Benet d’Espiells. AGC, 2022

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, agost, 2022

Als i a les que estimen el patrimoni i el reivindiquen per les futures generacions


[1] Mas, Josep (1914) Cartulari de Sant Cugat, SC, vol. IV, n. X de 28 o 29 de febrer de 917

[2] Mas, Josep, o.c. SC, n. CCXLI i CCXLII

[3] García-Carpintero, Àngels. Històries des de Bellvitge: https://historiasdebellvitge.wordpress.com/2021/04/27/santa-maria-de-montserrat-i-santa-cecilia-disputes-i-litigis-segles-x-xi/

[4] Mas, Josep, o.c. SC, vol. V, n. DXVI

El Villar de Abdalá, siglos X-XI. Sant Pere de les Puel·les en Montmeló y Montornés del Vallés.

Santa María de Montmeló, parroquia que fue administrada por el monasterio femenino de St. Pere de les Puel·les durante siglos, aunque sea una historia no dada a conocer. AGC, 2022

El 945 el obispo Guilará consagra el monasterio femenino de St. Pere de les Puel·les de Barcelona, añadiendo, a la dotación que hacen los Condes Suñer y Riquilda, los diezmos de Sta. María de “Montis molonis” (Montmeló) y los de la villa Richardi y Spincellos (por encima de Montmeló, junto al Congost). Las hermanas ya debían hacerse cargo de la iglesia de Montmeló. Estas propiedades vuelven a aparecer en el testimonial de 992 en el que se ubican cerca del prado (un lugar común) y del río Tenes.

Montmeló, entre el río Tenes y la confluencia entre los ríos Congost y Mogent, donde vierten las aguas al Besós, sería un lugar privilegiado para los cultivos. En esta zona las hermanas, o Deovotas, tenían también propiedades en Petrafita (Vilanova del Vallés), Cabanillis (Cànoves), Corró, Samalús y Granollers.

Montmeló. Mogent y Congost vertiendo sus aguas al Besós. Foto: Ramon Solé.

La presencia de Deovotas y Deodicadas cerca de las propiedades del monasterio femenino es frecuente. El 972 los albaceas de Ervigi, fallecido al peregrinar a Jerusalén, donan a la iglesia de St. Miquel de Barcelona lo que éste poseía en St. Miquel de Martres (Caldes de Montbui). Entre otros legados, deja a su hermano Sendred, el “villar de Abdalá” que había tenido su otro hermano Ermenir y que había sido de Igila. Dispone que se vendan unas tierras de Truitela Deodicada en Vallromanes para St. Pere de les Puel·les y hace donación de sus propiedades en el Vallés a varias iglesias en memoria de ambos.[1]

El “villar de Abdalá” es actualmente la masía de “Can Masferrer” (desde 1678, cuando esta familia la compró a la anterior), una finca utilizada desde el tiempo de los romanos con fines agrícolas. Aunque pertenece al municipio de Montornès hay que tener en cuenta que Montornès y Vallromanes han formado una unidad durante siglos. Ambos estaban, en las épocas que nos ocupan, bajo el Castell de St. Miquel. “Castillo” hace referencia en este caso a una demarcación territorial en la que se edificó una torre de vigilancia y comunicación, justo en el límite entre Montornès y Vallromanes.

Can Masferrer de Montornés del Vallés con la capilla de St. Jaume de Viladordila (Villar d’Abdalá) AGC, 2022

Volvemos a encontrar el villar de Abdalá en 995 en el testamento del obispo Vives que, entre otros muchísimos legados que destina principalmente a sus familiares y allegados, deja a su hermana Ermetruit un alodio en el villar de Abdalá consistente en tierras, viñas, casas, corrales, huertos con árboles, prados y pastos, junto al que fue del clérigo Oruç, que da a St. Julià de Montjuïc y otro en Spizellos con tierras, huertos y árboles. También deja a su fiel, Guillem, unas viñas en Martorelles.[2] Vives se había hecho con muchas propiedades tras la toma de Almanzor de 985, algunas las compró y otras se las apropió, indicando en el testamento que si volvían sus propietarios se las devolvieran.

En 1017, Adaleva, fémina, llamada “Bellazer”, viuda de Sesmon, hermano del vizconde de Gerona, vende a la Canónica, por 80 onzas de oro, la mitad del villar de Abdalá con la mitad de su iglesia, St. Jaume, que había heredado de su tío, el obispo Vives. La condesa Ermessenda de Carcasona conminó a la Canónica a realizar esta compra después del oro entregado por el conde para ser enterrado en esta institución. En este documento de compra-venta se explicitan más bienes como fuentes y aguas, cabañas, instrumentos, entradas y salidas o maderas y piedras. El sitio limitaba con el río Congost al norte, el camino de “las Arcas” (Vallromanes) que iba al mercado al este, el “Palacio de Almanla” (Castell de Montornès) al sur y Montmeló al oeste.

Dolmen de Cellecs a La Roca del Vallés. El término «Arcas» se refería en la Edad Media a algún tipo de monumento megalítico de los que en esta zona abundan. Foto Ramon Solé

En 1018 el obispo Deudat y la Canónica intercambian con el primado del Palau del Comte, Gombau de Besora, y su mujer este alodio, con excepción de sus diezmos y primicias, por un alodio a Montgat. Parece que esta permuta no les convenció a las partes por lo que poco después realizan una nueva en la que Gombau diversifica las propiedades y el nombre  de villar de Abdalá se transforma en el de “Villa Ardotila”.[3]

Vilardordila, como se denominará el villar de Abdalá parece señalar el cultivo de cereales (“ordi” –cebada). No parece incongruente el cambio de un nombre andalusí por uno de los cultivos más básicos de la época.

St. Jaumde de viladordila a Can Masferrer de Montornés del Vallés AGC, 2022

En 1041 Gombau de Besora, fundador del monasterio de St. Miquel del Fai, da diversos bienes a este monasterio y, principalmente, a su hija primogénita, Guisla [4] y a su yerno, Mir Geribert, a quienes deja los castillos de Montbui y de “Palau Dalmanla“ (Montornès) con sus numerosas iglesias y feudos, excepto la parroquia de Samalús, el alodio  de Cerdedol y el alodio de Vilardodila, bajo el castillo de Montornès, que deja a su segunda mujer, Orúcia, disponiendo que finalmente pasen a Guisla y su familia. A las hijas de Orúcia deja alguna propiedad menor haciendo de Guisla de Besora una primera pubilla catalana.[5]  


En 1058, acabadas las revueltas de Mir Geribert, se celebra el juicio, los condes acaban enfeudando los bienes que gobernaba junto a su esposa, Guisla de Besora, como los que fueron de su padre, Gombau, entre los que ya se incluye la parroquia de St. Andreu de Samalús.[6] En 1060, después de morir Mir Geribert con su hijo Bernat en una expedición a Tortosa, el obispo Guislabert enfeuda a Guisla de Besora y sus descendientes los castillos e iglesias que le había dado Gombau en 1041, incluyendo la de Samalús, a condición de que le juren fidelidad, le presten hospedaje y cabalgaduras y mantengan a un clérigo en la Sede, mostrando con ello el dominio feudal que consiguió la Iglesia.

St. Andreu de Samalús, parroquia de la que también se debía hacer cargo St. Pere de les Puel·les, como mínimo en el siglo X. AGC. 2022

En los alodios que exceptuaba Gombau ejercía su acción St. Pere de les Puel·les. A mediados del siglo XI la Sede, junto al poder condal, impone su dominio. Los nuevos condes dieron al obispo y a la Sede el monasterio de St. Pere entre 1027 y 1028, una sujeción de la que el monasterio femenino no se librará hasta 1072, cuando el papa Alejandro II, a petición del abad de Cuixà, ponga bajo su protección a St. Pere de les Puel·les. Las hermanas y sus personas allegadas seguirían trabajando las tierras cuidándose de las ermitas e iglesias encomendadas. En una fecha no precisa, entre 1060 y 1108 muere Berenguer Domuç en una expedición guerrera dejando bienes a numerosas iglesias y a sus hijos e hijas, entre las cuales unos mansos en Martorelles para su hija Ermesén que es monja de dicho monasterio.[7]

Rectoría de Montornés en el antiguo camino de Martorelles. AGC, 2022

La presencia del monasterio de St. Pere de les Puel·les seguirá de una manera fructífera y pacífica, como suele ser su actividad. En 1147, en la segunda consagración de St. Pere de les Puel·les se sigue citando la iglesia de Sta. María de Montmeló.

Panel informativo sobre la evolución de Sta. María de Montmeló. AGC, 2022

En 1207, en la segunda consagración de St. Esteve de Parets (la primera fue en 904)[8], entre las muchas donaciones que se hacen, encontramos a St. Pere de les Puel·les junto a St. Jaume de Viladordila y el “campo de la Deovota” (en 904 se citaba el campo de Teudemunda), podría ser de St. Pere, puesto que des de 945 ya consta que el monasterio femenino tenía bienes en Parets del Vallés («Parietes«). En 1207 también encontramos, entre otros muchos monasterios y órdenes religioso-militares, como la del Temple, la iglesia de “St. Joan de Montjuïc”, que debe referirse a St. Julià.[9]

Montornés. Casa de Baix, en el lugar conocido como «La Sagrera»AGC, 2022

Los litigios entre St. Pere de les Puel·les y el obispado por la iglesia de Montmeló seguirán durante siglos, inclinándose los papas hacia uno u otro lado, pero, aunque el monasterio tuvo que hacer algunas concesiones, siguió adelante hasta nuestros días gracias, en buena parte, a la protección real, sin la cual no habría sobrevivido. Hay que tener en cuenta que la abadesa, excepto para consagrar, tenía el mismo poder que un obispo, realizando ella misma las visitas pastorales a las iglesias y parroquias que gestionaban.

Trozo del claustro de St. Pere de les Puel·les en Terrassa. La historia de este monasterio femenino tan importante para Barcelona está aún más troceada y escondida porque ellas y su abadesa tuvieron un poder demasiado grande como para reconocerlo. Foto: AGC, 2021

A las hermanas de St. Pere de les Puel·les y a quienes recogen su historia.

Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, julio caluroso de 2022


[1] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis, n. 48

[2] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, vol. 5, n. 44

[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 38, n. 278 (1017), 301 y 304 (1018)

[4] García-Carpintero, A.: “la baronia de Montbui. Guisla de Besora, una primera pubilla catalana del segle XI” https://historiasdebellvitge.wordpress.com/2021/12/30/la-baronia-de-montbui/

[5] Ruiz-Domènec, J. E. (2006). Quan els vescomtes de Barcelona eren. Història, crònica i documents d’una família catalana dels segles X, XI i XII. Fundació Noguera, n. 54.

[6] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999). Els pergamins de l’Arxiu Comtal de Barcelona de Ramón Borrell a Ramón Berenguer I. Fundació Noguera. Diplomataris, vol. 19, n. 523 y 526

[7] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre (segles X-XII) Fundació Noguera. Col. Diplomataris, vol. 14, n. 44.

[8] García-Carpintero, A. “Parets del Vallés, siglos IX-XI” https://historiasdebellvitge.wordpress.com/2022/07/24/parets-del-valles-siglos-ix-xi/

[9] VVAA (1992). Catalunya romànica. Vol. XVIII. Vallés Occidental i Oriental (Parets). Enciclopèdia Catalana

Parets del Vallés, siglos IX-XI

Torre de Malla, entonces denominado «Vilatzir». AGC, 2022

En el concilio de Troyes de 878, celebrado con la coronación de Luis el Tartamudo (846-879), se reparten los bienes del derrotado marqués Bernardo de Gotia (-878) y se confirma al obispo Frodoí y a la Sede de Barcelona las propiedades que había dado Carlos el Calvo en el Vallés que habían sido de los clérigos Tirso de Barcelona y otro que, bajo el auspicio de Bayo (Rojo o castaño), magnate hispano-godo de Terrassa, bautizaban y ejercían su ministerio siguiendo el rito hispano o mozárabe. De los bienes que fueron de Bernardo de Gotia, además de la tercera parte de los impuestos sobre las mercancías y el derecho de acuñar la tercera parte de la moneda, se concede la villa Romanos (Vallromanes), con “Villaricello” por encima, junto a la iglesia de St. Esteve (casa que será conocida como “Vilatzir”, nombre de un prócer del siglo XIII, y como Torre de Malla desde 1548) y la villam Rodaldi (Vilarrosal), más cerca de Gallecs.[1]

Santa María de Gallecs, en Mollet, un sitio agrícola privilegiado gracias a los acuíferos de Mollet, que dan nombre a esta población («mojado») AGC, 2022

En 904 se consagra St. Esteve de Parets que es dotada con numerosas villae (núcleos de población con edificios dispersos) en su zona de influencia. Entre otras se mencionan la villa Spina, por encima de St. Esteve, las de Breda y Parietes (ambas designaciones acompañan a St. Esteban hasta que se acabe adoptando la de Parets), la villa Reudaldo (Rosal), medio alodio en Gallecs, la villa de St. Martí, la de Palaudàries en “el sitio de los pagos”, la de Marciá donde está St. Valerià y el campo de Teudemunda.[2] Cada sitio parece tener su propia iglesia o capilla.

St. Esteve de Parets o de Breda con au absis románico. Foto: Ramón Solé https://estimadaterra.wordpress.com/2019/02/15/esglesia-de-parets-del-valles/

Todo un despliegue topográfico que nos invita a unir nombres antiguos con sitios actuales. Recogeremos estos y otros lugares que aparecen cercanos en los documentos de la época y veremos el papel que ejercen los propietarios.

En 923 Auxili vende al obispo Teuderic por cuarenta sueldos (una cantidad importante) sus bienes y derechos en la villa Roudaldi (Rosal) quedándose en régimen usufructuario.[3] Vemos, pues, que la Catedral de Barcelona es una gran propietaria en Parets y su área de influencia al lado izquierdo del río Tenes.

El monasterio de St. Cugat del Vallés recibirá bastantes donaciones en la zona: En 945 Guisalec y su esposa Splandonia dan a St. Cugat en la Villa Ariulf o Valldario (Valldoriolf en Vilanova del Vallés). En 946 Sendred y Elisabet dan un amplio alodio de tierras y viñas entre Lliçà d’avall, Vilanova del Vallés, Lliçà d’amunt…, en los límites encontramos a María, Tortora y Escolástica. En 949 Justo da “por mandamiento de su padre” en Perafita (Vilanova). En 979 Delà permuta “por voluntad de Dios” tierra, casas, corrales, árboles, agua y riegos en Gallecs, en cuyos límites vemos a “Ermessinda Deodicada” y sus hijas. En 990 el prócer Ennec Bonfill dará a St. Cugat un alodio en Palau de Plegamans en cuyo límite oriental se menciona Palaudàries y “la sumitat de la Serra que és sobre Vila Rosal”. En 993 ErmengardaBonadona” y Eldregodo dan a St. Cugat tierra con huerto en Parets, limita al este con la sierra sobre la Villa Parietes, al sur con St. Vicenç i Sta. Leda (primera mención a la iglesia de Mollet), al oeste con la “Villa Alurí (Vilatzir) y al norte con la strada que va a Gallecs.[4] Vilatzir, con su capilla de St. Iscle,quedará en manos de St. Cugat y de señores feudales.

Palaudàries, Llicà d’amunt. AGC, 2021

El 968 el monasterio de St. Pol de Mar, bajo el obispado y la casa vizcondal de Girona, se unifica con el de St. Feliu de Guixols, quedando ambos bajo la regla benedictina y recibiendo, entre otros privilegios y donaciones del rey franco, un alodio en Parietes.[5] En 982 el abad de St. Pol permutará este alodio con Mayer y Ermessenda por diversas tierras entre Mollet, Moguda y Martorelles, en las afrontaciones encontramos a Chixilo, Guisla, Odesinda y Ermegodo.[6]

La Sede y St. Miquel siguen recibiendo donaciones: Oriol, clérigo, da en 977 a la iglesia de St. Miquel de Barcelona tierra, viñedos, casas, corrales y huertos con árboles, para quedarse como en usufructo en Vilarzir (Torre de Malla), una de las viñas es la que plantó “Gotmar et fraters seus”. En 981 Guitard hace importantes donaciones testamentarias a varias iglesias, entre las cuales, la Sede y a St. Miquel. A Sta. María del Mar deja bienes en la Torre de Malla que fueron de Adalvira. [7]

La Torre de Malla, hoy, como ayer, una finca agrícola AGC, 2022

La presencia reconocida de las mujeres en el siglo X es una constante.

En 1005 el obispo Aecio permuta con Guillem, hijo de Mayer y Ermesenda la capilla de St. Martí de Martorelles por una tierra con casales y una onza de oro cerca de Sta. María (Martorelles). En 1007, fallecido Guillem, se hace entrega de una tierra en Martorelles a la Sede de Barcelona y de una viña a St. Miquel. En 1008 Bulgará y Bonesind, sacerdotes y Guillem, laico, testimoniarán delante del juez Oruç a favor de la mujer de Guillem, Beliarda, que, habiendo perdido las escrituras correspondientes a consecuencia del paso de Almanzor en 985, es reconocida como legal propietaria de lo que poseía anteriormente con Guillem. Son diversos lugares entre Parets y Martorelles. El testimonio se jura sobre la capilla de St. Martí de Martorelles (actual Can Suñer).[8]

En 1207, en la segunda consagración de St. Esteve de Parets (no sabemos por qué hubo dos, lo único que constatamos es el valor documental de los topónimos que aparecen en este tipo de actas), entre las muchas donaciones que se hacen, encontramos numerosos monasterios y órdenes religioso-militares, como la del Temple, o familias feudales como la de los Montcada, principales receptores de los privilegios de las franquicias condales, también a St. Pere de les Puel·les junto a St. Jaume de Viladordila (Can Masferrer a partir de 1678 cuando esta familia la compró) y el “campo de la Deovota” (¿quizás el campo de Teudemunda de 904?), en todo caso la de St. Pere, como fue la de St. Joan de las abadesas hasta que no la depredaron, es siempre una presencia fructífera y pacífica no entrando en litigios más que con las instituciones eclesiales que quieren estar por encima de su propia gestión.

El río Tenes a su paso por Parets. Un río que se està recuperant amb la dedicació de molts. Foto: Ramon Solé

A las mujeres que realizan los trabajos del campo.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, julio caluroso del 2022.


[1] Pardo i Sabaté, Maria (1994) Mensa episcopal de Barcelona (878-1299). Fund. Noguera. Diplomataris, vol. 5, n. 1

[2] VVAA (1992). Catalunya romànica. Vol. XVIII. Vallés Occidental i Oriental. Enciclopèdia Cat.

[3] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis, n. 8

[4] Mas, Josep, (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV, n. XX (945), XXI (946), XXIV (949), CXXIII (979), CCVII (990) y CCLIII (993)

[5] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre (segles X-XII), n. 6

[6] Fàbrega i Grau, A. (1995). Diplomatari de la Catedral de Barcelona (844-1000). Arxiu Capitular de la catedral de Barcelona, n. 139

[7] Feliu i Montfort, G. (1971). o.c., n. 54 y 59.

[8] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 37, n. 68 (1005), n. 90 y 91 (1007) y 108 (1008)

Riquilda de Narbona i la comtessa Garsenda de Barcelona

St. Pau del Camp, sepulcre de Guifré Borrell, AGC, 2019

Riquilda de Barcelona (-962) era filla dels comtes de Barcelona Guifré II ó Guifré Borrell (874-911) i Garsenda d’Empúries (segons Aurell)[1].

Guifré Borrell, fill primogènit de Guifré el Pilós i Guiniguilda d’Empúries, va esdevenir comte de Barcelona, Girona i Osona. En 898 pren per muller a Garsenda. Va seguir l’obra del seu pare, especialment a les terres a la dreta del riu Llobregat. Trobem a la comtessa Garsenda comprant propietats a Puritano (Empúries) juntament amb el seu marit en 910.[2]

No van tenir fills barons o, si els van tenir, no van sobreviure prou, només ho va fer una filla, la vescomtessa Riquilda de Narbona que el 933 casà amb el vescomte Odó I de Narbona. El comtat de Narbona era governat pels vescomtes que exercien el seu domini sobre l’arquebisbat, seu metropolitana dels bisbats occitans.

Narbona. Foto: viquipèdia

Els comptats que dominava Guifré II passaren, a la seva mort, a Sunyer.

Garsenda apareix com a primera marmessora del testament del seu marit, Guifré Borrell l’1 de desembre de 911.[3] Entre d’altres disposicions, el Comte dona la tercera part de la moneda que va encunyar sota precepte del rei franc a l’església de St. Pere de Vic. Garsenda es reuní, després d’enviudar, amb la seva filla a Narbona. Mare i filla juntes posseïen immensos dominis a Barcelona, Girona, al Rosselló o Empúries, que gestionen lliurement degut, principalment, al fet de que no existeixen fills barons.

El 916 Garsenda fa una donació al monestir de Ripoll de propietats que tenia a Osona, a Folgueroles i Centelles en memòria del seu marit.[4] En 919 compra a Emma, filla de Sisegot, unes propietats a Llagostera al comtat de Girona.[5] En 926 ven una peça de terra que té del seu marit a Folgueroles, al castell de Sant Llorenç.[6]

En 929, Saboron, fill d’Amada, ven a Widenilde una casa amb cort i hort, més una vinya, per deu sous a Premià, “Primiliano”. La casa limita amb terres d’Isimbert, de Trasovard, de Justa i fills i de la comtessa Garsinda.[7]

Riquilda, que gestiona els seus béns des de la Septimània (part occidental del Lenguadoc), ven en 936  terres que li va deixar el seu pare al Rosselló a Alaric i el seu alou d’Ullastret (Empúries) al comte Gausfred I.[8]

Riquilda de Narbona pren part a les negociacions del seu temps. En 940, amb altres magnats, signa un tractat de pau amb el califa de Córdoba, tal com va fer el comte Sunyer amb la intervenció del secretari del califa, el jueu Hasday, Riquilda li envià curiositats mitjançant Vernet, un home de la seva confiança, també jueu. El califa ho acceptà i els obsequià amb altres coses precioses. Amb aquests tractes s’acordava la treva i s’enfortia les relacions comercials.

El astrolabi és un instrument molt antic utilitzat pels àrabs.

El 955, ja vídua, presidí un plet a Narbona amb l’arquebisbe Aimeric  (927-977)

Al seu testament de 962 deixà alous a l’abat de Ripoll i bisbe de Girona, Arnulf (-970) a condició de que edifiqui un monestir a Girona en el termini de dos anys, establint que «si no ho fa, l’alou de S. Boi (de Lluçanès) passarà a S. Pere de Vic» [9]. Riquilda, com veiem, és una dona que exerceix la seva autoritat.

La seva mare, Garsendis, comtessa, és una de les marmessores del testament de la seva filla. Si entre el casament de la comtessa Garsenda (898) i la mort de la filla Riquilda (962) disten 64 anys, la comtessa Garsenda devia ser molt jove en casar-se, com era habitual.

Garsenda serà una dona recordada. En una donació de 974 que fa Ennec Bonfill a St. Cugat d’una terra que fou de Centoll, en nom de Bella, a Garrosa (St. Vicenç dels Horts) s’esmenta el rec de Garsenda.[10]

Riquilda de Narbona és també un exemple de les unions que les dones feien amb homes d’un estament inferior. Filla de comtes és casada amb un vescomte, com faran les filles del comte Borrell i podem veure en nombrosos exemples. Les filles de la noblesa aporten béns i prestigi. Els seus fills seran educats, sovint, pels oncles materns, no en aquest cas, ja que Riquilda no tenia germans vius.

Els aiguamolls de l’Empordà, un paratge natural pel que han passat diferents civilitzacions. https://fontsaigua.wordpress.com/2020/04/08/parc-natural-dels-aiguamolls-de-lemporda/

A les dones mitjanceres, és a dir, a les dones

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 23-06-2022

[1] Aurell, Martí (1998) Les noces del comte. Matrimoni i poder a Catalunya (785-1213). Barcelona. Ed. Omega, p. 113 i 124

[2] Udina i Martorell, Frederic, (1951). El Archivo Condal de Barcelona en los siglos IX-X. Estudio crítico de sus fondos. Barcelona: CSIC, doc. 30

[3] Udina i Martorell, Fr. (1951) o.c., doc. 33

[4] Catalunya Carolíngia. Diplomataris. Osona (880-999),doc. 155

[5] Udina i Martorell, Fr. (1951) o.c., doc. 63

[6] Catalunya Carolíngia. Osona, doc. 297

[7] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. IX, n. 10

[8] Marca Hispànica, n. 72 a Aurell (1998), o.c., p. 113

[9] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, doc. 11.

[10] Mas, Josep, (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat (CSC). Vol. IV, n. CIV

Es negaren a ser recloses. Les agustines de Montalegre.

La «font de les monges», record de la comunidad femenina de Montalegre, prop de la Conreria, en estat d’abandonament. AGC, 2023

Entre el Vallés i el Maresme n’hi ha una muntanya dita Montalegre que es podria traduir per “Mons Alacris” (que vol dir “alegre” però també fàcil, planer, amè, lleuger… i que més endavant (segle XV) es coneixerà com a “Mons Hilaris” (que només vol dir alegre o rialler).[1] El primer i més antic sentit remet, com molts primers topònims, al seu relleu, amb uns turons suaus, uns boscos verds i el mar. Un lloc que s’ha preservat en el seu estat natural, potser per ser terra de ningú, estant com està al límit de tres comarques i tres poblacions: Barcelonès (Badalona), Maresme (Tiana) i el Vallès oriental (Sant Fost de Campsentelles).

Situació de la font de les monges al límit de la Serralada Marina

Un entorn amable amb visibles restes molt antigues (roques del neolític i poblats ibers) que serien aprofitades per les poblacions medievals que s’agrupaven en indrets arrecerats, prop de l’aigua i que habitaven en cabanyes (d’aquí St. Cebrià de Cabanyes), bastint alguna torre de vigilància que després podria ser un recinte emmurallat i reconstruint petits llocs de culte, on guardaven el gra i enterraven els morts, espais sagrats cuidats sovint per dones als primers segles del primer mil·lenni.

Actualment aquest lloc és conegut com “La Conreria” (actualment a Tiana, però pertanyent al terme parroquial de Sant Fost de Campsentelles), onn’hi havia l’ermita de Santa Maria de Montalegre, amb una comunitat de Deodonades,documentada des de finals del segle XII, a la casa bastida junt a la torre de defensa o casa forta dels Srs. de Campsentelles a l’indret conegut com “la font de les monges”, on més fàcilment es troba aigua en aquesta zona.

Sant Cebrià de Cabanyes. Foto: F. Javier Aranda «Randy»

Les Deodonades, anomenades beguines en Europa, eren dones que, no sotmeses a una regla, tenien cura de les ermites i dels morts, atenien malalts, es dedicaven l’educació, principalment de les nenes i ensenyaven l’evangeli en llengua vernacular, vivint amb senzillesa i austeritat del seu treball i de la gestió dels seus béns, aportats sovint per elles mateixes (moltes eren de famílies benestants) i/o rebuts en donacions, com podia ser de les parròquies que administraven, tal com els primers bisbes els van encarregar.

Les germanes de Montalegre rebien una contribució de les parròquies de de St. Cebrià de Cabanyes, St. Fost (que absorbirà St. Cebrià) i Sta. Maria de Martorelles, on duien a terme la seva activitat. També a Vilassar de Dalt, on s’han trobat tombes medievals prop de la capella de St. Salvador de Can Boquet, n’hi hagueren Deodonades.

Tombes de Can Boquet, a la Serralada Marina. AGC, 2023.

En 1199 trobem Deodonades a les parròquies de St. Cebrià de Cabanyes i Sta. Perpètua de la Moguda en una donació que fa una mare, Ponceta, a la seva filla Guillema del mas de Mogoda, que aquesta donarà al seu marit.[2] Els béns patrimonials van passant dels pares al primogènit, oblidant que la transmissió sovint provenia de les mares i esposes i perdent de vista les genealogies maternes en prendre les dones els cognoms dels marits.Trobem constància del monestir femení de la casa de Montalegre en 1241 quan Gueraua de Campsentelles i el seu marit, Ferrer de Vilanova, fan donació de diverses terres i confirmen a la seva priora les seves possessions. La donació serà confirmada pel bisbe en 1247 [3].

La casa de Santa Maria de Montalegre va anar adquirint importància rebent diverses donacions. El 1250 el bisbe de Barcelona, Arnau de Gurb, consagrà l’altar de Santa Maria de Montalegre, deixant la comunitat femenina encarregada de la parròquia de St. Cebrià de Cabanyes al terme de Sant Fost, moment en que n’hi havia dotze germanes sota la direcció de la seva priora, Guilleuma. Dotze és un número important per aquest tipus de comunitat. En 1256 el bisbe posa la comunitat sota la regla de Sant Agustí, que permetia harmonitzar la vida contemplativa amb el servei actiu a hospitals, ermites o parròquies i els dona alguns drets sobre la parròquia de Sant Fost.

Gran bassa d’aigua de mina que rega els horts de la Cartoixa de Montalegre als abans coneguts com «horts de les monges». Ramon Solé: https://estimadaterra.wordpress.com/2020/06/26/cartoixa-de-montalegre-de-tiana/

Però mig segle després tot s’estroncarà, perquè? En 1215 el Papa havia prohibit la fundació de noves ordes femenines frenant, endemés, la proliferació de noves cases de les branques religioses admeses així com la incorporació de noves novícies. Un dels mecanismes serà la imposició d’una clausura estricta que les comunitats reconegudes dilataran. Moltes dones trobaran la manera de dur la seva tasca en uns espais propis i més lliures, tot i que aviat es veuran obligades a quedar sotmeses als bisbes i rectors, a una regla i al claustre. Les canongesses agustines es regien d’una manera diferent que les comunitats monacals, com les benedictines, però cap d’elles volien una clausura estricta que no els deixava veure ni als seus familiars més propers, ni la Cartoixa es regia tan durament als primers segles.

En 1286, sent priora Geralda de Penyafort, Ramon de Sentmenat fa donació d’un terreny a la font, prop del castell, on estava l’ermita, el que indica la continuïtat de l’activitat de les canongesses. Però en 1303 el bisbe reformador Ponç de Gualba (-1334), que va acabar amb la majoria d’aquestes comunitats femenines, va retirar a la comunitat de Montalegre els drets concedits pel bisbe Arnau, traspassant, els béns que elles administraven, als rectors i als clergues beneficiaris dels altars i disminuint, per tant, les possibilitats de subsistir.

Escultura a l’antiga «Casa de la Caritat» a l’antic convent de Montalegre. AGC, 2019

El conflicte amb aquest bisbe, encarregat llavors de les obres de la Catedral de Barcelona, provoca que després de passar els anys més durs de la pesta negra i malgrat haver comprat en 1348 els drets senyorials de les terres de Campsentelles, la priora Blanca Desgatell (o «de Gacell», -1400) vengui, en 1362, el convent i l’ermita a la comunitat de canonges de Santa Eulàlia de Barcelona. Les agustines marxen al Raval de Barcelona, instal·lant-se a les cases de “la Cervellona” (moltes dones eren anomenades només amb un renom), al carrer de Natzaret, prop del monestir femení cistercenc de Valldonzella, que havia passat per una situació molt similar.[4] Allí inauguren una església sota l’advocació de Nostra Senyora de Montalegre amb la imatge que portaren.

L’ermita de Sant Fost va ser traspassada a uns ermitans que la van cedir a l’administració de l’Hospital de la Santa Creu de Barcelona, de qui ho va adquirir, el 1415, la Cartoixa de Vallparadís, fundada en 1344 per la noble Blanca Centelles.[5] Els cartoixans de Terrassa van fer vida allí fins que, amb els cartoixans de Sant Pol de Mar, bastiren la Cartoixa sota aquella ermita, al mas Rovira, quedant la primera casa com a granja de la Cartoixa, on hi viurà el “pare conreuer” o procurador administratiu, d’aquí el nom de La Conreria. És a partir d’aquest temps que l’advocació de “Montalgre” es fa derivar de “Mons Hilaris”.

La Cartoixa sota l’edifici actual de La Conreria. Foto: Ramon Solé

La Cartoixa de Montalegre tindrà aviat la casa forta de Campsentelles, adquirint en 1434, de la Pia Almoina de Barcelona, la baronia de Moguda i el castell de Cabanyes que incloïa la jurisdicció feudal, les propietats i les rendes de Sta. Perpètua, St. Fost o Martorelles, enriquint-se i expandint-se posteriorment. [6]  En 1504 Sant Cebrià de Cabanyes és unit a Sant Fost. Aquest és un clar exemple de com els béns que administraven comunitats femenines passen a una església que ja és totalment patriarcal i masclista.

Església antigua de Sant Fost de Campsentelles.

A les agustines de Montalegre, ja assentades a Barcelona, se’ls hi van afegir, el 1438, les Deodonades de l’ermita de Santa Magdalena i Santa Margarida de Castellbisbal (de la que no queda més que unes poques restes difícils de trobar al “turó de la capella”, Can Ribot) i el 1466, la de Sant Joan de l’Erm de St. Just Desvern (a Can Cuiàs, de la que no en queda rastre). Aquests traspassos i trasllats es fan amb resistències, el que vol dir que no eren decisions pròpies i lliures, sinó obligades per a poder subsistir. Tot i així, la congregació de canongesses agustinianes va florir durant uns segles en concòrdia amb el convent i rector de Santa Maria del Pi.

El concili de Trento (1545-1563) donà amplis poders als bisbes per intervenir a les comunitats religioses femenines obligant-les definitivament a la clausura. Les agustines de Mont-Alegre es van negar al·legant que la seva constitució, aprovada molt abans d’aquesta reforma, no contemplava la reclusió, sinó el servei actiu. La seva negativa va comportar l’extinció de la comunitat. Altres comunitats monàstiques com Sant Pere de les Puel·les de Barcelona, les clarisses o Valldonzella, discutiran aquesta reforma, però finalment van haver de sotmetre’s. El 1573 el bisbe prohibí nous ingressos de professes agustines i el 1593 el Papa decreta l’extinció de l’orde donant les cases i rendes del convent al bisbe del moment per establir-hi el seminari tridentí de Barcelona.

Antiga casa de la Caritat, edificada sobre l’antic convent de les agustines de Mont-alegre, després Seminari. AGC, 2023

A finals del segle XVIII, amb l’expulsió dels jesuïtes, el seminari es traslladà a l’església i convent de Betlem, a les Rambles, quedant l’edifici anterior buit fins que es va fer el pati Manning, destinant-se a usos militars fins que passa a titularitat pública com a hospici i “Casa de la Caritat” en 1802 i fins 1956, quan els serveis d’atenció a la infància es traslladen a les llars Mundet i queda aquest lloc per a oficines de la Diputació de Barcelona. De l’antic convent de les agustines només ens queda una petita imatge de pedra a una fornícula del carrer Montalegre junt a l’antiga Casa de la Caritat.

Fornícula amb la imatge de pedra del s. XIV ó XV de la Verge de l’Alegria o de Montalegre, al carrer de Montalegre de Barcelona. AGC, 2019

L’Opus Dei és l’encarregat de l’actual parròquia de Sta. Maria de Montalegre. A la història d’aquesta església que es publica a la seva web, es parla de les monges agustines, però no dels motius de la seva «extinció».

El 1568 va ser enderrocat l’antic convent-granja de La Conreria sent ampliat i construït amb l’estructura actual i reformant-se el 1799. L’edifici va tenir diversos usos fins que, a partir del 1942, va ser seu del Seminari Menor de Barcelona i ara és una casa de colònies de la Generalitat de Catalunya.

Del pas de les agustines per la Conreria ens queda el topònim de “la font de les monges”, molt popular al segle XIX, quan la Conreria era un hotel-restaurant. Avui en dia la font i tot el conjunt és en estat ruinós. [7] Un grup ecologista, “La Xopera” de St. Fost de Campsentelles, l’intenta protegir i restaurar.

Les dones no renunciaren a crear espais propis de comunitat, pregària i acció buscant altres camins, com les “Elisabets” que sota l’advocació de Santa Isabel d’Hongria creen noves institucions de cura i ensenyament.

Antiga casa dels infants orfes al carrer Elisabets, prop de Montalegre. AGC, 2023

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel

26-05-2022. A les que es mantingueren i es mantenen fidels a sí mateixes

25-04-2025. A les moltíssimes dones que han estat tancades en contra de la seva voluntat


[1] Un monjo cartoixà (1970) “La Mare de Déu a Montalegre” Tiana.

[2] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre (segles X-XII) Fundació Noguera. Col. Diplomataris, 14, doc. 167 i 168.

[3] Álvarez, Robert (2022) Diplomatari de la Cartoixa de Nostra Senyora de Montalegre (1200-1265), n. 141 i 157

[4] El monestir de Valldonzella. Un exemple de resistència femenina. https://historiasdebellvitge.com/2022/05/22/el-monestir-de-valldonzella-un-exemple-de-resistencia/

[5] María de Terrassa (-1214) va fundar Sant Vicenç de Jonqueres i Blanca de Centelles (-1349), l’última d’aquesta nissaga, fundà, poc abans de morir, la cartoixa de Vallparadís

[6] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre. Introducció.

[7] https://fontsaigua.wordpress.com/2021/01/29/record-duna-font-la-font-de-les-monges-de-la-conreria-a-sant-fost-de-campsentelles/

El monestir de Valldonzella. Un exemple de resistència femenina.

Restes de l’ermita de Valldonzella al camí de la creu d’Olorda. AGC, 2022

El lloc de Valldonzella és documentat el 1147, quan els esposos Guillem Mir i Sança (senyors de Santiga) donen al monestir de Sant Cugat el que tenien a la Vall Donzella, a la parròquia de Sta. Creu d’Olorda i de St. Just Desvern, endemés d’altres possessions a Sta. Eulàlia de Provençana, Montmeló, Santiga i Mollet. Ho donaren per eixugar el deute de Guillem Mir.[1]

Valldonzella és al terme de Sant Feliu de Llobregat, però la torre, coneguda com Sta. Margarida, pertany a Barcelona, potser aquest fet explica l’abandó que pateix aquest lloc amb una història que cal conèixer, doncs és un clar exemple del maltractament sistèmic envers la dona i de les seves resistències.

Restes de la masia de Valldonzella, probablement el lloc on habitaren les germanes. AGC, 2022

El topònim “Vall donzella” suggereix que devia ser un cenobi femení molt antic.

Santa Maria de Valldonzella és anomenada per primer cop en un llegat de 1175, tot i que el culte devia ser anterior. En aquest document signa un prevere, Arnau, i una priora, Ermessenda.[2] A partir d’aquest moment trobem diverses referències, com altres donacions, establiments o uns plets sobre una olivera i una vinya, entre el monestir i l’altar de Sta. Magdalena de la Seu,[3]  evidentment guanya els plets la Seu. Tot plegat dona idea de que els recursos de Valldonzella, una zona de boscos i conreus regats per torrents i per la riera “jocundi” (la Salut), eren valuosos. Ja en 1162 Valldonzella havia donat la pedra per refer Santa Maria de Vallvidrera.

La font de Santa Margarida amb aigua procedent d’una mina. AGC, 2022

En aquests temps la comunitat estava formada per Deodonades, dones vídues o joves que es lliuraven a sí mateixes amb part dels seus béns (tenim documents de 1206 i de 1218 que ho confirmen). La primera abadessa coneguda és Ermessenda de Muredé, que signa un document de lliurament de dues novícies (1218) amb cinc Deodonades més, una d’elles era Sança de Plegamans.[4]

Els primers cenobis que s’establien sobre antics llocs d’eremites, a les valls o a peu dels camins principals, on s’atenien viatgers i peregrins, no seguien una regla determinada i podien ser mixtes, el que motiva que acabin sent suprimits i/o absorbits per una església que demanarà, per damunt de tot, obediència.

Camí de la creu d’Olorda i edificacions de Valldonzella. AGC, 2022

Aquesta vida més autònoma veu el seu final en 1226, quan el bisbe Berenguer de Palou i el seu capítol de canonges donen Santa Maria de Valldonzella a l’orde del Cister, una orde reformada de St. Benet que se introduïa entre les ordes mendicants i els grups que reclamaven, donant testimoni, més austeritat i una predicació de l’evangeli amb llengua vernacular en la que participaven les dones, principal motiu per a ser perseguides.

Aquest primer cenobi de les valls serà anomenat “Valldonzella la vella”, “Santa Margarida” o “Valldonzella de dalt”, per diferenciar-la de la de “Valldonzella de baix”, que quedarà en mans del mateix bisbe que les va sotmetre, sent posteriorment coneguda com «la torre del bisbe».

Valldonzella de Baix pertanyia al segle XIII al bisbe Berenguer de Palou

Les dones de Valldonzella, com tantes altres, hauran de sotmetre-se’n al masclisme eclesial estructurat sota tres caps: el bisbe, l’abat de Santes Creus i els rectors pertinents. El bisbe tindrà dret a escollir l’abadessa, l’abat de la branca masculina podrà imposar la seva disciplina i controlar els seus béns i els rectors, recaptarien els delmes.

Algunes d’elles eren filles de la noblesa, com l’abadessa Berenguera de Cervera que signa, en 1237 [5] amb onze germanes més, la adhesió a l’orde del Cister imposada per bisbe. En 1255 el papa Alexandre IV concedeix permís per cantar oficis a porta oberta, un indici de que les monges tenien una relació de proximitat amb el seu entorn, però, en 1261 el bisbe Berenguer les posa sota l’obediència de l’abat de Santes Creus i del bisbat indicant la fórmula d’obediència que havien de dir.[6]  Moltes no devien continuar, ja que només es mantindran Sança de Plegamans i dues més. Van haver de portar monges de Vallbona que ja pertanyien al Cister per iniciar el procés.


Per decisió del bisbe, seran traslladades en 1269 prop de la ciutat, com fan amb altres ordes femenines. L’excusa és la inseguretat en un temps de revoltes de la noblesa contra el rei, però el motiu principal sempre és tenir el control del seu fer i dels béns que gestionen. Mai és decisió d’elles, moltes es resistiren, com devia passar a Valldonzella, on una llegenda explica que la mare de déu del cor tornà a la vall en tres ocassions.

Imatge de la mare de déu del cor o de la tendresa venerada a Valldonzella. Segons un estudi de Joan Ainaud se sap que la imatge originària va ser pintada sobre un pergamí del s. XI.

Tanmateix, la ciutat, centre de epidèmies i de guerres, sempre resultarà més mortal. S’establiran a uns camps de “Creu Coberta” o Enforcats (cruïlla de camins entre Montjuïc, Provençana i Sants), és a dir a l’actual Plaça Espanya, prop d’una de les entrades a Barcelona, la de St. Antoni, on s’instal·len provisionalment en una casa, bastint poc després el monestir.

1700 Barcelona, mapa antic. Es pot veure el monestir de Valldonzella entre el portal de St. Antoni i Montjuïc, on avui està la Pl. Espanya.

Com establiment fora murs, la comunitat femenina s’ocuparà d’assistir els viatgers que es quedaven a les portes de la ciutat. En el mateix recinte monàstic es basteix una residència que serà utilitzada per moltes persones, però només ens queda constància dels allotjaments reials.

Els reis són protectors des dels seus inicis. Jaume I concedí una dotació anual de blat per la seva manutenció (el que no caldria quan elles disposaven dels seus propis recursos). Jaume II, en 1291, confirmarà el dret de moltura a un dels seus molins al Rec Comtal, afegint drets al mercat de Piera i els delmes de St. Esteve de Parets. En 1308 ja n’hi havia 35 monges.

Santa Maria de Valldonzella als Enforcats. Dibuix d’un mapa de 1563

L’església de Valldonzella la vella, sota l’advocació de Sta. Margarida, segueix funcionant. Les monges defensaran la seva propietat, tot i que en 1340 es veuran obligades a cedir als senyors de Sant Feliu i a la Almoina de la Catedral la quarta part del seu bosc a fi de que aquests puguin tallar arbres i fer carbó per a ús del seu forn i de la seva farga.

Als murs que envolten el recinte s’han trobat restes que indiquin que al lloc hi hauria hagut un assentament romà. AGC, 2022

El primer “antipapa” (Clement VII) concedeix, en 1387, que es pogués celebrar a porta oberta a la seva església en temps d’entredit pas previ a la excomunió). En 1416, un altre papa d’Avinyó, el “papa Lluna” (Benet XIII) les afavoreix amb la rectoria de Sta. Creu d’Olorda.

En 1403 és enviada com abadessa Constança de Cabrera (-1433), molt bé relacionada amb el rei Martí l’Humà, de qui va ser consellera matrimonial, casant-se aquest, en segones núpcies i sense descendència viva, amb Margarida de Prades, neboda de Constança. Llavors les monges ja arribaven al mig centenar. Pocs mesos després de casar-se i sobre alimentat per una “dieta procreadora” el rei morí al monestir. Uns anys després, Margarida de Prades (1387-1429), vídua per segon cop, s’hi retirà com a monja. Morí al monestir de Bonrepòs (Morera de Montsant) víctima de la pesta. El de Constança va ser un llarg i pròsper abadiat que mostra com les dones, malgrat les subjeccions imposades, troben maneres de fer-se valdre i de millorar els seus recursos.[7]

El 10 de març de 1458, el rei de Navarra, D. Joan, governador de la Corona d’Aragó i lloctinent d’Alfons el magnànim, germà seu, que moriria uns mesos després, és a dir el que aviat seria el rei Joan II, trobant-se a L’Hospitalet de Provençana, posa sota la seva protecció el monestir amb les seves famílies i béns. No sabem què feia a L’Hospitalet, estava pendent de bastir-se l’església de Sta. Eulàlia de Mérida, que no es feia per l’absència continuada del rector de Provençana i que el rei Joan manaria fer dos anys després, eren temps de litigis per l’ús de les pastures entre els carnissers de Barcelona i els locals, temps dels conflictes del remences i estava a punt d’esclatar l’anomenada “guerra civil catalana” o guerra de successió entre el mateix Joan i el seu fill, Carles de Viana. Però, potser havia vingut a caçar o pescar al Delta.

En 1462, en plena guerra civil i amb l’abadessa malalta, les monges es refugien a la ciutat. Per tal d’alleugerir la precària situació que patien, fan establiment dels seus edificis i terres a Valldonzella la vella, el que els comportarà conflictes, deu anys més tard, amb el reformador general de l’orde.

Valldonzella «la vella». Ermita, torre i masia edificades posteriorment.

La imposició de clausura als monestirs femenins del concili de Trento (1545-1563) va suposar que no poguessin entrar novícies en un lloc obert on es feia posada. La situació es va alleugerir una mica, entrat ja el segle XVII, amb la intervenció del rei Felip. Cal dir que l’intent de forçar la clausura venia ja de molt abans (1298: “Decretal Periculoso”) i que la seva implantació provocà una minva d’aquells “espais de dones” que havien florit entre els segles XI-XIII. A Catalunya es van perdre 14 de 16 monestirs femenins cistercencs entre 1452 i 1717. Només es mantingueren Sta. Maria de Valldaura, al Berguedà i Valldonzella a Barcelona.[8]

Durant la a guerra dels Segadors (1640-43), les monges abandonen el monestir i es traslladen novament dins la ciutat, sent destruït el monestir el 1652 al setge de Barcelona. El 1674 la comunitat passà a viure al Priorat de Natzaret que pertanyia a Poblet. A l’actual carrer de la Verge, prop del carrer Valldonzella, encara queda el portal.

Portal de l’antic convent de Natzaret, priorat de Poblet als seus inicis, al carrer de la Verge, prop del carrer Valldonzella AGC, 2021

Valdonzella la vella resta en mans privades, es converteix en masia i es divideix en dos pisos, el de baix, destinat a celler i el de dalt, a església. El culte es manté fins el 1865 en que es tancà degut al mal estat de l’edifici.

Durant el segle XIX les monges hagueren d’abandonar el monestir en diverses ocasions. L’any 1847, les poques monges supervivents tornen a reunir-se residint-hi fins la Setmana Tràgica (1909) en que tornen a fugir sent el convent, com tants altres, destruït pel foc.

L’any 1911 es comencen les obres del nou monestir que actualment és a St. Gervasi de Cassoles, al carrer del Cister. Durant la guerra civil espanyola va ser destinat a preventori antituberculós, després fou restaurat i retornat al seu ús. Des de 1999, una part del monestir es ocupat per diverses dependències de la Universitat Ramon Llull.

Actual església i monestir de Sta. Maria de Valldonzella al carrer del Cister.

Per acabar un últim apunt, sembla que els monestirs femenins cistercencs catalans van ser establerts, estratègicament, a zones de frontera. Dos tipus de fronteres: la del sud, vinculada a la expansió de terres conquistades a l’islam i la del nord, per on entraven els moviments considerats herètics per una església que eliminava tot el que no sotmetia. Segurament van fer una funció, en un temps que ara caldria renovar, en tot cas forma part de la història de les dones, del que han fet les dones i del que ens han fet.

Gessamins del monestir al carrer de Claraval. Bernart de Claravall (1090-1153) va ser un reformador i difusor de la orde del Cister, molt tradicionalista s’oposà a les idees d’Abelard i establí la dependència de les dones del Cister respecte a un abat masculí, no és un personatge que vulguem destacar, ens quedem amb l’olor dels gessamins.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 21-05-2022

A les germanes que han mantingut el seu llegat d’humanitat i bon fer.


[1] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. V, DCCCXXVI

[2] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques de Santa Maria de Valldonzella de Barcelona.

[3] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. XII n. 2127 (any 1183) i 2374-75 (any 1204).

[4] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 502-524.

[5] Mas, J. Notes històriques de Santa Maria de Valldonzella de Barcelona, doc. II

[6] Álvarez, Robert (2022) Diplomatari de la Cartoixa de Nostra Senyora de Montalegre (1200-1265), n. 81

[7] Roca, M. Carme (2014). Abadesses i Priores a la Catalunya Medieval. Barcelona: Base.Mas, Josep (1909-1914).

[8] Obiols, Montserrat (2005) El monacat femení en la Catalunya Medieval. Santa Maria de Valldaura (1241-1399) Tesi UB dirigida per Mª Milagros Rivera Garretas

Sant Miquel de Barcelona. Les seves desfetes.

Portada de l’església de St. Miquel a la basílica de la Mercè, al carrer Ample de Barcelona. AGC, 2021

L’església de Sant Miquel de Barcelona estava situada a la plaça de Sant Miquel, a un costat de l’Ajuntament, on són les oficines més modernes i on, endemés del nom de la plaça, tenim el del carrer de la Font de Sant Miquel.

Detall del carrer de la Font de Sant Miquel, prop de la plaça St. Miquel. AGC, 21

La seva història és molt antiga i el seu final, una de tantes desfetes.

Va ser alçada sobre unes termes romanes del segle II. El paviment de la nau era un mosaic amb peixos i monstres marins que va ser arrencat durant el seu enderroc en 1868 i que es conserva al Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC), on també es guarda el capitell bizantí (importat al segle XIII), utilitzat com a pica baptismal a la basílica de la Mercè entre 1868 i 1936.

Capitell bizantí de l’església de St. Miquel. Foto M.A.C.

Al segle X era una de les poques esglésies intra murs de Barcelona, juntament amb la Seu, la de Sant Jaume (a l’actual plaça St. Jaume), la dels Sants Just i Pastor (potser la més antiga, amb la Seu) i Sant Celoni (capella del fossar de St. Just). Totes tenien els seus fossars.

Antiga església de St. Jaume, al fons la façana gòtica del Saló de Cent.

Molt a prop de la Seu, l’església de St. Miquel com, potser, les altres tres, podien fer nosa a un bisbat que es refermava amb la seva Canònica. Potser aquestes tenien una funció per a una població determinada (St. Miquel, per exemple, era molt apreciat pels francs com a protector davant la mort). L’interès principal, en tot cas, estava en controlar els delmes que rebien les esglésies i altres rèdits que es llegaven, especialment al moment de la mort. La Seu s’annexionarà St. Miquel com faria amb les altres. esglésies.

La Real Acadèmia de Bones Lletres, en un carreró prop de St. Just, amb la Acadèmia de Belles Arts de St. Jordi van evitar que es destruís la façana gòtica de l’Ajuntament.

A principis del segle X trobem donacions importants a la Seu de Barcelona i al seu bisbe Teuderic, procedent de Vic, com la que van fer, en 938, Cast i la seva dona Atanàsia que donaren a la Seu unes terres a Montjuïc, al terme de la “Vila nova” a condició de que quedessin sota Teudiscle, sagristà de la Seu (el sagristà és una figura vinculada a l’hospital-alberg). En aquesta zona de vigilància del comerç marítim i terrestre s’establirà la família vescomtal que tindrà diversos conflictes amb la Seu (en 986 serà Geribert, germà del vescomte Udulard i, ja en el segle XI, el seu fill, Mir Geribert). Darrera d’aquests conflictes estaria la imposició d’una legitimitat i el control dels delmes.

Cap a mitjans del segle X, les donacions a St. Miquel són més abundoses, com la que fan, en 962, els marmessors de Teudiscle que donaren a la “font Onrada” (Montjuïc, a Poble Sec, molt a prop, ens queda el topònim del carrer). En 951 la comtessa Riquilda, vídua de Sunyer, fa importants donacions a St. Miquel, però n’hi ha moltes altres protagonitzades per dones (Engòncia, en 940, a Vilapicina; Lívulo, en 958, una vinya a Sabadell en memòria del seu fill, Ferrocint o Nevolenda, en 961, al Vallés).[1] Altres dones signen les donacions o fan de marmessores o de testimonis. Som al segle X i la dona podia fer ús dels seus béns i actuar en el seu propi nom, les lleis gòtiques així ho reconeixien.

Amalvígia, de la família vescontal, una dona propietària d’un reg en 995. Una plaça de L’Hospitalet de Llobregat duu el seu nom.

A finals del segle X, amb el bisbat de Vives (973-995), disminueixen les donacions a St. Miquel mentre que augmenten les que es fan a la Seu de Barcelona que s’annexionarà St. Miquel a principis del segle XI. Vives, com van fer els seus antecessors i faran els seus successors, promou l’establiment d’una Canònica junt a la Seu que disposarà d’Hospital y de Scriptorium. Amb ell augmentarà la documentació que legitimarà l’autoritat bisbal per sobre de les senyories amb esglésies pròpies, tot i que els bisbes són també uns senyors feudals que beneficien, principalment, les persones del seu entorn.

Santa Eulàlia, patrona de la ciutat a la façana gòtica del carrer de la Ciutat. AGC, 2021

Del fossar de St. Miquel, endemés de les troballes que el confirmen, tenim el testimoni d’una dona, Dadil que, pels volts del canvi de mil·lenni, sent en captivitat, s’assabenta que el seu fill és mort i soterrat a St. Miquel, fet que la mou a donar la meitats de les cases, corts, terres i vinyes que té a St. Just Desvern a la Seu i l’altra meitat al seu senyor Ennec Bonfill de Gelida.[2]

A l’Arxiu Capitular de Barcelona consta un testament de 1005 d’un tal Guitard que erròniament s’ha considerat com el vescomte de Barcelona, ​​encara que no hi ha cap element que el vinculi amb la família vescomtal i que consta que aquest ja no vivia el 997. El Guitard de 1005 reparteix el castell de Barberà entre la Seu i St. Miguel i deixà les seves armes i utensilis de guerra al clergat de la catedral i als monjos de St. Cugat, també deixa a Cusca, germana seva terres i propietats que al seu defalliment passaran al monestir femení de St. Pere de les Puel·les. Els marmessors d’aquest testament tant equilibrat, jurat sobre l’altar de Santa Columba de la Seu, són, entre d’altres, Aecio episcopus (-1010)i Cusca deovota. Els Comtes ratifiquen posteriorment aquesta donació.[3]

Sant Pere de les Puel·les, un dels pocs edificis religiosos que es van salvar a les desfetes del segle XIX. AGC, 2021.

En tenim altres exemples d’aquest traspàs que s’anava fent, d’una manera més aviat confusa. En 1015 Orfeta i el seu marit, Guilmon permuten amb l’església de St. Miquel unes vinyes prop de la “font Occua” (Montjuïc), en un altre document de la mateixa data, Sunifred, poeta i levita de la Seu, fa constar que aquella operació era «injusta», de manera que es reescriptura, però ara amb la Seu[4] que tenia molts interessos en les “vinyes episcopals” de Montjuïc.

La popular font del gat de Montjuïc era anomenada al segle X «fonte cova». Foto: Ramon Solé

Santa Maria del Mar, lloc d’enterrament preferit pels barcelonins, extra murs, va ser aviat traspassada, en 1006. Vinculada a la funció d’enterrament eren els albergs medievals. El 1023el bisbe dona diferents propietats a Barcelona, entre les que trobem un hort “no lluny de la casa de St. Miquel” que havia estat del jueu Isaac, fill de Gento, recentment batejat, on es bastirà “l’Hospital dels pobres i peregrins”, que tindrà en règim d’usdefruit, el prevere Jofre.[5]

Entre 1027 i 1028 el comte Berenguer Ramon I (1017-1035) i la seva segona esposa Guisla de Lluçà (1012-1079) restitueixen a la Seu les rendes episcopals d’Ègara i li lliuren el monestir de St. Pere de les Puel·les, amb les seves terres i esglésies[6] (el que no van aconseguir fer amb el poderós St. Cugat). A partir de llavors les donacions a St. Pere seran en benefici de la Seu i del seu entorn, fins que el papa el posi sota la seva tutela en 1072. Són exemples d’aquest traspàs d’esglésies envers la Seu que també absorbirà els hospitals sota la Pia Amoïna, acumulant un gran capital controlat pels canonges i les seves famílies.

En 1046 els comtes donen a la Seu les esglésies de St. Miquel i de St. Vicenç de Sarrià, tancant el procés d’annexió amb aquestes esglésies. En 1055 el bisbe Guislabert, amb els comtes als que havia jurat fidelitat, dona St. Miquel a la Canònica aquest traspàs que serà confirmat pel papa en 1104.

Façana romànica de la Seu, consagrada en 1058, poc després de l’annexió de St. Miguel

Al segle XI, doncs, ja era una de les déu parròquies de la ciutat. El temple seria reconstruït el 1147 quan és de nou consagrat pel bisbe, com St. Jaume. La portalada romànica, dels volts del 1200, va quedar amagada durant les successives remodelacions i es trobà durant l’enderroc de 1969, però no se sap que es va fer amb ella, només es conserva una fotografia.

St. Jaume, al carrer de la Ciutat, un lloc de peregrinació des dels inicis del cristianisme. AGC, 2021.

A finals del segle XIV, el Consell de Cent, que es reunia al pòrtic de l’antiga església de Sant Jaume, va encarregar una seu pròpia, el Saló de Cent. L’entrada es feia per l’actualment denominada façana gòtica, de la que encara podem contemplar alguns elements (salvats de la desfeta total gràcies a l’interès d’algunes persones i entitats), al carrer de la Ciutat. L’absis de la primitiva església de St. Jaume donava a l’actual façana neoclàssica de l’Ajuntament de Barcelona i un dels pòrtics a aquest carrer de la Ciutat.

La Real Acadèmia de Bones Lletres i la de Belles Arts de Sant Jordi van evitar la destrucció de la façana gòtica de l’Ajuntament, però la porta va quedar trencada. AGC, 2021

Per a fer l’actual plaça de St. Jaume i la nova façana de l’Ajuntament es va enderrocar, en 1823, l’antiga església de St. Jaume que va ser traslladada a l’emplaçament actual, al carrer St. Jaume, on n’hi havia el convent dels trinitaris alçat sobre una antiga sinagoga del Call Menor arran d’una de les persecucions als jueus, la del 1391. Cal no oblidar fets com aquests.

Església St. Jaume Barcelona, porta lateral que senyala la sinagoga que en un principi era aquest antic convent de trinitaris (o de conversos forçats) AGC, 2021

Amb el pas del temps es fan successives obres a St. Miquel, fins el 1835, quan deixà de ser esgésia parroquial quedant com a capella del consistori, que la fa enderrocar en 1868 per fer les oficines municipals.

Llavors, la portalada renaixentista de St. Miquel es va desmuntar i va ser traslladada a la basílica de la Mercè, al carrer Ample, on hi havia la primitiva església dels mercedaris. El campanar, amb afegits, es va col·locar a l’actual església de la Concepció, al carrer d’Aragó, on també seria traslladat el claustre gòtic del monestir de Santa Maria de Jonqueres.

Claustre de Jonqueres i campanar de St. Miquel a l’església de la Concepció. AGC, 2021

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 18-05-2022

Als perseguits per les seves creences, sobre els que es va voler imposar l’oblit


[1] Feliu i Montfort, Gaspar (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis UB. Documents n. 11 (938), 13 (940), 15 (951), 20 (958), 27 (961) i 28 (962)

[2] Vinyoles, Teresa (2005). Història de les dones a la Catalunya medieval. Vic: Eumo ed., p. 53

[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, n. 54, 55 i 66

[4] Baucells o.c., n. 240 i 241

[5] Baucells, o. c., n. 368

[6] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. IX, n. 434, entre 1027 i 1028, “sense data”.

Els dos camins cap el pont de les Arnaules o pont foradat del Bages

Camí d’accés i pont foradat o de les Arnaules, AGC, 2022

El Pont de les Arnaules o Pont Foradat és una formació geològica de més de 40 milions d’anys. Es tracta d’una roca calcària que ha quedat damunt d’un torrent, formant un pont natural. Mesura 27 metres de longitud, la meitat dels quals corresponen al tram buit de la roca. La profunditat és de 10,7 metres.

Pont foradat o de les Arnaules des de l’altra banda. AGC, 2022

Situat damunt del Pont de Vilomara, pertany, però a Manresa, a la zona coneguda com les Arnaules. Els manresans el coneixen com el Pont de Les Arnaules, mentre que al Pont de Vilomara, és el Pont Foradat.

Pont de Vilomara des del pont de les Arnaules. AGC, 2022

N’hi ha dos accessos per accedir a aquest pont. Com que m’he despistat i els he fet tots dos, us explicaré els itineraris.

El més fàcil és el que es fa creuant l’autopista de Terrassa-Manresa. El primer tram de pista, que es pot fer amb cotxe, surt en front del camí que duu a Santa Maria de Viladordis. Aquesta pista porta al pont que creua l’autopista on ja hem d’anar caminant.

Pont sobre l’autopista, abans del que haurem de deixar el cotxe. AGC, 2022.

Abans o després podeu visitar Santa Maria de Viladordis

Viladordis, un bonic lloc a visitar. AGC, 2021

Un cop hem creuat hem de seguir sempre a la dreta, paral·lels a l’autopista. De fet el seu soroll ens acompanyarà fins que trobem el desviament que ens durà al nostre pont de roca.

Primer encreuament que ens indica a la dreta.
Vistes de Montserrat des del camí de baixada. AGC, 2022

Passarem al costat d’una cabana de pedra, ens indica que ja estem a prop, cal que ens fixem perquè no n’hi ha cap cartell al punt just en que hem de tornar a girar a la dreta per trobar el pont, només una roca amb les ratlles grogues i blanques que indiquen el petit recorregut que podem fer des de un lloc o des de l’altre.

Cabana de pedra que queda a la banda esquerra del camí. AGC, 2022
Senyals groga i blanca del PR i la verd? Potser indica el camí del pont…

Com que ens hem despistat i hem seguit ens hem trobat amb el camí (més estret i amb moltes pedres i major desnivell, però sense molta dificultat) que baixa cap al Pont de Vilomara, el que faríem pujant si vinguessin d’allí, una vegada creuat el pont gòtic.

Vistes de la vall entre els dos itineraris. AGC, 2022
Inici del camí de baixada cap a Pont de Vilomara (o fi de la pujada pel corriol de pedres des del pont gòtic de Pont de Vilomara) AGC, 2022

Abans, però hem pujat una mica més i hem contemplat les boniques vistes de Pont de Vilomara, amb el seu pont gòtic i la silueta de Montserrat al fons, per una banda, i de Sallent, amb la seva muntanya de sal, per l’altra.

Vistes del pont gòtic des de dalt del turó

Cal dir, en la nostra defensa que el piló indicatiu té la informació esborrada.

Hem baixat per aquest corriol pedregós que després hem hagut de pujar i ens hem trobat que aquest tros formava part de l’antic camí ral, un camí que devia ser de ferradura donada la estretor.

Cartell indicatiu de que anem per l’antic camí ral. AGC, 2020

Veient que estaven a Pont de Vilomara, just on començaríem el camí si haguessin escollit aquesta opció, hem hagut de tornar enrere.

Pilò a Pont de Vilomara que senyala l’inici del camí de pedres per on ens hem d’enfilar. AGC, 2022.

Ara calia pujar pel corriol.

I continuar el camí ample fixant-nos bé en tot el que ens envolta.

Tornem a observar les terrasses de les muntanyes, els conreus, el poble…

Venint des d’aquí és més fàcil veure el camí d’accés al pont, no esperàvem que estigués tant amunt.

Desviació que hauríem d’haver agafat per trobar el pont.

Tornant ja cap al cotxe ens trobem amb aquest bonic paisatge.

Muntanya de sal de Sallent. AGC, 2022

Per acabar direm que el pont foradat o de les Arnaules no és un bé protegit oficialment i que, en fer l’autopista, va anar de poc que no se’l carreguessin.

El pont de les Arnaules, un bé a protegir. AGC, 2022

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 12-05-2022

Als i a les que estimen la natura i protegeixen l’entorn