Piera, con el castell de Fontanet. Foto: Maria Isabel Alarcón, 2022
Historias de hace mil años
En 954 el vizconde de Barcelona Guitard da tierras y viñas a quince pobladores, a los que nombra uno por uno, en el término del “Castro Fontanedo” (Castillo de Fontanet de Piera) para que alcen una torre en el sitio de Freixano (Freixe).[1]
Afortunadamente para nosotros nos quedan vestigios de estos dos lugares. El Castillo de Fontanet, con la iglesia de Sta. María y la torre de Freixe junto a la ermita románica de St. Nicolau. La torre debía de ser un sitio de vigilancia y defensa de la zona que incluía diversos núcleos de población.
La torre de Freixe con la ermita románica de St. Nicolau, AGC, 2022
Piera, entre el Penedés, el valle del Llobregat y la falda de Montserrat, está atravesada por el río Anoia y por diferentes torrentes y rieras que han originado valles entre barrancos provocando que la población se disperse en diferentes núcleos como el de Bedorc, un nombre de origen desconocido donde se encuentra otra torre de defensa.
Restos de la torre del Bedorc, con una parte tectangular y otra redonda, AGC, 2022
El nombre de Piera proviene del latín “Apiarium” o colmenar. Situada en el camino que iba de Barcelona a Lérida atravesando el Llobregat por el puente de Martorell, se han hallado vestigios de época romana en Sant Jaume de Sesoliveres, Sta. Creu de Creixà o la Fortesa.
Sta. Creu de Creixà, junto a Monistrolde Anoia, era conocida como “Sta. Creu de Palau”. El término “Palau” señala a las explotaciones agrícolas que recogían los censos en época andalusí. Es probable que hubiera una continuidad de hábitats en esos siglos inciertos de los que apenas tenemos noticia escrita. También es de origen andalusí el nombre de “Can Mussarro” en Les Fandes, un terreno arcilloso junto a la riera Guinovarda por la erosión de las tierras.
Sta. Creu de Crixà, cerca de Monistrol d’Anoia, AGC, 2022
La casa vizcondal de Barcelona y la Iglesia (la Catedral y el poderoso monasterio de Sant Cugat del Vallés, brazo armado de la Sede, parecen repartirse “el pastel” de Piera, lo que será fuente de conflictos. El 1005 la vizcondesa Geriberga, mujer de Guitard, da a Sant Cugat diversos alodios que tenía en el término del castillo de Claramunt, en los sitios de Sta. María de Capellades (celda de St. Cugat), Carme y el Castell d’Orpí, con fuentes, llinars (campos de lino) y cañizares[2], lo que nos hace pensar que quizás la propiedad de Freixe en Piera le fue dada a Guitard por su esposa, cosa muy frecuente: una mujer con propiedades se casa con un guerrero con lo que el padre de ella se asegura la fidelidad y vasallaje. Un año después, el hijo de Guitard y Geriberga, el vizconde Udulard vende a su mujer Riquilda, hija del Conde Borrell, casas, tierras con árboles y un molino con sus riegos en el término de Fontaned, en el lugar de Freixe.Quizás Udulard había heredado de su madre y lo vendía a su esposa por necesitar liquidez. En todo caso cuando muere Riquilda da esas propiedades a su hijo, el obispo Guislabert. En una venta de 1037 se habla de viñas y bosques en el lugar de Freixe.[3] Todos estos documentos se encuentran en el archivo de Solsona, no se sabe por qué.
Restos del castillo de Freixe, AGC, 2022
Los litigios de la casa vizcondal con la Sede y con St. Cugat son frecuentes (Geribert, hermano de Udulard, en 986 y en 1011 y su hijo, Mir Geribert, reclamando las propiedades de los Santmartí que pertenecían a su esposa e hijo, son una muestra), pues, bien, también Guislabert, antes de ser obispo reclama en 1030 las propiedades del término de Claramunt que fueron de su abuela Geriberga, St. Cugat muestra las escrituras y, como siempre, gana el pleito. El juicio se celebró en Santa María de Monistrol de Anoia.[4] Guislabert, que en un principio apoyaba a su primo, Mir Geribert, en sus revueltas, se pondrá, siendo ya obispo, de parte del acuerdo entre los poderes más altos (Condes e Iglesia), consiguiendo a cambio algunas prebendas. En 1046 vende a su hermana Ermessenda su alodio de Freixe, en el término entre Fontanet y Cabrera (de Anoia) que había sido de su madre, Riquildis (-1040)[5]
Absis de St. Nicolau del Freixe sobre los muros del castillo. AGC, 2022
En fin, Sant Cugat ha quedado como el propietario histórico de estos lugares, pero debemos de tener en cuenta los números conflictos que se generaron.
Historias recientes, las de sus fuentes
Los restos conservados de Piera nos dan idea de las transformaciones que se sucedieron en la Edad Media. Si en los siglos X-XI la nueva articulación del territorio se produce alrededor de los castillos, que recogerán la nueva fiscalidad, a partir de los siglos XII-XIV, los asentamientos se agrupan en torno a las vías comerciales, donde se celebraban los mercados.
Montserrat des de el castillo del Bedorc. AGC, 2022
Las vías comerciales de Piera, abiertas desde antaño por los rebaños que bajaban del Pirineo propiciando el comercio con la ciudad, serían utilizadas, ampliadas y remodeladas para los nuevos menestrales: herreros, (una herrería o Farga se cita en 1031), ceramistas, vinícolas, tejedores…
Un estilo de vida rural que se mantuvo con pocos cambios hasta el pasado siglo XX. Afortunadamente para nosotros, podemos darnos una vuelta por el núcleo histórico de Piera y ver algunas de estas transformaciones del pasado.
Vinyes en Sta. Creu de Creixà. AGC, 2022
Bajo el castillo de Fontanet se establece el primer Rabal o “Raval Jussà” (de abajo). Aún se mantiene aquí la Casa conocida como de “la Volta”,[6] una casa con porches de piedra que disponía de una fuente y un abrevadero, más adelante utilizado como lavadero. En este barrio, conocido como “de los gatos”, comienzan las calles de S. Sebastián y del Sol que van desde el castillo a una de las puertas de entrada a la ciudad, hoy conocida como “Portal de Romanyà”.
Casa de la Volta i bassa (a baix està la font) Foto: Ramon Solé
Más adelante se ensancharon las murallas para hacer sitio al Mercadal, una zona con diferentes edificios emblemáticos, como la Casa de la Vila actual (anteriormente Cal Guerín) y la anterior con su campana y su reloj, enfrente de la cual se halla la Font del Peix, antiguamente de los leones, en la plaza donde estaba el mercado municipal en la segunda mitad del siglo XX.
Antiga font dels lleons, davant del mercat, pels caps de lleons que tenia a les columnes, avui coneguda com la font del peix, perquè només resta aquesta figura. Arxiu Rasola.
Regresando a la Edad Media, en la zona donde se establecían los mercados se instalaban las primeras instituciones religiosas de atención a la salud y a la educación, de las que el municipio de Piera es también un ejemplo en el que no entraremos en este breve recorrido. Alrededor de los porches del Mercadal(Voltes de la plaça) y de su comercio se instalan los hostales.
Voltes de la Plaça, on s’instal·lava el mercat. AGC, 2022
Dejando atrás el Rabal, yendo hacia la expansión que marca el paso de municipio a ciudad encontramos, bajo los jardines de Víctor Riu, la denominada “Font del Canyar de Piera” con dos niveles, uno de los cuales se hacía servir antiguamente de lavadero y, un poco más cerca de la estación de FFCC, la “Font Nova” que traía agua de una mina.[7] Víctor Riu, n empresario barcelonés que se dedicaba a la producción de gas y veraneaba con la familia en Piera, es un ejemplo de estos primeros colonizadores de segundas residencias de principios del siglo XX. Una práctica que se popularizará en los años 60.
El safareig i la font del Canyar de Piera. Arxiu Rasola
Acabaremos este pequeño recorrido por la historia y por el núcleo histórico de Piera en un paraje, entre las rieras Aguilera y Guinovarda, donde encontraremos, para pasar un rato agradable, la zona de picnic de la Font del Prat y la del Rossinyol.[8]
Font del Rossinyol. Foto: Ramon Solé
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 30-08-2022
A Ramón, con quien tanto aprendo
[1] Bach, Antoni (1987) Col·lecció diplomàtica del monestir de Santa Maria de Solsona: El Penedès i altres llocs del comtat de Barcelona (segles X-XV) Generalitat de Catalunya. Doc. n. 1
[2] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. IV, CCCXXXVII (1005)
[3] Bach, A., o.c., n. 2 (1006), n. 4 (1037) y n. 5 (1040)
La bonica ermita romànica d’Espiells, amb la seva porta adovellada. AGC, 2022
Espiells pertany al municipi de St. Sadurní d’Anoia (Alt Penedès). “Spiells” o “Spicellos” és una paraula que prové del llatí: “Speculum” que pot dir mirall o mirador (talaia), segurament era aquest el significat degut al petit turó que s’alça al lloc conegut avui en dia com “La Miranda d’Espiells”, des d’on es pot controlar la zona, avui en dia per vigilar els incendis.
La Miranda d’Espiells, dalt d’un petit turó. AGC, 2022.
En aquest turó s’ha trobat una necròpolis amb 18 tombes dels segles V-VIII.
No tenim gaire referències d’esglésies del temps visigot al Penedès, tot i que el nom de “Monistrol” remet a aquestes èpoques i Sta. Maria de Monistrol d’Anoia s’alça sobre un jaciment romà on es va trobar una necròpolis tardoantiga.
Les mencions més antigues de la zona són, justament, les de Monistrol de Anoia, actual veïnat de St. Sadurní que es troba, amb Espiells, a banda i banda de la carretera que mena a Masquefa, prop de Piera, un lloc fronterer que pertanyia al Castell de Subirats, controlat pels vescomtes de Barcelona.
Restes del Castell de Subirats, des d’on es controlava la Via Augusta. AGC, 2021
Aquets llocs es van anar guanyant després de la conquista del Bages. El primer que es feia era cristianitzar o transformar el cristianisme autòcton (hispano-got) pel franc-romanitzat que instauraven els monestirs, tal com ho veiem a la documentació del segle X.
La primera menció al lloc és de 917, quan el llavors vescomte de Barcelona, Ermenard, feia una donació a St. Cugat, així ho explicava Mn. Mas:
“Trobant-se Ermenard i Udulard, fills d’Udulardus, al castell de Subirats tractant de la misericòrdia de Déu i de la restauració de l’església succeí que hi anà Deodat, abat de l’asceteri de Sant Cugat i los demanà per ajudar el monestir per poder conrear el que tenen al riu Anoia. Atenent la súplica de l’abat li donaren lloc prop del riu Anoia i del riu Bitlles, on hi ha edificada l’església de Santa Maria, St. Pere i St. Joan comanant-li que lo abat i monjos preguen per ells i per Sunyer, comte i marqués, son senyor, i per sa esposa. Lo que donaren comença a Llevant pel torrent de la Font “Avellano”, a on una riba és blanca i l’altre roja i va fins el riu Anoia. Confronta a Ponent amb lo torrent i amb lo Sanniliare al Nord pel riu Anoia i al Sud pel torrent a on la via va per tot. Lo que és a l’altra part del riu, o sia lo regario confronta a Llevant amb lo riu Anoia, a Ponent amb la serra o puig on hi ha monuments antics prop de la vila Antiga i al Nord i al Sud amb les Comes per on passa l’aigua de la pluja”. [1]
St. Pere Lavern, vinyes i cementiri, des de l’església. AGC, 2021
Les mencions a Sta. María, St. Pere i St. Joan semblen respondre a Sta. María de Monistrol, St. Pere Lavern i St. Joan Salerm, tot i que també podrien ser els tres altars de Sta. María. Malauradament de l’ermita romànica de Monistrol d’Anoia no en queda cap vestigi, ja que va ser completament refeta al segle XVI.
El lloc era preuat per ser a prop de l’aigua on s’instal·laven els molins hidràulics. El 992 Geribert, fill del ja difunt vescomte Guitard ven a St. Cugat molins construïts per a moldre i l’aigua de l’Anoia i del riu Bitlles al castell de Subirats, prop de l’alou de Sta. María de Monistrol (“Munistirolo”) per tres unces d’or cuit més terra junt a l’església de St. Joan de la Torre, prop dels Gorgs (podria fer referència a la torre romana prop de St. Pere Lavern).[2]
El Pla del Penedès des del turó d’Espiells. AGC, 2022
El 945, en la dotació que la comtessa Riquilda (dona del comte Sunyer) va fer al monestir de Sta. Cecília de Montserrat, s’inclou l’església de St. Llorenç d’Hortons, al terme de Gelida, el que senyala la presencia de pagesos a les contrades abans de la conquesta dels francs i de la presència dels monestirs benedictins (en un altre article ja vam parlar dels litigis pel control de l’antic monestir de Sta. Cecilia per part del monestir de Ripoll).[3]
A St. Llorenç d’Hortons ens queda l’ermita romànica de St. Joan Samora, anomenat al 1163 com St. Joan Mora Greca, potser en una al·lusió a històries que reflecteixen la presència andalusina en aquestes contrades.
St. Joan Samora, ermita romànica de St. Llorenç d’Hortons. AGC, 2021
L’única ermita romànica que ha perviscut a St. Sadurní d’Anoia és la de St. Benet d’Espiells. Un nom que es troba ja en el 986 en els privilegis que el rei franc dona a St. Cugat, tot i que sabem que abans de que el monestir es faci amb les propietats n’hi havia gent que treballava les terres per aprisió.
També al recinte de St. Benet d’Espiells, s’han trobat restes funeràries dels segles XI-XIII que confirma la presència d’un espai religiós. El tipus de tombes de lloses o “cistes” és més propi de segles anteriors.
Campanar de St. Benet d’Espiells del segle XII. AGC, 2022
En 1063 St. Cugat estableix al matrimoni format per Umbert i Dalmizane al alou de Espiells amb l’església de St. Benet i la torre amb les seves terres i afrontacions a canvi d’un porc per Nadal (“baconem obtimum”) i de la meitat de l’església de la Sta. Creu i Sta. Maria de Masquefa amb el seu alou i altres alous i batllies que el matrimoni tenia, el monestir deixa aquestes propietats a la parella en règim d’usdefruit a canvi de pa, vi i fruits.[4]
La torre a la que aquí es fa referència deu ser una edificació on es guardava el gra i els estris d’una producció agrària de la que es recollia els censos per un o més senyors, no necessàriament una torre de defensa.
Doncs bé, aquesta petita i bonica ermita amb un campanar del segle XII, una porta adovellada i un petit racó al davant, un lloc amb aquesta història tan antiga, va ser greument desfigurada en encastar una masia al seu absis.
No tenim més comentaris que la mateixa reclamació del poble.
La casa edificada a l’absis de St. Benet d’Espiells. AGC, 2022
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, agost, 2022
Als i a les que estimen el patrimoni i el reivindiquen per les futures generacions
[1] Mas, Josep (1914) Cartulari de Sant Cugat, SC, vol. IV, n. X de 28 o 29 de febrer de 917
Santa María de Montmeló, parroquia que fue administrada por el monasterio femenino de St. Pere de les Puel·les durante siglos, aunque sea una historia no dada a conocer. AGC, 2022
El 945 el obispo Guilará consagra el monasterio femenino de St. Pere de les Puel·les de Barcelona, añadiendo, a la dotación que hacen los Condes Suñer y Riquilda, los diezmos de Sta. María de “Montis molonis” (Montmeló) y los de la villa Richardi y Spincellos (por encima de Montmeló, junto al Congost). Las hermanas ya debían hacerse cargo de la iglesia de Montmeló. Estas propiedades vuelven a aparecer en el testimonial de 992 en el que se ubican cerca del prado (un lugar común) y del río Tenes.
Montmeló, entre el río Tenes y la confluencia entre los ríos Congost y Mogent, donde vierten las aguas al Besós, sería un lugar privilegiado para los cultivos. En esta zona las hermanas, o Deovotas, tenían también propiedades en Petrafita (Vilanova del Vallés), Cabanillis (Cànoves), Corró, Samalús y Granollers.
Montmeló. Mogent y Congost vertiendo sus aguas al Besós. Foto: Ramon Solé.
La presencia de Deovotas y Deodicadas cerca de las propiedades del monasterio femenino es frecuente. El 972 los albaceas de Ervigi, fallecido al peregrinar a Jerusalén, donan a la iglesia de St. Miquel de Barcelona lo que éste poseía en St. Miquel de Martres (Caldes de Montbui). Entre otros legados, deja a su hermano Sendred, el “villar de Abdalá” que había tenido su otro hermano Ermenir y que había sido de Igila. Dispone que se vendan unas tierras de Truitela Deodicada en Vallromanes para St. Pere de les Puel·les y hace donación de sus propiedades en el Vallés a varias iglesias en memoria de ambos.[1]
El “villar de Abdalá” es actualmente la masía de “Can Masferrer” (desde 1678, cuando esta familia la compró a la anterior), una finca utilizada desde el tiempo de los romanos con fines agrícolas. Aunque pertenece al municipio de Montornès hay que tener en cuenta que Montornès y Vallromanes han formado una unidad durante siglos. Ambos estaban, en las épocas que nos ocupan, bajo el Castell de St. Miquel. “Castillo” hace referencia en este caso a una demarcación territorial en la que se edificó una torre de vigilancia y comunicación, justo en el límite entre Montornès y Vallromanes.
Can Masferrer de Montornés del Vallés con la capilla de St. Jaume de Viladordila (Villar d’Abdalá) AGC, 2022
Volvemos a encontrar el villar de Abdalá en 995 en el testamento del obispo Vives que, entre otros muchísimos legados que destina principalmente a sus familiares y allegados, deja a su hermana Ermetruit un alodio en el villar de Abdalá consistente en tierras, viñas, casas, corrales, huertos con árboles, prados y pastos, junto al que fue del clérigo Oruç, que da a St. Julià de Montjuïc y otro en Spizellos con tierras, huertos y árboles. También deja a su fiel, Guillem, unas viñas en Martorelles.[2] Vives se había hecho con muchas propiedades tras la toma de Almanzor de 985, algunas las compró y otras se las apropió, indicando en el testamento que si volvían sus propietarios se las devolvieran.
En 1017, Adaleva, fémina, llamada “Bellazer”, viuda de Sesmon, hermano del vizconde de Gerona, vende a la Canónica, por 80 onzas de oro, la mitad del villar de Abdalá con la mitad de su iglesia, St. Jaume, que había heredado de su tío, el obispo Vives. La condesa Ermessenda de Carcasona conminó a la Canónica a realizar esta compra después del oro entregado por el conde para ser enterrado en esta institución. En este documento de compra-venta se explicitan más bienes como fuentes y aguas, cabañas, instrumentos, entradas y salidas o maderas y piedras. El sitio limitaba con el río Congost al norte, el camino de “las Arcas” (Vallromanes) que iba al mercado al este, el “Palacio de Almanla” (Castell de Montornès) al sur y Montmeló al oeste.
Dolmen de Cellecs a La Roca del Vallés. El término «Arcas» se refería en la Edad Media a algún tipo de monumento megalítico de los que en esta zona abundan. Foto Ramon Solé
En 1018 el obispo Deudat y la Canónica intercambian con el primado del Palau del Comte, Gombau de Besora, y su mujer este alodio, con excepción de sus diezmos y primicias, por un alodio a Montgat. Parece que esta permuta no les convenció a las partes por lo que poco después realizan una nueva en la que Gombau diversifica las propiedades y el nombre de villar de Abdalá se transforma en el de “Villa Ardotila”.[3]
Vilardordila, como se denominará el villar de Abdalá parece señalar el cultivo de cereales (“ordi” –cebada). No parece incongruente el cambio de un nombre andalusí por uno de los cultivos más básicos de la época.
St. Jaumde de viladordila a Can Masferrer de Montornés del Vallés AGC, 2022
En 1041 Gombau de Besora, fundador del monasterio de St. Miquel del Fai, da diversos bienes a este monasterio y, principalmente, a su hija primogénita, Guisla[4] y a su yerno, Mir Geribert, a quienes deja los castillos de Montbui y de “Palau Dalmanla“ (Montornès) con sus numerosas iglesias y feudos, excepto la parroquia de Samalús, el alodio de Cerdedol y el alodio de Vilardodila, bajo el castillo de Montornès, que deja a su segunda mujer, Orúcia, disponiendo que finalmente pasen a Guisla y su familia. A las hijas de Orúcia deja alguna propiedad menor haciendo de Guisla de Besora una primera pubilla catalana.[5]
En 1058, acabadas las revueltas de Mir Geribert, se celebra el juicio, los condes acaban enfeudando los bienes que gobernaba junto a su esposa, Guisla de Besora, como los que fueron de su padre, Gombau, entre los que ya se incluye la parroquia de St. Andreu de Samalús.[6] En 1060, después de morir Mir Geribert con su hijo Bernat en una expedición a Tortosa, el obispo Guislabert enfeuda a Guisla de Besora y sus descendientes los castillos e iglesias que le había dado Gombau en 1041, incluyendo la de Samalús, a condición de que le juren fidelidad, le presten hospedaje y cabalgaduras y mantengan a un clérigo en la Sede, mostrando con ello el dominio feudal que consiguió la Iglesia.
St. Andreu de Samalús, parroquia de la que también se debía hacer cargo St. Pere de les Puel·les, como mínimo en el siglo X. AGC. 2022
En los alodios que exceptuaba Gombau ejercía su acción St. Pere de les Puel·les. A mediados del siglo XI la Sede, junto al poder condal, impone su dominio. Los nuevos condes dieron al obispo y a la Sede el monasterio de St. Pere entre 1027 y 1028, una sujeción de la que el monasterio femenino no se librará hasta 1072, cuando el papa Alejandro II, a petición del abad de Cuixà, ponga bajo su protección a St. Pere de les Puel·les. Las hermanas y sus personas allegadas seguirían trabajando las tierras cuidándose de las ermitas e iglesias encomendadas. En una fecha no precisa, entre 1060 y 1108 muere Berenguer Domuç en una expedición guerrera dejando bienes a numerosas iglesias y a sus hijos e hijas, entre las cuales unos mansos en Martorelles para su hija Ermesén que es monja de dicho monasterio.[7]
Rectoría de Montornés en el antiguo camino de Martorelles. AGC, 2022
La presencia del monasterio de St. Pere de les Puel·les seguirá de una manera fructífera y pacífica, como suele ser su actividad. En 1147, en la segunda consagración de St. Pere de les Puel·les se sigue citando la iglesia de Sta. María de Montmeló.
Panel informativo sobre la evolución de Sta. María de Montmeló. AGC, 2022
En 1207, en la segunda consagración de St. Esteve de Parets (la primera fue en 904)[8], entre las muchas donaciones que se hacen, encontramos a St. Pere de les Puel·les junto a St. Jaume de Viladordila y el “campo de la Deovota” (en 904 se citaba el campo de Teudemunda), podría ser de St. Pere, puesto que des de 945 ya consta que el monasterio femenino tenía bienes en Parets del Vallés («Parietes«). En 1207 también encontramos, entre otros muchos monasterios y órdenes religioso-militares, como la del Temple, la iglesia de “St. Joan de Montjuïc”, que debe referirse a St. Julià.[9]
Montornés. Casa de Baix, en el lugar conocido como «La Sagrera»AGC, 2022
Los litigios entre St. Pere de les Puel·les y el obispado por la iglesia de Montmeló seguirán durante siglos, inclinándose los papas hacia uno u otro lado, pero, aunque el monasterio tuvo que hacer algunas concesiones, siguió adelante hasta nuestros días gracias, en buena parte, a la protección real, sin la cual no habría sobrevivido. Hay que tener en cuenta que la abadesa, excepto para consagrar, tenía el mismo poder que un obispo, realizando ella misma las visitas pastorales a las iglesias y parroquias que gestionaban.
Trozo del claustro de St. Pere de les Puel·les en Terrassa. La historia de este monasterio femenino tan importante para Barcelona está aún más troceada y escondida porque ellas y su abadesa tuvieron un poder demasiado grande como para reconocerlo. Foto: AGC, 2021
A las hermanas de St. Pere de les Puel·les y a quienes recogen su historia.
Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, julio caluroso de 2022
[1] Feliu i Montfort, G. (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis, n. 48
[2] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, vol. 5, n. 44
[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 38, n. 278 (1017), 301 y 304 (1018)
[5] Ruiz-Domènec, J. E. (2006). Quan els vescomtes de Barcelona eren. Història, crònica i documents d’una família catalana dels segles X, XI i XII. Fundació Noguera, n. 54.
[6] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999). Els pergamins de l’Arxiu Comtal de Barcelonade Ramón Borrell a Ramón Berenguer I. Fundació Noguera. Diplomataris, vol. 19, n. 523 y 526
[7] Pérez i Gómez, Xavier (1998). Diplomatari de la cartoixa de Montalegre (segles X-XII) Fundació Noguera. Col. Diplomataris, vol. 14, n. 44.
St. Pau del Camp, sepulcre de Guifré Borrell, AGC, 2019
Riquilda de Barcelona (-962) era filla dels comtes de Barcelona Guifré II ó Guifré Borrell (874-911) i Garsenda d’Empúries (segons Aurell)[1].
Guifré Borrell, fill primogènit de Guifré el Pilós i Guiniguilda d’Empúries, va esdevenir comte de Barcelona, Girona i Osona. En 898 pren per muller a Garsenda. Va seguir l’obra del seu pare, especialment a les terres a la dreta del riu Llobregat. Trobem a la comtessa Garsenda comprant propietats a Puritano (Empúries) juntament amb el seu marit en 910.[2]
No van tenir fills barons o, si els van tenir, no van sobreviure prou, només ho va fer una filla, la vescomtessa Riquilda de Narbona que el 933 casà amb el vescomte Odó I de Narbona. El comtat de Narbona era governat pels vescomtes que exercien el seu domini sobre l’arquebisbat, seu metropolitana dels bisbats occitans.
Narbona. Foto: viquipèdia
Els comptats que dominava Guifré II passaren, a la seva mort, a Sunyer.
Garsenda apareix com a primera marmessora del testament del seu marit, Guifré Borrell l’1 de desembre de 911.[3] Entre d’altres disposicions, el Comte dona la tercera part de la moneda que va encunyar sota precepte del rei franc a l’església de St. Pere de Vic. Garsenda es reuní, després d’enviudar, amb la seva filla a Narbona. Mare i filla juntes posseïen immensos dominis a Barcelona, Girona, al Rosselló o Empúries, que gestionen lliurement degut, principalment, al fet de que no existeixen fills barons.
El 916 Garsenda fa una donació al monestir de Ripoll de propietats que tenia a Osona, a Folgueroles i Centelles en memòria del seu marit.[4] En 919 compra a Emma, filla de Sisegot, unes propietats a Llagostera al comtat de Girona.[5] En 926 ven una peça de terra que té del seu marit a Folgueroles, al castell de Sant Llorenç.[6]
En 929, Saboron, fill d’Amada, ven a Widenilde una casa amb cort i hort, més una vinya, per deu sous a Premià, “Primiliano”. La casa limita amb terres d’Isimbert, de Trasovard, de Justa i fills i de la comtessa Garsinda.[7]
Riquilda, que gestiona els seus béns des de la Septimània (part occidental del Lenguadoc), ven en 936 terres que li va deixar el seu pare al Rosselló a Alaric i el seu alou d’Ullastret (Empúries) al comte Gausfred I.[8]
Riquilda de Narbona pren part a les negociacions del seu temps. En 940, amb altres magnats, signa un tractat de pau amb el califa de Córdoba, tal com va fer el comte Sunyer amb la intervenció del secretari del califa, el jueu Hasday, Riquilda li envià curiositats mitjançant Vernet, un home de la seva confiança, també jueu. El califa ho acceptà i els obsequià amb altres coses precioses. Amb aquests tractes s’acordava la treva i s’enfortia les relacions comercials.
El astrolabi és un instrument molt antic utilitzat pels àrabs.
El 955, ja vídua, presidí un plet a Narbona amb l’arquebisbe Aimeric (927-977)
Al seu testament de 962 deixà alous a l’abat de Ripoll i bisbe de Girona, Arnulf (-970) a condició de que edifiqui un monestir a Girona en el termini de dos anys, establint que «si no ho fa, l’alou de S. Boi (de Lluçanès) passarà a S. Pere de Vic» [9]. Riquilda, com veiem, és una dona que exerceix la seva autoritat.
La seva mare, Garsendis, comtessa, és una de les marmessores del testament de la seva filla. Si entre el casament de la comtessa Garsenda (898) i la mort de la filla Riquilda (962) disten 64 anys, la comtessa Garsenda devia ser molt jove en casar-se, com era habitual.
Garsenda serà una dona recordada. En una donació de 974 que fa Ennec Bonfill a St. Cugat d’una terra que fou de Centoll, en nom de Bella, a Garrosa (St. Vicenç dels Horts) s’esmenta el rec de Garsenda.[10]
Riquilda de Narbona és també un exemple de les unions que les dones feien amb homes d’un estament inferior. Filla de comtes és casada amb un vescomte, com faran les filles del comte Borrell i podem veure en nombrosos exemples. Les filles de la noblesa aporten béns i prestigi. Els seus fills seran educats, sovint, pels oncles materns, no en aquest cas, ja que Riquilda no tenia germans vius.
Portada de l’església de St. Miquel a la basílica de la Mercè, al carrer Ample de Barcelona. AGC, 2021
L’església de Sant Miquel de Barcelona estava situada a la plaça de Sant Miquel, a un costat de l’Ajuntament, on són les oficines més modernes i on, endemés del nom de la plaça, tenim el del carrer de la Font de Sant Miquel.
Detall del carrer de la Font de Sant Miquel, prop de la plaça St. Miquel. AGC, 21
La seva història és molt antiga i el seu final, una de tantes desfetes.
Va ser alçada sobre unes termes romanes del segle II. El paviment de la nau era un mosaic amb peixos i monstres marins que va ser arrencat durant el seu enderroc en 1868 i que es conserva al Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC), on també es guarda el capitell bizantí (importat al segle XIII), utilitzat com a pica baptismal a la basílica de la Mercè entre 1868 i 1936.
Capitell bizantí de l’església de St. Miquel. Foto M.A.C.
Al segle X era una de les poques esglésies intra murs de Barcelona, juntament amb la Seu, la de Sant Jaume (a l’actual plaça St. Jaume), la dels Sants Just i Pastor (potser la més antiga, amb la Seu) i Sant Celoni (capella del fossar de St. Just). Totes tenien els seus fossars.
Antiga església de St. Jaume, al fons la façana gòtica del Saló de Cent.
Molt a prop de la Seu, l’església de St. Miquel com, potser, les altres tres, podien fer nosa a un bisbat que es refermava amb la seva Canònica. Potser aquestes tenien una funció per a una població determinada (St. Miquel, per exemple, era molt apreciat pels francs com a protector davant la mort). L’interès principal, en tot cas, estava en controlar els delmes que rebien les esglésies i altres rèdits que es llegaven, especialment al moment de la mort. La Seu s’annexionarà St. Miquel com faria amb les altres. esglésies.
La Real Acadèmia de Bones Lletres, en un carreró prop de St. Just, amb la Acadèmia de Belles Arts de St. Jordi van evitar que es destruís la façana gòtica de l’Ajuntament.
A principis del segle X trobem donacions importants a la Seu de Barcelona i al seu bisbe Teuderic, procedent de Vic, com la que van fer, en 938, Cast i la seva dona Atanàsia que donaren a la Seu unes terres a Montjuïc, al terme de la “Vila nova” a condició de que quedessin sota Teudiscle, sagristà de la Seu (el sagristà és una figura vinculada a l’hospital-alberg). En aquesta zona de vigilància del comerç marítim i terrestre s’establirà la família vescomtal que tindrà diversos conflictes amb la Seu (en 986 serà Geribert, germà del vescomte Udulard i, ja en el segle XI, el seu fill, Mir Geribert). Darrera d’aquests conflictes estaria la imposició d’una legitimitat i el control dels delmes.
Cap a mitjans del segle X, les donacions a St. Miquel són més abundoses, com la que fan, en 962, els marmessors de Teudiscle que donaren a la “font Onrada” (Montjuïc, a Poble Sec, molt a prop, ens queda el topònim del carrer). En 951 la comtessa Riquilda, vídua de Sunyer, fa importants donacions a St. Miquel, però n’hi ha moltes altres protagonitzades per dones (Engòncia, en 940, a Vilapicina; Lívulo, en 958, una vinya a Sabadell en memòria del seu fill, Ferrocint o Nevolenda, en 961, al Vallés).[1] Altres dones signen les donacions o fan de marmessores o de testimonis. Som al segle X i la dona podia fer ús dels seus béns i actuar en el seu propi nom, les lleis gòtiques així ho reconeixien.
Amalvígia, de la família vescontal, una dona propietària d’un reg en 995. Una plaça de L’Hospitalet de Llobregat duu el seu nom.
A finals del segle X, amb el bisbat de Vives (973-995), disminueixen les donacions a St. Miquel mentre que augmenten les que es fan a la Seu de Barcelona que s’annexionarà St. Miquel a principis del segle XI. Vives, com van fer els seus antecessors i faran els seus successors, promou l’establiment d’una Canònica junt a la Seu que disposarà d’Hospital y de Scriptorium. Amb ell augmentarà la documentació que legitimarà l’autoritat bisbal per sobre de les senyories amb esglésies pròpies, tot i que els bisbes són també uns senyors feudals que beneficien, principalment, les persones del seu entorn.
Santa Eulàlia, patrona de la ciutat a la façana gòtica del carrer de la Ciutat. AGC, 2021
Del fossar de St. Miquel, endemés de les troballes que el confirmen, tenim el testimoni d’una dona, Dadil que, pels volts del canvi de mil·lenni, sent en captivitat, s’assabenta que el seu fill és mort i soterrat a St. Miquel, fet que la mou a donar la meitats de les cases, corts, terres i vinyes que té a St. Just Desvern a la Seu i l’altra meitat al seu senyor Ennec Bonfill de Gelida.[2]
A l’Arxiu Capitular de Barcelona consta un testament de 1005 d’un tal Guitard que erròniament s’ha considerat com el vescomte de Barcelona, encara que no hi ha cap element que el vinculi amb la família vescomtal i que consta que aquest ja no vivia el 997. El Guitard de 1005 reparteix el castell de Barberà entre la Seu i St. Miguel i deixà les seves armes i utensilis de guerra al clergat de la catedral i als monjos de St. Cugat, també deixa a Cusca, germana seva terres i propietats que al seu defalliment passaran al monestir femení de St. Pere de les Puel·les. Els marmessors d’aquest testament tant equilibrat, jurat sobre l’altar de Santa Columba de la Seu, són, entre d’altres, Aecio episcopus (-1010)i Cusca deovota. Els Comtes ratifiquen posteriorment aquesta donació.[3]
Sant Pere de les Puel·les, un dels pocs edificis religiosos que es van salvar a les desfetes del segle XIX. AGC, 2021.
En tenim altres exemples d’aquest traspàs que s’anava fent, d’una manera més aviat confusa. En 1015 Orfeta i el seu marit, Guilmon permuten amb l’església de St. Miquel unes vinyes prop de la “font Occua” (Montjuïc), en un altre document de la mateixa data, Sunifred, poeta i levita de la Seu, fa constar que aquella operació era «injusta», de manera que es reescriptura, però ara amb la Seu[4] que tenia molts interessos en les “vinyes episcopals” de Montjuïc.
La popular font del gat de Montjuïc era anomenada al segle X «fonte cova». Foto: Ramon Solé
Santa Maria del Mar, lloc d’enterrament preferit pels barcelonins, extra murs, va ser aviat traspassada, en 1006. Vinculada a la funció d’enterrament eren els albergs medievals. El 1023el bisbe dona diferents propietats a Barcelona, entre les que trobem un hort “no lluny de la casa de St. Miquel” que havia estat del jueu Isaac, fill de Gento, recentment batejat, on es bastirà “l’Hospital dels pobres i peregrins”, que tindrà en règim d’usdefruit, el prevere Jofre.[5]
Entre 1027 i 1028 el comte Berenguer Ramon I (1017-1035) i la seva segona esposa Guisla de Lluçà (1012-1079) restitueixen a la Seu les rendes episcopals d’Ègara i li lliuren el monestir de St. Pere de les Puel·les, amb les seves terres i esglésies[6] (el que no van aconseguir fer amb el poderós St. Cugat). A partir de llavors les donacions a St. Pere seran en benefici de la Seu i del seu entorn, fins que el papa el posi sota la seva tutela en 1072. Són exemples d’aquest traspàs d’esglésies envers la Seu que també absorbirà els hospitals sota la Pia Amoïna, acumulant un gran capital controlat pels canonges i les seves famílies.
En 1046 els comtes donen a la Seu les esglésies de St. Miquel i de St. Vicenç de Sarrià, tancant el procés d’annexió amb aquestes esglésies. En 1055 el bisbe Guislabert, amb els comtes als que havia jurat fidelitat, dona St. Miquel a la Canònica aquest traspàs que serà confirmat pel papa en 1104.
Façana romànica de la Seu, consagrada en 1058, poc després de l’annexió de St. Miguel
Al segle XI, doncs, ja era una de les déu parròquies de la ciutat. El temple seria reconstruït el 1147 quan és de nou consagrat pel bisbe, com St. Jaume. La portalada romànica, dels volts del 1200, va quedar amagada durant les successives remodelacions i es trobà durant l’enderroc de 1969, però no se sap que es va fer amb ella, només es conserva una fotografia.
St. Jaume, al carrer de la Ciutat, un lloc de peregrinació des dels inicis del cristianisme. AGC, 2021.
A finals del segle XIV, el Consell de Cent, que es reunia al pòrtic de l’antiga església de Sant Jaume, va encarregar una seu pròpia, el Saló de Cent. L’entrada es feia per l’actualment denominada façana gòtica, de la que encara podem contemplar alguns elements (salvats de la desfeta total gràcies a l’interès d’algunes persones i entitats), al carrer de la Ciutat. L’absis de la primitiva església de St. Jaume donava a l’actual façana neoclàssica de l’Ajuntament de Barcelona i un dels pòrtics a aquest carrer de la Ciutat.
La Real Acadèmia de Bones Lletres i la de Belles Arts de Sant Jordi van evitar la destrucció de la façana gòtica de l’Ajuntament, però la porta va quedar trencada. AGC, 2021
Per a fer l’actual plaça de St. Jaume i la nova façana de l’Ajuntament es va enderrocar, en 1823, l’antiga església de St. Jaume que va ser traslladada a l’emplaçament actual, al carrer St. Jaume, on n’hi havia el convent dels trinitaris alçat sobre una antiga sinagoga del Call Menor arran d’una de les persecucions als jueus, la del 1391. Cal no oblidar fets com aquests.
Església St. Jaume Barcelona, porta lateral que senyala la sinagoga que en un principi era aquest antic convent de trinitaris (o de conversos forçats) AGC, 2021
Amb el pas del temps es fan successives obres a St. Miquel, fins el 1835, quan deixà de ser esgésia parroquial quedant com a capella del consistori, que la fa enderrocar en 1868 per fer les oficines municipals.
Llavors, la portalada renaixentista de St. Miquel es va desmuntar i va ser traslladada a la basílica de la Mercè, al carrer Ample, on hi havia la primitiva església dels mercedaris. El campanar, amb afegits, es va col·locar a l’actual església de la Concepció, al carrer d’Aragó, on també seria traslladat el claustre gòtic del monestir de Santa Maria de Jonqueres.
Claustre de Jonqueres i campanar de St. Miquel a l’església de la Concepció. AGC, 2021
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 18-05-2022
Als perseguits per les seves creences, sobre els que es va voler imposar l’oblit
[1] Feliu i Montfort, Gaspar (1971).El dominio territorial de la sede de Barcelona: 800-1010. Tesis UB. Documents n. 11 (938), 13 (940), 15 (951), 20 (958), 27 (961) i 28 (962)
[2] Vinyoles, Teresa (2005). Història de les dones a la Catalunya medieval. Vic: Eumo ed., p. 53
[3] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, n. 54, 55 i 66
[6] Mas, Josep (1909-1914). Notes històriques del bisbat de Barcelona. Rúbrica dels Libri Antiquitatum de la seu de Barcelona, vol. IX, n. 434, entre 1027 i 1028, “sense data”.
Antiga capella de la marededéu del Port a principis de segle. Del llibre de Julio Baños: Imatges retrospectivas de la Marina (1977)
En articles anteriors ja hem parlat de Montjuïc com a “mont dels jueus” [1], un lloc on enterraven els seus morts, ja que no ho feien prop de les sinagogues, per aquest motiu trobem altres Montjuïc a altres pobles i ciutats. No sabem des de quan eren a Barcelona, però sí sabem que era una població més antiga que la que romanitzava a partir del segle X amb l’impuls dels comtes i vescomtes, aquests últims senyors del castell de Port.[2] En diferents excavacions, però principalment en les de 2001, s’han trobat restes d’aquest antic fossar dels jueus, malgrat els danys causats per l’extracció de pedra i l’espoli que va patir al s. XIV.
Làpida hebrea trobada a l’antic fossar dels jueus de Montjuïc. Foto: Ajuntament de Barcelona.
Ara volem fer memòria de les ermites i capelles que n’hi havia en aquest turó on la gent enterrava els seus morts, on es treballava des de molt antic en feines molt dures, com la dels molers, que treien pedra per dur-la a la ciutat, on es comerciava pels camins de l’antic port que el delta del Llobregat va acabar inutilitzant i on es lluitava, donada la seva posició privilegiada per la vigilància que es podia fer de l’antic estuari del riu i el port de Les Sorres de Gavà, on es donaven -en aquesta època- els principals intercanvis comercials.
Cisterna i vil·la romana de Can Valls, a Gavà, on n’hi hauria, des del temps romans imperials l’antic por de Les Sorres, on es comercialitzava el vi i altres productes. AGC, 2022
Sant Julià i el fossar dels jueus
L’església més important era la de St. Julià. A mitja falda de Montjuïc, limitava amb els termes de l’església dels Sants Just i Pastor i de la desapareguda de St. Miquel, pel costat de la ciutat i amb l’església de St. Fruitós a l’altra banda de la muntanya. Estava comunicada amb la ciutat per un camí que sortia de la porta del Castell Nou, que controlaven els vescomtes, i passava per St. Pau del Camp.
Barcelona vers l’any mil, es veu el camí que sortint de la ciutat, passa per St. Pau i mena cap a Montjuïc i a l’església de St. Julià. Segurament el mateix camí que farien els jueus per enterrar els seus morts.
Comencem a tenir noticia d’aquesta església a finals del segle X. El 995 el bisbe Vives llega a Sant Julià de “Monte Judaico” un alou que va ser del clergue Oruç, junt el Llobregat.[3] El 1006, Sunifred “Narbonés” i la seva dona Edolvara venen a Joan, levita, una vinya que tenien per com-plantació amb la basílica de St. Julià, a la vila de Sants[4]. El terme “basílica” indica que n’hi havia una comunitat.
El 1022 Bernat Oliva i la seva dona Em venen als canonges de Barcelona una terra per tres onzes i mitja d’or al lloc de “Sant Pau apòstol”, extramurs de la ciutat (St. Pau del Camp) que limitava a l’est amb terra de Benevinisti hebreu, al sud amb l’estany i la mar, a ponent amb les terres de Guitard de la prole d’Arnall (a Banyols) i al nord amb “la via que va a St. Julià”.[5]
Ja amb aquestes dues dades veiem com les comunitats agràries mencionades al segle X i principis del XIè que treballaven al voltant d’una església o capella on tenien les seves sitges i enterraven els seus morts, van quedant al segle XI en les mans d’un poder eclesiàstic més centralitzat que es fa amb les rendes.
St. Julià serà la parròquia a la que estava adscrit l’antic cementiri de Montjuïc. Ho trobem en 1073 quan Boni Ysaac, fill de Rabbí Judà, ven a un levita el seu alou a Montjuïc, a la parròquia de St. Julià; al límit oriental es parla de la via que va “de la ciutat a la muntanya i de la muntanyaa la ciutat” i al meridional el “farell”.[6] La funció d’aquest far, ja mencionat el 963, era en aquells temps la d’establir contacte visual amb les torres de vigia de les muntanyes del Garraf.
Les restes del Castell de Port a Montjuïc. AGC, 2021
La constància documental de l’antic fossar dels jueus la trobem el 1091quan el comte Berenguer Ramon II retorna a la Canònica totes les vinyes que aquesta tenia a Montjuïc per la donació que havia fet el comte Ramon Berenguer I amb la seva muller Almodís a la parròquia de St. Miquel (annexionada a la Seu) i de les que ell s’havia apropiat. Als límits trobem la “Font Cova” (Font del Gat) i el “Far”, com a la donació de 963 i a l’est “l’antic cementeri dels jueus”.[7]
Antic fossar dels jueus a les primeres excavacions de 1945. Foto: Ajuntament de Barcelona.
El 1301 hi ha documentada l’existència de dues Deodonades que atenien l’església i en 1323 sabem que les capelles de St. Bertran i Sta. Madrona eren sota la seva jurisdicció. En aquests temps es prohibeix pasturar a la ciutat (entre la riera d’Horta i la de Sants, exceptuant que els carnissers de Barcelona puguin tenir llur bestiar al prat del fossar dels jueus o del Llobregat). Els conflictes entre els ramats de la ciutat i els pagesos locals (a Provençana, per exemple) serà una constant.
Ermita de Bellvitge a mitjans del s. XX. Un lloc de la Marina deltaica molt apte per les pastures.
Al segle XIV l’església de Sant Julià era un lloc popular, ens diu Carreras Candi.[8] Però no podem oblidar que finals d’aquest segle augmenten les persecucions dels jueus que es veuen obligats a abandonar llur cementiri. Només si es convertien es podien quedar, algunes sinagogues es transformen en capelles i les seves làpides van ser utilitzades per construir els palaus gòtics de la ciutat.
El 1487 Lluís Desplà fa reedificar St. Julià, però ja des de principis del segle XVI serà considerada només capella ermitana, sent repartit el seu terme entre l’església dels Sants Just i Pastor i les de Sta. Maria del Mar, Sta. Maria del Pi i Sta. Maria de Sants.
En aquest lloc apartat residia, en aquests últims anys, el botxí de la ciutat. Va ser enderrocada el segle XVII, quan es va bastir el castell de Montjuïc.
Sant Fruitós, després Santa Madrona?
En 1050 es juren les disposicions testamentaries de Bonfill, levita, a Sta. Maria del Pi, mana vendre l’alou que té al “Monte Iudaico”, al convent de St. Fruitós, per ajudar amb les obres de diferents esglésies i deixar llegats a diferents persones, principalment als seus fills, que devien ser petits ja que disposa que, si mor la mare d’aquests, els seus germans tinguin cura d’ells.[9]
En 1061 Mir, fill de Ramon i d’Aigane, amb la seva dona Ermengarda, pares de Ramon Mir, venen terres, vinyes, cases, corts, horts, pastures, prats, fonts i arbres de diverses classes i l’església de St. Fruitós a Montjuïc i a Banyols a dos matrimonis. Ramon Mir deixarà aquests béns al jutge Ramon Guitard. En 1097 Ramon Guitard i els canonges de la Seu permuten el que els havia deixat Ramon Mir a Provençana per dues parts de l’església de St. Fruitós de Montjuïc, un alou amb una torre antiga, fonts i olivars en aquest lloc que limitava amb St. Julià i altres vinyes i terres prop del Port, a Enforcats i Banyols.[10]
Posteriorment, en 1154, aquest convent va ser lliurat a St. Pau del Camp. En 1160 el bisbe estableix a Mir de Montjuic i a la seva dona, Ana, al terme de St. Fruitós, on trobem, al nord, el camí que va a Port.[11]
Sant Pau del Camp un dels monestirs més antics, amb un origen incert, potser d’epoca visigòtica. AGC, 2019
En 1323 la capella, pertanyent ja a la parròquia de Sant Julià, té una situació pròspera. Alguns autors, com Carreras Candi, pensen que aquesta capella prengué al segle XVI, quan sembla desaparèixer, l’advocació de Santa Madrona, tot i que una capella amb aquest nom ja existia el 1406.
La de Sta. Madrona (una capella amb aquest nom és actualment al recinte del Palau Albéniz) és la història de les guerres que durant els segles XVII-XVIII es dugueren a terme contra la ciutat des d’aquests indrets, contínuament desfeta i reedificada, va anar passant per diferents ordes religioses.
Capella de Sta. Madrona al Palau Albéniz de Montjuïc. Foto: R. Solé
El lloc de Sta. Madrona és conegut també per les seves pedreres de les que encara queden restes com al Teatre Grec i les fonts properes, com la popular Font del Gat, esmentada ja el 963 com a «Fonte Cova».
La capella del castell del Port. La marededéu dels pescadors.
A les excavacions de 1984 i, anteriorment, en 1929, es van trobar, en aquesta àrea del sector sud i més a ponent de Montjuïc (Zona Franca), restes de poblament i producció dels ibers (sitges) i romans (pedrera)
En 1020 Guifré de Mediona, fill del veguer, Eroig, que entre 970 i 975 comprava aigua i terra a l’estany de Port, dona a la Canònica cinc peces de terra i mig estany al lloc que “els avantpassats anomenaren Port”, més la meitat de les fonts, de les terres ermes i els joncars, prop de Montjuïc i del mar, entre diferents vies, junt al “Castrum de Geribert”, de la família dels vescomtes.[12] Una de les peces de terra limita “in strata” (via pública) i amb terra “qui fuit rafegaria Geribert”, que segons el professor Gibert es deu referir a la taxa que cobraven els vescomtes sobre les pastures,[13] potser sobre el comerç en general.
El mateix any Casta (vídua de Gondemar) permuta amb el bisbe Deodat el seu alou de Cercle, al terme de Port, amb terra, cases, corts, cuina, colomars, horts amb pous, una font, ceps, figueres i altres arbres i un canyar. Devia ser una persona important, ja que en una permuta anterior, Ponç, levita, l’anomena “Casta de Cercle” (la primera dona que trobem amb un afegit del lloc d’on és). En aquesta permuta trobem esmentat el “rec de Geriberga” (així es deia l’esposa del vescomte Guitard, mare del vescomte d’Udalard i de Geribert) i, en la permuta que fa Casta, “La vall d’Ermengarda”, el que ens mostra el reconeixement de les dones en aquells remots temps.[14]
La vescomtessa Ermengarda (filla del comte Borrell i dona de Geribert) deixa, al seu testament de 1030, entre altres moltes donacions, tot el blat que té al Port per la capella de la Mare de Déu del Port.[15]
Ermita de Bellvitge a la Marina deltaica. El conreu de cereals i les pastures van ser el més comú en aquestes terres durant segles, fins la construcció del Canal de la Infanta al segle XIX.
Aquesta capella, que avui trobem com a parròquia, devia ser la capella del castell de Port i com a tal va quedar en mans privades. Si als segle XI el terme del castell de Port formava part de la parròquia de Provençana, en segles posteriors serà dins del terme parroquial de Santa Maria de Sants.
A prop seu eren les cases dels pescadors, un lloc anomenat “Fraga” en 1159. El terme de “Vilanova del Port” d’aquesta zona en 938, quan Cast dona terres i propietats a la Seu, serà substituït per aquest de “Fraga” que remet, més que als pescadors, a una indústria de la forja, a una fraga, potser a un molí. En tot cas el castell de Port, amb la capella, ja no serà més que un pedrís rural privat.
Els residus que deixava el riu van ser un constant problema des del temps dels romans, els recs (com els que es van trobar en 2009 en fer les obres de la línia nou a Foneria[16] o el que es menciona al 995 amb el nom d’Amalvigia) deurien ser, més que per portar aigua, per treure-la, fins que va arribar un moment en que l’estany de Port no tenia sortida. Llavors es va fer servir un port a l’altra banda de la muntanya, que ja s’utilitzava al temps dels romans per dur la pedra extreta de Montjuïc amb la que es van fer els principals monuments (com la medusa de Provençana) o la muralla.
Restes de la pedrera que és damunt l’actual cementiri, vista des del castell de Port. AGC, 2021
En 1397 els habitants de “Fraga”, a Montjuïc, clamen pels prejudicis causats per les aigües corrompudes. La necessitat de millorar les sèquies de l’estany és una constant. Els terratinents de la època moderna aprofitaran per conrear cànem i lli, el que va fer augmentar les malalties entre la població.
L’antiga capella del Port va ser enderrocada durant la guerra de successió i refeta el 1716. Aviat s’estableix la “Casa Antúnez”, origen de la barriada de Can Tunis. Quan Carreras Candi escriu (1902) ens diu que la capella quedà durant el segle XIX en estat d’abandó i sufragària de Sants i d’Hostafrancs. No sabia que el 1911 es traslladaria a la plaça Cardenal Casañas, ni que el 1939, després de ser cremada, es tornaria a bastir, sent inaugurada en 1941.
Entrada de l’actual parròquia de la Mare de Déu del Port, on es recorda aquest passat mariner. AGC, 2020
Capella i pedreres de St. Ferriol
El primer esment el trobem en 1228 en el testament d’Agnès, filla de Pere Grony, que deixa setanta sous a la capella, tot i que seria molt més antiga, ens diu Carreras Candi. D’aquestes dates són les primeres organitzacions dels molers. Recordem que la indústria de la pedra estava repartida per tota la muntanya.
Trobem la capella de St. Ferriol en un gravat de la Guerra dels Segadors (1640-1652), estaria a la falda de la muntanya, entre Sta. Madrona i el mar, damunt d’unes pedreres que s’esmenten en 1402 a l’arxiu de l’Hospital de la Sta. Creu de Barcelona.
En aquest gravat del segle XVII es situa les capelles de St. Ferriol i de Sta. Madrona.
L’ermita de St. Ferriol devia desaparèixer cap el segle XVII, període en que s’intensifiquen les guerres a la ciutat.
La capella i les hortes de Sant Bertran
L’antiga ermita de Sant Bertran, existent des d’inicis del segle XIV, estava situada prop del camí que duia a la Mare de Déu de Port per la part baixa de Montjuïc (vorejant el mar), aquest “camí de St. Bertran” pujava a la zona del Morrot, la part més escarpada i propera al mar i era molt utilitzat pels molers que solien estimbar les pedres al camí, per aquest motiu s’havia d’arreglar sovint. L’any 1338 els consellers de Barcelona arreglaren aquest “camí de Fraga” posant roques. En 1992 es van trobar en aquest lloc del Morrot restes d’un taller de jaspi d’època prehistòrica.
Al segle XV la capella tenia un ermità. Al segle XVI necessitava ser reparada, al costat n’hi havia una cas o “botiga” que servia per a incomunicar persones sospitoses de patir alguna malaltia epidèmica. Al segle XVII tornava a estar en bones condicions i acudien parelles que volien tenir criatures.
En alguns mapes de l’època, que les guerres ens han deixat, es fa esment de les capelles de Santa Madrona, St. Ferriol o de la del Port, també de la de St. Bernat que en 1697 apareix denominat com “Hermitage”.
Mapa de 1706 on surt l’Hermitatge de St. Bernat.
L’ermita va donar nom al “portal de St. Bernat” (avui de Sta. Madrona) i a les hortes que hi havia al peu de la muntanya, abans conegudes com les Hortes de Sant Pau. Amb l’assecament del Cagalell, aquesta zona va esdevenir una de les àrees més importants de producció agrícola i fructícola.
Entre la porta de Santa Madrona i Montjuïc estan els jardins de Les Hortes de Sant Bernat. AGC, 2021
En 1714 St. Bertran va ser un refugi pels barcelonins que fugien dels bombardejos contra la ciutat. Va desaparèixer a la guerra del francès.
Les Hortes de Sant Bertran, una zona rica en fonts, va ser un lloc d’esbarjo molt popular entre els barcelonins del segle xix i principis del xx de la que actualment només queda el record del nom en un petit jardí prop de les Drassanes. Després de la construcció de la Ciutadella, la platja destinada a la zona de banys era la que hi havia a les Hortes de Sant Bertran.
I aquí acabem el nostre recorregut per les capelles perdudes de Montjuïc; hem intentat fer memòria dels perseguits, dels proscrits, dels empestats, de les dones de fa mil anys, de la gent que ha treballat dur traient pedra, forjant, pescant, pasturant, conreant una terra que havien de dessecar, lluitant en les guerres que els manaven, protegint-se dels seus efectes, refent tot el que les malifetes humanes i els desastres naturals devastaven i donant més vida i gaudint quan s’ho podien permetre.
Gravat del segle XVI. Tristement l’acció de la guerra va anar fent-se amb la muntanya que donava aigua de vida als habitants de Barcelona i dels seus voltants
[3] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, vol. 5, doc. 44.
[4] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999). Els pergamins de l’Arxiu Comtal de Barcelonade Ramón Borrell a Ramón Berenguer I. Fundació Noguera. Diplomataris, vol. 18, doc. 158
[5] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 37, n. 70 (1006) i vol. 38, n. 342 (1022)
[13] Gibert Rebull, Jordi (2013). A l’ombra de Barchinona. Antecedents i gènesi de la societat feudal a l’entorn del delta del Llobregat (segles VI-XI).
[14] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006) o.c., vol. 38, n. 327 i 328
[16] Ravotto, A. i d’altres (2016) “La transformació del medi natural en el paisatge agrícola durant l’època antiga. L’exemple del jaciment de Foneria (Barcelona)”.
Sant Pere Màrtir, al costat del Tibidabo sobre el densificat Hospitalet de LLobregat. Foto: AGC, gener 2022.
Trobem per primer cop el terme de “Terres Albos” el 986, quan el bisbe Vives compra a Sènior, vídua de Levesind, un alou amb cases, corts, sitges, pou, horts amb arbres fruiters i vinyes a Bederrida (nom provençal de l’actual barri de Les Corts) i “Terrers Blancs” (nom que fa referència a l’argila blanquinosa que baixava per la Riera Blanca, actualment carrer que fa de partió entre l’Hospitalet i Barcelona).
Els límits d’aquest alou eren: al nord, el mont Orsera (Sant Pere Màrtir a la serra de Collserola), a l’est el trull de Pedralbes (Petres Albes)que baixava pel trull comtal fins el mar (la Riera Blanca), al sud el camí que travessa Provinciana i a l’oest el torrent de Quart (Torrent Gornal).[1]
La dona Sènior havia perdut al seu marit i els seus fills, probablement a la presa d’Almansor del 985. El bisbe de Barcelona aprofitarà aquest fet per fer-se amb un bon domini en aquests terrenys. La separació entre el seu patrimoni i el de la Seu o el del bisbat no estava clara, com es pot veure en els dos testaments que va fer (en 989, abans de viatjar a Roma i en 995 en la seva mort), el que va originar algun embolic, com veurem.
En tornar de Roma (si és que va anar) continuarà ampliant els seus dominis en aquesta zona (actualment barris de Collblanc-Torrassa). En 989 permuta amb Fredbert i Mirabilia terra que limitava per totes bandes amb les seves vinyes excepte per la part de l’oest on n’hi havia el torrent i uns mesos després compra a Seniold i Gerosolima cases, corts, terres i vinyes que limitaven amb el torrent i amb propietats seves, de Mirabilia i de la Seu. En 991 torna a fer una compra similar al mateix lloc.[2] En aquests anys el veiem comprant també a Sarrià. Cal dir que Sarrià, Sants i Provençana eren sota la jurisdicció dels vescomtes de Barcelona que exercien el control del castell de Port.
Detall d’un mapa del segle XVIII
El monestir femení de Sant Pere de les Puel·les tenia també diverses propietats a la zona, com trobem indicat al testimonial de 992 (ó 991): al lloc de Terreros Albos, prop de les vinyes de la Seu que comunicava amb la “strada” o via pública i la torre de Sendred (probablement la que després serà anomenada torre d’Emma[3] a Espodoia, actual Ciutat de la justícia), a Bederrida (part de la seva dotació de 945), Sants, Sarrià o el “Monte Iudayco” (Montjuïc).
El bisbe Vives, tot i que deixa part de les seves possessions a la Seu de Barcelona, deixa com a propietària dels alous de Senior i de Seniold, en el primer testament, i en règim d’usdefruit en el segon, a Emmo «commatrem meua», a qui ja havia fet donacions anteriorment. Deixa propietats que van ser dels captius a les seves germanes Bonadona i Ermetruit i nombrosos llegats més a familiars i eclesiàstics.[4] Tot plegat generarà alguns embolics. En 1028 Regiat amb la seva dona Adelaida i el seu fill Guitard tornen a la Seu un alou a Banyols, que havia pertangut a Recesvind, havia passat a la Seu per ordre comtal degut al robatori d’uns calces d’or i “sense saber com” va passar a Bonadona, germana del bisbe Vives que els hi havia venut.[5]
La vinya era el conreu predominant en aquesta part alta de Provençana, Guillem de Castellví estableix a Gotmar el 1012 per a que planti vinyes. En 1015 (ó 1016) Adaleva i Gondemar permutaven amb la Seu una vinya recentment plantada, amb els seu raïms, al lloc de Terrers Blancs, parròquia de Santa Eulàlia de Provençana, per dues peces de terra, una treballada i una altra erma, al mateix lloc.[6] L’objectiu de la Seu era agrupar terrenys.
Actual parròquia de Sant Isidre, prop de la ciutat de la justícia, a la zona anomenada fa mil anys com «Espodoia» o «Torres» (986, quan el Comte Borrell li ven un alou a “Torres” –Espodoia-) Foto: AGC, 2020
Els llocs de Terrers Blancs i la Vall de Quart queden dins del terme parroquial de Santa Eulàlia de Provençana, consagrada en 1101 quan es defineixen els seus límits: a l’est el Coll de Codines (Plaça Espanya) a la vila de Sants i fins el Castell de Port, al sud el mar, a ponent el riu Llobregat i el coll de la Gavarra i al nord el forn de Merlí a Sant Pere Màrtir.[7] Com veiem un terme molt més ample que l’actual Hospitalet que incloïa Bederrida, Pedralbes i part de Sants.
Banyols, la zona més a prop del castell de Port, on s’ubica l’actual ermita de Bellvitge, tenia en aquests segles una vida activa i dinàmica, on trobem cases fetes de pedra i calç, corts, arbres fruiters i terra conreada i erma que servia per les pastures, mentre que la zona nord es dedicava principalment a la vinya.
Restes del Castell de Port a Montjuïc, prop de Santa Maria del Port, un lloc estratègic. AGC, 2021
La via principal de Provençana (una derivació de la via Augusta que connectava Barcino amb Cornellà i Sant Boi) separa aquestes zones de l’actual Hospitalet de Llobregat amb un relleu tant diferent, però veurà desplaçar-se el seu nucli des de l’est, entorn a la parròquia de Provençana, a l’oest, més a prop de Cornellà i de les pastures dels Banyols o la Marina. La zona de Terrers Albos sembla tenir una vida més independent de la parròquia de Provençana.
En 1038 es jura el testament del prevere Amalric que deixa, entre altres llegats, cases i vinyes a Monterols (Sant Gervasi) i a Ciresano (Sarrià) per a la fundació d’un hospici per a pobres i pelegrins. Entre els marmessors i benefactors trobem a Oria, femina que en 1046 vendrà, amb el seu fill Sunyer, una vinya als germans Pere i Ermengarda Deovota. Les Deovotes o Deodicades eren dones que es dedicaven a la cura de les ermites i/o dels albergs.[8]
El conventet, davant del monestir de Pedralbes, un vestigi medieval a Sarrià. R. Solé
En 1046 el nou comte, Ramon Berenguer I (1023-1076) i la seva primera esposa Elisabet de Nimes (-1039) donen a la Seu les esglésies de St. Miquel i de St. Vicenç de Sarrià, el que obliga els petits propietaris propers a vendre, sovint en grups, molts dels quals són de dones soles. Les esglésies van passant, amb el beneplàcit dels comtes, al domini de la Canònica, exercint la Seu el dret de sepultura. Les que es resistien es trobaven sota l’amenaça d’excomunió. El 1054, el temps del cisma d’Orient, els nous comtes decreten la inviolabilitat dels drets dels canonges provocant que unes quantes famílies es vagin fent amb el control econòmic dels béns eclesials.
Aquell any els marmessors de Riquilda, els seus fills Guillem i Ramon Amat, AmalricAeci i Matrissinda, donen una terra i vinya prop de Santa Eulàlia de Provençana que limita per l’est amb el sagrer que tenien el prevere Ansulf i Geribert Giscafred.[9] En 1055 Amat Eldric, de la casa d’Orís, i la seva esposa Adelaida empenyoren a Jucífia les propietats que havien comprat a la parròquia de Santa Eulàlia de Provençana per un deute de quatre-cents mancusos d’or.[10] En 1057 Ramon i Ermessenda venen el sagrer que ella tenia del seu anterior marit a Viulla.[11] La revenda de béns és una pràctica habitual des de bon començament al voltant de la parròquia de Provençana, on no trobem actuant cap dona sola, com sí veiem a Banyols.[12]
Santa Eulàlia de Provençana, un entorn rural fins començament del segle XX.
Entre 1046 i 1076 es fa el capbreu dels béns de la Seu a Barcelona entre el Besós i el Llobregat, entre moltes altres, n’hi ha propietats a Enforcats (cruïlla de camins entre Provençana, Sants i Montjuïc), Espodoia, Terrers (deuen ser els Terrers Albos), el “Cucullo” a Sants, Petra Alba (Pedralbes), Magòria (riera que baixava de Pedralbes fins el «Cagadell«), Sarrià, “Graner” (la “torre Granera” serà anomenada el segle XII), el mas del Port o Provençana.
En 1067 Emma amb els seus fills Pere i Quixol venen a Berenguer Adroer els seus drets sobre terres i vinyes a Sant Vicenç de Sarrià, a “les corts de Trullols”, a Bederrida, i aquest pot ser el moment en que es passa del nom provençal de Bederrida al més local de “les corts”. En 1068 Ramon Sunifred i la seva dona Ermengarda permuten amb la Canonja el seu alou a la parròquia de Sant Vicenç de Sarrià i a Santa Eulàlia de Provençana, al lloc anomenat “Terrers”, prop de la vila de Sants.[13]
Sant Vicenç de Sarrià, foto antiga.
Amb aquest petit estudi podem dir que als segles X i XI, el sector de Collblanc-Torrassa de l’actual Hospitalet de Llobregat, tot i que pertanyia a la parròquia de Provençana, estava més vinculat amb Barcelona, pel nord (Sarrià) per on passava la Via Augusta i per l’est (Sants). El conreu principal era la vinya, tot i que el terme “trull” sembla indicar que també n’hi hauria activitat al voltant de la molta de l’oli. La presència de la Seu en aquest sector sembla tenir més interessos econòmics que pastorals. Caldria esbrinar on enterraven els seus morts, sembla més probable que sigui en alguna capella del nord, com Santa Cecília de Pedralbes (esmentada en alguns documents) , que a Santa Eulàlia de Provençana.
Torrent maduixer a Sarrià. Quan queden pocs vestigis culturals, hem de recórrer a la natura. Foto: R. Solé
Si Amalvigia, que dona nom a un rec, és la primera dona a la que es fa esment a Banyols (995) i Aurúcia Deovota ho és de la primera menció a “Santa Eulàlia de Provençana” (986), la vídua Sènior, que havia perdut també els seus dos fills, és la primera dona que trobem en relació a “Terrers Albos” (986). La presència de les dones que actuen per sí mateixes i són reconegudes és indiscutible al segle X i primera meitat del XI, quan tornarem a trobar una dona, Ermengarda, al primer esment de la “Torre Blanca” on s’aglutinarà “La Pobla” (1057). Al segle XII minvarà, quan els senyors –com els de Bellvís- es fan amb l’activitat pública i les dones queden recloses a la família i/o el claustre si no són directament invisibilitzades, com les dones dels preveres, considerades concubines, només tindrem notícia d’algunes dones potents (abadesses, nobles…).
Tot i així la nostra recerca donarà a conèixer algunes d’aquestes dones que han fet història sense que la història hagi parlat d’elles, serà en un article pròxim, quan parlem dels masos de Provençana.
Jardins de la vil·la Cecília a Sarrià amb l’escultura d’Ofèlia ofegada, tota una al·legoria a l’oblit de les dones. Foto: R. Solé
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 29-01-2022
A la gent de l’associació “Terrers Albos” pel seu interès en donar a conèixer la nostra història
[1] Descarrega i Martí, Francesc (sense data). Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. Doc. 7
[4] Udina i Abelló, Antoni, (1984). La successió testada a la Catalunya Altomedieval. Barcelona. Fundació Noguera. Textos i documents, vol. 5, doc. 44.
[5] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelonasegle XI. Fundació Noguera, vol. 38, n. 410
[6] Baucells J., Fàbrega, A., et al.o.c., vol. 37, n. 181 (1012) vol. 38, n. 242 (1015)
[7] Madurell, J. M. (1977). Fulls Històrics de l’Hospitalet de Llobregat. Notes documentals d’arxiu. Pròleg de J. Codina. Museu d’Història de la ciutat. Aj. l’Hospitalet, doc. 1
[8] Baucells i Fàbrega, o.c., vol. 38, n.563 i vol. 39, n. 694
Santa Eulàlia de Madrona o «La Salut» de Papiol. AGC, 2022
La muntanya de Madrona o “Puig Madrona” apareix esmentada molt abans que la capella de Santa Eulàlia de Madrona que es troba entre aquest municipi i Valldoreix (“Aqualonga” a l’edat mitjana). El camí que ens hi porta és un lloc d’accés a la serra de Collserola. Des del seu cim, tot i no ser molt alt (341 m.), es té una bona panoràmica de Barcelona i els seus voltants.
Vistes des del camí de les Escletxes a l’ermita de la Salut. Al fons, el mar. AGC, 2022.
El 1012 (ó 1013) els esposos Geribert i Eiga permuten amb el bisbe Deudat de Barcelona dues propietats, una a Sant Andreu del Palomar i una altra a l’accés del “Riu Rubio” (riera de Rubí), per una d’Olèrdola que els dona el bisbe. L’alou de Rubí consistia en terres, vinyes, cases, corts, horts, farraginals, arbres, fonts, desviacions de aigües, molins i estris. Algunes d’aquestes propietats havien sigut d’una dona, Eldovara i del seu fill Gelmir. L’alou limitava al nord amb Ullastrell, a orient amb terra de Sant Cugat al “Monte Gallinario” (Sant Quirze del Vallés), al sud amb el camí que “va cap a les muntanyes de Matrona i baixa cap el riu Llobregat” i a ponent amb el terme de Castellbisbal, abans dit Benviure. En document posterior s’especifica que el bisbe afegeix vint unces d’or i un alou a Avinyonet pel comte per tal que aquest aprovi la permuta.[1]
El lloc era a la confluència de la riera de Rubí amb el riu Llobregat i havia estat treballat prèviament per la gent que el devia aprissionar al segle X. En 996 una altra dona, Engòncia venia a Sant Cugat una terra franca al territori d’Aqualonga, que limitava per totes bandes amb propietats del monestir del Vallés excepte a l’oest, que ho feia amb un rec que va als molins.
Sant Cebrià d’Aqualonga o de Valldoreix. AGC, 2021.
Els molins devien ser ja propietat comtal controlada pels veguers o vicaris, però el mateix any l’abat de Sant Cugat estableix un plet amb el veguer Seniofred de Rubí pel control de l’aigua que va al monestir. El monestir guanya el plet, el que evidencia el poder creixent d’una església més centralitzada i propera a Roma.
Riera i molí de Canals a Valldoreix-Sant Cugat. AGC, 2021.
En 1022 Ricolf dona a Sant Cugat i a la casa anomenada “Fermeria” alous, mobles i animals que tenia al terme d’Aqualonga i de Matrona, al lloc de Canals (la torre o castell de Canals es comunicava visualment amb el castell de Papiol, el de Castellbisbal o el de la Floresta, entre d’altres).
Mur que queda del castell de Canals. AGC, 2021
En 1043 Guillem Ermenir i la seva dona Ricarda venen a Inguiralda i Seniofred de Rubí (mare i fill) terres i altres béns a Sant Pere de Rubí per cinc unces d’or d’Hispània. Els límits de les propietats són: al nord la parròquia de Terrassa o Ègara, a l’est Sant Feliu de Vila Milans, Cercedol o Cercitulo (riera de Sant Cugat) o Aqualonga, al sud, Madrona i a ponent el “Kastrum episcopal”.[2]
Sant Feliuet de Vilamilans a Sant Quirze del Vallés. AGC, 2021
El 1047, el bisbe Guislabert consagra l’església de Sant Cebrià d’Aqualonga posant-la sota la Seu, a la que confirma delmes, primícies, oblacions i espai de sagrera de diverses esglésies i de molts alous que eren sota l’església de St. Joan de “Castro Benviure” (Castellbisbal), excepte la capella de Sant Joan de Mora que era sota Sant Cugat.[3]
En 1058 Guillem de Voltrera llega al seu fill Gombau el castell del Llobregat sota domini del bisbe (Castellbisbal) amb un alou a Madrona.[4]
En 1060 el bisbe Guislabert infeuda a Guisla de Besora i als seus fills alguns castells i parròquies, entre les que n’hi havia la de Madrona, que havien estat del seu pare Gombau de Besora i/o del seu marit Mir Geribert, els fills de qui serien també senyors de Santmartí pel seu anterior matrimoni amb Adelaida de Santmartí, la condició és la de fer host i homenatge al bisbe i als seus successors, que li jurin fidelitat i que estableixen un clergue a la Seu.[5] Aquest és el primer esment a l’església de Madrona.
Interior de Santa Eulàlia de Madrona. AGC, 2021
El castell de Papiol és esmentat per primer cop en 1115 quan Ramon Berenguer III amb la seva dona Dolça de Provença encomanen als germans Arnau Pere i Bernat Pere dit castell a canvi de que els jurin fidelitat i prometin defensar-los, de tots excepte dels seus senyors més directes, Jordà (de Santmartí) i Ramon Mir.[6] Aquest “castell” encara no era l’edifici gòtic que avui podem contemplar sinó que estava format per dues torres i unes cases damunt la roca. Els comtes es reservaven, la torre quadrada de davant del Llobregat amb el seu porxo. [7]
Castell de Papiol. AGC, 2021.
En 1130, Berenguer IV concedeix al monestir de Sant Cugat les franqueses que van des del Coll de Madrona fins el mur de Sant Cugat i des de la riera Cercedol fins el riu Rubí, a les parròquies de Sant Cebrià d’Aqualonga, Santa Eulàlia de Madrona i Sant Pere d’Octavià (antiga capella enderrocada per edificar el mercat de Sant Cugat), endemés de les franqueses de Sant Llorenç de Font Calçada (Sant Cugat).[8] És l’època en que els comtes recolzen la reforma del Cluny i promouen i beneficien les ordes religiós-militars, també al monestir de Sant Cugat, amb molt poder a la demarcació de Barcelona. Papiol era un lloc estratègic entre la Vall del Llobregat i el Vallés, atorgat privilegis com les franqueses es promovia la defensa, el comerç i la recaptació a la zona
L’església de Santa Eulàlia de Madrona serà parroquial fins el 1315, quan el llavors senyor del castell de Papiol i el rector (amb qui, segons les visites pastorals, jugava a daus) demanen al rei el trasllat de la parròquia de Madrona a prop del castell (al costat de l’actual rectoria), sent anomenada, llavors, Santa Eulàlia de Papiol.
Rectoria vella de Papiol, propera al castell. AGC, 2021
L’ermita de Madrona quedarà sota les advocacions de Sant Pere i Santa Madrona, tot i que més endavant se li reconeixerà l’advocació amb la que era coneguda popularment: l’ermita de la marededéu de la Salut, cuidada per ermitans i actualment oberta al públic els diumenges gràcies a l’altruisme de persones voluntàries.
Fases i noms de l’ermita de Madrona. AGC, 2022
Maria Àngels Garcia-Carpintero Sánchez-Miguel, 19-01-2022
A les persones que ens obren les ermites perquè les podem contemplar.
[1] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 37, n. 184 i 185
[2] Baucells J., Fàbrega, A., o.c., vol. 38, n. 652
[3] Ruiz i Elias, Albert (1998) Notes històriques. Parròquia de Castellbisbal. Premi Mn. Josep Sanabre. Parròquia de Sant Vicenç de Castellbisbal, p. 144
[4] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999). Els pergamins de l’Arxiu Comtal de Barcelonade Ramón Borrell a Ramón Berenguer I. Fundació Noguera. Diplomataris, vol. 19, n. 519
[6] Baiges, I., Feliu, G., et al. (2010). Pergamins de l’Arxiu Històric de la Corona d’Aragó, segle XI,de Ramón Berenguer II a Ramón Berenguer IV. Fundació Noguera, vol. 49, n. 464-465
[7] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 476-480
[8] Mas, Josep (1909-1914). Cartulari de Sant Cugat, vol. V, DCCLXXIII
Font de Sant Pere a la casa que fa cantonada entre el carrer de Sant Pere i el de Sant Pere més alt de Sant Boi. AGC, 2021.
El nucli més antic de Sant Boi de Llobregat és el barri de Sant Pere, on el monestir femení de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona s’encarregava de la capella de Sant Pere, enderrocada el segle XIX.
Ja hem vist en diversos articles com l’advocació de Sant Pere a l’alta edat mitjana indica que la capella s’havia alçat sobre una vil·la romana. En aquest cas les excavacions realitzades el 1984 al barri de Sant Pere, a l’antiga fàbrica tèxtil de Can Massallera, van treure a la llum vint-i-vuit tombes, cobertes de llosses, totes individuals excepte una doble i una d’elles tipus cista (caixa). En principi es van datar dels segles IX-X, però estudis més recents del C 14 indiquen que podrien ser més antigues. Malauradament aquest jaciment es va destruir en 1986. Molt a prop ja s’havien trobat, poc abans, tombes i restes que mostraven la continuïtat d’hàbitat en aquest lloc, amb troballes dels ibers, àmfores i tegulae (teules) romanes, ceràmiques medievals i pedres vidrades modernes.[1]
L’església parroquial de Sant Boi va ser alçada sobre una cisterna romana. AGC, 2021.
En tot cas aquestes restes confirmen l’espai de sagrera que tindria la malaurada ermita de Sant Pere i la masia propera, Can Trias, últimament coneguda amb el nom del seu masover, Pere Rossinyol, nom que s’ha conservat en un carrer d’aquest barri.
Carrer de Sant Pere. Al fons: Baixada de Pere Rossinyol AGC, 2021.
La capella depenia de la parròquia de Sant Boi des del s. XV, quan l’ermita de Sant Pere tenia al seu servei donats i, més endavant, ermitans. A partir del segle XVI ja estava en mal estat i, tot i que es volia reparar, va ser enderrocada entre 1835 i 1837 degut als esdeveniments polítics. El 1826 es va traslladar a l’església parroquial una talla de marbre de la “Verge del Bon Part”.[2]
Restes de la capella romànica de St. Boi (St. Baldiri, figura martirial de la Provença occitana, no conegut a la hispània tarraconense). AGC, 2021
Però nosaltres viatjarem, com fem normalment, als inicis de la documentació a casa nostra, als segles X i XI, deixant constància de la presència manifesta de l’activitat de les dones de fa mil anys.
Al testimonial de Sant Pere de les Puel·les de 992 s’indiquen vuit alous que el monestir tenia a Sant Boi de Llobregat, llavors anomenat “Chastellone, Alcalà o Lanaria”, termes que remeten a la presència islàmica, a una fortificació com seria el Castell de Sant Boi (esmentat a la documentació el segle XI) i a la proximitat deltaica, on hi havia l’estany de Llanera i la via de Lanera o camí ramader que anava del Delta del Llobregat a Barcelona. Tot i que és difícil de precisar la seva ubicació, sí que mostra que la presència del monestir era important. El professor Jordi Gibert dona algunes interpretacions d’alguns llocs citats com la terra de “Helos, Sancti Juliani et de Sancta Eulalia” que serien la torre d’Eles (Torre Salvana), Sant Julià de Montjuic i la torre del Llor (a Marianao).
Entre els propietaris que s’anomenen als límits trobem altres institucions religioses, com el monestir de Sant Cugat, la Seu de Barcelona o l’església de Sant Julià de Montjuïc, veguers o senyors dels castells propers (Eramprunyà i Cervelló) i altres hisendats locals dels que es parla àmpliament Gibert.[3]
Nosaltres volem ressaltar alguns noms de dones que ens ressonen, com el de “Lívul” que surt quatre vegades al testimonial de Sant Pere. Una a Sant Boi: “un alou que fou de Bulgarà (home) o de Lívul” (devien ser marit i muller), dues a Provençana: una referència de unes vinyes que van ser de Lívul, Deovota (potser ja era vídua o vivien separats com s’esmenta en altres casos[4]) i una altra del “Pontenare de Lívul” al coll d’Enforcats entre Montjuic, Sants i Provençana (l’actual Pl. Espanya de Barcelona) i una més a Barcelona, prop de la “Boadella” i de la via que controlava el vescomte Udulard (prop de Sant Pau de Barcelona). El fet de que donessin el nom de Lívul al que devia ser un lloc de pas vol dir que aquesta dona tenia rellevància entre els propers.
Vistes des del carrer (abans camí) de Sant Pere. Al fons: Montjuic. AGC, 2021.
Podria ser la mateixa i estar lligada als inicis de Sant Pere de les Puel·les, tot i que no necessàriament formant part de la pròpia comunitat, potser que, lliure dels compromisos matrimonials, s’encarregava d’alguna capella com podria ser la de Sant Julià de Montjuic. Recordem que a una zona propera, Espodoia (el que avui és la ciutat de la justícia) en parlar de la “Torre d’Emma” anomenada a finals del segle XI, trobàvem uns probables orígens en “Sendred Lívul”, un home que agafa com a cognom el nom de la mare, cosa gens freqüent.[5] En una altra afrontació trobem la dona Chixilo, un nom freqüent entre les dones del segle X i del que ja vam parlar en un article.[6]
No queda res de l’ermita de Sant Pere, ni una fita que recordi on era, però tenim, al final del carrer de Sant Pere (antic camí que unia aquest sector amb l’església parroquial), a la casa que fa cantonada amb el carrer paral·lel de Sant Pere més alt, on aquest puja al castell (avui hotel), la font de Sant Pere que, tot i ser d’èpoques posteriors ens pot servir de record, així com els noms dels carrers i aquest barri antic en el seu conjunt que esperem es conservi.
Casa on hi ha la font de Sant Pere, darrera es veu Can Cisternas, un nom suggestiu del lloc d’emplaçament d’una ermita situada com abans les vil·les i els poblats, prop de l’aigua. AGC, 2021.
Aquesta església és documentada per primer cop el 1004 quan Geribert, fill d’Astoval (un dels primers propietaris de la zona) amb la seva dona Blanqueta donen a Sant Cugat (segurament per a quedar-se en règim d’usdefruit) cases i arbres que tenien a “Alchale que diuen Lanera”, als límits trobem el mateix Sant Cugat, la Seu de Barcelona, algun particular i l’església de Sant Pere del cenobi de Sant Pere de les Puel·les. En 1011 l’abat de Sant Cugat porta a judici (amb presència dels comtes i de nombrosos senyors feudals del moment) a Geribert per haver empenyorat una propietat prop d’aquesta església de Sant Pere, evidentment Sant Cugat guanya el plet com acostumava a succeir.
Carrer Sant Pere més alt, sota l’antic castell de Sant Boi, avui hotel-restaurant.
És el mateix temps en que un altre Geribert, el que es feia anomenar “Comte Mir” de la família vescomtal, estableix també un plet amb Sant Cugat pels béns del seu germà Adalbert, suposadament llegats al monestir del Vallés. Temps de lluites entre els que volen centralitzar més el poder i els que volen prendre una millor part. En aquesta lluita n’hi haurà un clar perdedor: el protagonisme de les dones que hauran de quedar relegades a la família o als claustres.
L’església de Sant Boi des del carrer Sant Pere més baix. AGC, 2021.
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’Hospitalet, 15-01-2022
A les que i als que tingueren i tenen cura de les ermites.
[1] VVAA (1992). Catalunya romànica.Vol. XX, Barcelonès, Baix Llobregat i Maresme. Fundació Enciclopèdia Catalana.
[2] Informació donada pel museu i l’ajuntament de Sant Boi
[3] Gibert Rebull, Jordi (2013). A l’ombra de Barchinona. Antecedents i gènesi de la societat feudal a l’entorn del delta del Llobregat (segles VI-XI), p. 125-130.
[4] El 986 el Comte Borrell ven a Aurucia deodicada un terreny a Banyols, al lloc conegut com «Torres», «in termini de Sancta Eulàlia Provinciana» que limitava amb terres de la mateixa Aurucia que havien estat d’Honerada deodicada i dels seus fills, «dona que va ser de el jutge Deudesin i monjo en l’actualitat».
[6] García-Carpintero, A. (2020) “Amalvigia i les dones soles de Banyols. La Marina de l’Hospitalet de Llobregat, segles X-XI” Quadern d’estudi 34. Centre d’estudis de l’Hospitalet, p. 25
El que queda del Castell de Montbui encara s’alça imponent entre els municipis de Bigues i Riells, Sant Feliu de Codines i Caldes de Montbui. Documentat des de 987[1] era la seu de la baronia de Montbui, que es va mantenir unida fins el 1799.
Formava part del que el comte Borrell va donar en feu, el 995, a Gombau de Besora, senyor del castell de Besora i d’altres propietats al comtat d’Osona com Torelló, Sant Quirze de Besora o Montesquiu. A Gombau, primat del Palau, el trobem signant diferents documents importants dels arxius comtals.
Gombau mor el 1050, però abans, en 1041, traspassà la part més important dels seus béns a la seva filla primogènita, Guisla de Besora, casada des d’uns anys abans, en segones núpcies, amb Mir Geribert, el “príncep d’Olèrdola”, de la família vescomtal de Barcelona que es va enfrontar entre 1032 i 1057 a la connivència entre el poderós monestir de Sant Cugat i els comtes.[2]
Aquesta baronia rebia els delmes d’algunes esglésies i parròquies com:
Sant Mateu de Montbui, una ermita preromànica ben conservada que podem contemplar al costat del que queda del castell i que havia estat prèviament parròquia rural del terme.
Sant Mateu de Montbui, al costat del castell, AGC, 2021.
Sant Feliu de Codines, esmentada el 878, formava part del que els reis francs van cedir al bisbe Frodoí de Barcelona per a restaurar la Canònica. Probablement aquesta i les altres celles que es mencionen “als cims del Fai”: St. Genís i St. Martí (capella de St. Martí del Fai, sobre St. Miquel) eren en mans d’una església hispano-goda local que els francs estaven desmuntant.
Sant Miquel del Fai, donada pels comtes el 997 a Gombau de Besora amb l’encàrrec de fer un monestir benedictí, on ja hi havia un altar sota la balma. En 1044 Gombau el posa sota la protecció de Sant Víctor de Marsella, un dels monestirs que instaurava la reforma gregoriana.
Sant Miquel del Fai. Salt del Rossinyol. Postal antiga.
Sant Vicenç de Riells del Fai. Esmentada el 971 en un document de Vic, va ser venuda en 1045 a Gombau pel bisbe Guislabert per quinze unces d’or. Guislabert havia participat amb el seu cosí, Mir Geribert, als inicis de les revoltes i mirava en aquells moments de fer les paus amb els nous comtes.
Sant Vicenç de Riells del Fai i creu de terme. Postal antiga.
Sant Pere de Bigues, alçada sobre una anterior vil·la romana, documentada el 1054 i consagrada el 1156, quan se li subjecten les esglésies de Sant Mateu de Montbui, Sant Vicenç de Riells i Sant Bartomeu de Mont-ras (al límit amb l’Ametlla). A l’acta de consagració es descriu el terme parroquial de mil cinquanta passes al voltant de l’església, amb el puig de Santa Maria de la Creu.
St. Pere de Bigues. AGC, 2022.
Sant Genís de l’Ametlla del Vallés. El 932 el bisbe de Barcelona, Teuderic, consagra aquesta església a precs d’Emma, abadessa de Sant Joan de Ter (o de les abadesses), continuant així la re-conversió del Vallés Oriental iniciada per aquest monestir femení uns anys abans.
Detall de St. Genís de l’Ametlla de Mar, consagrada amb l’abadessa Emma. AGC, 2022
Santa Eulàlia de Ronçana. El terme és esmentat el 932 a la consagració de Sant Genís de l’Ametlla. L’església com a tal ho serà el 1059, quan els comptes infeuden la baronia de Montbui a Mir Geribert,Guisla de Besora i els seus fills.
Sta. Eulàlia de Ronçana. AGC, 2022
Sant Esteve de Palaudaries, documentat com a “Palau d’Àries” des del 904 a la consagració de l’església de Sant Esteve de Parets (en un dels límits del terme parroquial), aquesta parròquia tenia com a sufragaria l’església de Sta, Justa i Sta. Rufina, edificada sobre les restes d’una vil·la romana.
Sant Esteve de Palaudàries. AGC, 2021.
Sant Julià de Lliça d’Amunt. El 946 Sendred i la seva dona Elisabet donen a Sant Cugat un alou de terres i vinyes entre Palau d’Àries (“Licano subterior”), Perafita (un lloc entre Granollers i la Roca) i Sant Julià de Lliçà d’Amunt.
Sant Julià de Lliçà d’Amunt. La torre és del segle XI. AGC, 2021
Sant Andreu de Samalús. Citat el 992 al testimonial dels béns del monestir femení de Sant Pere de les Puel·les de Barcelona, aquesta parròquia va ser exclosa del que Gombau donà a Guisla en 1041.
St. Andreu de Samalús. Foto: Ramon Solé
Santa Maria de Caldes estava més directament sota els comtes i el bisbat, potser perquè donava millors rèdits. El 1059 els comtes infeuden totes aquestes parròquies a Guilla i Mir Geribert, excepte la de Caldes.
Podem treure una visió general de conjunt?
La baronia de Montbui sembla ser un conjunt de parròquies rurals que s’estenien principalment al llarg del riu Tenes. Sota el poder dels comtes, des de finals del segle X és donada al que esdevindrà un suport per a la casa comtal fins mitjans segle XI, abans que els nous comtes refermin el seu poder.
Interior de les restes del castell de Montbui. AGC, 2021
A la mort del comte Ramon Borrell (1017), Gombau esdevé home fort de la cort de la comtessa Ermessenda, signant l’empeny que ella i el seu fill fan sobre el castell de Gurb (1022) o el plet que reconeix els drets d’aprisió d’una dona, Guinidilda, amb els seus parents i amics, a Cervera (1026). En 1032 Gombau perd un plet que interposen Bonfill i Guifard, fills d’Enric, per la herència del seu pare; potser aquest fet ja té relació amb les revoltes dels nous senyors.[3]
En 1035 mor el fill de Ramon Borrell i Ermessenda, que ja havia intentat introduir canvis a la vella política. La comtessa governarà de nou amb el seu nét, que aviat intentarà deslligar-se de la pressió d’aquesta unint-se superficialment a la revolta d’alguns senyors. Aviat tornarà al redós del poder establert, mentre les batalles que lliuren alguns guerrers de la frontera, sota el comandament dels vescomtes, van augmentant. El mateix succeïa a l’altra banda dels Pirineus, però d’una manera més dispersa, mentre que aquí n’hi havia un cap ben visible, Mir Geribert. La cessió de 1041 de Gombau a la seva filla més gran i al seu gendre, Mir Geribert, dels castells de Montbui i de “Palau Dalmanla“ (Montornès), devia ser un intent d’apaivagar el foc.[4]
Montornés, rectoría a l’antic camí de Martorelles. AGC, 2022
En aquesta mateixa línia es pot entendre la connivència, el mateix any, entre el bisbe Guislabert i la família de Mir Geribert i Guisla de Besora infeudant el castell de Ribes i les seves fortaleses, com la de Sitges, a condició que deposin la seva actitud i que li jurin fidelitat (amb dret d’host i de cavalcada).[5]
En 1044 Gombau intervé en els acords entre els comtes Ramon Berenguer I i la seva tercera esposa, Almodís de la Marca, amb el bisbe Guislabert i el vescomte Udalard.[6]Guislabert empenyora l’església de Sant Vicenç de Riells del Fai al monestir de Sant Miquel del Fai i a Gombau de Besora. Guisla i Mir Geribert, ratificaran aquesta donació.[7]
En 1058, superades les revoltes amb l’acatament de Mir Geribert a la sentència imposada, per la qual donava el Castell de Port de Montjuïc (tot íntegre excepte un feu de la església) i la promesa de respectar els drets del comte als seus castells d’Olèrdola i Eramprunyà i, amb la renuncia al castell de Montbui i la retirada d’Ermessenda a l’ermita de Sant Quirze de Besora on morí després de vendre totes les seves propietats al seu nét, els nous comtes reafirmen el seu poder, davant dels nous senyors que els juren fidelitat. Entre ells, Guisla de Besora i Mir Geribert. A ells, i als seus descendents, Berenguer Ramon I cedeix en feu la baronia de Montbui. Mir Geribert i el seu fill Bernat (de la primera esposa, Adelaida de Sant Martí) moren en 1060, en una expedició a Tortosa, a mans dels seus antics aliats, als que Mir havia instat a no pagar les pàries al comte.
Restes del castell de Montbui. AGC, 2022
És llavors quan el bisbe Guislabert dona a Guisla i als seus fills, com a feu episcopal el castell de Ribes, el castell i la parròquia de Montbui i les parròquies de Madrona, Sant Jaume de Barcelona, Sant Joan Despí, Sant Boi de Llobregat, Santa Perpètua de la Moguda, Sant Sadurní del Palau Dalmanla, Sant Genís de l’Ametlla, St. Andreu de Samalús, Vilanova de La Roca, St. Feliu de Codines, Sta. Eulàlia de Ronçana i un feu d’Orúcia (segona dona de Gombau de Besora) a Osona, tot a condició de fer host i homenatge a ell i els seus successors, que li jurin fidelitat i que estableixen un clergue a la Seu de Barcelona.
En 1069 Guisla, filla de Gombau de Besora i senyora del castell de Sant Martí (que Mir Geribert havia reclamat per a Guillem, fill primogènit de la seva primera esposa, Adelaida), fa testament, donant un alou i els rèdits al monestir de Sant Sebastià dels Gorgs (Penedès), fundat pel seu marit.[8]
Malgrat la pèrdua envers el poder de les dones que suposa la instauració del feudalisme, Guisla de Besora es manté forta procurant per la seva família. Una dona no gaire reconeguda per la història o directament vilipendiada per la seva lluita, la mateixa que lliuraren els senyors feudals en una època de canvi generacional.
De les relacions horitzontals familiars, en les que la dona tenia un paper clau, es passa a les patriarcals, amb l’hereu, fent de Guisla una primera pubilla catalana. Filla de la primera dona de Gombau, Guisla, tant la segona dona d’aquest, Aurúcia, com les dues germanes menors, Ermengarda i Ermessenda tenen papers molt inferiors en la herència que reben, que queda supeditat a l’autoritat de la primogènita.
Els drets de la baronia van passar als fills de Guisla i Geribert, Gombau i Arnau Mir. En 1135 Guillem de Sant Martí (nét d’Arnau Mir) ret homenatge al comte de Barcelona, rebent a canvi l’honor de Montcada i els feus de Montbui i de Montornès. El 1204 va quedar sota el bisbe de Barcelona. Durant el segle XIV la capella de Sant Mateu del castell va ser utilitzada com a presó episcopal.
St. Mateu del castell de Montbuic va ser presò episcopal. AGC, 2022
En 1714, després de la Guerra de Successió, els borbònics van fer enderrocar el castell com va succeir amb la majoria de les fortaleses catalanes.
Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’Hospitalet, 29-12-2021
A les dones que han lluitat i lluiten pels seus drets.
[1] Als límits d’una donació del Comte Borrell a Sant Pere de Vic (Udina i Martorell, Frederic, 1951. El Archivo Condal de Barcelona en los siglos IX-X. Estudio crítico de sus fondos, n. 205)
[3] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999). Els pergamins de l’Arxiu Comtal de Barcelonade Ramón Borrell a Ramón Berenguer I. Fundació Noguera. Diplomataris, n. 158, 172 i 223
[4] Ruiz-Domènec, J. E. (2006). Quan els vescomtes de Barcelona eren. Història, crònica i documents d’una família catalana dels segles X, XI i XII. Fundació Noguera, n. 54.
[5] Baucells J., Fàbrega, A., et al. (2006). Diplomataris de l’Arxiu Capitular de Barcelona (ACB) segle XI. Fundació Noguera, vol. 38, n.606-608
[6] Feliu, G. i Salrach, J. M., dir. (1999), o.c., n. 321
Fem una ullada fora de Catalunya és una ampliació d'altres blogs com: "Terra, aigua i racons", "fonts naturals, aigua, muntanya i més" i "Fonts i natura" ampliant horitzonts.