Las ruinas de Sant Vicenç del Bosc y de sus mujeres

Sant Vicenç del Bosc o de «Cercedol». Sant Cugat del Vallès.

El “Castrum Octavianum”, a ocho miliarios de Barcelona, era un asentamiento romano donde, según la tradición, murieron martirizados en el 304 Cugat, Sever, Juliana y Sempronia levantándose, entre los siglos V-VI, un lugar de culto que se convertiría en un lugar de peregrinación. Poco más sabemos hasta que queda bajo la Sede de Barcelona en el 878, cuando los francos conceden al obispo Frodoí el monasterio de St. Cugat que contará con el apoyo de los condes de Barcelona-Girona-Osona.

St. Cugat se convertirá en el brazo ejecutor de la Canónica eliminando todo vestigio de la anterior liturgia visigótica o mozárabe y reorganizando los territorios del Llobregat, el Penedés y el Vallés bajo el nuevo sello eclesial. Sus monjes empuñan la cruz, la pluma, con el uso del latín y la preponderancia del título escrito sobre los antiguos pactos orales y la espada, si conviene. Entre los siglos X-XII, será el principal señor feudal de ocho castillos-fortaleza y de cinco torres de vigilancia en la frontera: Bajo Llobregat (Castelldefels), Penedès y Anoia.[1]

Monestir de Sant Cugat. L’absis i el campanar són les parts més antigues.

Guifré Borrell o Guifré II concede en 904 privilegios al monasterio, de acuerdo con Teuderic, obispo de Barcelona entre 904 y 937. Guifré da a St. Cugat la iglesia de la Sta. Cruz (Cervelló) y confirma otras propiedades en los condados de Barcelona, Girona y Osona. Teuderic por su parte, concede los diezmos, el derecho de dar sepultura y las iglesias de St. Silvestre y Sta. Leda (Vallirana). Teuderic, procedente de Vic,adquiere bienes en la ciudad de Barcelona y en el Vallés. En 940 su sobrino Ermenir con su hermano Sendred y su esposa Transgoncia permutan con el obispo sucesor, Guilarà (937-959),todo lo que su tío había comprado en Barcelona, incluyendo lo que tenía en Aqualonga (Valldoreix), en el “Castillo” de Terrassa y en Caldes a cambio de la mitad de lo que Teuderic legó a la Sede en Cabrera (Collsacabra).[2]  

St. Cugat será el señor de las tierras que consigue gracias a las concesiones de condes y obispos y ratificadas por los reyes francos y papas, a las “donaciones” de propietarios que pasan a ser usufructuarios, a las transacciones que establece con quienes realizan mejoras técnicas o a los expolios que realiza mediante una documentación escrita que la otra parte no posee.

En 942 se celebra un juicio en el monasterio de St. Cugat presidido por su abad. Un tal Gustrimir, en nombre de su hijo Sendred, acusa a Escolástica de retener un viñedo en Cercedol o Cercitulo (el sitio de Collserola donde podemos observar las ruinas de St. Vicenç del Bosc). Ella se defiende diciendo que la tenía en nombre de su señor Riquer, difunto, pero al no poder demostrarlo con escrituras, es obligada a evacuar.[3]  

Cercedol, en sus inicios una mujer, Escolástica, obligada a evacuar.

En el siglo X encontramos grupos familiares que plantan en común. El 965 Juan y Rogada dan a St. Cugat tierras en Aqualonga, Valldoreix, en Llacera (primera mención a esta capilla de St. Cugat) (Mas, SC, LXVII-LXVIII).

Aunque el término Aqualonga es muy frecuente en el s. X, la iglesia de St. Cebrià de Valldoreix no aparecerá como parroquia hasta su consagración en 1046. En el siglo X hará las funciones de parroquia la ermita de St. Vicenç de Cercedol o Cercitulo (después St. Vicenç de Vallarec o del Bosc), como veremos.

Tras la razia de Almanzor (985), con la que encontraron la muerte los monjes (excepto uno que huyó con la documentación, según la tradición), St. Cugat recibe un precepto del rey franco que le confirma sus ya numerosísimos bienes en el Vallés Oriental y en el Occidental, así como en las zonas fronterizas. Estos bienes consistían en tierras con dependencias agrarias, animales, útiles, molinos, iglesias y fortalezas. Las tierras podían ser cultivadas o yermas, utilizadas como pasto o para la renovación de los cultivos.

El rey les concede la inmunidad y el derecho de elección de su propio abad, convirtiéndose, así, en un poderoso señor feudal que vive de numerosas y pródigas rentas. Ya en el siglo XI ese inmenso patrimonio comportará la posesión de un aparato militar y judicial propio. St. Cugat siempre gana los pleitos.

St. Cugat, un poderoso señor feudol que causó diversas extorsiones y numerosos litigios. Un poder que se alza en desmesura.

Las “donaciones”, para quedarse en la propia tierra o para ser enterrados a sagrado, aumentan. En 985 Spanla da en usufructo casa, corral, tierra, huerto y viñedos en Magerova (St. Cugat del Vallès) y un campo en Pozolls (“Puteolos”, Can Costa, Cerdanyola). Ricard y Flavia dan tierras que habían sido de Castellano y de Gonter en “Fero” (faro o torre en Cerdanyola). Guadamir, Pere, Pulcra, Sendred y Cusca, tierra y viñas en Cercedol, Valldoreix siguiendo las disposiciones de Adalà, cuando fue a Barcelona, “donde murió cuando esta fue destruida por los sarracenos” (Mas, SC, CLII, CLIII y CLVI).

La presencia de mujeres “solas” (que actúan en su propio nombre) es frecuente en los documentos del siglo X. Encontramos varias en esta zona, algunas con el apelativo de “Deovota” o “Deodicada” y cercanas al monasterio de St. Pere de les Puel·les de Barcelona que necesitó más tiempo para rehacerse.

Las encontramos en los accesos a la “Fonte Calciata” (St. Llorenç de Font Calçada), cerca del torrente de Can Cabassa en la vía que iba de Sabadell a Martorell, donde se encontraron restos de una villa romana, también en Cercedol, en el valle Vidraria (Vallvidrera) y “ipsas Canales” (Castell de Canals).

Restos del molí de Canals, AGC, 2021

Pero St. Cugat se hará el mayor propietario de esta zona cercana a su término. En 986 Mir y Escolástica venden al abad de St. Cugat y obispo de Girona, Ot, tierra con casas, corral y árboles en el término de Aqualonga, junto a St. Pere de Rubí (Mas, LA, 83). En 987 Luvilo da a St. Cugat parte de su alodio de viña y tierra en Aqualonga, en el lugar conocido como Llaceres. En 990 los albaceas de Luvilo dan una parellada de tierra en “el prado”, en Aqualonga, En los límites encontramos a Llobeta y sus hijos y a Ermesinda y los suyos (Mas, SC, MCCXLI y CCXXV). “El prado” sin más apelativos remite a un lugar de uso comunal que, en manos de los poderosos feudales, como St. Cugat, dejará de serlo.

En 987 Marraziano permutó con St. Cugat tierras, casas y viñas que compró a Ermengarda, en cuyos límites se recuerda a Filmera, Barcelona, femina y Filicite o Filicie, difuntas, nombres que apuntan a la existencia de una comunidad femenina. En 988 Petrone, clérigo, da tierra a St. Cugat en Aqualonga, que limita con St. Pere (de les Puel·les).Simplicia, con sus hijos Madeix (subdiácono), Ausizia, Dazilo y Bonuç, vende a St. Cugat tierra en Cercedol, en el lugar de “les Corts” (que debía ser otro bien comunal). Berica (hombre) y Igilo (mujer) dan en Cercedol y Aqualonga. (Mas, SC, CLXXVI, CLXXXIV, CXCIV y CXCVI).

En 991 los albaceas de Suñer dan a St. Cugat tierra en Campanyà (primera mención de Sta. María de Campanyà). Suñer y su mujer, Estudia, permutan con St. Cugat tres tierras de Aqualonga en Campanyà, el valle del río Seco y el monte de Rimila y “el prado” con la fuente de Petro, en cuyos límites volvemos a encontrar en Llobeta y sus hijos (Mas, SC, CXXXI y CCXXXIII).

Santa Maria de Campanyà, AGC, 2022

El monasterio femenino cederá (por necesidad y/o presión) parte de su dominio a St. Cugat en 993, cuando Adelaida “Bonafilla”, con las hermanas Deovotas Ermetruit, Agudància, Ermelle y Quintol, permuta con St. Cugat tierras en Aqualonga por tierra en Provençals (Mas, SC, CCLVI).

En 995 Revella, viuda de Flavi (un guerrero), da la tercera parte de lo que su esposo le legó en Aqualonga y en Cercitulo. Nefridi y su mujer, Casta, dan tierras, viñedos, casas y árboles en el canal que limitan con tierras del mismo monasterio, con la vía pública, con el río Rubio y con alodios del veguer Seniofred de Rubí. El 996 Engoncia vende a St. Cugat una tierra en el término de Aqualonga que limita por todas partes con propiedades de St. Cugat excepto por el canal que va a los molinos (Mas, SC, CCLXVIII, CCLXX y CCLXXI).

La iglesia de St. Cebrià de Valldoreix se constituirá en parroquia en 1046. La primera parroquia de Valldoreix fue St. Vicenç de Vallarec o del Bosc, así se cita en 999 cuando Cixela (hombre) con Ermengola y Ermetruit permutan con St. Cugat unas viñas en Cercedol, en cuyos límites encontramos a Ermengarda Deodicada (Mas, SC, CCCII). Aquí vemos claramente cómo una ermita que hacía de parroquia y en cuyo entorno las mujeres tenían un papel destacado, acaba siendo absorbida por la iglesia patriarcal, desapareciendo sus nombres de la historia.

St. Vicenç del Bosc, parroquia del siglo X cuidada, muy probablemente por una mujer, Ermengarda Deodicada. AGC, 2024

Maria Àngels García-Carpintero, Terrassa, julio, 2024

A las mujeres de la historia cuyos nombres han sido obviados.


[1] Salrach, J. M. (1992) “Formació, organització i defensa del domini de St. Cugat en els segles X-XII”

[2] Feliu, Gaspar (1971) El dominio territorial de la Sede de Barcelona (800-1010). Tesis UB, I: obra y II: documentación, n. 4, 5, 6 y 12.

[3] Salrach, J. M. i Montagut, T. (dir.) (2018). Justícia i resolució de conflictes a la Catalunya Medieval, segles IX-XI. FN. Textos jurídics, 2, plet n. 71

Viladecavalls, un patrimoni històric i natural a conservar

Pilars de terra a la riera de Gaià, al seu pas per Viladecavals

Bona part dels primers topònims medievals fan referència a característiques del relleu. Si Viladecans (vila de “cannis” o de canyes), indica un terreny d’aiguamolls, Viladecavalls (vila de “cavallis”) no fa referència, com s’ha pensat sovint, a una notable presència de cavalls, sinó als encavalcaments de serres i turons que han format els torrents i les rieres que travessen aquest municipi.

La principal riera és la de Gaià, que neix a la serra de l’Obac. Un dels seus subministraments són els caus d’en Guitard,  una formació càrstica (de roques solubles a l’aigua) per on aflora l’aigua de la pluja uns dies després de la seva caiguda. En un tram d’aquesta riera trobem les formacions geològiques conegudes com “pilars de terra”, una meravella amagada i poc coneguda. Al voltant d’aquesta riera que travessa el municipi per l’est i d’alguns dels torrents que en ella aboquen, trobarem indicis dels primers assentaments.

Al torrent del Llor, que desemboca en Guanteres (o Gonteres), hi ha les restes mig enrunades d’un molí hidràulic a l’indret conegut com “El Molinot”, on es van trobar restes ibèriques i romanes.[1] Malauradament la font i l’aigua d’aquest torrent van ser contaminades per l’abocador.[2]

Restes del molinot, un entorn molt degradat.

A l’est de la riera de Gaià, al límit amb Terrassa, Can Tries, amb l’església romànica de Santa María de Toudell, on es van trobar restes d’enterraments primitius denominats “sepulcres de fossa”. El torrent del Salt que travessa aquest indret naixia al destruït turó del “Roc Blanc”, del que queda el nom i la pedra que el recorda i circulava entre penya-segats donant vida a nombroses deus i fonts desaparegudes amb la urbanització i la industrialització del sector.

Per damunt de Can Tries, Can Mitjans de la Guardiola, que remet a una possible torre de guàrdia, donat el seu emplaçament privilegiat i el cognom de un llinatge de cavallers (els Guardiola) mencionats des del segle XI.

Can Mitjans de la Guardiola, per damunt de la riera de Gaià.

I al sud, Can Mir, amb l’ermita romànica de Sant Miquel de Toudell, on es van trobar restes ibèriques romanes i a prop, el que queda del castell de Toudell.

Restes del castell de Toudell, prop de l’ermita de Sant Miquel

Al nord de Viladecavalls, la serra de Coll Cardús, on podem gaudir millor de la natura, ja que és un connector ecològic entre els parcs naturals de Montserrat i Sant Llorenç de Munt-l’Obac on trobem molt patrimoni històric i natural, com l’anomenada “Pedra Degollada” o els forns i la font de Can Margarit.

Des de Coll Cardús, per la vessant de Vacarisses, a l’oest, circula el torrent de Sant Jaume, límit natural amb Olesa, que s’unirà amb la riera de Gaià al sud, desembocant junts al Llobregat amb el nom de riera del Morral o de la Costa.

Ja que la informació general està a l’abast,[3] només hem contextualitzat per mostrar la presència i l’acció de les dones als inicis de la documentació dels llocs emblemàtics de Viladecavalls.

El 986, en la reparació documental del monestir de Sant Cugat del Vallès, hi ha la deixa que va fer un tal Guntred de l’alou de Toldello (Santa Maria), som ja a la Edat Mitjana i trobem un nom got vinculat a aquest més antic de Toudell. Sant Cugat, braç armat del bisbat de Barcelona, s’obria pas amb nombroses propietats que li són lliurades per quedar-se en usdefruit, ser enterrat “a sagrat” i, en alguns casos, també sota coacció o extorsió.

Potser aquest Guntred o el Gonter que trobem a la documentació de la zona, va donar nom al topònim de Guanteres o Gonteres. En la primera documentació només veiem noms i renoms tant en homes com en dones. Més endavant, els homes començaran a incorporar un cognom que fa referència al lloc o als pares, mentre que les dones només ho fan si són d’alt nivell.

El primer document a considerar per la història és de 1065, quan Bonfill Sanla dona a la seva esposa, Guisla diferents alous que tenia a les parròquies de Santa Eulàlia Provençana, Sant Andreu del Palomar o Terrassa (terres, vinyes, cases i sagrer) endemés de, entre moltes altres propietats, l’alou de Toudell amb una torre de pedra i cal, la seva església i el camí entre ambdues edificacions que abans es podien visualitzar entre elles (castell i església).

Sant Miquel de Toudell

Entre les signatures trobem les de Sicards (dona) i Bonfill Guillem de Castellvell. Bonfill Sanla i Guisla serien vassalls directes dels Castellvell (a ell i als seus senyors els trobem signant molts documents de la zona). Tots es fan servils, però ells són als primers graons de la piràmide feudal que ofegarà i escanyarà als de baix, especialment quan els senyors es multipliquen.

L’alou de Toudell limitava a l’est amb el terme de Terrassa y el coll de “Boni Astri”, al sud amb la parròquia de Oleastrelli (Ullastrell), a l’oest amb “Villa de Cavallis” i al nord amb “Villa de Gaiano”. Entre les signatures, les de Bonfill Guillem i Sicardis. Al final s’afegeix una addenda dient que aquest alou, si Guilla no s’ha tornar a casar, passarà al fill que l’hagi cuidat més i, si cap fill l’ha cuidat, serà per Sant Cugat.[4] Potser aquest afegit va ser del propi Sant Cugat. Era habitual que les vídues conservessin els béns heretats només si no es tornaven a casar, però la puntualització dels fills, no la trobem normalment.

Aquestes afrontacions diferencien entre Toudell (castell amb l’ermita de Sant Miquel, accessible) la Villa de Cavallis o Viladecavalls i la Villa de Gaià, que deu ser la de Santa Maria de Toudell, d’un impressionant i bell romànic, al que no es pot accedir normalment, al quedar dins la masia de Can Tries.

El primer document que menciona Santa Maria de Toudell és de 1086, quan Sicard dona a Sant Cugat i a aquesta església el seu alou a Masquefa que comprà a Mir Bonfill i Guisla. Sembla que són els mateixos protagonistes de 1065. Santa Maria de Toudell quedarà al segle XIII sota el priorat de Santa Maria d’Egara, quan l’església afavoria les canòniques de St. Ruf i els noms de les dones comencen a desaparèixer, sent anomenades per un diminutiu i/o per la seva relació familiar.

Santa Maria de Toudell a Can Trias

Aprofitant les antigues construccions, com les torres de pedra i calç que es mencionen sovint, es basteixen les ermites i els “castells” o cases fortes com el de Toudell (amb l’església de St. Miquel), el primer documentat i del que només queden unes restes que aviat cauran si no es protegeixen.

El Castell Sobirà era a la serra del Sorbet, amb l’església de Sant Martí, una advocació molt apreciada pels francs. Sant Martí del Sorbet va ser consagrat el 1096. A l’acta es diu que va ser edificada pels habitants, dins el terme de Sant Pere d’Ègara, parròquia que aglutinava altres fora de Terrassa, com segles abans ho havia fet la Seu d’Ègara. Gerbert Hug i la seva esposa Letgarda donen el cementeri i l’espai de sagrera, un pedrís on n’hi havia un mas en el que viu Sicard i els seus fills. Aquesta dona, amb el mateix nom que la de Castellvell, potser tenia cura de l’església, com era habitual.[5]

Sant Martí del Sorbet, dalt d’un dels turons del municipi

Del Castell Jussà només se sap que era en mans dels senyors de Viladecavalls, es considera que podria estar al lloc on queden unes restes conegudes com “la torre”,[6] a sobre del pont de la carretera d’Olesa. Aquestes restes, de les que aviat no quedaran res, podien ser les d’una torre de vigilància prèvia. Molt a prop tenim St. Jaume de Castelló, a Olesa, però just al límit de Viladecavalls, a la mateixa riera de Sant Jaume, un lloc molt antic, anomenat sovint com “Castelló”, on es va trobar una necròpolis visigòtica.

El “castell” de la Borrumina o Barrumbina, al nord i prop del turó de Gonteres, el trobem mencionat el 1114 en una definició que fa la filla de Ramon Gonteres. Sembla que a finals del segle XVIII només quedava una paret. A Gonteres, com a altres indrets de Viladecavalls s’han trobat restes paleontològics.

Jaciment paleontològic de Can Gonteres, a la riera de Gaià.

Aquestes edificacions eren sota el castell de Terrassa i les esglésies de St. Pere i Santa Maria d’Egara, però a partir del segle XIII les propietats es disgreguen havent de fer front els pagesos als múltiples censos.

El municipi de Viladecavalls serà segregat de Terrassa a mitjans del segle XIX, afegint-se alguns masos del sud que havien pertangut a Ullastrell. És un poble recent amb molta història antiga que va sent recollida pels estudiosos del lloc i divulgada per un Ajuntament que hauria de posar més interès en conservar el que encara queda d’un patrimoni històric i natural important.

Can Sanahuja, al sud, prop d’Ullastrell

Maria Àngels Garcia-Carpintero Sánchez-Miguel, Terrassa, 23 de juny de 2024

Fotografies de Ramon Solé i de l’autora

Als que s’entesten en cuidar del patrimoni cultural i natural dels nostres entorns.


[1] Nolla, J. M. 1994 “Protohistòria i mon romà. Una aproximació arqueològica”. Quadern n. 1 d’història de Viladecavalls. Ajuntament Viladecavalls.

[2] Del Campo Capilla, Juan Luis, 1995. “Fonts de Viladecavalls”. Quadern n. 3 d’història de Viladecavalls. Ajuntament Viladecavalls.

[3] DDAA, 1991. Història de Viladecavalls. Ajuntament de Viladecavalls

[4] Puig i Ustrell, Pere (1995). El monestir de Sant Llorenç del Munt sobre Terrassa. Diplomataris dels segles X i XI. FN, n. 420

[5] DDAA Catalunya Romànica. El Vallés, vol. XVIII, p. 278, transcripció de l’acta de consagració.

[6] Del Campo Capillas, Juan .Luis. (1994). “Camins vells de Viladecavalls”. Quadern n. 1 d’història de Viladecavalls. Ajuntament de Viladecavalls

St. Pere i St. Pau de El Prat, dels seus orígens a Provençana a la seva independència i agrupament poblacional.

Conjunt acual de St. Pere i St. Pau de El Prat de Llobregat. AGC, 2022

En El Prat de Llobregat, part del territori de Provençana fins la seva separació en el segle XIII, quan el riu va canviar de curs deixant aïllat “l’illa de Banyols”, els senyors que dominaven eren l’església (amb els bisbats i els monestirs), els comtes i reis amb els seus vassalls i, a partir del segle XII, els cavallers al servei d’aquests poders laics i eclesials.

Al territori de El Prat veurem actuar unes quantes famílies descendents d’aquests cavallers o “milites”. Els Sant Joan, que van participar en la conquesta de Mallorca (ja trobem un “Pere de Sant Joan” en 1161 en Banyols i en la parròquia de Sta. Eulàlia de Provençana).[1]

Els Llobregat, família a la que pertanyia l’abadessa de St. Pere de les Puel·les, Guisla (1147, segona consagració del monestir benedictí femení), emparenten amb els Amell (un d’ells, cavaller templer i altres, posteriorment, de l’orde de la Mercè).

En aquests temps El Prat té una capella adossada al “mas de Sant Pau”. Barceló Vidal és el primer masover-ermità (1283) anomenat.  L’ermita, que seria similar a la de Bellvitge, apareix esmentada, com a tal, en 1371 en el testament de Pere Viader (una altra família notable de El Prat). D’aquesta capella només queda una talla romànica de St. Pau, ja que va ser derruïda per una riuada en 1617.

La talla romànica de St. Pau de El Prat. AGC, 2022

En 1408 Pere Palau estableix a Arnau Viader en la torre “Llampada”, en Les Landes o “Llanes”. Esta torre (Esllampegada o Llampada) serà el preludi del far del Llobregat o “torre del cap del riu”, reedificada en el segle XVI per a protegir la població de pirates i corsaris.

En 1418 Bernat Gual sol·licita edificar una carnisseria al costat del seu mas Gual, al terme de Provençana. La carnisseria, amb uns amplis límits entre St. Boi, el riu i el mar, aglutinaria els ramats propis, donant origen al nucli de El Prat.[2]

La plena independència respecte de les parròquies de Provençana i de Sant Boi s’inicia en 1540 i s’aconsegueix en 1544 amb la confirmació d’una butlla papal i malgrat l’oposició d’altres nuclis com L’Hospitalet o St. Boi.[3]

Joan Amell, ciutadà barceloní, donà al rector i a la parròquia de El Prat, el 1556, dues mujades per a construir l’església, la casa del rector, l’hort i el cementiri.[4] L’ermita de St. Pau de El Prat restarà abandonada a la casa forta de “Cal Peixo Vell” (enderrocada en 1957), per on van passar, emparentats, els llinatges de El Prat (Amell, Llobregat i Sant Joan). El record d’aquest emblemàtic lloc resta en el parc del “Fondo del Peixo”, junt a l’Avinguda Canal i els finestrals gòtics de la que es coneixia com “La Torre Gran” als jardins de la Torre Muntades.

Eucalipto al parc del «Fondo del Peixo». AGC, 2022

El Delta, entre el riu i el mar, era una zona apreciada per a desembarcar, amagar-se i proveir-se d’aigua dolça, caça, sal i/o esclaus. Cal recordar que l’esclavatge perdurava, tant entre els musulmans com entre els cristians. Els corsaris turcs van prendre tretze hostatges a les festes de St. Pere i St. Pau de 1564.

Record del far i del Delta al «fondo del Peixo»,

A finals d’aquest any n’hi ha un intent de reedificar l’hospital i la capella de Sta. Càndida en el que ja és “la pobla” de l’Hospitalet, però el conveni, signat amb les beates de St. Francesc, no va prosperar.[5] Era el temps de la clausura obligada a les religioses i les comunitats més actives i obertes anaven desapareixent. En 1593 es resol edificar la nova església de St. Pere i Sant Pau.

Can Peixo Vell al llibre d’en J. Codina «La gent del fang».

Els antics cavallers van passant a ser masovers; els primers masos, la torre del far, amb alguna caseta pels soldats i un hostal pels obrers i vianants, la carnisseria (agrupament dels ramats), amb la que els locals es fan forts davant  els propietaris barcelonins, serà el nucli de la nova parròquia, al voltant dels quals s’establiran els primers jornalers i menestrals. L’esclavitud es deixa de banda davant la mà d’obra francesa que arriba fugint de les guerres europees.

En 1613, l’església, encara inacabada ja té culte, en ella es reuneixen les primeres confraries locals, sota St. Pere i St. Pau, i els procedents de la immigració francesa, sota  els sants metges St. Cosme i St. Damià. En 1678  ja té campanar i portal major, en ell es reuneix el nou consell de el Prat. A principis del segle XVIII l‘obra ja està consolidada. Va haver-hi un intent de refer la capella de St. Pau però no es va fer. La bella imatge romànica serà custodiada a Cal Ixo (masia dels masovers que cuidaren les propietats de l’antiga “Can Peixo Vell) i actualment es pot contemplar a l’església de St. Pere i St. Pau de El Prat.

L’esglèsia de St. Pere i St. Pau abans de 1936

Malauradament l’antiga església de St. Pere i St. Pau de El Prat vat ser incendiada, com tantes altres en 1936. En 1939 es projecta una nova de la que s’edifica la cripta, el campanar i la rectoria i, entre 1969 i 1971, es basteix el modern temple actual.

Plaça al «fondo del peixo»

Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 2-04-2024

Als veïns i a les veïnes de El Prat de Llobregat que tants serveis ens va oferir especialment als primers habitants de Bellvitge i ens ofereix.


[1] Alturo i Perucho, Jesús (1985). L’arxiu antic de Santa Anna de Barcelona del 942 al 1200. Fundació Noguera (FN). Textos i documents, 8-10, n. 347.

[2] Codina, Jaume (1966) Delta del Llobregat. La gent del fang. El Prat: 965-1965. Montblanc

[3] Codina, J. (1987). Els Pagesos de Provençana (984-1807). Societat i economia a l’Hospitalet pre-industrial. Publicacions de la Abadia de Montserrat. Vol. I, p. 284-288

[4] Codina, J. (1987). Els Pagesos de Provençana (984-1807) Vol. II, p. 18-20 i

Madurell, J. M.  (1977) Fulls Històrics de l’Hospitalet de Llobregat. Notes documentals d’arxiu. Ajuntament de l’Hospitalet, doc. 13.

[5] De Palma de Mallorca, Andreu, P. (1958). Prat de Llobregat (ensayo histórico). Ed. Facsímil de 2009. Ajuntament del Prat. Introducció de Joan i Josep Fernández Trabal, p. 399-404 i 431-436.

L’aigua al Pla del Bages. Sallent del Llobregat

Aiguamolls de la Sala prop del riu Llobregat a Sallent

El pla del Bages és una amplia zona que s’estén per les conques baixes del Llobregat i el Cardener abans que aquests rius es trobin a Castellgalí, prop del monument funerari romà de la torre del Breny.

Una zona ben irrigada per la sèquia de Manresa, que des de Balsareny baixa cap al parc de l’Agulla de Manresa, i pel mateix riu Llobregat, dues conduccions d’aigua (una humana i l’altra natural) que a Sallent es bifurquen.

Vistes des del castell de Sallent

La sèquia, una obra d’enginyeria del segle XIV, té un recorregut d’uns 26 km, però només ha de salvar un desnivell d’uns 10 m., el que s’aconsegueix amb diferents aqüeductes i soterrant les aigües en alguns trams.

Aqüeducte de Conangle, obra del segle XIV

L’aqüeducte del Conangle, antic com la sèquia, al sud de Balsareny i al nord de Sallent, mostra aquesta desviació del canal respecte del riu, deixant la colònia de Vilafruns (Balsareny) a l’est, on la sèquia encara corria paral·lela al riu.

La torre d’en Roca (Sallent, prop aqüeducte Conangle) i al fons Vilafruns (Balsareny)

Fins la colònia minera de la Botjosa encara no es desvien molt, passant tots dos cursos per la mateixa població de Sallent, on queda un record de la sèquia prop del fortí de la Rampinya, un barri que es mobilitza demanant que no es permeti l’ampliació de la pedrera propera de La Plana.

Record de la sèquia al barri de la Rampinya de Sallent

La sèquia, cap el oest, salvava el torrent de Soldevila amb l’aqüeducte del Vilar, per damunt de les mines de potassa, una explotació minera de principis del segle XX, l’única d’aquest tipus que perviu a l’Estat.

Aqüeducte Vilar a Sallent

A la banda del riu trobem la fàbrica del Guix, una explotació minera des del segle XIV, amb el seu canal i la seva resclosa. El riu segueix el seu curs cap a Cabrianes, però abans, a un polígon industrial, trobem una masia: “l’Illa”, documentada des del segle XII i que probablement es va bastir sobre una vila romana.

Canal i «casa» o fàbrica del guix

Des de la Botjosa, petit reducte de l’antiga colònia obrera de les mines de potassa, prop del poblat ibèric del Cogulló, la sèquia segueix el seu camí passant per una ermita de probable origen romànic: Sta. Magdalena de Bell-lloc, on trobem les restes del malaurat “roure gros” i podem fer un bonic passeig vora alguns trams de la sèquia.

La Sèquia a Sallent, al fons Sta. Magdalena de Bell·lloc i la muntanya de sal

A l’alçada d’aquest emplaçament, però a la banda del riu trobarem els espais de la Corbatera i els aiguamolls de la Sala. Les aigües del riu, en una zona plana com aquesta, són aprofitades bàsicament per usos industrials, com l’alimentació d’una central elèctrica, però al mateix temps han permès la formació d’una zona humida (aiguamolls de la Sala) molt important per a la migració de les aus, mentre que a la banda esquerra del riu les aigües freàtiques han format la bassa de la Corbatera.

Resclosa i canal del Llobregat a Sallent

El torrent de la Sala irriga la zona que duu aquest nom, un ampli espai molt important per la fauna i la vegetació. A la banda de ponent continua el seu curs la sèquia, plàcidament, malgrat les moltes amenaces que pateixen les seves aigües.

La sèquia als plans de la Sala

Abans de deixar que la sèquia continuï cap a Sta. Anna de Claret a Santpedor (Sant Pere d’Or) on trobarem la casa del sequiaire i l’aqüeducte del riu d’Or, ens podem acostar a una altra ermita: St. Ponç, documentada des del segle XII  i adossada al mas Coll, des d’on podem veure aquestes planúries tant històriques com ben aprofitades i, per sobre de tot, dignes de conservar.

Plans de la Sala i Montserrat al fons des de l’ermita de St. Ponç

Deixarem la sèquia seguint el seu curs envers Manresa i el riu cap a Monistrol.

Fotos de Ramon Solé y de la autora.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 17-01-2024

Als i a les que procuren apaivagar la set no contaminant les aigües

El montserratí, castillos y torres medievales de defensa y vigilancia

Castillo de los Castellvell, señores feudales de la zona que rodea Montserrat

En un artículo anterior nos referimos al “montserratí”[1] o área que rodea Montserrat con municipios de diferentes comarcas que están vinculados a esta formación rocosa, geográfica, histórica o culturalmente.

Es algo que comprobamos sobre el terreno con la observación des de diferentes posiciones de la silueta “serrada” de esta montaña emblemática que, aunque pudiéramos considerarla una unidad, siempre estuvo dividida, al menos desde que tenemos documentación (alrededor del año 1000).

La zona central de Cataluña: Bages,sur de Osona y del Berguedà, quedó separada de la Gòtia tras la revuelta antifranca (826-827) protagonizada por Aissó y Guillem con el apoyo de tropas sarracenas, partidarios de Berà. Bernat de Septimània, esposo de Duoda y conde de Barcelona entre los años 826 y 832 sofocó la rebelión ganando prebendas con ello, aunque posteriormente sería destituido por intrigas de la corte. Recuperaría su título y sus bienes entre 835 y el 844, cuando moriría decapitado por traición.

Torrota de Vacarisses

La zona estuvo fuera del dominio franco ya que tras la muerte de Ludovico Pío el Imperio queda fragmentado entre sus tres hijos, reinando finalmente Carlos el Calvo (-877) en Occitania. Su conquista representará la posibilidad de ampliar las fronteras hacia el Penedès y hacia La Segarra-Urgel.

Es un área donde abundan los topónimos de origen árabe, como el de “guardia” o “guardiola” (torre de defensa) o el de “cirera”, que significa “luminaria” y señala a las torres de vigilancia y comunicación que encontramos en la cima de montículos, también denominados faros o talayas, un sistema de señales muy necesario en una población tan dispersa.

El castillo de Sacama y la iglesia de St. Pere a Olesa de Montserrat

La arqueología y la toponimia dan muestras de la continuidad de los hábitats, así como de los nuevos establecimientos que progresivamente irán buscando zonas bien irrigadas (como las que responden al topónimo “Palau”[2] de origen musulmán) y comunicadas, dejando atrás aquellos montículos de difícil acceso y fácil vigilancia donde se instalaban castillos y torres.

En las vías que rodean Montserrat, siguiendo los cursos del Llobregat y el Anoia, encontramos fortificaciones desde donde se podría vigilar y controlar el comercio y los impuestos. El mismo fin que tenían los romanos cuando utilizaron la fuerza de los esclavos para construir caminos.

Castellolí, en l’Anoia, un puesto importante de vigilancia y defensa.

Entrado ya el siglo XI encontramos mayor presencia de iglesias que responden a la nueva organización en parroquias y “sagreras”, aunque hay algunas ermitas muy antiguas (alrededor siglo V) que apuntan a una vida monástica con la que se implantó el primer cristianismo que aquí nos llegó desde Oriente a través del norte de África.

De algunas de estas edificaciones sólo quedan sus ruinas o sus nombres (ya que fueron muy transformadas). Veremos algunos ejemplos.

En el norte de Montserrat tenemos castillos como el de Castellbell (feudales que dominaron la zona), el de Castellet (St. Vicenç) o el de Castellgalí, con nombres que ya indican la función de sus orígenes.

Murallas de los restos del castillo de Castellgalí

Entre 889-890 los reyes francos dieron los derechos fiscales de Manresa al obispo de St. Pere de Vic que cederá en 925 al monasterio de Ripoll los diezmos de St. Pere de Vilamarics (“villa Milech” o “Mèlik”) construida sobre una villa romana entre St. Vicente de Castellet, Castellbell y Marganell. Aquí vemos como una propiedad de probable origen musulmán se convierte en una iglesia.

Restos de la iglesia de St. Pere de Vilamarics o «vila Mèlik»

En 951 el papa confirma al monasterio de Ripoll las propiedades de Manresa con sus monesteriolos. Pese a que ya eran pequeños cenobios, Ripoll las tendrá como simples propiedades agrarias. El monasterio de Sta. Cecília (Marganell), más antiguo que el de Montserrat, recibe más donaciones de los fieles. Cesáreo (-981), primer abad reconocido, compró el 942 a su tía Druda y a su primo, Ansulf, por diez onzas de oro, un alodio en el castillo de Marro, más adelante representará uno de los tres intentos de independencia respecto del arzobispado de Narbona. Los litigios entre el abad Oliba de Ripoll y Sta. Cecília por el control de la montaña de Montserrat fueron frecuentes, lo que parece responder a diferencias entre el norte carolingio y estas áreas con mayor presencia musulmana e hispano-goda en las que se dieron intentos de entendimiento (como el “adopcionismo” que promulgaba Félix de Urgel) que serían cercenados.  

El castillo de “Marro”, junto con el de Otger, citado junto a una capilla de Sta. Magdalena en un documento de 1042, son algunos de los primeros mencionados y de los cuales sólo sobrevive el de la Guardia de Collbató que, como el de Bonifacio o de la Guardia del Bruc (del que sólo quedan ruinas junto a los restos de la ermita de “St. Pau Vell”) quedó bajo el obispado y los vizcondes de Barcelona, con sus propios litigios.

Castell de «Guàrdia» de Collbató, uno de los que aún perduran, bajo la mitra de Barcelona

En esta zona sur (la parte norte del Baix Llobregat) encontramos numerosas fortificaciones como el castillo de Sacama (Olesa, con la capilla de St. Pere), los de Espadas y Esparraguera, citados ambos en 985 cuando son entregados a St. Pere de Vic, el de St. Jaume de Castellví de Rosanes (los poderosos feudales de la zona), el de Rosanes en Martorell (así denominado por las arcillas rojizas del Llobregat) o el de Abrera o “Voltrerà” (que significa “cerca del agua”).

Montserrat des del castillo de Rosanes de los poderosos Castellví. Foto: Martí Porterias

Ya en el Alt Penedès, tenemos el de Gelida y en l’Anoia otros varios como el Castell de Cabrera (d’Anoia), el de Masquefa (junto a la capilla de St. Pere), el de Castellolí y, más alejados, los de Piera o el de Ódena. Es en esta zona, cerca de las vías desde las que se amplían las fronteras, donde encontraremos un mayor número de fortificaciones que merecen un estudio propio.

Montserrat des del castillo de Gelida (Anoia)

[1] https://historiasdebellvitge.wordpress.com/2024/02/28/mes-lluny-o-mes-a-prop-montserrat-a-prop/

[2] En St. Andreu de la Barca (o de “aigüestosses”) hay una zona así denominada.

Maria Àngels García-Carpintero, L’Hospitalet, 16-03-2024

A quienes aman la historia y el patrimonio

Todas las fotos, excepto la que hemos indicado el autor, son de Ramón Solé y de la autora

El Llobregat, puentes y barcas en la zona baja del río.

Arc de triumf i pont gòtic, estructures romanes i medievals reconstruides. AGC, 2022

En 1089 Guillem Bellit, con bienes en Barcelona el Vallés, Bages y Osona, deja un legado para el puente del Llobregat que estaba en obras.  En 1093 su esposa Aissulina dejará diversos bienes que tenía en Cervera, Barcelona y el Bages a sus hijos y a diferentes instituciones religiosas, también una parte para el puente del Llobregat.[1] En 1091 Ermengarda, dejaba bienes a su esposo, Guillem Bonfill, un alodio en “Arija” (Sarriá) a su hija Flaudina, un legado para el Hospital (no sabemos cuál) y otro para restaurar el puente delLlobregat.[2] Es un primer testamento de una mujer que dona para servicios públicos y no sólo a instituciones religiosas como era habitual.

El puente debía ser el puente romano de Martorell, el único que hubo durante siglos. Entre 1283 y 1295 el puente, conocido como de St. Bartomeu por la capilla románica de la que quedan algunos restos en un extremo, fue reconstruido. El arco gótico del puente es de posterior, así como el apelativo del “diablo” y sus leyendas.[3]

Restes de la capella de St. Bartomeu, a l’extrem del poble. AGC, 2022

Las inundaciones y los cambios de cauce fueron frecuentes en el Delta, como también la lucha para canalizar las aguas estancadas y minimizar los efectos de los desbordamientos del río con terraplenes. La primera riada documentada es de 1143, dos más conocemos de 1267 y 1283, aunque según Vives i Tort no provocaron la destrucción del puente de Martorell, como se ha dicho.

El río Llobregat también se podía cruzar en barca por Abrera, Sant Andreu y Sant Boi. En la zona deltaica o “Banyols” había algún vado, como el “Gual dels Tarongers”, en Viladecans, que permitía cruzar si el río no bajaba muy crecido. Posteriormente se habilitará una barca de pasaje que sufrirá numerosos percances. En 1234, en una permuta entre el rector de Sta. Eulalia de Provenzana, Pere de Vilar, y el sucesor deRamón de Guanagau y de Guillem de Sobarbar, caballeros, el camino del Medio que conducía a la torre de Banyols y a la ermita de Bellvitge, se describe como “Camí de la Barca de Banyols” porque llevaba al sitio por donde se podía cruzar el río para ir a la “Illa de Banyols” (El Prat) aislada desde 1211 cuando el Llobregat cambió de curso.

Riu Llobregat al seu pas per Martorell. AGC, 2022

En 1257 Jaume I crea la institución del “sometent” (milicias) y manda a los habitantes del Baix Llobregat que tengan armas para defenderse de ladrones y raptores, si no lo hacen serán castigados. En realidad, los que preocupaban al rey eran sus enemigos, los poderosos señores feudales de la zona y lo que buscaba con estas movilizaciones forzosas era tener un cuerpo disponible para los intereses reales. Esta institución se convertirá en el “sacramental” o cuerpo policial para proteger la ciudad. Cada población había de disponer de un número determinado de hombres al servicio de Barcelona y de sus costas.

En 1303 el Consell de Cent proyecta y hace construir un puente de madera en St. Boi. Una vez cruzado el río, un camino subía hacia St. Climent del Llobregat, Begues y Olesa de Bonesvalls, comunicando el Pla del Llobregat con el Penedès. Una vía de transporte de mercancías y de comunicación muy importante para el Pla del Llobregat y Barcelona, ya que propiciaba las peregrinaciones, los mercados y las guerras.

Carrer Pont a Sant Boi del Llobregat. AGC, 2021

La Ciudad Condal es propietaria, en 1327, de la barca de pasaje que arrienda, así como el puente de madera que se hizo en Sant Boi. Una parte de Banyols queda mejor comunicada con St, Boi. El Consell de Cent adquiere en 1335 el derecho de arrendar la barca del Prat, tal como hacía con el puente de St. Boi (destruido en 1315 y nuevamente en 1336)[4]. Este organismo impondrá los precios del pasaje para personas, animales y mercancías.

Home i cavall forasters, 2 diners; foraster a peu, 1 diner; barceloní i cavalcadura, 1 diner; barceloní a peu, 1 malla; centena de caps de llana, 10 diners; un porc, 1 malla; una truja amb porcells, 1 diner; un bou, 1 malla; una vaca amb vedell, 1 diner; naturals i eclesiàstics, francs.”[5]

En 1343 los de “l’illa de Banyols” actúan colectiva e independientemente del resto de parroquianos de Provenzana, para el establecimiento de la barca con las tasas establecidas por Barcelona.

La barca de pasatge del Prat tenia una sirga o corda per ajudar a traspassar el riu. Encara era utilitzada quan les inundacions destruïen els ponts.

Las franquicias de los ciudadanos de Barcelona provocan conflictos con los propietarios locales que se agrupan para resolverlos o minimizarlos. Los problemas llevan al inicio de los primeros ayuntamientos, denominados el “común” o la “universidad”, en los que estarán representados todos los estamentos sociales excepto la mujer, que sólo será considerada si es viuda, como cabeza de familia, algo que perduró durante el franquismo.

El siglo XIV es el de la gran expansión política y comercial por el Mediterráneo de la Corona de Aragón, de la que Catalunya formaba parte. El Cap del riu, enclave del antiguo puerto al abrigo de Montjuïc, cubierto entonces por la sedimentación del Delta, será lugar de partida de naves (1343, el rey Pedro “El Ceremonioso” hacia Mallorca contra Jaime III) y de llegada (1355, naves genovesas en su lucha por el control del comercio marítimo). El Delta ofrecía un lugar donde guarecerse por su vegetación, donde abastecerse de agua dulce y donde ejercer el pillaje.

Reproducció d’una galera genovesa

En 1990, durante las obras de construcción del canal olímpico, se halló un barco medieval (probablemente de la segunda mitad del s. XIV) que se dedicaba al transporte de pescado (seguramente en conserva, debido a las salinas del delta) y que debió hundirse en lo que entonces eran los humedales de la desembocadura del Llobregat. Se catalogó como el hallazgo número diez (“Les sorres X”) y actualmente está en el Museu Marítim de Barcelona.[6]

Vaixell medieval trobat a «Les Sorres» de Gavà al museu marítim. AGC, 2021

En 1390, con el rey Joan I, se aprueban unas ordenaciones para mantener el funcionamiento de acequias y desagües, un problema constante que necesitará trabajo y aportaciones económicas conjuntas. Los agricultores se agrupan para resolver sus problemas, como los conflictos por los pastos con los terratenientes de la ciudad, los esfuerzos constantes por frenar los desbordamientos del río o el hacer frente a las deudas que generan las guerras, renunciando a tener rebaños particulares y creando una “carnicería” única cuyas rentas se destinarán a estos fines. Más adelante se abrirán, con este mismo fin, algunos establecimientos como un hostal en la Carretera de la Bordeta y el horno en “la pobla” para los menestrales y jornaleros sin hogar.

L’hostal de la Bordeta, un edifici amb segles d’història que es va enderrocar fa poc temps.

[1] Baucells i Reig, Josep (1984). El baix Llobregat i la Pia Almoina de la Seu de Barcelona: inventari de pergamins. Generalitat de Catalunya, n. 1506 y 1593.

[2] Baiges, I., Feliu, G., et al. (2010). Pergamins de l’Arxiu Històric de la Corona d’Aragó (ACA) segle XI, de Ramón Berenguer II a Ramón Berenguer IV. Fundació Noguera, n. 233 i 234

[3] Vives i Tort, Miquel (2007) “Evolució històrica de la xarxa viària entre el Llobregat i el Foix”.

[4] Codina, J. (1994). Inundacions al delta del Llobregat. Barcelona: R. Dalmau, ed., p. 63

[5] Codina, Jaume (1987) Els pagesos de Provençana (984-1807). Societat i economia a l’Hospitalet pre-industrial. Publicacions Abadia de Montserrat, vol. I, p. 170

[6] VVAA (1992) Les Sorres X. Un vaixell medieval al canal olímpic de rem. Castelldefels, Baix Llobregat. Ed. Generalitat de Catalunya.


L’Hospitalet de Llobregat: dues Santa Eulàlia?

Sta. Eulàlia Provençana. AGC, 2019

Les llegendes martirials (“martyr” prové del grec i vol dir testimoni) ens han arribat plenes d’excessos i d’informacions creuades. Són històrics aquests fets:

  • Les persecucions als cristians durant els primers anys del cristianisme. Les últimes van ser les decretades per Dioclecià i executades a la Península per Dacià entre el 303-304 de la nostra era.
  • El culte a les figures martirials i les seves relíquies promogut des de les antigues esglésies visigòtiques, afavorint les peregrinacions.
  • Algunes restes arqueològiques i algunes dades documentades d’aquests primers cultes.
La màrtir Eulàlia i St. Jaume, un sant associat al culte dels màrtirs. Interior de l’ermita romànica de Provençana. AGC, 2019

De la màrtir emeritense de dotze anys, Eulàlia, tenim aquestes referències:

El Governador Aurelio Prudenci Clement (348-410), probablement de Calahorra, cristià i poeta al final dels seus dies va escriure catorze poemes, inspirats en les actes martirials, que es van publicar el 404 amb el nom de “Peristephanon liber”, un d’ells està dedicat a la màrtir Eulàlia. Arribat fins els nostres dies, el poemari, pròxim temporalment als fets, dona compte de l’antiguitat del seu culte i fa probable que existís una Eulàlia executada a Mérida durant les persecucions.

Aquests himnes es van propagar per Europa i el Nord d’Àfrica, fent-se ressò d’ells pràcticament tots els textos posteriors, com els de St. Agustí, St. Gregori de Tours, l’oracional visigòtic de la litúrgia mossàrab o la mateixa litúrgia catòlica, així com l’imaginari iconogràfic de diverses èpoques i estils. Tant els escrits com les imatges pretenen oferir un model, en aquest cas el de la noia verge que s’enfronta al poder donant raó de la seva fe.

Romanç o «seqüència» de Sta. Eulàlia, any 880

El segon text és del 635: “La vida de los Santos Padres emeritenses” que, inspirat en una història del segle IV, relata la “passió Sancte Eulalie Vigines”. Si d’aquesta narració traiem les dades màgiques i/o dubtoses del martiri i ens fixem només en noms, fets i circumstàncies, trobem elements que mostren arrels històriques poc conegudes:

  • Al text es menciona Calpurniano, governador de Lusitania, com a jutge del procés contra la noia Eulàlia i s’han trobat restes arqueològiques que corroboren la existència d’aquest personatge.[1]
  • Un fet curiós, i més per a nosaltres, és que Eulàlia viatjava amb una altra verge que la tutelava, Júlia, a Promtiano, a trenta-vuit milles de Mérida, al lloc de Lusitania que limitava amb la Bètica.[2]
  • També trobem un mestre, “Donat” i un confessor (només els bisbes ho eren), Félix, al davant de la comunitat de verges en Prontiano.

El nom de Donat remet al donatisme, una corrent cristiana del nord d’Africà (Cartago, Numídia…) que promulgava un rigor més gran entre el clergat. Finalitzades les persecucions, continuaren rebutjant el domini de l’Emperador. Sentint-se hereus dels màrtirs, no acceptaren el bisbe escollit, Cecilià, al que consideraven “traditor”. Cecilià, ardiaca quan el bisbe anterior (Félix) abjurà per eludir el martiri, va lliurar els llibres sagrats que Dioclecià manà eliminar. El conflicte entre els partidaris de Donat i els de Cecilià s’estén. Els emperadors, caps de l’església, condemnen el “donatisme” com a heretgia. L’església perseguida es torna aviat perseguidora dels seus propis fidels.

St. Agustí amb els donatistes. Il·lustració a la capilla dels invàlids. Viquipèdia.

Darrera dels moviments que la imaginació fa créixer, sempre n’hi ha les condicions materials de la existència, com va ser en aquell cas la llunyania d’una zona immersa en lluites tribals respecte d’un poder centralitzat que només els considerava per a recaptar impostos i hosts.

El viatge de dues donzelles, una més joveneta acompanyada d’una altra que la tutela, remet a les comunitats femenines dels primers temps amb donzelles, dones consagrades i vídues que encara no seguien una regla fixada.

Amb la entrada de les tribus nord-africanes a la Península, alguns cristians es converteixen a l’Islam i uns altres continuen amb la seva fe (mossàrabs) pagant un tribut més alt per a mantenir les seves esglésies. Alguns d’aquests fugen al nord peninsular amb una part de les relíquies dels seus màrtirs, propagant el seu culte i propiciant les peregrinacions.

El text del 660, atribuït al bisbe Quirze de Barcelona, d’una Santa Eulàlia de Barcelona, és una recreació del poema de Prudenci. El 2004 l’església la va treure del martirologi deixant-la com a santa popular.

Representació de la Santa Eulàlia barcelonina

I arribem a Santa Eulàlia de Provençana, anomenada així el 986 quan el Comte Borrell ven a Aurúcia Deodicada un terreny a Banyols, al lloc conegut com «Torres», «in termini de Sancta Eulàlia Provinciana», que limitava amb terra que havia estat d’Ilia i de Just, el prat de Port (Montjuïc) i terres de la mateixa Aurúcia que havien estat d’Honerada Deodicada i dels seus fills, «dona que va ser de el jutge Deudesin i monjo en l’actualitat».[3] Els matrimonis que, al final dels seus dies, viuen en castedat i/o es fan monjos, eren una realitat en aquells temps. El lloc de “Torres” era a Espodolla (actual ciutat de la justícia).

Tot i que el 908 es fa esment de la “vila Proventiana”, la de 986 és la primera referència a un culte i apareix vinculat a dones que tenien cura de les esglésies i dels enterraments fins que l’església va acabar amb la seva tasca.

La troballa casual d’un cap de Medusa sota la rectoria propera a l’ermita de Provençana indica que podria haver-se establert una església visigòtica sobre una necròpolis romana, com va passar a molts llocs, però no s’ha fet mai una recerca arqueològica. El nostre topònim de Provençana sembla derivar d’un Proventius, que seria el propietari d’una vil·la romana, però això és una hipòtesi, n’hi ha massa similitud entre el topònim “Promtiano”  i el de “Provintiana”, com per no preguntar-nos si no podria ser aquest l’origen. Per una altra banda, el culte a Sta. Eulàlia de Provençana hauria pogut arribar a nosaltres des de Provença, que aviat es va fer ressò de la màrtir emeritense.

Cap de medusa trobat a principis del segle XX durant unes obres a la rectoria de provençana. AGC, 2020, Museu Arqueològic de Catalunya

La Catedral de Barcelona va ser consagrada en 1058 sota les advocacions de la Santa Creu (la que ja tenia) i Sta. Eulàlia (de Barcelona, de la que el bisbe Frodoí va dir, el 878, que “trobà” les seves restes a Sta. Maria de les Arenes (o del Mar) i no a l’Agris Provincialis» (Sta. Eulàlia del Camp) on les havia buscat prèviament. Amb aquestes “troballes”, de nou romanitzades, l’església franca s’imposava eliminant tot vestigi de l’anterior litúrgia visigòtica-mossàrab.

La primera església i parròquia de Sta. Eulàlia de Provençana, al barri d’aquest nom, està sota l’advocació de la màrtir de Mérida ja que l’himne de Quirze no va tenir ressò fàctic fins la consagració de la Seu. La posterior de Sta. Eulàlia de Mérida (segle XV-XVI), al barri del centre, també, no només perquè dugui aquest nom, sinó perquè la volgueren posar sota la invenció barcelonesa, però finalment es va decidir que seria consagrada a l’única que pot ser autèntica.

Evolució de l’escut de l’Hospitalet a una revista de 1969 de l’Ajuntament. Amb els símbols de la palma i de la creu barcelonina de Sta. Eulàlia. Forma part del procés iconogràfic.

Quines conclusions podem treure?

  • Si n’hi hagué una màrtir Eulàlia, va ser la de Mérida
  • La de Barcelona és una “inventio” o recreació sobre els primers textos
    • Els mites, com el de la medusa, en els que les dones podem trobar reflectida la nostra força (de la mirada en aquest cas), degeneren en llegendes que el patriarcat aprofita per a manipular consciències
  • La primera vida monàstica femenina, de la que en tenim molt poques referències a les nostres terres es troba documentada als petits i concrets detalls d’alguns documents i escrits.

Als que indaguen en la història, l’art i la cultura, destriant els petits detalls.

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 20-05-2023


[1] Castro Mateos, A. (2012) “La construcción de lo sagrado. Santa Eulalia de Mérida y su extensión por el Levante español”. Tesis. Universidad de Cáceres.

[2] Sabio González, R. “Eulalia de Mérida y la villa de nombre Ponciano o Prontiano” en: Eulalia (Mérida, 2017)

[3] Descarrega i Martí, Francesc. Santa Eulàlia de Provençana. Segles X-XI. (documentació). Disponible a la web del Museu d’història de l’Hospitalet, doc. 6

Itinerari per la història de les ermites de Montserrat

Montserrat des de Sta. Cecília al nord del massís. AGC, 2021

Les capelles i ermites properes a la basílica de Sta. Maria es troben a banda i banda del torrent “Mala” o de Sta. Maria. La regió sud és coneguda com a Tebes i la banda nord, Tebaida, noms que remeten al primitiu monaquisme que va néixer a Egipte.

La basílica-monestir de Montserrat. Foto: Dani Ortí, 2023

La majoria es bastiren a partir del segle XV, en coves i balmes de difícil accés. La més propera al monestir és la de Sta. Anna (de 1498), en podem veure les runes on s’estan fent excavacions. És prop del “camí de totes les ermites” que, des del monestir, pel “pas dels francesos”, duia a la més llunyana habitada, St. Jeroni. Sta. Anna era la parròquia dels ermitans, a la seva plaça  baixaven diumenges i festius a celebrar, si no es feia missa solemne a Sta. María.

Sta. Anna, runes, excavacions i obres. Dani Ortí, 2023

Prop de St. Jeroni n’hi havia una ermita anomenada “Sta. Maria la més alta o del Tabor”. St. Jeroni va ser edificat o restaurat al segle XVI i reconstruït el 1891. Aquí n’hi havia el pou de glaç que conservava la neu pel monestir. Fins aquí arribava l’aeri durant el segle XX.

St. Jeroni. Dani Ortí, 2023

Les ermites tenien diverses estances, oratoris propers dedicats als pelegrins i altres construccions com cisternes i horts. Dues van ser utilitzades com a lloc de repòs, la de la Sta. Creu i Sta. Helena (mencionada el 1408 i reedificada el 1965) i la de St. Benet, ambdues a Tebaida, prop del monestir.

St. Benet tenia un altar dedicat a Sta. Escolàstica, els dos germans fundadors benedictins. L’actual capella és de 1927 i està adossada a l’antiga de 1536, de la que només queda una paret i la cisterna.

St. Benet, a un costat, una gran roca i a l’altre, el que queda de l’antiga capella, un mur, les escales i la cisterna. Dani Ortí, 2023
Canal fet a la roca de la cisterna de St. Benet. Foto: Ramon Solé https://fontsaigua.wordpress.com/2017/12/07/la-font-cisterna-de-lermita-de-sant-benet-de-montserrat/

Les mencions més antigues esglésies de Montserrat són dels segles X-XI. Aquestes apareixen vinculades als castells de terme i es situaven en llocs més accesibles, prop dels camins. Montserrat va suposar una enorme fita de l’avanç comtal des d’Osona-Manresa envers les terres del Penedès i la manera d’assegurar el seu domini era mitjançant l’església que organitzava les parròquies des dels monestirs i les Canòniques.

Entre el 889-890 els reis francs donen els drets fiscals de Manresa a St. Pere de Vic. El 925 el bisbe de Vic cedeix al monestir de Ripoll els delmes de St. Pere de Vilamarics (“Vila Milech”), bastida sobre un emplaçament romà entre St. Vicenç de Castellet, Castellbell i Marganell, de la que només queden unes restes.

Marganell, AGC, 2022

En 933 els Comtes Sunyer i Riquilda de Tolosa donen al monestir de Ripoll les esglésies de Sta. Maria, St. Iscle, St. Martí i St. Pere, les primeres “al cim”, al lloc on es bastirà la basílica, i les dues últimes al peu de la muntanya. Tot i ser petits cenobis, Ripoll les tindria com a simples propietats agràries. La capella de St. Iscle i Sta. Victòria, sants venerats a la Hispània visigòtica, va ser reconstruïda i es troba dins del jardí dels monjos. De St. Martí es desconeix l’emplaçament i el de St. Pere és confús, sembla que seria el de.St. Pere de Monistrol, però no s’ha trobat l’emplaçament. L’any 951 el papa confirma al monestir de Ripoll las propietats de Manresa “amb els seus monistrols i les seves pertinences”.[1]

St. Iscle i Sta. Victòria, postal antiga, arxiu Rasola.

El monestir de Sta. Cecília, més antic que el de Montserrat (documentat en una donació del 900), va ser dotat en 945 pels mateixos Comtes Sunyer i Riquilda i fins la mort d’aquesta, el 956 (igual que St. Pere de les Puel·les de Barcelona). Cesari (-982) és el primer abat reconegut. El 943 havia comprat a la seva tia Druda i al seu cosí, Ansulf, per deu unces d’or, un alou al terme del castell de Marro de Manresa, on n’hi havia la domum de Sta. Cecília (el terme “domum” implica una comunitat) per damunt del lloc anomenat «Monesteriolo«. El 957 el bisbe de Vic, Guadamir, consagra aquest monestir, amb la condició de que segueixin la regla de St. Benet, restin sota l’obediència de Vic i li canviïn el nom al de St. Pere, però la veneració popular va aconseguir que el nom de Sta. Cecília perdurés. Dels litigis per la propietat de Sta. Cecília ja en van parlar.[2]

Sta. Cecília de Montserrat, AGC, 2021

L’abat Cesari és conegut per auto-proclamar-se arquebisbe en 956, tot i que no va ser reconegut. En 970 ho va aconseguir el bisbe de Vic, Ató, però va morir assassinat l’any següent.[3] Els conflictes interns entre les institucions de la mateixa església i d’aquesta amb els feudals són més freqüents que els que es donaren amb els sarraïns.

El castell de Marro és un dels castells termenats (marquen un terme) de Montserrat, amb un nom que remet al domini islàmic. L’edifici del castell subsistí fins la segona meitat del segle XV. Tenia dues torres, dos ponts de balança i una cisterna excavada a la roca. Sota aquest castell es bastirà la capella de St. Dimes (Tebaida) damunt del rocam, a la que s’accedia per una escala. L’ermità de St. Dimes amagà aquí la imatge de la marededéu durant la invasió francesa.[4] Aquesta ermita va ser reconstruïda el 1892 i recentment.

St. Dimes sota el castell de Marro. Gravat antic

La vila de Monistrol prendrà aquest nom al segle XIII, quan trobem anomenada la Bestorre, des d’on es controlava el pas per l’antic pont romànic. Algunes ermites s’esmenten en aquest temps de la reforma benedictina del Cister. Són les de St. Antoni (reedificada en 1490) i  St. Salvador o “cova de les cabres”, a Tebaida, i la de St. Joan Baptista. Totes elles eren en balmes i devien ser molt més senzilles que les que es referen al temps del gòtic. Guillem d’Humboldt (1767-1835) descriu la de St. Salvador, en 1800, “com un gàbia d’ocells[5]

St. Salvador. Dani Ortí, 2023

A la regió de “Tebes” podem accedir amb el funicular de St. Joan (1918), on les trobarem properes a la capella del mateix nom (bastida en 1869). En balmes contigües es troben la de St. Joan (documentada des de 1420) i la de St. Onofre habilitada en mig de dues columnes de roca. Si St. Salvador era com un niu, la de St. Onofre serà, per a Guillem d’Humboldt, “com un gàbia d’ocells[6].  

Capella i mirador de St. Joan, darrera estan les balmes o eremitoris. Dani Ortí, 2023

Molt a prop n’hi havia la de St. Jaume de la que en queden restes del mur penjat a la roca. A sota, ben amagada, Sta. Catarina i a dalt, la de Sta. Magdalena (reconstruïda el 1498) “furiosament combatuda pels aires”.[7]

Sta. Magdalena es menciona el 1042 com a capella del castell d’Otger, del que no en tenim informació ni en sabem l’emplaçament. Trobem esment d’ambdós noms junts en un programa de la reforma gregoriana dels monestirs. Aquesta regió, coneguda com “les magdalenes”, pertany a Collbató.

Sta. Magdalena, gravat antic

A Collbató podem veure les úniques restes d’aquells primers castells. El 999 els vescomtes de Barcelona, Udalard i Riquilda, fan donació d’uns alous que tenien al castell de Bonifaci o de La Guàrdia a la domum de St. Miquel de Montserrat que limitava amb el torrent Mal al nord, el riu Llobregat i Esparraguera a l’est, Hostalets de Pierola al sud i Sta. Maria del Bruc a ponent. El terme d’aquest castell, en mans dels vescomtes i del bisbat de Barcelona, abastava Collbató i El Bruc.

Restes del castell de Collbató. AGC, 2023

En 1048 el bisbe Guislabert (de la família vescomtal) consagra la capella de St. Miquel de Montserrat posant-la sota la Canònica de Barcelona. Al límit nord s’esmenta Sta. Maria (Montserrat) que devia estar refent-se. Al seu testament de 1062, deixa les capelles de Sta. Margarida de les Amenolelles i de St. Corneli de “Collo Betone” (Collbató) a St. Miquel i, conseqüentment a Sta. Maria.[8] La creu de terme de la plaça de St. Miquel indica el lloc d’entrada i sortida pels romeus de Collbató. La capella s’alçà de nou sobre l’antiga en 1870. L’edifici actual és del segle XX.

Antiga ermita de St. Miquel. Arxiu Rasola.

Els senyors de La Guàrdia, descendents de la família vescomtal, seran els feudals de la zona. “La Guàrdia sobre el Bruc”, documentada des de 931, s’anirà diferenciant de Collbató erigint el seu castell (actual “masia castell). Els La Guàrdia traspassaran, entre 1221 i 1224, l’església de St. Miquel de Vilaclara (El Bruc) a Sta. María de Montserrat amb el castell i la vila. El lloc de Vilaclara s’esmenta per primer cop en un establiment que fa St. Cugat en un alou amb torre al lloc de Vilaclara de Sta. Maria del Bruc.

Can Jorba, en el camí a la masia Castell de El Bruc i a Montserrat. AGC, 2023

El nombre de les ermites que es mencionen a les indicacions de les rutes[9]  varia entre dotze i quinze, ja que alguns consideren que s’hauria d’incloure la de St. Miquel i la Sta. Cova, però són més les que han existit i s’han perdut.

Ruta de les ermites. Tot Montserrat. cat

A la Sta. Cova, refeta el 1864, és on la tradició diu que es va trobar la imatge de la marededéu, però l’únic que sabem del cert és que la Verge Bruna hi era el 1341, quan es va consagrar l’altar de Sta. Maria. La talla, d’un romànic tardà, és, com altres d’aquesta època, una “Theotokos” o majestat que, asseguda al tro, és ella mateixa un tro per l’infant. Mare i fill duen la bola del món a les mans. La imatge bruna és pròpia dels pelegrinatges que des de l’orient passaven pel nord d’Àfrica. En aquesta època ja es coneixia la escolania. Prop d’aquesta cova-ermita trobem la figura d’un St. Domènec, un sant d’aquests temps en els que la esglèsia permet només quatre ordes mendicats i predicadors.

La figura de St. Domenec a la baixada a la Sta. Cova. AGC, 2014

Alguns noms duen confusió per estar duplicats o per fer referència a oratoris propers, com el de St. Pere. El 1868 Joan Martí, prevere, escriví:

“Des de Sta. Caterina i a un tret de ballesta per la banda de migdia, hom descobria les runes de la capella de St. Pere amb la seva bona cisterna treballada en la pedra, única cosa que quedava de l’ermita, a més d’un arc de la porta d’entrada”.[10]

Una de les cisternes que aprofitaven l’aigua de pluja. Foto: Ramon Solé

Entre 1493 i 1811 els monjos benedictins de Valladolid es feren càrrec de Montserrat, a disgust de molts. D’aquests temps són les llegendes sobre els ermitans, però també els llibres de viatges amb referències literàries evocadores dels llocs. Montserrat va ser un dels primers llocs en tenir impremta. Totes van ser destruïdes a la guerra del francès, la majoria es referen, però la vida eremítica va ser suprimida en 1822, degut a uns fets luctuosos succeïts a la capella de la Trinitat (coneguda des de 1400).

Pou-cisterna de La Trinitat, on es va trobar el cadàver de l’ermità, Foto: Ramon Solé: https://fontsaigua.wordpress.com/2018/01/23/la-font-cisterna-de-can-trinitat-a-montserrat/

Als segles XIX-XX es bastiran o rehabilitaran algunes que actualment són utilitzades com a refugis.

St. Antoni, habilitada com a refugi c’excursionistes. Dani Ortí, 2023

Primeres ermites esmentades en orde d’aparició als documents:

900     Sta. Cecilia (castell de Marro)

925     St. Pere Vilamarics    (entre St. Vicenç de Castellet, Castellbell i Marganell)

933     Sta. Maria, St. Iscle, St. Pere i St. Martí (“al cim” i “al peu” de Montserrat)

 986     St. Pau Vell (El Bruc) (St. Pere de les Puel·les)

 999     St. Miquel de Montserrat (Collbató, castell de Bonifaci o la Guàrdia)

1042    Sta. Magdalena (castell d’Otger)

1068    Sta. Margarida Amenolelles i St. Corneli de Collbató

1068    Sta. Maria del Bruc i el lloc de “Vilaclara” (St. Cugat)

Montserrat des de Collbató, AGC, 2023

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, L’Hospitalet, 3-5-2023

Als excursionistes que gaudeixen de la muntanya i en tenen cura


[1] Benet i Clarà, A. (1982) “El Bages nucli de vida monàstica de tradició visigòtica?”

[2] García-Carpintero, M. Àngels (2021) Històries des de Bellvitge: Santa Maria i Santa Cecilia de Montserrat, disputes i litigis (segles X-XI) https://historiasdebellvitge.wordpress.com/2021/04/27/santa-maria-de-montserrat-i-santa-cecilia-disputes-i-litigis-segles-x-xi/

[3] Martí, Ramon (1994) “Delà, Cesari i Ató, primers arquebisbes dels comtes-prínceps de Barcelona” (951-953 / 981) Analecta Sacra Tarraconensia, vol. 67. 1

[4] Amics de Montserrat (1967) Ermites i fonts montserratines. Granollers: Montblanc, p. 44

[5] Amics de Montserrat, o.c., p. 27

[6] Amics de Montserrat, o.c., p. 71

[7] Amics de Montserrat, o.c., p. 24

[8] Ruiz-Domènec, J. E. (2006). Quan els vescomtes de Barcelona eren. Història, crònica i documents d’una família catalana dels segles X, XI i XII. Fundació Noguera, n. 13, 69 i 122.

[9] Ermitanda. La ruta de les ermites de Montserrat. Fotos de Cesc Cots https://ermitanda.wordpress.com/descripcio-de-la-ruta/

[10] Amics de Montserrat, o.c., p. 182

El caballero románico de St. Pau de El Prat, las trovadoras y el amor cortés.

La figura romànica de St. Pau de El Prat

De la ermita de Bellvitge, del siglo XI como mínimo, no se conoce la advocación hasta la de la marededéu de Bellvitge (siglo XIII), es probable que anteriormente fuera la de St. Pere, ya que se encontraba equidistante de la desaparecida ermita de St. Pau, de la que sólo nos queda una pequeña y bellísima talla y sabemos que, siempre que hay un St. Pau, hay un St. Pere.

En el s. XII en Occitania y en el Norte de Italia se inicia el tiempo del “amor cortes” el de los cantos a un amor que pretende domesticar al caballero que lleva a su amada en el pecho y va a librar batallas. Nos ha llegado algo en forma de poemas y romances, pero también en cartas y leyendas. Las trovadoras escribían sobre las buenas maneras del amor y los desasosiegos del desamor en lengua vernácula que las juglaresas contaban y cantaban. La cultura trovadora, en la que la mujer es compositora, protagonista y actuante será perseguida por la Iglesia Católica con la primera cruzada contra cátaros y albigenses.

Uno de los libros donde se pueden encontrar textos escritos por trovadoras

Se ha dicho que ese “amor cortés” nos ha hecho más mal que bien a las mujeres y puede ser que así haya sido debido a la degeneración que sufren las ideas y su lenguaje, pero en aquel momento las mujeres enseñaban con sus historias y cantos unas maneras de comportarse mejor, ellas empezaron a loar ese amor que busca el consentimiento (en la lengua de oc, “oc” -lengua o patria-, significa “sí”). El desprestigio actual es una visión sesgada y tergiversada, corresponde a relatos y desviaciones misóginas que se dieron en el gótico cuando se elevó a la virgen-madre a los altares proponiendo un modelo con el que se pretendía controlar el cuerpo de la mujer y ante el que se podía elegir únicamente entre ser virgen o ser madre.

Son pocos los cantos que nos quedan de aquella época, pero los romances que reivindican el amor y cantan las gestas, incluyendo sus pérdidas, tienen mucha fuerza, como el de “la doncella guerrera” (de Aragón) en la que una hija hace el papel del caballero para contentar al padre. En estos escritos laicos, que no necesitaban el permiso de la iglesia, la mujer se expresa con más confianza y seguridad, como la que debían mostrar conversando en sus propios círculos.

Las trovadoras, espacios libres de mujeres

Algunas de las canciones trovadorescas fueron recogidas en los monasterios, la separación entre profano y religioso no existía y algunas de las poesías del amor cortés son auténticos cantos a una espiritualidad inspirada en los valores que nos conectan y nos relacionan, aunque la Iglesia oficial no lo reconozca.

El románico es un arte hecho a la medida humana, un arte conciso que enseña mediante imágenes con volúmenes que alcanzamos a ver con la mirada, que se nutre de la recitación y los cantos a la naturaleza y a la vida transmitidos de madres a hijas, recreados entre hermanas, rítmicamente bailados.

Ermita de Bellvitge, años 50. Esta ermita dista de la de Provenzana, como la de St. Pau de el Prat, destruida por las riadas, distaba de St. Boi. Dos ermitas gemelas que podrían tener las advocaciones de St. Pau i St. Pere (siempre juntas)

Del tiempo del románico es la ermita de St. Pau de El Prat que estaría anexa al mas de St. Pau, mencionado en 1283. Barceló Vidal es el primer masover-ermitaño documentado. La capilla aparece, como tal, en 1371 en el testamento de Pere de Viader (la familia Viader es una de las más estables de El Prat). La casa-ermita estaba situada en el Prat de St. Boi, siendo sufragaria de este municipio. Fue destruida a final del siglo XVI y ya no se reconstruyó, aunque quedó el topónimo en el “Camp de St. Pau” (1889).[1]

La parroquia de “St. Petri de ipso Prat” que se menciona en 1083 y 1086 en los testamentos de Eimerud y de su esposo, el levita Ramón Mir y que Montserrat Pagès propone (junto a otra noticia de 1010 que claramente es un error) como antecedente de la de El Prat del Llobregat[2] no parece ser la del Delta. Por una parte, la mención de “el prado”, como lugar común, es habitual y la encontramos en diversos lugares. Por otro lado, en el documento de 1086 se habla de “St. Petri ipso Prat” o de St. Martí y esta doble advocación parece apuntar a algún castillo de frontera, como St. Martí Sarroca, donde se jura el testamento, con la iglesia de St. Pere de la Torre Vernet y la capilla de St. Joan Lledó, antiguamente de St. Martí; el de St. Martí de Tous, con la ermita de St. Pere d’Erm o cualquier otro lugar con esta doble advocación. En Cardedeu había una ermita denominada St. Pere del Prat (o de Monells) en el límite de Alfou y Vila-Rifà.

De todas maneras, puede que hubiera un St. Pere y quizás fuera esta la advocación desconocida de la ermita de Bellvitge. Un indicio de ello es la llave de bóveda que se conserva en el museo de historia de l’Hospitalet, seguramente desechada cuando la ermita se rehízo en el siglo XVI y probablemente románica ya que St. Pere lleva un báculo con unos símbolos propios de este arte, que, aunque desgastados, parecen ser St. Gabriel luchando contra la serpiente.

Otro dato que refuerza esta idea es la mención de la “parroquia de Banyols” encomendada en 1147 al monasterio femenino de St. Pere de les Puel·les.[3]


Llave de bóveda encontrada en la ermita de Bellvitge. La imagen, un S. Pedro con su báculo del románico, parece que acompañe, como suel hacerse al St. Pau del Prat. AGC, 2021, Museu de Història de L’Hospitalet

De St. Pau de El Prat sólo nos queda una pequeña y bellísima talla románica de madera, de un St. Pau espigado y con unos ojos grandes almendrados de estilo bizantino que es uno de los mejores ejemplos de este arte.

La imagen de St. Pau del Prat actualment restaurada, en la iglesia de St. Pere i St. Pau de El Prat. AGC, 2023

¿Llegaron por aquí los cantos provenzales que se originaron en palacios y monasterios? Si lo hicieron sería de forma oral y popularizada. Joan Amades recogió y nos dio a conocer las versiones impresas, explicando, con ayuda de expertos, las tradiciones orales de las que apenas nos queda vestigio. Un fruto –desvirtuado con el tiempo- serán los “goigs» o gozos.

“En examinar els goigs amb una mica de deteniment, aviat hom s’adona de dues procedències diferents: una que podríem qualificar de floralesca:  elevada de conceptes, refinada de formes, escollida de llenguatge i… l’altra, mereixedora del qualificatiu popular… més simple en la seva forma però no per això mancada de sentit emotiu i sovint d’un gran realisme … que són produïts per versaires possiblement analfabets (Amades, 1939, vol. I: 73).

Gozos a St. Pere y St. Pau de El Prat de Llobregat, aunque los textos impresos que se conservan son posteriores, el origen está en los cantos provenzales.

Según Amadeu Pagès:

“… els goigs són tan essencialment una dansa filla de la ballada provençal, que no té a veure amb el terme goigs del segles XV en endavant, sinó que, al seu origen és una dansa dels trobadors(Amades, 1939, vol. I: 83).

La forma profana de esos cantos y bailes se denomina “cobla”, nombre que aún perdura en Cataluña. La expresión popular con la que el pueblo ironiza sobre sus desgracias y deseos son les caramelles,[4]cantos festivos, populares, irónicos y algo picantes que se cantaban los días de fiesta. Y es que las manifestaciones que los primeros obispos consideraban paganas y combatían fieramente desde los primeros tiempos, seguían arraigadas expresando el deseo de amor y vida, así como el dolor ante las pérdidas, las “tres heridas” del poeta.

Los lunes de Pascua se celebrava un aplec en la ermita de Bellvitge, al que acudían gentes de la payesía de los alrededores, para las criaturas era también el final de «les caramelles».

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 26-04-2023

A quienes cuidan de nuestro patrimonio histórico y cultural



[1] De Palma de Mallorca, Andreu, P. (1958). Prat de Llobregat (ensayo histórico). Ed. Facsímil de 2009. Ajuntament del prat. Introducció de Joan i Josep Fernández Trabal.

[2] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 583

[3] Paulí, A. (1945). El real monasterio de Sant Pere de las Puellas de Barcelona.

[4] Farré, Tanit (2014), Les caramelles a l’Hospitalet, trabajo final de grado de Historia del Arte.

Sota Eramprunyà: Bruguers, el Sitjar i la Roca de Gavà. L’acció de les dones al castell i a les seves capelles.

Castell d’Eramprunyà sobre Gavà. Foto: Martí Porterías

Bruguers o “Brugueris”, és el nom col·lectiu d’un arbust força abundant a aquest de Gavà i a altres indrets catalans: el bruc.

Bruguers vell” és la primitiva capella on es venerava la marededéu de Bruguers, al sud del castell d’Eramprunyà, de la que només resta una paret.

Les restes de l’antiga capella de Bruguers vell. Martí Porterías.

En 1321 Guillemona, filla de Pasqual Messeguer, amb Dolça, Deodates de la capella de Sta. Maria de Bruguers de la parròquia de St. Miquel d’Eramprunyà, signen un rebut (arxiu parroquial de St. Boi), el que vol dir que la capella funciona i que les dones en tenien cura. Però, des de 1327, ja només trobarem preveres amb la seva dotació o “benefici”. El 1328 l’ardiaca de Barcelona designa a un frare de St. Agustí per a que celebri a Sta. Maria de Bruguers assignant-li els drets i pertinences de la capella on havia de viure.

Les restes de la que va ser parròquia de St. Miquel junt el castell. Martí Porterías.

Les Deodates o Deodonades (beguines en Europa) eren dones que duien una vida cristiana i austera, donada als altres en forma d’atenció a malalts, de predicar l’evangeli en llengua vernacular, d’ensenyar principalment a les nenes, una forma de vida lliure i compromesa que va ser perseguida per l’església catòlica que volia obediència i fer-se amb el patrimoni que gestionaven. Compaginaven la oració amb activitats com filar la llana, teixir, blanquejar la roba o preparar herbes remeieres.

Ponç de Gualba, bisbe de Barcelona entre 1303 i 1334, acabarà amb la majoria d’aquestes comunitats seguint els mètodes propis de la inquisició, és a dir, indagant, en les parròquies que visita, entre els veïns i veïnes sobre la conducta dels parroquians i parroquianes i imposant penes.

De les Deodonades de Bruguers vell no en sabem res més però a la mateixa època Ponç de Gualba autoritzà els trasllat de la capella de Sta. Magdalena del Sitjar, com veurem, mentre acabava amb les comunitats de Deodonades dels voltants de Barcelona, com la de Sales (Viladecans); subjectava d’altres (no sense conflictes) com la de St. Joan de l’Erm de St. Just Desvern o la de Sta. Margarida de Valldonzella i rebia acusacions de curanderisme sobre algunes altres com Godaya, Deodata de St. Joan de Viladecans.

Ermita de Sales al Pla de les Deodates de viladecans. AGC, 2019

El lloc on actualment es venera la marededéu de Bruguers es deia, des de fa un mil·lenni, el Sitjar o “Ciliare”, de sitges o llocs on s’emmagatzemava el gra i altres productes i eines agrícoles, un lloc arrecerat, al camí que des de Begues duia al Penedès, de fàcil defensa per estar envoltat de penya-segats i des d’on es podien vigilar les contrades. Tant el castell d’Eramprunyà com el lloc del Sitjar i el de “Rocabruna” (urbanització de la mare de déu de Bruguers) són documentats des del segle X. Les excavacions han confirmat la presència humana en aquestes dates. Cal tenir en compte la importància de la extracció de mineral de ferro que existia entre els turons de Rocabruna, Les Orioles i Les Ferreres, que en aquests temps eren sota el domini del senyor d’Eramprunyà. Durant la època ibera i romana el material de ferro s’embarcava als vaixells que ancoraven a Les Sorres. Un material molt apreciat que es treballava a les fargues per a fer les eines dels pagesos i els estris dels cavallers.[1]

El castell d’Eramprunyà era en mans dels Santmartí des del segle X. Ferrer de Santmartí, últim senyor d’Eramprunyà d’aquesta nissaga, establí un benefici (pagament d’un prevere) per a la capella de Sta. Magdalena del Sitjar de la parròquia d’Eramprunyà, en la que s’havia de fer reformes, a principis del segle XIII. L’absis de l’actual capella de la Mare de Déu de Bruguers seria d’aquesta època.[2]  Entre 1226 i 1247 Jaume I adquirí el castell quedant els castlans del moment, els Santa Oliva, sota el seu domini directe.

Absis de Sta. Maria de Bruguers o Sta. Magdalena del Sitjar. AGC, 2022

Després del segon concili de Lió de 1274 es gravà un 10% els delmes per la Santa Seu sobre els preveres i les esglésies. Aquest concili suprimí les ordes religioses i/o moviments que no hi eren sota el domini dels bisbes, especialment si eren femenins i/o mixtes. És una època de reformes que durà Ponç de Gualba als voltants de Barcelona. Després de les grans persecucions als moviments considerats herètics, s’inicien les aberrants i cruels pràctiques de la Inquisició. Només en aquest context, aplicat als interessos locals, s’entenen els canvis que afectaren a Bruguers vell i al Sitjar. Darrera de tot sempre hi ha un interès econòmic i, en aquest cas, un canvi social.

En la visita de Ponç de Gualba de 1309 a St. Pere de Gavà es deixa constància de que el capellà beneficiari de Sta. Magdalena “no té llicència” (una de les imposicions del moment és que els canonges havien d’anomenar els capellans, com es va fer a Bruguers vell). El rei efectuarà un nou nomenament. Entre 1310 i 1319 es produeixen successius canvis de capellans, dient que el lloc no interessava gaire, tot i que generava riqueses, potser demanaven més dotació, potser tot plegat era conseqüència dels canvis socials que s’estaven produint.

El lloc del Sitjar sota el castell d’Eramprunyà.

Saurina de Terrassa i Santa Oliva rebé el castell de la seva àvia, Saurina de Santa Oliva, que li va donar com a dot en 1273, quan casà amb Bernat de Centelles. Bernat era un home agressiu, endeutat i amb trifulgues amb altres senyors feudals. Tant és així que Saurina aconseguí del bisbe la separació marital, cosa que poques dones aconseguien, potser havia més interessos amagats, doncs el rei Jaume II li embargà el castell a Bernat, però Saurina tenia també els seus drets i així li semblaria més fàcil.

En 1323 Jaume II, necessitat de diners per a les seves conquestes a Sardenya i Còrsega, ven el castell d’Eramprunyà i el dret de patronat sobre la capella del Sitjar al seu tresorer i notari, Pere Marc, per 120.000 sous.

Pere Marc era senyor, des de 1305, del lloc conegut com “la Roca de Gavà” on vivien 40 famílies sense església, amb la qual cosa demanà dur l’església del Sitjar a la Roca al·legant que era un lloc “horrorós i de gran solitud”, cosa que resulta inversemblant i, com a mínim, una exageració.

Com es veu en aquest plànol el Sitjar estava (i està) junt al camí que enfila a Begues

Ponç de Gualba, autoritzà el trasllat  imposant dues condicions: que tripliqués la dotació del capellà beneficiari (un capellà que ja era sota el seu control) i que mantingués el lloc del Sitjar amb la seva imatge i la seva advocació de Sta. Magdalena. Pere Marc deixà, al seu testament de 1338, una dotació per a que un dia a la setmana el prevere de la Roca fes missa al Sitjar en record d’ell mateix i del fundador Ferrer de Santmartí.

L’última castellana de Eramprunyà, Blanca de Centelles (-1349), filla de Saurina de Terrassa, es negà a rendir-li homenatge a un burgés, fins que hagué de claudicar sota l’amenaça de perdre tots els seus drets, però les desavinences continuaren fins que Pere Marc li comprà tots els drets, en 1337, per 140.000 sous (més del que va pagar al rei).[3] Blanca de Centelles, senyora del castell de Vallparadís que heretà de la seva mare, donà aquest castell de Terrassa a l’orde dels cartoixans en 1344, en morir el seu únic fill, abans de donar-li als senyors de Montcada amb els que també havia litigat.

Castell-Cartoixa de Vallparadís de la castlana Blanca de Centelles. AGC, 2022

Pere Marc deixà al seu hereu, Pere, el castell d’Eramprunyà i les seves propietats de València al seu segon fill, Jaume. Pere Marc II casà amb Magdalena que quedà vídua i amb un fill sordmut, ja que el marit i tres fills havien mort (potser per la pesta). En 1347 Pere Marc II fundà un benefici a la capella de Sta. Maria de Bruguers (Bruguers vell) reservant per a ell i els seus descendents el dret de patronat. Però l’altre germà, Jaume, poderós i amb prestigi a la cort, reclamà el castell al rei i li va ser concedit obligant a Magdalena a retre-li homenatge en 1352 i retirant-se aquesta a la casa forta de La Roca. En 1387 s’autoritzà a Jaume Marc (oncle d’Ausiàs Marc) a fer obres a la capella del Sitjar. La imatge de la marededéu de Bruguers que es venera a Gavà i de la que n’hi ha una reproducció al Sitjar, seria d’aquesta època.

Imatge romànica de la are de déu de Bruguers

En 1391 el Papa concedeix al rei Joan I les dues terceres parts dels delmes que la Santa Seu recaptava anualment de les esglésies catalanes, així sabem que la església de Sta. Maria de Bruguers i la del Sitjar seguien funcionant amb una renda similar, en canvi no es diu res de la capella de la Roca de Gavà. En una visita de 1406 es demana el Capbreu de les seves rendes. Aquí veiem que la Roca rebia censos d’un tros de terra del donat de Sta. Maria de Brugués, d’alguns pagesos més o menys benestants i els delmes del Sitjar en forma de diferents cereals i d’animals, un conjunt que mostra la seva riquesa. És a dir que bona part del que arreplegava el Sitjar servia per a mantenir la capella de La Roca. Al Capbreu, després d’anomenar els cereals: ordi, mestalls i altres blats en bona quantitat, s’afegeix: Kyrie eleyson, Christe eleyson.[4] Aquesta expressió demanant clemència resulta curiosa en un capbreu o registre de rendes. Evidentment la capella de La Roca vivia de la del Sitjar.

Conreus i vistes des del Sitjar. AGC, 2022

Probablement degut a la pesta el lloc de la Roca s’anà despoblant, la capella anà passant de mà en mà fins a no tenir més notícia.

A principis del segle XVI, els veïns de Gavà i Castelldefels decideixen finançar la reconstrucció de l’antiquíssim lloc del Sitjar. El 1509 s’autoritzà el senyor d’Eramprunyà a traslladar la imatge de la Mare de Déu de Bruguers, “en lloc agrest” (ben cert) a l’ermita de Sta. Magdalena del Sitjar que seguia en peu tot i que necessitada d’algunes reformes. En aquesta ocasió es diu que és construïda “en lloc idoni”. La capella passà a dir-se com la vella capella de la Mare de Déu dels Bruguers, tot i que mai perdé el nom de Sta. Magdalena del Sitjar. Poc després l’edifici s’amplià un cor, capelles a banda i banda i una portalada gòtica que avui podem contemplar.[5] El 1540, la senyora d’Eramprunyà, Elisabet Marc i de Palou afegí la casa annexa de l’ermità.

Portalada gòtica del Sitjar. Al costat, la casa de l’ermità. AGC, 2022

La capella fou destruïda parcialment durant l’esclat de la guerra de 1936, però va ser restaurada en 1960.

De les conclusions que es poden extreure veiem com el papa i els reis refermen llurs poders reforçant-se mútuament quan els convé. El nou amo d’Eramprunyà,  Pere Marc respecta els drets del senyor feudal dels Santmartí. Els béns “patrimonials” que prenen el nom del pare passen sovint de mares i àvies a filles i nétes amb les dots. Les dones es resisteixen a acceptar les imposicions de reis, senyors i bisbes, però mentre dels primers encara poden treure una compensació econòmica més o menys adequada, a l’església només tenen la opció de claudicar.

Eramprunyà sobre l’ermita de Bruguers o del Sitjar. AGC, 2022

Maria Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel, 05-03-2023

A les Deodonades exterminades per la misogínia de l’església catòlica


[1] Capmany, Josep; Albaigés, Marc; Cano, Raúl; Cociña, Paula; Santmartin, Albert. «Les mines de ferro de Rocabruna (Gavà)». Materials del Baix Llobregat, 2004, Núm. 10, p. 71-78, https://raco.cat/index.php/Materials/article/view/137450.

[2] Pagès i Paretas, Montserrat (1992). Art Romànic i Feudalisme al Baix Llobregat. Centre d’estudis comarcals del Baix Llobregat, p. 280

[3] Sanahuja, Dolors “Dones d’ahir i de sempre: algunes reflexions a propòsit de la dona medieval des de l’àmbit local” en: DDAA (2002). Les dones i la història al baix Llobregat I. Publicacions de l’Abadia de Montserrat. Cristina Borderías (ed.)

[4] Campmany, Josep (2016) “Les capelles de Santa Maria Magdalena a Gavà” IX Trobada del Centre d’estudis i d’estudiosos d’Eramprunyà, p. 37-44.

[5] Artola Pino, Marta (2016) “La portalada de l’ermita de Bruguers. Conservació i possibles actuacions” Trobada del Centre d’estudis i d’estudiosos d’Eramprunyà, p. 193-198